2011-10-09 21:10 FC Barcelona Por: Administrador

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (III)



Hereu pide consenso
En un acto electoral celebrado en la plaza de La Concordia de Les Corts, Jordi Hereu se comprometía el 14 de mayo de 2007 a iniciar la reforma de la zona en el año 2009, advirtiendo que la obra debía encararse desde el “consenso” y garantizando que el espacio resultante no se convertiría en “un nuevo “Port Aventura”. Para ello pedía un “consenso político y social, más allá del equipo de gobierno, y poder afrontarlo desde la unidad". Y antes que nada insistió en que el consistorio analizaría las compensaciones a las que estaba dispuesto a comprometerse el club por el cambio de usos de la zona y estudiaría el impacto y los efectos sobre la movilidad que generarían los nuevos equipamientos "porque esas son las reglas de juego en Barcelona". Esas reglas, estaba claro, no coincidían con las de Laporta, obsesionado por hacer realidad todos sus caprichos… a su manera. ?
 

Y los alcaldables, en contra de la especulación
Todos los candidatos a la alcaldía de Barcelona coincidían en supeditar la reforma del Camp Nou a un pacto con los vecinos. Algo que no se estaba dando, por cuanto el club iba adoptando decisiones sin tratarlas ni con los vecinos ni con el propio ayuntamiento. Jordi Hereu, el alcaldable por el PSC, aseguró que los cambios se harían “cumpliendo las reglas del juego marcadas por el Plan General Metropolitano”, mientras aseguraba que el Ayuntamiento impondría “condiciones”, mediante “compensaciones” para la ciudad y el barrio de Les Corts. Jordi Portabella, de ERC, quiso dejar claro que su partido “no apoyará ningún tipo de especulación. No estaremos a favor de ningún mecanismo que vaya en contra de la legalidad”. Imma Mayol, de ICV-EUiA, advirtió de que no favorecería “un pelotazo como el del Real Madrid” y matizó que no apoyaría la recalificación de los terrenos del FC Barcelona para construir más vivienda, abogando por el diálogo con los vecinos. Xavier Trias, el candidato de CiU, se lamentaba porque “esto no va bien; a estas alturas el Ayuntamiento todavía no nos ha dicho de qué va todo esto”, garantizó que su partido no apoyaría la vía de la especulación y defendió el acuerdo vecinal del Ayuntamiento y del propio club para solucionar la polémica. Alberto Fernández Díaz, del PP, denunció que “el derecho del Barça a la reforma no puede convertirse en un privilegio por ser el Barça lo que es”.



ERC ve precipitación en el Barça
Jordi Portabella, el candidato de Esquerra Republicana a la alcaldía de Barcelona, manifestaba el 23 de noviembre a Sport sobre el tema que “hace dos años fuimos convocados a una reunión en el Estadi y desde entonces no hemos tenido otra solicitud de entrevista. Sí que tenemos información, pero no está actualizada. Cuando nos citaron a las fuerzas políticas y al líder de los vecinos para la presentación de la maqueta de Norman Foster, creía que estaba más avanzado de lo que luego resultó ser. Pensaba que ya había un acuerdo firme y ahora no estoy seguro. También creíamos que ya se había hablado con los vecinos porque durante la presentación de la maqueta, tanto Laporta como Foster citaban la importancia de los vecinos y su representante asentía con la cabeza. En el momento en que se presentó la maqueta pensé que estaba todo avanzado y que únicamente no nos lo habían comunicado a nosotros. Por las distintas declaraciones supongo que el Barça ha hablado con el alcalde, aunque el club debe tener en cuenta que el gobierno de la ciudad está en minoría”.

Ampliación, ¿sí o no?
Moviéndose dentro del terreno de la ambigüedad que rodea a todo cuanto acontece en el círculo virtuoso, Xavier Cambra, el portavoz de la junta, pretendía negar que el aforo fuera a ser incrementado en 10.000 plazas porque “sólo 6.000 serán para los socios”. El resto estaba destinado a prensa y palcos VIP. Un nuevo atentado contra la inteligencia ajena. ¿Creerían realmente Cambra y su jefe que el socio del Barça se iba a tragar semejante disparate? Si se hablaba de 10.000 asientos más es porque el Camp Nou vería ampliado su aforo en 10.000 plazas, independientemente del uso que se les diera. ¿Se trataba de negar la evidencia para mantener engañados a los vecinos de Les Corts detrás de la cortina de humo de una mini-ampliación? Por otra parte, la directiva demostraba en este asunto la preocupación real que le producían los intereses de los socios. Sobre una ampliación de 10.000, los propietarios del club, que en número de casi 80.000 no disponen de localidad en el campo, sólo podían acceder a un 60% del total de asientos nuevos. Seguíamos en la línea de las entradas de París. Y eso que habían pedido perdón con propósito de enmienda incluido. Nada cambiaba en el club. Interesaban los VIPS y sus palcos, no el socio de a pie.

Encantados con Foster
Defendía Joan Franquesa, el directivo responsable de los asuntos patrimoniales, la elección de Foster: "Para el club se trata de una asociación interesante que proyectará al club, y nos consta que para el señor Foster se trata de un gran proyecto personal en el que piensa participar de forma muy activa”. Efectivamente, para la directiva era una “asociación interesante” y para Foster una nueva y generosa fuente de ingresos que le obligaba a ponerse manos a la obra en el proyecto, ya que hasta ese momento su equipo bien poco había ofrecido. El Periódico cifraba en 250 millones de euros el coste total de la operación. Y Franquesa tranquilizaba su conciencia y la de todos amparándose en un respaldo de la Universidad de Barcelona, como si la promesa de transparencia quedara cubierta con tal apoyo. "Un proyecto de esta magnitud –indicaba Franquesa- no podía ser solo arquitectónico o de intereses del Barça, sino que había de proyectar la ciudad". Es decir, que además de repartir caridad por el Tercer Mundo, la directiva se tomaba la licencia de decidir por su cuenta lo que interesaba o no a la ciudad.



Casanovas se incorpora al club de fans
El 19 de septiembre de 2007, coincidiendo con la aparición de su libro sobre el cincuentenario del Camp Nou, Josep Maria Casanovas bendecía en Sport con pasión desmedida la unión Laporta-Foster: “Es una gran noticia para la ciudad y para el club ya que Norman Foster es una firma de prestigio mundial que dará mayor notoriedad a la obra. El proyecto es excepcional por su magnitud y originalidad ya que respeta la tradición de la obra de Mitjans con una visión futurista como corresponde a una obra del siglo XXI. Como referencia visual de lo que puede ser el nuevo Camp Nou, puede servir el Estadio de Wembley recientemente inaugurado en el que Foster pone a prueba todo su ingenio y creatividad”. Es decir, que, a diferencia de lo que sostenía Soriano, Casanovas si creía en la importancia de la notoriedad mediática y el diseño de la obra, de ahí la decisión de ligar la ampliación a un apellido ilustre, aunque el ejemplo del estadio de Wembley no fuera precisamente ilustrativo por los espectaculares desvíos presupuestarios que se produjeron en él y por el retraso en la culminación de las obras. Por otra parte, el proyecto de Foster no respetaba en absoluto la obra de Mitjans, ya que pretendía construir un estadio nuevo sobre el ya existente, un estadio diferente que sustituiría al que hasta ese momento había llenado de orgullo a los aficionados barcelonistas. El Camp Nou único en el mundo de Mitjans debía dejar paso a un diseño ya visto y en la línea de otros estadios ya edificados. ¿Alguien se había tomado la molestia de preguntar al socio si realmente deseaba cambiar de estadio y apostar por otra cosa renunciando a las tradicionales formas del Estadi proyectadas hacia el cielo para cerrarlas con una tapadera de colorines?
Proseguía Casanovas: “Un proyecto maravilloso. El jurado se ha decantado por Foster porque su proyecto vuelve a ser un adelantado a su tiempo, un estadio que se convertirá en el más moderno del mundo como lo fuera el diseñado por Francisco Mitjans hace cincuenta años. No nos engañemos, Foster es una de estas firmas que nadie discute y superan todas las dificultades. En la política del Barça de convertirse en un club mundial en unos tiempos donde la globalización obliga a ello, no cabe duda que un Estadio diseñado por el prestigioso arquitecto británico le dará una proyección mundial. Ya verán como en el futuro las camisetas con su dibujo y la imagen de Foster quedarán estrechamente ligadas al Barça para siempre. Foster es garantía de espectacularidad, belleza y futuro”. No se trataba de discutir la valía de Foster sino la necesidad de que Foster o cualquier otro convirtiera el Camp Nou en un estadio diferente sin previa consulta a los dueños de la instalación. E insistía Casanovas en la proyección mundial, que es lo que verdaderamente preocupaba a esa junta, que pretendia vender con un nuevo diseño las camisetas del Camp Nou que no supo colocar en el mercado hasta ese momento. Triste consuelo, de todas formas, si hay que validar una obra de estas características con el argumento de la venta de camisetas, razón ésta que igual justifica el desembolso exagerado de un fichaje que un permiso de obras. Pero Casanovas estaba entusiasmado y ansioso por bendecir el enlace Barça-Foster: “Dos números uno. La unión del mejor club del mundo con el arquitecto de más talento y prestigio del mundo formará un equipo ganador. Son dos números uno, més que un club y más que un genio… Foster aprovechará para volcar toda su imaginación y culminar una obra vanguardista y modernista, el mejor estadio de fútbol del mundo, sin ninguna duda. Basta con ver la maravilla del estadio Wembley, la última joya de la corona, que será mejorada con el Camp Nou gracias al consiguiente desarrollo tecnológico. El Nou Camp Nou será un icono para la ciudad, un motivo de orgullo para los barcelonistas y los barceloneses, un lugar obligado de peregrinaje para los turistas, el campo referencia del siglo XXI”. Casanovas parecía desconocer que el Camp Nou, sin necesidad de recurrir al fulgor que pudiera aportar el apellido Foster, ya era hasta ese momento “lugar obligado de peregrinaje para los turistas”, un “icono para la ciudad” y un “motivo de orgullo para barcelonistas y barceloneses”. ¿Se trataba de reescribir la historia o de mover 300 millones?

Un estadio cinco estrellas
Marçal Lorente reflexionaba en infoesports.com el 20 de septiembre acerca de “la innecesaria remodelación del Camp Nou, un estadio con la máxima calificación de cinco estrellas por parte de la UEFA y que hasta hace tres años, antes de que Laporta recortara las sillas, era el más cómodo para los abonados. Ningún socio del Barça ha pedido una remodelación del Estadio. Ninguna autoridad de seguridad ha denunciado deficiencias. Ninguna comisión ha advertido de las carencias de un estadio seguro y que ya es uno de los iconos arquitectónicos de la ciudad. Y si no, vayan un día entre semana. Por tanto, no hay ninguna petición, no hay ninguna reivindicación, no hay ningún clamor popular que justifique la remodelación. En definitiva, no hay ninguna necesidad. En todo caso, el Estadio sí puede precisar algunos retoques para mejorar la confortabilidad y los accesos, pero no una operación de estética. No es necesaria una remodelación de la fachada como se quiere hacer. Pero este análisis no es importante para Laporta; él lo que quiere es que se hable de Norman Foster, un arquitecto mediático que tape el ruinoso negocio que supondrá para el socio. Por tanto, queda claro que la remodelación se hace con el objetivo de encubrir y justificar el pelotazo del Miniestadi. ¿Pero no dijo Joan Laporta que no vendería ni un palmo de patrimonio mientras él fuera presidente? Si se descuida se vende incluso el busto del señor Casaus (epd). El proyecto de maquillaje costará 300 millones de euros, lo mismo que costará hacer todo el Nuevo Estadio de Mestalla que será el más moderno del mundo. Una inversión que merecería la aprobación del socio si ésta fuese una directiva con talante democrático. En su día Laporta se opuso al proyecto Barça 2000 de Núñez que, en cambio, no suponía ninguna venta de patrimonio. Ahora Núñez igual no se opone al proyecto de Laporta, pero para decidirse le gustaría saber qué terreno se recalificará, a quién se venderá, qué se hará, cuál será el beneficio para el socio. Le gustaría saberlo a Núñez ya 165 mil socios más de un Barça que se desangra”.

Un precio máximo de 350 millones
Sport nos tranquilizaba a todos advirtiendo que “en principio, el club ha presupuestado entre 250 millones y 350, aunque desearía no sobrepasar los 300”. Es decir, que el presupuesto variaba, de entrada, en 100 millones de euros. Demasiado margen como para no recelar de los objetivos ocultos que pudieran ocultarse detrás de la obra.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (IV)

Barcelona, de acuerdo / Un estadio parecido a… / La Asamblea debe opinar / Soriano y la comodidad / ¿Camp Nou antiguo? / ¿Cómo se financiará? / La opinión de las encuestas

 

 

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