2011-10-16 23:10 FC Barcelona Por: Administrador

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (VI)




El bunyol del Camp Nou
El  capricho de Laporta levantaba ya desde su inicio numerosas suspicacias. El miedo de muchos socios venía dado por la posibilidad de que un recinto que hasta ese momento había causado la admiración de propios y extraños pudiera convertirse en un auténtico “bunyol” gracias a la obsesión de un presidente ansioso por poner en marcha planes de desarrollo de dudosa viabilidad al tiempo que ajustaba sus cuentas valiéndose de la herencia encontrada en la mochila. Vender patrimonio para embellecer el Camp Nou sin mejorar su comodidad, y ampliar su aforo sin darle apenas opción al socio de beneficiarse de ello no invitaba a pensar en transparencia precisamente. Porque lo de la transformación de patrimonio ya no engañaba a nadie. Si uno se vende una segunda residencia para embellecer la cocina de su hogar, ha vendido su patrimonio. Hablar de transformación de patrimonio no sólo producía hilaridad, sino indignación. ¿Realmente creerían que todos los que les rodeaban eran mentalmente débiles y tan fáciles de embaucar?

El bunyol del Camp Nou
Jordi Moix, responsable de la parcela de patrimonio en la primera época de Laporta, añadía sobre su tema el 2 de julio de 2008: ”Esta inversión, tal y como está planteada, financiada con la venta del Mini, puede implicar una descapitalización patrimonial que pagaremos durante 20 años. Laporta y Soriano nunca han entendido que el patrimonio es muy necesario. Es una reserva importante para cuando haya años malos. En el 2003, cuando entramos en el club, no teníamos contrastada nuestra capacidad de gestión. El club debía dinero y el banco firmó un crédito sindicado solo porque había patrimonio comprado por nuestros abuelos. Ahora plantear el proyecto de Foster con la venta del Mini no corresponde”.



El precio puede aumentar
Y Joan Franquesa reconocía a Els Matins de TV3 que  el presupuesto inicial de Foster, que ascendía a 251 millones, podía aumentar. “Debemos poner todas las medidas de cautela para que no haga una propuesta fuera de sentido común". Empezaba mal la cosa, con muchos frentes abiertos. El proyecto estaba adjudicado, pero todavía no conocían el precio e incluso invocaban al sentido común para que Foster no saliera por peteneras. Lo que sí se sabía ya por boca de Franquesa es que Foster cobraría entre el 8 y el 8,5% del coste total de la obra. Franquesa seguía insistiendo en que “la operación es de confortabilidad y de mejora, no es sólo un juguete para nosotros". Y sobre las palabras del directivo cesado Moix, acusando a la junta de “dilapidar el patrimonio de los abuelos”, Franquesa respondía que “sólo ponemos a disposición de esta reordenación el 7% del patrimonio del club y nosotros seremos abuelos de futuras generaciones del Barça. Por ello queremos incrementar el patrimonio y que tenga más valor". Lo que en 2003 era “ni un palmo”, en 2007 se convertía en el 7 % del patrimonio heredado. Pero podíamos estar tranquilos. Gracias a los que Xavi Bosch llamaba “pijos” y otros que podemos denominar “compromisos de la directiva”, las cuentas del nuevo estadio mejorarían. Según Franquesa “el nuevo estadio generará más ingresos que el actual porque tenemos los palcos nuevos y estamos pensando en temas de restauración, etc. ¿Alguien piensa que no vendrán más visitantes una vez tengamos el Norman Foster? Estamos haciendo una obra que debe ser el orgullo de todos los barceloneses". Tendremos palcos nuevos mientras el socio de base seguirá en lista de espera soñando que los que mandan le llamarán un día para informarle de que ya tiene a su disposición su nuevo abono. Ahora Franquesa hablaba de restaurantes. Su jefe, nueve años atrás, sostenía que el Barça sólo era un club de fútbol: “somos un club deportivo, no tenemos ninguna necesidad de hacer cines, carrilets y restaurantes”. Si los restaurantes los montaba Núñez, el Barça sólo era un club deportivo. Si los abría Laporta para sus amigos, la gente guapa, ésa con la que tanto le gusta alternar, el Barça se convertía en más que un club. Un club social y solidario… para pijos.

¿Vecinos partícipes?
Consultado Joan Franquesa sobre la oposición vecinal al proyecto, informó de que no existía tal oposición porque "el Barça ha hecho partícipes a los vecinos de una serie de reuniones y los hemos incorporado a la comisión cívica del concurso. Queremos integrar a los vecinos en el Barça y el Barça en el barrio. Esto no debe ser el proyecto del Barça, si no el del barrio y de la ciudad". Les hicieron tan partícipes que hasta se negaron a reunirse con ellos para dar explicaciones sobre el proyecto.

Vecinos ninguneados
Le negaba Joan Franquesa a Josep Cuní en TV3 que el proyecto contara con oposición vecinal. Como la palabra del señor Franquesa no era la ley ni su verdad debía coincidir necesariamente con la realidad, apenas 24 horas después Lleonard Ramírez le sacaba los colores dejándole por mentiroso. El representante vecinal del barrio de Les Corts afirmaba que "esto del Barça en el Miniestadi es un 'pelotazo'" y planteaba sus dudas sobre la legalidad de la recalificación del Miniestadi, "un equipamiento que sólo puede convertirse en zona verde, según la ley, para evitar la especulación". Ramírez estaba en esa época visiblemente preocupado porque pese a la transparencia vendida desde el Camp Nou y la buena predisposición mostrada por el Ayuntamiento, el alcalde  no les había convocado a ninguna reunión para debatir el tema, mientras “Laporta y Hereu van haciéndose fotos cogidos del bracito”. Ramírez volvía a dejar por mentiroso al directivo Franquesa desvelando que los vecinos no habían tenido ningún poder de decisión en la elección del proyecto de Foster. "Ni mucho, ni poco. No podíamos decidir nada, sólo dar una opinión de lo que nos parecía", confesaba Ramírez a infoesports.com. "Nos importa mucho que la remodelación amplíe un poco el perímetro del Estadio y nos da miedo lo que se esconde dentro del Camp Nou. Dentro de esta piel hay mucho espacio y probablemente se podrán montar muchos negocios destinados al deporte, cafeterías, restaurantes y pequeñas salas de cine, si quieren".



"Esto es un pelotazo"
Ramírez confirmó que la comunicación del club con los vecinos había sido hasta ese momento inexistente: "Sólo fue una invitación para ver las maquetas ... y poca cosa. Lo que más nos preocupa es que el alcalde, las personas que han de dar las licencias, se han hecho fotos con Laporta de la mano, y en cambio, el alcalde ni nos ha convocado, ni se ha dirigido ni nos ha preguntado qué pensábamos de esta remodelación y qué consecuencias podrían sufrir los vecinos. Por parte del ayuntamiento, del alcalde, nos preocupa que sólo se dirija al club y no a los vecinos. Esto es un pelotazo. El Barça, con su poder, si quiere poner ascensor, escaleras mecánicas, calefacción ... se lo debe poder pagar con sus recursos. Lo que no puede ser es cargar el muerto a los vecinos. Se perjudica a los vecinos que ya tenían establecido que antes tenían un equipamiento y ahora les harán rascacielos de pisos. Para beneficiar a un privado no se puede perjudicar a los vecinos. Esto es un pelotazo". Mientras tanto, Laporta seguía pensando, unilateralmente claro está, que su proyecto era una bendición para la ciudad.  lLa opinión de los representantes de los vecinos carecía de valor. Seguramente se trataba de barcelonistas resentidos o directamente antibarcelonistas. Es posible, incluso, que fueran del Real Madrid y que le tuvieran ganas por su forma de dirigir el club. No cabía otra explicación.

Abonados incómodos
En esa época Ricard Fontova escribía una carta al director de La Vanguardia respondiendo al pensamiento único imperante: “La elección del proyecto del nuevo Camp Nou podía haberse votado entre todos los socios. Hubiese preferido que mantuvieran la idea original de la forma de concha. Después de todo en 50 años no ha pasado de moda… Supongo que los socios de lateral tendrán que adecuar el precio de su localidad al de los de tribuna, ya que sus asientos quedarán a cubierto, y los goles aumentar la cuota…Un ruego final: por favor, no nos estrechen más, los asientos del metro guardan más distancia entre sí que los del estadio tras la última reforma”.

La decisión fue de la junta
Jordi Badía, el portavoz y director de comunicación, le daba cumplida respuesta en las mismas páginas de La Vanguardia: “La remodelación del Camp Nou no supondrá ningún coste para los socios ni endeudamiento para el club. La Junta impulsó un concurso internacional de ideas. Uno de los requisitos ha sido respetar la idea original del arquitecto Francesc Mitjans. Ha sido un proceso público y totalmente transparente. La decisión final ha sido fruto de un proceso establecido, donde una comisión técnica de expertos analizó las propuestas y elevó su decisión a un jurado donde estaban representados el club, el Ayuntamiento de Barcelona y el Colegio de Arquitectos. La Junta sólo tuvo que decidir entre los proyectos finalistas y optó por el de Norman Foster”. Ya sabíamos más. Ni los expertos, ni el Colegio de Arquitectos, ni el Ayuntamiento ni, por supuesto, los vecinos. Laporta, o la junta, tomó la decisión. Si se trataba de elegir a Foster no hacía falta tanta movilización para presumir de transparencia. Hasta la portera de Núñez habría elegido a Foster sólo por el hecho de que era el que más sonaba. Y es que de eso se trataba.

Lujo asiático
Las suspicacias del entorno obligaron a intervenir Anton Maria Espadaler, uno de los voceros afines y más fieles al Régimen de Laporta, para defender el proyecto en La Vanguardia: ”El nuevo estadio no dejará de ser el de siempre”, decía, y fijaba los objetivos: “cubrirlo enteramente, mejorar la visibilidad y el confort, garantizar mejores accesos, equilibrar algunos desajustes fruto de retoques anteriores…” Ahí le dolía. A alguien que no fue Laporta se le ocurrió realizar ajustes respetando absolutamente el proyecto original. Dolía más eso que la nula preocupación de la directiva por la comodidad de los abonados. Seguramente él no tenía problema de estrecheces en la zona noble del Camp Nou, la de los canapés, reservada a los fieles. Resultaba curioso que Espadaler justificara el pelotazo con el argumento de “atender a las últimas recomendaciones de los organismos futbolísticos internacionales”.  Como Estadio 5 estrellas que era, los organismos internacionales ya valoraban el Camp Nou tal cual estaba. ¿A quién querría engañar?
"Lo que me parece absolutamente falaz es liarse la manta a la cabeza con el llanto jeremiaco de la pérdida de patrimonio, cuando la primera norma que rige en estos casos es que un patrimonio que no rinde es más una carga que un alivio. Un patrimonio hace justicia a su nombre si las partes más inútiles pueden coadyuvar a engrandecer sus partes más sólidas", afirmaba Espadaler. "El Mini, dígase la verdad, ha sido siempre un lujo asiático, que desde que se construyó la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí se yergue como una nave varada y fantasmagórica. Obtener, pues, un beneficio para inversión deportiva y patrimonial de lo que deportivamente es nulo y patrimonialmente un lastre no creo que sea una frivolidad, sino una decisión sensata y responsable”. De lo que no hablaba Espadaler era del lujo asiático que ganaría metros en el Camp Nou para atender a los vips como él, amantes de las exquisiteces gastronómicas que se sirven a los amigos en los entreactos. Y es que no había mayor lujo asiático en el Barça, el Barça solidario, el Barça ONG preocupado por el hambre en el mundo, que el que reflejaba la factura de los canapés en día de partido. Otra cosa es que la directiva no supiera rentabilizar sus instalaciones para potenciar el fútbol base, que, por cierto, así iba, dejado de la mano de Dios. Por lo visto, los chavales de la cantera no merecían lujos asiáticos como el Miniestadi. Eso quedaba reservado para otros. Los que fueron a París o Roma de gorra, por ejemplo. El Miniestadi, mejor venderlo y trasladar los lujos al catering del Camp Nou, feudo de “bacons”. ¡Faltaría más!

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La ampliación y el inútil pelotazo del Miniestadi (VII)

“Gusta al 80%” / "Un punto de nuestro programa" / Laporta ejerce de alcalde / ”Joan Laporta engaña a los vecinos de Les Corts" / CIU cambia de estrategia / Encuestas contrarias / No hay proyectos presentados / Inmobiliaria FC Barcelona / El socio quería ser consultado / Foster no cobró

 

 

 

VER CAPÍTULOS ANTERIORES

 

 


Deja tu Comentario