2011-10-10 00:10 FC Barcelona Por: Administrador

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (V)



Éxito sin precedentes
Joan Laporta, como siempre, iba a la suya y el 26 de septiembre de 2007 se felicitaba sobre la elección de la maqueta ganadora porque “ha sido un concurso modélico y un éxito sin precedentes. Para nosotros es un nuevo ejercicio de transparencia que puede generar debate porque los gustos, afortunadamente, son diversos. Las propuestas son extraordinarias y el público ha acogido la iniciativa con entusiasmo”. Todo lo que hacía Laporta no tenía “precedentes”, especialmente los éxitos, que parecía haberlos inventado él. Y siempre con la palabra transparencia en la boca, aunque no figurara en la realidad de sus actos, pero era un término que funcionaba cuando se trataba de fomentar el populismo y buscar adhesiones a su gestión. Y para contagiar ilusión al entorno, nada mejor que informar de que el público en general está entusiasmado. Más que nada porque si alguien tenía dudas sobre su posición, ya sabía que todos los demás estaban “entusiasmados”. Palabra de un presidente que sabía elegir muy bien sus expresiones para salirse con la suya: “Ahora toca que los poderes públicos no dejen pasar la ilusión que genera el nuevo Camp Nou. Tenemos que conseguir entre todos que sea una realidad lo antes posible". Con tanta ilusión generada, a ver qué poder público se atrevía a “no hacer realidad lo antes posible” ese sueño faraónico de Laporta que ponía gentilmente a disposición de la ciudad para colmar de felicidad a los ciudadanos. Meses más tarde utilizaría la misma táctica, la de la ilusión, para aferrarse al cargo colgándose del cuello de Guardiola.

Así respiraba Laporta en 1999
El 26 de julio de 1999, un día antes de la Asamblea General de socios, el Elefant Blau de Laporta agitaba el entorno blaugrana abanderando el rechazo de los vecinos de Les Corts al proyecto Barça 2000 y utilizándolo como arma arrojadiza contra el presidente de aquella época. Decía entonces Laporta en rueda de prensa: “Somos un club deportivo, no tenemos ninguna necesidad de hacer cines, carrilets y restaurantes”. Diez años después el Barça seguía siendo un club deportivo y sin embargo orientaba buena parte de sus actividades a las obras de caridad en el mundo mientras el Camp Nou embellecía y ampliaba sus salas, salones y restaurantes para uso y disfrute de la gente guapa de Barcelona, los mismos VIPS que solidariamente fueron a París con las entradas de los socios, los mismos que en el antepalco aprovechaban los descansos de los partidos para comer a dos carrillos. En esta fase de su vida en la que Frieros le encasillaría como “enemigo del Barça” debido a su evidente “placer por llevar la contraria”, decía Laporta: «Núñez se ha gastado más de 100 millones y este proyecto podría acabar como Sant Joan Despí y Can Rigalt”. Los terrenos de Sant Joan Despí, comprados a precio de ganga por Núñez, acabaron albergando la Ciutat Esportiva del club, y la venta de una parte de los terrenos de Can Rigalt le sirvió a Laporta para cuadrar algún balance que cojeaba. Ese era Laporta: el proyecto “podría acabar…” Siempre suponiendo y esparciendo la sombra de la duda. Sin embargo, los que ahora se atrevían a suponer algo sobre su gestión eran esos “enemigos del Barça” que disfrutan “llevando la contraria”. La gente evoluciona y rectificar es de sabios.



Que Núñez se explique
Seguía Laporta en 1999: “Este proyecto vincula parte del patrimonio del Barça a una sociedad anónima. ¿Quiénes serán los socios de esta sociedad anónima? ¿En qué nos beneficiaremos los socios del Barça de este proyecto? En caso contrario, que Núñez explique la estructura jurídica del proyecto”. Todas las explicaciones que Laporta le exigía a Núñez empleando un tono imperativo fueron precisamente las que no quiso  ofrecer él durante su mandato. De esa peligrosísima sociedad anónima nunca más se supo. Sí se sabe en cambio que alguno de los socios de sus negocios camparon por el palco del Camp Nou como Pedro por su casa y viajaron con el equipo por Europa con tratamiento de directivo sin que nadie explicara el porqué.

El Barça asume riesgos
En el comunicado de la rueda de prensa que el Elefant Blau repartió entre los medios de comunicación en 1999 podía leerse también que “el club está adquiriendo unos riesgos mercantiles, laborales y fiscales innecesarios". Nueve años más tarde, Laporta exponía a la entidad a otro tipo de riesgo, el económico, poniendo en peligro la estabilidad del club con un proyecto tan faraónico como innecesario.
Que nos faciliten los datos”. “Es hora de pasar cuentas. En su respuesta al requerimiento notarial del Elefant Blau, la junta directiva afirma que no se puede opinar con fundamento de causa sin disponer de todos los datos. Pues bien, que nos faciliten estos datos. Y para acceder, queremos pedir, de acuerdo a lo establecido en el artículo 59 de nuestros estatutos, la realización de una auditoría externa, es decir, queremos que otros auditores sin vinculación anterior con la contabilidad del Barça, miren de poner en claro lo que ahora parece tan oscuro”. Eran las reclamaciones del Elefant Blau de marzo de 1999. “Que nos faciliten los datos”. Qué fácil era reclamar hy exigir transparencia y qué difícil era ejercerla una vez instalados en el poder. Querían realizar una auditoría externa buscando luz y taquígrafos. Y para ello reclamaban a alguien sin vinculaciones con el club. Con Laporta en la presidencia todo fue distinto. El amigo Sala i Martín, que sí tenía vinculación con la contabilidad del club y formaba parte del club de amigos del presidente, se bastaba para confirmar que el Barça y sus cuentas iban bien. Lo decía él, y se hacía la luz en donde antes había tinieblas. Sorprende constatar cómo Laporta se aferraba a los estatutos buscando la legalidad cuando le interesaba. Se adaptaba a los estatutos con la misma facilidad que podía luego incumplirlos echando mano del más absoluto de los desprecios. La directiva de Núñez respondía a los requerimientos de Laporta y su grupo de amigos opositores, algo que no pueden decir los que no comulgaron con la doctrina laportista, que no recibieron respuestas de un club que funcionó a partir de hechos consumados y amparado en el oscurantismo. Cuando estaban fuera exigían datos. Una vez dentro, cuanto menos se supiera, mejor. Y al que se le ocurría poner en duda algo –caso de Oriol Giralt- se le inhabilitaba como socio y asunto resuelto.

El proyecto Barça 2000
El 8 de octubre de 2007 Domènec García se mostraba comprensivo en infoesports.com con la actitud de la plataforma vecinal: “La postura de las asociaciones de vecinos de Les Corts respecto de la remodelación-ampliación del Camp Nou que pretende hacer Laporta a toda prisa, parece que es consecuente con la que adoptaron hace diez años con el proyecto Barça 2000. Este proyecto, como se recordará, preveía hacer una zona lúdica, comercial y deportiva bajo una alfombra de cinco hectáreas de zona verde, es decir, todo estaba ubicado por debajo de una losa de césped que arrancaba de la pista de hielo y el Palau Blaugrana y acababa por encima del Miniestadi, que no se derribaba, y se salvaba la avenida Arístides Maillol con un pequeño túnel, de unos 40 metros de longitud. Todo iba por debajo de la zona verde y el punto más alto de todos era la actual visera del Miniestadi. Es decir, no había ni viviendas ni rascacielos. Ahora que Laporta quiere hacer una réplica de La Mina en la zona para financiar su capricho, es bueno comprobar como Lleonard Ramírez y las personas que le rodean son consecuentes y se oponen radicalmente al proyecto, incluso llevándolo al tribunal si recalifican los terrenos del Mini. A diferencia de aquella ocasión, en la que CiU de Les Corts y L'Hospitalet se pusieron al frente de los vecinos, esta vez la oposición es sincera y no está manipulada por los políticos. Cabe recordar que el Barça 2000 se financiaba solo, sin necesidad de vender patrimonio, a base de concesiones de los servicios ".



Un estadio más pijo
Xavi Bosch reflexionaba en voz alta en la contraportada de Mundo Deportivo acerca de las dudas que le planteaba el proyecto de ampliación y remodelación del Camp Nou. “¿Hay necesidad de un cambio radical como éste si, además, prácticamente no van a caber más socios? ¿Y a qué precio? ¿Cómo lo pagaremos? Más allá de aspectos económicos y estéticos, el futuro del Camp Nou arroja algunas dudas”.“Se ganan pocas butacas. De las 98.772 localidades actuales se pasará a las 104.000. Sin embargo, de estos 5.000 nuevos asientos, un porcentaje escasísimo será para los socios que siguen sin butaca. La obsesión económica por construir centenares de zonas VIP y palcos para patrocinadores dejan poco espacio para hacer nuevos abonados. Tras la remodelación del estadio tendremos un estadio más 'pijo' y menos popular. Y el fútbol, y las raíces del Barça, son del pueblo. Cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene hacer toda esta gran obra si no es para dar cabida a algunos de los 70.000 socios que no tienen la posibilidad de tener una butaca? Y más aún, ¿por qué ampliar si sólo lo llenamos dos veces por temporada?”

35 millones, la minuta de Foster
Proseguía Xavi Bosch deteniéndose en el “altísimo coste. El proyecto ganador (como el resto de los finalistas) tiene un presupuesto inicial que ronda los 300 millones de euros. Para una piel nueva, es una operación de cirugía estética de 50.000 millones de pesetas, demasiado cara. A pesar de las explicaciones del directivo Franquesa, no se entiende que Espanyol y Valencia construyan campos nuevos, empezando de cero, y les cueste mucho menos. Además, esto de las obras ya sabemos cómo va. Foster presupuestó el New Wembley por 400 y acabó costando 1.200. El triple de lo pactado inicialmente. Por cierto, Sir Norman, ¿no nos podría hacer una rebajita en los 35 millones de euros de su minuta que anunció TV3 que cobraría? Todo son cifras éticamente discutibles y más cuando el club sigue arrastrando la mochila de la deuda”.

La cuota de Lateral
 “La financiación es el gran riesgo de esta macro-operación. Más allá de romper otra promesa electoral, la de no vender ni un palmo de patrimonio, la recalificación y venta del Miniestadi y los terrenos colindantes supone, prácticamente, liquidar el patrimonio del Barça. Al club le quedarán los terrenos del estadio (que como terreno no aumenta valor con esta remodelación) y la ciudad deportiva en Sant Joan Despí”. Xavi Bosch se formulaba igualmente una serie de preguntas: ¿Se perjudica el césped? ¿El parking disminuye? ¿Subirá la cuota de lateral? Hechos consumados. "Antes de tener el visto bueno del Ayuntamiento y cuando falta un año para conseguir los permisos necesarios ya presentamos el proyecto, hacemos venir a Foster y encandilamos a la gente para poner al consistorio entre la espada y la pared. Laporta juega fuerte con la táctica del "no podrán decirnos que no". También con los socios, que ni han votado ni han pintado nada en esta transformación histórica del club azulgrana".

Comité de cuentas claras
¿Envejecerá bien? -se preguntaba Xavi Bosch- El riesgo me lo cuentan algunos arquitectos: las láminas de policarbonato que Foster quiere utilizar en las escamas exteriores es un material que envejece rápido. ¿Aguantará 50 años el 'nou Camp Nou' con la misma dignidad que ha aguantado el paso de los años la obra original de Francesc Mitjans?¿Habrá transparencia? Entre la obra y la venta del Miniestadi (a la que ningún medio catalán se atreverá a llamar 'pelotazo') se van a mover alrededor de 1.000 millones de euros. La cifra es tan sumamente mareante que propongo que se forme un 'comité de cuentas claras', con socios preparados para entender de números y de balances, para saber cómo se gestiona y administra cada céntimo de euro de la mayor operación económica de los 108 años de historia del Barça. No se trata de no fiarse de los que mandan. Al contrario, lo propongo como ejercicio y garantía de transparencia que sería un buen tanto para la junta actual. Por ejemplo, se tendrá que hacer un concurso entre constructoras para ver a quién se adjudica la obra. ¿Qué hubiera pasado si Laporta le hubiese encargado el proyecto a un primo suyo arquitecto como hizo Miró Sans con Francesc Mitjans?”.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (VI) / El bunyol del Camp Nou / El bunyol del Camp Nou / El precio puede aumentar / ¿Vecinos partícipes? / Vecinos ninguneados / "Esto es un pelotazo" / Abonados incómodos / La decisión fue de la junta / Lujo asiático

 

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