2012-12-18 12:12 FC Barcelona Por: Administrador

La autogestión llega al Real Madrid



Nadie puede entender que una plantilla como ésta, que hace unos meses maravilló al mundo ganando la Liga con cifras de récord, ahora cumpla el triste papel de comparsa limitándose a aplaudir el paso devastador del Barça. Algo sucede ahi dentro que explica una situación anómala.
 
Mourinho se ha desgastado con guerras absurdas contra sus propios jugadores (Casillas, Ramos, Özill, Di María, Benzema, Coentrao, Kaká...) y los jugadores han dicho basta y han decidido dejar de creer en su líder. Ha perdido la escasa credibilidad que aún le restaba entre quienes le conocen bien porque conviven con él cada día y tienen conocimiento de las mentiras que pueden llegar a pronunciarse en las ruedas de prensa. La palabra injusticia corre de boca en boca en el vestuario y los jugadores se han cansado. De los métodos de su entrenador ante los medios de comunicación y de sus estrategias desde el banquillo. Y se han preocupado estos días de que el presidente conozca hasta el más mínimo detalle del malestar que ha provocado Mourinho en el vestuario en las últimas semanas.
 
Por otra parte, El País desvela hoy que el pasado jueves varios jugadores le dijeron a la cara a su entrenador que sus sistemas generan desconfianza y le dejaron claro que el problema de este equipo no es de falta de actitud de los jugadores, sino de conceptos tácticos y que esa parcela era responsabilidad suya. Y dicho queda.
 
El Confidencial recuerda hoy que Ettore Messina, el entrenador actual del CSKA de baloncesto, uno de los técnicos más reputados del panorama internacional, ya vivió una situación parecida en el Real Madrid. Los jugadores se pusieron de acuerdo para cargárselo y lo consiguieron. La cuestión es que cada vez es más evidente que los jugadores salen al campo a hacer la guerra por su cuenta, lo que pone de los nervios al técnico. Se trata de hacerle el vacío al entrenador, una experiencia que ya vivió Mourinho en el Barcelona como ayudante de Bobby Robson.
En aquella época, la plantilla liderada por Pep Guardiola y fuertemente influenciada por el ex técnico Johan Cruyff, decidió recurrir a la autogestión, desoir al entrenador y funcionar de acuerdo a su criterio. Y le salió bien. Mourinho lo vivió en la sombra, desde el papel de ayudante. Ahora lo experimentará como protagonista. Entonces los cabecillas de la rebelión fueron Guardiola, Stoichkov y Luis Enrique. Ahora, según El País, "pueden ser más de diez los jugadores que cuestionan al entrenador. Casillas, Ramos, Higuaín, Marcelo, Özil, Benzema, Kaká, o Albiol, son algunos de los que peor relación tienen con el mánager desde que comenzaron a resentir abiertamente la falta de justicia deportiva que subyace en su empeño de refundar el equipo con hombres de su agente, Jorge Mendes".
 
La autogestión llama a la puerta del Bernabéu. Sergio Ramos lo dejó bien claro al término del Real Madrid-Espanyol: "Tirar la temporada sería un error. El orgullo y la dignidad tienen que estar por encima de todo". Sergio Ramos está en la onda del presidente. Mourinho no.

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