2014-06-05 21:06 FC Barcelona Por: Administrador

La boda de Guardiola provoca indignación en Estados Unidos



Joan Tubau

A nadie le sorprendió que Pep Guardiola y su familia pasaran un año en Nueva York sin mayor contratiempo. La indignación ha sobrevenido al conocerse que Pep y su pareja, Cristina, no estaban casados y que, por tanto, sus tres hijos, de acuerdo con la moral y la normativa norteamericanas, estaban en situación irregular durante el año que pasaron viviendo en Nueva York.



Nos explican que son muchos los casos de españoles que han emigrado a Estados Unidos por cuestiones labores y con contrato de trabajo y se han desplazado con sus parejas, para quienes el permiso de residencia se limita exclusivamente a tres meses. En muchos casos, se han visto obligados a contraer matrimonio, aún no deseándolo, para regularizar su situación y que la pareja acompañante pudiera ser aceptada en el país como residente. Es el caso, sin ir más lejos, de Juan Carlos Navarro, el jugador de baloncesto del FC Barcelona, que durante el año que pasó en la NBA jugando con los Grizzlies de Memphis se vio obligado a casarse para evitar que las autoridades norteamericanas obligaran a su novia a regresar a España a los tres meses por no tener permiso de residencia. Sólo casándose podía beneficiarse del contrato de trabajo de su marido.

Los españoles residentes en Estados Unidos que han sufrido este problema están ahora indignados al descubrir que Pep Guardiola estuvo viviendo un año en Nueva York con su pareja y sus hijos sin haber padecido los inconvenientes burocráticos a los que se enfrentan quienes pretenden establecerse en Estados Unidos con pasaporte extranjero. Consideran que es un claro ejemplo de discriminación de las autoridades y lamentan que el dinero todo lo pueda comprar, incluido el papeleo y las trabas legales que deben encarar los españoles anónimos que viajan a Estados Unidos con un contrato de trabajo.

En el caso de Guardiola, ni eso. Porque fue de vacaciones por un año, sin contrato de trabajo y sin poder justificar su condición de turista de paso por el país al matricular a sus tres hijos en el colegio. Cuando se alquila una mansión en Central Park difícilmente se puede demostrar la condición de turista, lo que para cualquier oficial de aduanas sería un claro indicio de tener intención de establecerse para vivir en Estados Unidos, algo que está perseguido por el Departamento de Inmigración norteamericano y que se castiga con la deportación.



Los residentes españoles en Estados Unidos lamentan el trato de favor que ha recibido un tipo con dinero y que ha podido saltarse todos los trámites burocráticos mientras ellos deben someterse a las exigencias de la implacable ley norteamericana, que entre otras cosas dice que si uno no está casado, aún teniendo un contrato de trabajo, no puede convivir con su pareja en territorio norteamericano por un periodo superior a tres meses, cumplido el cual, y si no hay boda por medio, la pareja que no tiene permiso de trabajo debe abandonar el país.

En el caso de Guardiola ni había permiso de trabajo ni intención de ejercer el turismo, ni convivía con su pareja con los papeles en regla de acuerdo con la legislación norteamericana. Como Florentino Pérez, también Guardiola parece ser un "ser superior".

 


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