2016-05-10 15:05 Real Madrid Por: Administrador

Kiko Casilla: Vamos a contar mentiras, tralará...



Pedro Riaño Kiko Casilla ha quedado retratado en sus explicaciones a la Cope sobre el veto del Real Madrid a la utilización del idioma catalán en sus instalaciones en una clara demostración de que si alguien mezcla el fútbol con la política ese es el Real Madrid. La cuestión es que la imagen del club blanca ha quedado por los suelos y sus mentes pensantes han buscado una salida airosa para sacarse las pulgas de encima. Nada mejor que colarle el muerto al propio Kiko Casilla y que se coma él el marrón. Lógicamente, en su situación como suplente y a la espera de la llegada de De Gea, Kiko Casilla se ha prestado a interpretar la farsa utilizando el ataque como mejor defensa y explicando, en catalán, a la Cope, que la culpa fue de TV3 por querer saltarse el protocolo habitual en la zona mixta y que el Real Madrid nunca le ha prohibido expresarse en catalán.

Mentiroso Casilla

Casilla ha negado que el Real Madrid le prohibiera hablar en catalán. Pero las imagenes están ahí y eso no lo pueden borrar. Sebas Guim hace la pregunta en catalán, el portero pide permiso a su derecha, al jefe de prensa, para responder en  catalán y éste le dice: "no, no, en español". El portero se gira al periodista y le hace una mueca como expresando que no puede y que donde hay patrón no manda marinero. Todo claro, muy claro. Tan claro como que, a diferencia del jefe de prensa del Real Madrid, Kiko Casilla se disculpó luego ante el periodista catalán, señal de que no tenía la conciencia tranquila. El jefe de prensa tendría cosas más importantes que hacer que atender los problemas de la prensa y pasó del periodista catalán. A partir de ahí cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Y Casilla está en su derecho de recurrir a la mentira a costa de TV3 para salvar el pellejo, lo que no impide que se le pueda llamar "mentiroso". Es humano y seguro que algo recibirá a cambio por su "buena conducta", pero que no piensen que los demás somos idiotas y nos chupamos el dedo. La situación fue como fue y no como el aparato de propaganda quiere hacernos creer que fue. El mal está hecho y no podrá ser borrado por muchas mentiras que explique Casilla. Que lo admitan: no les gusta el idioma catalán y lo que representa. Así de fácil.

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