2016-03-26 15:03 FC Barcelona Por: Administrador

Desmontando el mito Cruyff (lo que nadie explica) Cap. V



Cruyff y el catalán

El 15 de abril de 2008 El Maestro dejó a su admirador Antoni Bassas sin habla como invitado de su programa de Catalunya Ràdio. Le dijo que “no hablo catalán en público porque yo intento ser siempre internacional y entonces podríamos hacerlo en alemán o en inglés". Bassas le propuso la conveniencia de que en la próxima entrevista se expresara en catalán. Cruyff le respondió que “lo que la gente tiene que hacer es aprender el inglés o el alemán. Somos un país y una ciudad internacional, ¿por qué reducirlo sólo al catalán? Vamos a hacerlo en inglés algún día, a ver si mejoramos la calidad de nuestros oyentes". Y no pasó nada. Se quedó tan ancho. Menospreciaba la lengua catalana e incluso cuestionaba la “calidad” de los oyentes catalanes. "Hoy en día todo el mundo viaja y si mañana te vas a Inglaterra no puedes hablar catalán, hay que hablar inglés". Si a Louis Van Gaal se le hubiera ocurrido decir algo similar, Antoni Bassas y las fuerzas vivas de la sociedad civil catalana le hubieran formado un juicio sumarísimo y habría acabado ajusticiado en el paredón mediático. De hecho ya le montaron el consejo de guerra por mucho menos. Pero El Maestro tenía licencia para decir lo que fuera y en las narices de quien hiciera falta, aunque se tratara de majaderías. Palabra de Johan, te alabamos, Maestro. Quizá por eso le concedieron la Creu de Sant Jordi. Y encima le reían las gracias. Un dato revelador sobre este tema. Su web está redactada en holandés, inglés y castellano.

El rendimiento de “sus” fichajes

La temporada 2007-08 acabó en fracaso para el Barça de Ronaldinho. Sin títulos, a 18 puntos del Madrid y a 10 del subcampeón Villarreal. Un desastre. Pero pudo ser peor si Cruyff llega a salirse con la suya y en lugar de Ronaldinho Rosell le hubiera hecho caso y hubiera fichado a Albelda, Aimar y Ayala. El primero fue apartado de su equipo, el Valencia, durante toda la temporada; los otros dos descendieron a Segunda con el Zaragoza. Menudo ojo clínico. Y eso que él no era directivo. Sólo entendido.

Preocupado por el tenis

La temporada acabó con pañoladas, el Camp Nou vacío y una moción de censura. Ante una situación así, Cruyff prefirió dedicar su colaboración periodística en El Periódico a analizar el lío de los tenistas españoles con el presidente de la federación. El detalle no se le pasó por alto a Dagoberto Escorcia en La Vanguardia: “Puestos a atacar a un presidente, Cruyff ha preferido meterse con Pedro Muñoz antes que con su amigo Jan. Buena elección”.

El caradura

Francesc Perearnau realizaba un retrato espectacular sobre Johan Cruyff en pelikano.es el 31 de agosto de 2008: “Para la inmensa mayoría Johan es un personaje del sector negocio del Barça, alguien que sólo escribe por dinero y a favor de quien le consigue ingresos o influencias, un barcelonista de cada vez más dudoso barcelonismo y, por encima de todo, un caradura. Hay que serlo para seguir sermoneando a Ronaldinho con el curriculum de pesetero y vividor que acumuló Cruyff como jugador. Conviene recordar lo que dijo Johan tras el primer año alucinante de Ronnie en el Barça: “Lo difícil es la segunda temporada”, sin duda recordando que él ganó una Liga nada más llegar y luego se dedicó a sacar saques de banda y a esconderse lejos del Camp Nou. Pero se equivocó, porque Ronaldinho ganó la Liga en el segundo año y la Liga y la Champions en el tercer año. Tanto estaba errando el Profeta que, alérgico a cualquier protagonismo mediático que no fuera el suyo propio en el entorno barcelonista, se dedicó desde el principio a cargar contra el crack brasileño por el mero hecho de serlo, por el mero hecho de que la afición le adoraba y acaso le siga adorando para siempre, algo que resulta cada vez menos probable en el caso del holandés envidioso. La trastienda del paso de Cruyff por el Barça es la historia de una persona sin más alma ni sentimiento que el dinero, el continuo ‘chantaje’ mediático al poder para renovar, fichar o medrar, alguien instintivamente avaro, egoísta y autoritario, en esencia un poder fáctico del barcelonismo que aún quiere vivir del 0-5 del Bernabéu y de su impresionante cartel como entrenador, méritos que le son indiscutibles como futbolista y como técnico pero no lo bastante como para proclamarse el único dios azulgrana del Olimpo barcelonista. Hay muchos más héroes, la mayoría generosos, socios sin cara ni protagonismo que aplauden, sufren, viven, pagan, consumen y mantienen el FC Barcelona en esa dimensión tan extraordinaria y tan capaz de convertir en multimillonarios a unos cuantos, entre ellos a Cruyff y a Ronaldinho. Los dos tuvieron un inicio explosivo y un final imperdonable, pero con diferencias. El brasileño ha dejado, como futbolista, el Museu lleno de títulos antes de caer en una terrible espiral personal promovida en parte desde una directiva que, por influencia de Cruyff, persiguió su estrellato y su éxito, tanto más por haber sido un fichaje de Rosell. El holandés ya era así cuando llegó, buscó el máximo dinero a través del mínimo esfuerzo, vino a colonizar el Barça y aún hoy cree y está convencido de que el club no es más que un protectorado suyo sin derecho a la independencia. Lo primero fue culpa de Agustí Montal y lo segundo de Joan Laporta. Encima, que se dedique a culpar a Carles Puyol de no haber solucionado todos los problemas del club, tratándole con un desprecio que la directiva y el entrenador no pueden ni deben consentir le retrata como alguien que ya no reconoce sus límites ni los de un vestuario. ¿Puede saberse en base a qué privilegiada posición en el orden social y orgánico barcelonista se atribuye la facultad de decidir cuándo y por qué hay que cambiar de capitán? ¿No se acuerda que a él se le permitía fumar en el vestuario? Igual caradura es poco”.

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El colmo del cinismo

El 29 de septiembre de 2008 diferenciaba Johan Cruyff claramente a Maradona de Guardiola, a quienes algún malintencionado había querido equiparar por su coincidencia en la mínima experiencia acumulada para dirigir a la selección argentina y el Barça respectivamente. En declaraciones a Ona FM dijo: "Maradona no ha hecho nada antes, y Pep hizo sus estudios para ser técnico”. Es decir, que para Cruyff era vital la preparación de Guardiola sacándose el título tras aprobar el curso de entrenador. Eso era ahora. Veinte años antes eso no servía para nada. Al menos él no se tomó la molestia de sacarse el título. ¿Para qué? ¿Qué podían enseñarle a él? ¿Alguien podía saber más que él? Hubiera sido perder el tiempo, a no ser que él se hubiera dedicado a dar clases magistrales a los profesores.  

Verdades de Perogrullo

Lo escribía en El Periódico el 23 de febrero de 2009: “A más partidos ganados, más cerca estás de la próxima derrota”. Y a más partidos perdidos igual. De una lógica aplastante. Con sentencias como ésta logró El Maestro cimentar su doctrina y calar en el pueblo, o mejor en los medios de comunicación propensos a babear ante cualquiera de sus ocurrencias. De hecho, el título de su película, que pretendía resumir en una frase su personalidad, fue “En un momento dado”, una frase que expresa con rotundidad el alcance de su trabajado pensamiento flosófico.

Messi pasa de él

El 30 de diciembre de 2008 Messi respondía en Sport a una crítica dirigida por El Maestro contra él por considerarle responsable, con su juego, de recibir faltas en exceso. Respuesta del pibito: “La verdad es que me interesa muy poco lo que diga Cruyff. Yo lo único que intento es ayudar al equipo con mi forma de jugar”.  04 05 1988 Firma contrato Cruyff

Núñez padre

En un programa emitido por Canal Plus en Febrero de 2009 Johan Cruyff desvelaba que en su época de entrenador “no pensaba en si la junta me apoyaba. ¿Qué voy a discutir con ellos? Puedo hacerlo con mis ayudantes o jugadores de mi nivel, pero ¿quién de la junta sabe algo de fútbol?”. Efectivamente, no ha nacido el humano directivo que esté a su nivel. Admitía además que a Núñez le dijo un día: “Tú no piensas, pienso yo”. Eso es lo que le hubiera gustado, que le dejaran hacer. Y añadía una anécdota sobre Núñez: “Siempre quería que le llamaran presidente. No me costaba nada hacerlo, pero cuando estaba cabreado pedía hablar con el señor Núñez, ¿el presidente? No, el señor Núñez... padre. Así me desfogaba”. Eso lo decía quien colocó en el Barça a su hijo, a su yerno y al novia de su hija. Nada se le ha oído sobre el Laporta padre, Laporta cuñado, Laporta primo o Laporta novio, que de todo ha habido en la viña familiar del señor presidente.  

Su receta contra la crisis

La daba el 15 de febrero de 2009 en El Periódico a la clase política: Los gobiernos lo financian todo con el dinero de la gente. El dinero de los bancos también es de la gente. Y ellos hacen su partido sin tener en cuenta a la gente. Imaginémonos que nos plantamos. Que dejamos de pagar autónomos, seguridad social y/o impuestos. Imaginémonos que todos sacamos el dinero del banco y lo metemos debajo de la almohada. Si ellos no ayudan, nosotros tampoco. ¿Verdad que entonces nos llenarían de mensajes de que no podemos ir por libre? Pues que ellos hagan frente común. Los políticos, que se pongan a trabajar juntos para salvar este momento tan delicado. Y que los bancos empiecen a facilitar los créditos que se niegan a dar. En definitiva, y en términos deportivos, que se pongan la misma camiseta, la del país y salgan a ganar este partido”. Y ya está. Solucionado.

Se queja por los calendarios

El 30 de marzo de 2009 El Maestro ponía el grito en el cielo en su colaboración semanal de El Periódico por la saturación del calendario. “Nadie vela por los jugadores”, decía. Y se preguntaba por qué la liga no se había reducido aún a 18 equipos. Eso podía habérselo preguntado a su amigo Laporta, defensor de Ángel Villar, el responsable directo de una liga con 20 equipos, y además delegado en la FIFA por Joseph Blatter para poner orden en el calendario internacional.

Colleja al soci

Por esas fechas Johan Cruyff reprendía a la afición del Barça por dejar solo al equipo ante el Valladolid. Sólo 56.000 personas se dieron cita en el Camp Nou para ver al Barça del triplete. Debía pensar Johan que el Camp Nou únicamente había presentado pobres asistencias en la época previa a su llegada. “De haber empatado, ya no digo perdido, ahora llorarían todos. Los que fueron y sobre todo, por ser mayoría, los que no acudieron a apoyar el equipo. No quieres verlo, pero sí tienes el derecho a quejarte (…) Cada uno es libre de hacer lo que quiera, faltaría más, pero me parece un contrasentido. Se ganará uno, dos, tres títulos o ninguno, pero el momento que se está viviendo es histórico. Para los jugadores, para los técnicos y para el club en su totalidad. Y eso incluye a sus seguidores. ¿Verdad que queremos que los futbolistas den un plus en esta recta final? Apliquémonos todos en este sentido”. Eso lo decía quien hablaba de oídas porque habitualmente no se dejaba ver por el campo, quien opinaba desde la Seychelles y quien era capaz de renunciar a asistir a un Barça-Madrid en el Camp Nou, estando en Barcelona, porque el presidente que se sentaba en el palco no era amigo suyo. Este era el que exigía a los aficionados que llenaran el Camp Nou porque le apetecía a él.  

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Seleccionador catalán

El que después de 36 años no había movido un dedo por familiarizarse con el idioma catalán, el que decía que, en lugar de hablar su idioma, los catalanes deberían expresarse en inglés o en alemán, el mismo que recibió la Creu de Sant Jordi sin dignarse a acudir a recibirla, era nombrado seleccionador catalán atendiendo a la repercusión internacional que su presencia podría aportar. Jordi Casals, el presidente de la Federación Catalana entonces, aseguró que el gran gurú no cobraría “ni un euro” por su trabajo, aunque admitió un "compromiso en el tema social y de colaboración con la Fundació de Johan Cruyff" Es decir, que los euros iban a moverse. ¿Tanto costaba ponerle un sueldo para prestigiar el cargo y que luego él destinará esa cifra a lo que le diera la gana? El Cielo no se gana pareciendo que… “Cruyff debería cobrar y evitar así que haya gente que piense que puedan existir compensaciones a través de su fundación o que se lleve un variable por entradas vendidas”, sostenía Santi Nolla en Mundo Deportivo el 4 de noviembre de 2009. Y añadió el gran Johan en una multitudinaria presentación cuidadosamente preparada que no hablaba catalán porque no quería “violar esa lengua”. Migueli le advertía también en Mundo Deportivo al presidente de la Federación: “Amigo Casals, no te dejes engañar por aquellos que te aconsejan poner a Cruyff como seleccionador catalán. Hay mucha gente capacitada para estar en ese banquillo y, si se trata de estar sólo un día, deja que sea el propio director técnico (Vilà) quien lo haga. ¡Basta ya de pensar que todo tiene que pasar por las manos de 'Dios'. Ese, amigo Jordi, es el camino equivocado. La 'selecció' hay que sentirla y defenderla como lo han hecho Pichi o Rexach. ¿Qué tiene Cruyff que no pueda tener Dani Solsona, por ejemplo?, ¿que Cruyff no cobra? ¡Venga!, vamos a hablar de otras cosas”. El mismo diario explicaba que “el acuerdo establece que la Federación Catalana, por una parte, y la Fundación y la Universidad Johan Cruyff, por otra, colaborarán en diferentes proyectos de integración de niños discapacitados y excluidos socialmente y en la formación de directivos y monitores deportivos. La federación cederá su infraestructura y el técnico no percibirá ni un euro. La FCF pagará 32.000 euros por el programa lectivo, que permitirá sacarse on line el título básico para sentarse en un banquillo, y espera obtener un beneficio cercano a los 250.000 euros si da con los patrocinadores y cuenta con apoyo institucional”. El dinero iba a moverse, eso estaba muy claro.

Cruyff riñe también a la afición catalana

El debut de Johan Cruyff como seleccionador catalán, y ante una selección como la Argentina de Maradona, no levantó la expectación esperada. El Maestro estaba convencido de que su presencia en el banquillo sería suficiente aliciente como para llenar las gradas del Camp Nou. Pero la afición no respondió. 24 horas antes del encuentro sólo se habían vendido 30.000 entradas ante el desespero del nuevo seleccionador vendido como mediático: "Con la ilusión que tienen los jugadores de Cataluña por este partido, la pena es que se hayan vendido tan pocas entradas. Parece como si el público les dejara solos. Es decepcionante. Si la afición no viene igual no vale la pena jugar más". Eso lo decía quien se ganaba la vida opinando del Barça de oídas sin dejarse ver por el Camp Nou. Cruyff quería una claca fiel dispuesta a vitorearle y se encontró con la indiferencia generalizada. La marca Cruyff ya no vendía.

"El campo tendría que haberse llenado"

Lo dijo al término del partido. Se vendieron poco más de 30.000 entradas, pero las invitaciones maquillaron el aspecto de un graderío que presentó 53.000 plazas ocupadas. "No daría mi aprobado. El campo tendría que haberse llenado. Si todo el mundo intenta dar lo mejor de sí mismo, tendría que haber más gente". Xavi Bosch, en Mundo Deportivo, le respondía: “No me gusta que me riñan. Y a Jordi Casals (nuevo presidente de la Federació Catalana de Fútbol) y a Johan Cruyff (nuevo seleccionador catalán) no se les ocurrió nada peor que reñir a los ciudadanos. Ante la escasa venta de entradas, Casals advirtió que "si Cataluña no es capaz de llenar el Camp Nou, vale más que los catalanes nos lo hagamos mirar". Y Cruyff remató: "Si la afición no viene, quizá no merece la pena que juguemos más". Ambos equivocaron el discurso y se pasaron de frenada. Cataluña y su gente está muy por encima de un partido de fútbol ante una Argentina sin Messi ni Maradona. Es muy decepcionante que, al primer contratiempo, presidente y seleccionador no sólo se deshinchen sino que argumenten tan mal, culpen al país, a sus ciudadanos y no hagan ni un mínimo de autocrítica. Con el campo lleno (ni que fuera abriendo puertas) habría sido el 'efecto Johan', si no venden entradas tenemos un país que es una vergüenza. Nada nuevo. Por eso le llaman 'genio'. Si las cosas van bien, mérito suyo. Si no funcionan, la culpa es de los otros. Lo de siempre. Desde 1973”.

El apellido Cruyff ya no rinde

Los valedores de la candidatura de Cruyff como seleccionador catalán fundamentaron su elección en base al gancho mediático internacional que se le suponía para hacer ruido y llamar la atención fuera de Cataluña. A la hora de la verdad no hubo ruido, descubrieron que el apellido Cruyff ya no llenaba estadios y mucho menos garantiza la rentabilidad de un negocio, en este caso un amistoso ante Argentina. Los números no salieron por ningún lado y Jordi Casals, presidente de la Federación Catalana de Fútbol, tuvo que viajar a Argentina de 'rebajas' sobre la cifra de 1.200.000 euros pactada con el combinado albiceleste. El amistoso fue una ruina, los organizadores pensaron que teniendo a Cruyff en el banquillo el público acudiría entusiasmado. No contaban con que el barcelonismo ya había decidido cambiar de gurú, que el nombre de Cruyff ya pertenecía a otras épocas y que lo que entonces se llevaba era el estilo Guardiola. Nada que ver con el genio Johan y mucho más creíble.

El sueldo de Cruyff

Pelikano.cat lo explicaba con claridad: “El presidente de la FCF, Jordi Casals, ha admitido que está próximo a cerrarse un acuerdo de colaboración económica con el FC Barcelona que, bajo el pretexto de actuar como patrocinador, ofrecería una donación destinada al Fútbol Base. Bajo ese acuerdo se escondería el compromiso adquirido por el presidente Joan Laporta de compensar las fuertes pérdidas que originó el partido Catalunya-Argentina, sobre todo a causa del precio exagerado de Argentina, sin los cracks como Messi o Agüero, y por el fijo más la comisión que hay que ingresar en la Fundación de Johan Cruyff, muy elevado según fuentes próximas a la Federació y al entorno del seleccionador”. Casals agradecía en una entrevista concedida a El Triangle el acuerdo de patrocinio firmado por la Federación con el FC Barcelona por 500.000 euros, al margen del gesto de perdonar a la selección catalana el coste de 200.000 euros que supone abrir el Camp Nou, hecho que no había ocurrido hasta la llegada de Johan Cruyff al cargo. Según pelikano.cat “algunas versiones apuntan a que el extra de los 500.000 € que la FCF necesita para tapar el desajuste económico del partido de Catalunya contra Argentina, fue asumido, de palabra, por miembros de Esquerra Republicana y transferido a su vez a Joan Laporta a cambio de facilitar, como así ha sido, que el Tribunal Català de l’Esport actuara con mano suave y archivara cualquier denuncia por inhabilitación que pudiera presentarse. Por ahora, Esquerra Republicana, que controla la Secretaria General d’Esports de la Generalitat, ha cumplido con parte de este acuerdo relevando al presidente del TCE, Roman Gómez, y sustituyéndolo por un miembro-presidente, Joan Maria Xiol, que ya tiene prácticamente redactada la resolución de archivo. Al socio del Barça, en definitiva, puede costarle el Catalunya-Barça unos 700.000 €, que irán a parar, en diferentes maniobras contables, a los bolsillos de la Fundación Johan Cruyff cuando, hasta ahora, el Barça había cobrado puntualmente los gastos de los partidos de la Selecció”. La generosidad siempre fue una virtud en Joan Laporta, especialmente si detrás está Johan Cruyff y algún interés político lo justifica. El dinero de los socios iría destinado a causas justas, justísimas. Por supuesto.

Presidente de honor

Poco antes de abandonar su cargo Joan Laporta decidió por unanimidad consigo mismo nombrar a Johan Cruyff presidente de honor del club, un rango que no estaba contemplado en los estatutos. Lo hizo comparándole con Di Stéfano, Eusebio, Beckenbauer y Bobby Charlton. Los cuatro ejemplos utilizados dedicaron su vida al club de sus amores; Real Madrid, Benfica, Bayern y Manchester United respectivamente. Cruyff, en cambio repartió su trabajo y sus ingresos entre el Ajax, el Barça, Los Ángeles Aztecas, Washington Diplomats, Levante y Feyenord (el irreconciliable rival del Ajax).  

¿Dónde estaba el socio?

Crónica de Josep M. Artells en Mundo Deportivo el 9 de abril de 2010: “Cruyff debió preguntarse dónde estaba ayer el barcelonismo, de cuyo liderazgo honorífico se hizo cargo. La misma pregunta se la debieron hacer los mismos barcelonistas, excluidos por obra y gracia de Laporta del acontecimiento, apagado y sin el esplendor que podía esperarse en torno a los méritos del controvertido homenajeado. El capricho del presidente, a dos meses de su marcha, sugieren ésta y otras preguntas de inmediato. ¿Es ésta una presidencia honorífica de por vida o Cruyff va a ser un presidente de quita y pon, hoy con Laporta y mañana según con quien quiera que le vaya a suceder? ¿Quién se imagina, por ejemplo, a Rosell, presidente electo del barcelonismo y nada honorífico, requiriendo al flamante presidente honorable una representación institucional que no fuera exactamente de su agrado, bendiciendo, en fin, fichajes hechos al margen de su augusto consejo? No parece que Laporta haya hecho exactamente un favor a nadie con la súbita imposición. Desde luego no se lo ha hecho a sí mismo como presunto candidato a las alturas políticas de Catalunya, y máxime después de expulsar a un socio discrepante que clamaba transparencia y enchufar el ventilador sin pruebas contra Rosell. Tampoco se lo ha hecho a un barcelonismo ausente de una ceremonia sin precedentes para honrar a Cruyff, icono de todos y símbolo que no debe ser apropiado por minorías, sólo en Asamblea. La investidura de Johan no ha estado a la altura que merece el viejo Barça, que en lo institucional no pasa por una de sus épocas más ejemplares”

El presidente de honor pasa del Barça

Recién nombrado presidente de honor, Cruyff se fue a Sudáfrica a atender negocios particulares mientras en Barcelona los socios se disponían a votar a su nuevo presidente. Cruyff, el mismo que reñía a la afición por no acudir al campo, no se tomó la molestia de ejercer su derecho al voto con la peregrina excusa de que todo el mundo ya sabía quién iba a ganar. Curiosa interpretación de la democracia. A este hombre le quería poner Laporta como ejemplo y líder espiritual del barcelonismo. Al solemne acto de su nombramiento asistió el ex presidente, que lo fue con carácter interino y no electo, Raimon Carrasco. Fue la máxima representación de las directivas con las que Johan había trabajado. No asistió Agustí Montal ni tampoco Núñez ni nadie de aquella junta. Se echó en falta a personalidades como Beckenbauer o Di Stéfano, a representantes de las federaciones internacionales, UEFA y FIFA, presidentes de clubs, ex futbolistas y una más nutrida presencia del Dream Team, reducida a Ronald Koeman y Hristo Stoichkov. Rexach no estaba invitado.  

El Cruyff más  ¿solidario?

Mientras se encontraba en Sudáfrica haciendo obras de caridad, Sport titulaba una información: “El Cruyff más solidario”. Y en el texto podía leerse que “Johan inauguró un pequeño campo de fútbol que lleva su nombre en el suburbio de Hillbrow, sufragado por los internacionales holandeses”. O lo que es lo mismo, los internacionales de la selección holandesa apoquinaron entre todos 100.000 euros por cabeza de su bolsillo, según cuentan las crónicas de la época,  para hacer realidad ese campo y el resultado final fue que el solidario era Cruyff… por permitir que el campo lleve su apellido sin cobrar nada a cambio.  

Puertas abiertas para Cruyff

Las instalaciones del FC Barcelona servirían de escenario de las jornadas de Puertas Abiertas de la Fundación de Johan Cruyff que, como presidente de honor del club entendía que el uso y disfrute de dichas instalaciones formaban parte de sus pregorrativas. Por ahí empezaron las diferencias con Sandro Rosell, que entendía que la de Cruyff no era la única fundación que merecía trato de favor por parte del FC Barcelona.

Una bomba fétida

El 15 de junio de 2010 Pilar Rahola calificaba a Cruyff de “bomba fétida de Laporta” en las páginas de La Vanguardia. Rahola no entendía que todo un presidente de honor ni se presentara para votar en las elecciones a la presidencia del FC Barcelona. Decía Pilar Rahola: “son tantos los gestos de divo que nos regala Johan, que entran ganas de decirle: “¿Hasta cuándo, Johan, abusarás de nuestra paciencia. Siempre, mientras se lo permitamos”. Y añadía: “La gente acostumbra a agradecer este tipo de honores. Cruyff, en cambio, lo ha hecho todo para menospreciar el cargo, el club al que representa e incluso al amigo que le ha concedido la distinción”. El descontento de Rahola venía dado porque “el presidente de honor no va a la fiesta electoral del Barça, menosprecia a los candidatos y al nuevo presidente y ni sabe lo que significa su cargo”. Cruyff no votó en las elecciones de 2010 porque no estaba. Mientras tanto Laporta llamaba a los socios a la participación para evitar la abstención. Esa recomendación no debía ir por Cruyff. Él era mucho más que socio. Era presidente.

Devuelve la insignia “por sorpresa”

Las voces críticas que se levantaron contra Johan Cruyff por su comportamiento nada barcelonista durante las elecciones lograron que El Maestro se mosqueara. A tanto llegó su enfado que poco después de asistir a la toma de posesión de Rosell, se presentó “por sorpresa” en las oficinas del club y, ante una veintena de cámaras y fotógrafos, “sorprendentemente” avisados, devolvió la insignia que le entregó Laporta a una telefonista que estaba respondiendo en ese momento una llamada y que apenas pudo atenderle. Mientras Cruyff devolvía la insignia, Rosell mantenía una rueda de prensa ante los periodistas –quizá eligió el momento por ello- y uno de ellos le informaba acerca de lo que estaba sucediendo en las oficinas en ese preciso instante. Cruyff no fue capaz de decirle a la cara a Sandro Rosell que iba a devolver la insignia. En cambio, la clase periodística conocía hasta el más mínimo detalle de la situación. ¿Primer el Barça o Primer jo? Dijo Sandro Rosell: “No me sorprende lo que ha hecho, porque yo habría hecho lo mismo. Supongo que habrá consultado con algún abogado y se ha enterado de que ese título legalmente no existe. Supongo que tiene algún argumento legal". Se supone que ese abogado era Joan Laporta, aunque cuesta creer que Laporta le dijera a Cruyff que su nombramiento fue alegal.

Rosell intenta hacer las paces

Sandro Rosell trató de normalizar las relaciones de la nueva directiva del FC Barcelona con Johan Cruyff. Intentó concertar una entrevista con él para poner luz sobre los malos entendidos que se habían producido en los últimos días, pero el gran Johan sólo aceptó el diálogo si era Rosell quien se desplazaba a su domicilio del Muntanyà. Y allí acudió sin compañía el nuevo presidente, mientras el gurú del barcelonismo contaba para la cita con el apoyo de un ex periodista y un periodista en activo para ejercer de testigos de lo que allí se hablara. Trascendió que la conversación fue muy desagradable, que Rosell escuchó algún que otro insulto (del estilo de los que se llevó Gaspart cuando le dio la noticia de su cese como entrenador), y no quiso entender que los estatutos no contemplan la figura del presidente de honor, pero que si los socios lo aprobaban en asamblea la directiva no ponía ningún reparo a su nombramiento. En el fondo, lo que separaba a Cruyff de Rosell, al margen de sus diferencias conceptuales, eran las donaciones que Joan Laporta se había comprometido a entregar en el nombre del Barça a su fundación.

A Laporta que no me lo toquen

El 6 de septiembre de 2010 escribía El Maestro en El Periódico acerca de las filtraciones que hablaban de gastos escandalosos realizados por la junta de Laporta con el dinero de los socios: “Toda esta historia, no sé si cierta o no, no sé si exagerada o no -si se trata de sembrar dudas, ya lo han conseguido- acabará por pasar factura. Ya no a los que estaban arriba, sino a los que todavía están debajo: pasará factura al propio equipo. Hasta la fecha, Guardiola ha conseguido blindar su vestuario siempre. Allí, seguro, ya hay más de un futbolista molesto, por no decir otra cosa. Más de uno les va a mirar sus muñecas por recibir un premio extra por completar ciertas gestas deportivas. Ganando lo que ganan y encima les regalan un reloj... y de los caros. Esto es lo que queda. Otra vez lo extradeportivo por encima de lo deportivo”. Cruyff no quería entender que al socio no le molestaba que los jugadores pudieran recibir premios extra. Lo que estaba en cuestión era el uso que del dinero de los socios hizo la directiva de sus amigos que él siempre protegió: comidas, viajes, aviones, visas, regalos, espionajes, etc. Eso, las sospechas de que algo se había estado haciendo mal, es lo que llevó a Cruyff a alinearse con el Elefant Blau exigiendo transparencia a toda costa, caiga quien caiga. Entonces, cuando se trataba de airear la gestión de su amigo, El Maestro pretendía que todos miráramos a otro lado echando mano de la excusa de que los jugadores se podían enfadar. Cómo había cambiado el amigo Johan. Una vez más tomaba a su audiencia por mentalmente débil. Y seguía lanzando puyitas a Rosell: “¿Por qué vendes a Chigrinskiy si Guardiola confía en él? Desconozco las cuentas del club y si realmente era precisa esta venta, pero la salida de un jugador que quería el entrenador y que, a diferencia de Ibrahimovic, estaba integrado y se quería quedar vuelve a ser una decisión extradeportiva que afecta al vestuario. Quiero pensar que lo corregirán ya, pero no tiene ningún sentido que un ayudante de Guardiola como es Estiarte no tenga sitio en el palco. ¿Dónde va a estar si no el enlace entre el entrenador, el vestuario y la junta? Son detalles que solo pueden restar, nunca sumar. De seguir aireándose todo lo que se está publicando yo me temo lo peor”. El que avisa no es traidor, como siempre. Lo peor que temía Johan Cruyff se conviertió en el mejor equipo del mundo que enlazó un triplete con Pep Guardiola con otro de Luis Enrique.

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