2011-10-09 21:10 FC Barcelona Por: Administrador

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (II)



El presidente tiene prisa
Mundo Deportivo coincidía el 9 de febrero de 2007 en destacar las prisas del presidente por salirse con la suya. “Joan Laporta tiene mucha prisa pero el acuerdo entre todas las partes, por la magnitud del proyecto, es complejo” y anunciaba notables divergencias entre el Ayuntamiento y el Barça. Oriol Domènec se sorprendía de que “durante la presentación del acuerdo de colaboración entre el Barça y el Col·legi d'Arquitectes de Cataluña Joan Laporta aseguró a la ligera que ésta se financiará con la venta de los terrenos del Mini, dando por hecho algo que aún va para largo, porque actualmente las divergencias entre el Ayuntamiento y el Barça son profundas”. Proseguía Oriol Domènec: “La recalificación de los terrenos del Mini es vital para lograr los ingresos imprescindibles para la remodelación del Camp Nou. El Barça piensa en la construcción de muchísimas viviendas; en los planes del ayuntamiento el número es inferior, en buena parte porque quiere más zonas verdes y peatonales y por los problemas de movilidad que ya existen en Les Corts y que podrían agravarse. En este sentido, el Barça afirma que ya tiene el visto bueno de los vecinos. La verdad es que aún no han dado ni mucho menos el OK definitivo”. El Barça jamás tuvo el visto bueno de los vecinos, pero convenía mentir a su costa para embaucar a millones “ciudadanos” que iban a beneficiarse de tan magnífica obra.

Política de hechos consumados
Como no llegaba el acuerdo con el Ayuntamiento y los vecinos, Laporta ya se encargaba de presionarles poniendo en marcha la maquinaria de sus caprichos y convocando por su cuenta y riesgo el concurso entre los arquitectos. ¿Cómo le negarían luego el permiso de obras cuando todo estuviera ya tan avanzado, incluso con eco a nivel internacional? Era el fruto de su estrategia de hechos consumados. El coste político de enfrentarse al presidente del Barça podría tener consecuencias funestas para el alcalde y de eso se aprovechaba Laporta. Mientras él cambiaba “ampliación” por “remodelación y modernización”, La Vanguardia hablaba de un plan de “embellecimiento” del Camp Nou y añadía que “aunque Laporta insistió en que su objetivo es modernizar el recinto, a nadie se le escapa el lógico interés del Barça en ampliar la capacidad para dar cabida a más socios. Lleonard Ramírez advierte de que un incremento de 15.000 espectadores representaría también un aumento de las molestias que padecen los vecinos cada vez que el Barça juega en casa”.



¿Beneficioso para el barrio?
Lleonard Ramírez, el portavoz vecinal que en su momento tumbó el proyecto de Núñez “Barça 2000”, añadía que “se calcula que los partidos del Barça actúan como reclamo para más de 15.000 vehículos privados que, además de congestionar el tráfico, invaden las aceras y dificultan a los vecinos salidas y entradas en el barrio”. Sobre el futuro del Miniestadi, calificado hace ya 30 años en el Plan General Metropolitano como equipamiento deportivo consolidado,  Lleonard Ramírez hacía una reflexión: “Imaginemos 800 pisos, que se llenan de parejas con niños, personas mayores…al cabo de poco tiempo necesitarán  guarderías, escuelas, institutos, centros para la tercera edad. ¿Dónde pondrán esos servicios?”. Pero si había alguna duda, ahí estaba Lluís Mascaró para despejarla con información de primera mano. El 10 de febrero de 2007 anunciaba gozosamente en Sport: “La Generalitat, a través de su vicepresidente, Josep Lluís Carod Rovira, ha dado su apoyo al proyecto de la junta directiva de Laporta para llevar a cabo la remodelación del área del Camp Nou”. Asunto resuelto, pues. Ese mismo día, también en Sport, Laporta emulaba a aquel Núñez que sostenía que la ciudad de Barcelona llevaba el nombre del club que presidía. “Es un proyecto necesario para el club y también es importante para la ciudad y especialmente beneficioso para el barrio de Les Corts”. Es decir, que al final sería que él no quería, pero su generosidad y solidaridad con el barrio y la ciudad eran tan grandes que no le iba a quedar más remedio que acometer la obra, aunque siempre por el bien de los demás, claro. ¡Viva la solidaridad!

Los vecinos se oponen
Lástima que una semana más tarde, el 17 de febrero, Sport se veía en la penosa obligación de ofrecer una triste información: “Los vecinos, contra el proyecto del Barça”. ¿Sería ése un contubernio antibarcelonista promovido por las fuerzas del mal, de los que iban a por él porque le tenían ganas? “Los vecinos expresaron su oposición a la posible recalificación de los terrenos del Miniestadi para que se construyan pisos con los que sufragar una futura reforma del Camp Nou y su entorno así como la construcción de un nuevo Palau blaugrana”. Clara Llimona advertía en nombre de sus convecinos: “Los vecinos estamos a favor de que el Barça mejore sus instalaciones. Puede tirar el Miniestadi y construir una residencia, un sanatorio o una escuela para deportistas, pero no puede hacer pisos, tiene que seguir siendo zona verde”. Los responsables de las asociaciones de vecinos reunidos añadieron: “El barrio está a la expectativa y enseñando los dientes a Laporta para que no decida por sí solo cuál es el futuro de Les Corts”. Ya empezaban a conocerle. De todas formas, poco importaba eso, como sostenía Mascaró, si Carod Rovira había dado ya su apoyo.

No preocupan las pequeñas menudencias
Y eso que diez días antes Sport aseguraba que “a diferencia de lo que sucedió con el ‘Barça 2000’ de Josep Lluís Núñez, el proyecto de Joan Laporta no ha encontrado por ahora obstáculos. La directiva barcelonista ha mantenido ya varios contactos con los líderes vecinales de los barrios afectados así como con los responsables de la Universitat de Barcelona y del Ayuntamiento, las otras partes implicadas”. Un buen lavado de imagen que serviría de bien poco. Lo cierto es que el horno no estaba para bollos. El 16 de febrero de 2007 La Vanguardia informaba de que “las asociaciones de vecinos del distrito de Les Corts se oponen frontalmente a la recalificación de los terrenos deportivos del FC Barcelona para la construcción de pisos” por entender que “perjudicaría mucho la movilidad en el distrito. Los vecinos afirman que se ven sometidos a una gran inseguridad jurídica porque continuamente el ayuntamiento está aprobando recalificaciones, sobre todo de zonas verdes y de equipamientos. En una nota que difundieron ayer en la audiencia pública del distrito, todas las asociaciones, entre las que se encontraban El Racó de les Corts, Camp Nou, Les Corts i Xile, pusieron de relieve que en la zona deportiva del Barça. Pueden levantarse equipamientos deportivos, pero sin cambiar el uso deportivo que tienen ahora. No se pueden sacrificar más zonas verdes para hacer construcciones. Recordemos que estamos en pleno cambio climático debido, en gran parte, a que cada vez hay más cemento y menos verde", sostenían. A Laporta, tan solidario él, le preocupaban mucho los niños del tercer mundo que padecen problemas, pero el cambio climático y sus consecuencias en Barcelona parecían traerle sin cuidado cegado por la obsesión del cemento.



No a la especulación
Seguía informando La Vanguardia: “Los vecinos consideran que el distrito de Les Corts ya permitió al club deportivo recalificar los terrenos de su antiguo estadio: "Creemos que actualmente debería mantener su patrimonio y no especular", aseguraron en su escrito”

Estadio 5 estrellas
Justificaba el presidente la necesidad de vender los terrenos del Miniestadi porque “no se puede hacer esta remodelación sin tener garantizada la financiación. No queremos que nos ocurra como cuando se construyó el Camp Nou, que luego provocó la crisis deportiva de los años sesenta por falta de dinero. La financiación de la remodelación del Camp Nou vendrá del Mini Estadi, que ahora es una instalación sin uso deportivo después de la construcción y la puesta en marcha de la Ciudad Deportiva de Sant Joan Despí”. Lo que no explicaba es que Núñez fue capaz de remodelar y ampliar el Camp Nou y construir el Miniestadi sin provocar ninguna crisis ni arruinar al club. Y sin vender un palmo de patrimonio. Aún le dio a Núñez para comprar los solares de Can Rigalt y Sant Joan Despí que luego le servirían a Laporta para materializar sus grandes negocios. Laporta echaba mano de la denostada mochila… hasta cuando no tocaba.
De eso hablaba Enric Bañeres en la contraportada de Mundo Deportivo el 15 de febrero de 2007: “Las prisas recalificadoras de Joan Laporta, ansioso por vender el Miniestadi para construir pisos en esa amplia zona del patrimonio del Barça, han topado con la cautela del alcalde Jordi Hereu. Mejor no precipitarse en una operación que una vez iniciada no va a tener marcha atrás y que dejará sensiblemente reducido el patrimonio del club. Hay que promover un gran debate entre todos los ámbitos que se vean afectados, los vecinos, el club, los urbanistas y los Ayuntamientos de Barcelona y l'Hospitalet. Es lo que se hizo con el anterior proyecto, el tan combatido Barça 2000, que no suponía vender ni un metro cuadrado sino que el terreno se arrendaba. Ahora se quiere vender el Mini para obtener recursos con los que modernizar y embellecer el Camp Nou. También esto sorprende, pues el estadio ha sido remodelado varias veces, ampliado otras dos, se ha embellecido para la inauguración del Mundial 82, ha sido sede de la final Olímpica del 92, de la final de la Copa de Europa del 99 y, sin vender ni un palmo cuadrado de patrimonio, siempre tuvo la calificación de estadio '5 estrellas'".

El Barça no recibe a los vecinos de Les Corts
El 2 de marzo de 2007 e-noticies.com informaba de que “una representación de los vecinos de Les Corts se presentó en las oficinas del FC Barcelona para mantener la reunión prevista entre el club y las diferentes asociaciones afectadas por la posible reordenación del entorno del Camp Nou. Pero no pudieron hablar con ningún interlocutor válido del FC Barcelona, ya que el mismo día de la reunión, a las 12:00 horas, el Barça había desconvocado de manera unilateral el encuentro, y la directora general del club, Anna Xicoy, no bajó a recibirlos. Según fuentes vecinales, en el Barça no cayó bien que los vecinos hicieran una rueda de prensa para explicar su postura sobre este tema".

No toca "fer pais"
Pero el asunto iba avanzando de forma paralela de acuerdo a la política de hechos consumados que tanto ha agradado siempre a Joan Laporta. De entre las 79 solicitudes formales presentadas para participar en el concurso de remodelación y ampliación del Camp Nou, el jurado de cuatro (Albert Vicens y Joan Franquesa, directivos del FC Barcelona; Jordi Ludevid, decano del Colegio de Arquitectos, y Ramon Massaguer, gerente del área de Urbanismo del ayuntamiento de Barcelona) eligieron los diez proyectos finalistas el 10 de mayo de 2007. El concurso, según Sport, había “puesto en alerta a las organizaciones vecinales del barrio de Les Corts, que se oponen a este proyecto urbanístico”. Pudo haber ganado Ferrater, lo que hubiera sido una manera de “fer pais” en el mundo exportando arquitectura catalana para una gran obra catalana. Pero Norman Foster tenía más tirón mediático en el exterior y acabaría siendo el elegido de acuerdo a la transparente voluntad de Laporta, capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su foto con Foster. Ahora no tocaba “fer país”. En este caso el asunto iba sobre la “universalidad del Barça”. Cada tema tenía su momento.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (III)

Hereu pide consenso / Y los alcaldables, en contra de la especulación / ERC ve precipitación en el Barça / Ampliación, ¿sí o no? / Encantados con Foster / Casanovas se incorpora al club de fans / Un estadio cinco estrellas / Un precio máximo de 350 millones /Hereu pide consenso / Y los alcaldables, en contra de la especulación / ERC ve precipitación en el Barça / Ampliación, ¿sí o no? / Encantados con Foster / Casanovas se incorpora al club de fans / Un estadio cinco estrellas / Un precio máximo de 350 millones

 

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