2011-04-07 11:04 Real Madrid Por: Administrador

La cara más desagradable de Guardiola



En Barcelona le consienten a Guardiola lo que en Madrid no se le permitiría a Mourinho. Recientemente Mou tuvo un enfrentamiento con un periodista al que llamó hipócrita. Mou se sintió agredido y respondió con agresividad. Pero antes de que acabara esa misma rueda de prensa el técnico portugués ya le había pedido perdón al compañero.

Guardiola es diferente porque da la sensación de que se cree ya en otra dimensión que no es la del mundo de los mortales. No concede entrevistas personalizadas, sólo habla en las ruedas de prensa pre y post partido, y la prensa catalana le adora. Cuando tiene algo importante que decir, "utiliza" a un periodista italiano de la RAI para luego justificarse diciendo que se siente traicionado. Pero lo dicho, dicho está. Ante cámara y micrófono. Pep dio a entender que está cansado de ver las mismas caras y planteó su huida, como cuando se fue del Barça como futbolista por la puerta de atrás y evitando que el club que le formó pudiera ver un euro de su traspaso. Más claro no pudo hablar.



Pues bien, para demostrar que el "off the record" de la RAI era una verdad como un templo, ayer mismo inició su estrategia orientada a confirmar que está harto y que su fuga del Camp Nou es inevitable. Y lo hizo "utilizando" también a un medio amigo, TV3. Un medio que tiene absolutamente controlado porque sus periodistas le comen en la mano. Un medio que, cuando ha hecho falta, hasta le ha ayudado a preparar sus tácticas utilizando sus medios técnicos para elaborar vídeos motivadores.

Guardiola se preocupó de dejar claro su hastío en TV3, y ante un millón de catalanes, contestando a las preguntas correctas y educadas del periodista Jordi Grau. No se trataba de una entrevista agresiva, sino de las rutinarias cuestiones post partido de Champions. O sea, que no era Roncero el que preguntaba. Y Pep respondió con monosílabos, con desgana y sin la educación que se le supone a un señor que cobra 10 millones de euros para ser la imagen de su club y que parece olvidar que en su sueldo entra responder con educación a un periodista que en ese momento estaba haciendo de enlace entre el Barça más oficial y los aficionados congregados ante la pequeña pantalla. Al final de la entrevista, el periodista le comenta que da la sensación de que no tiene ganas de hablar, y Pep responde: "no demasiado". Así es el divino Pep. Te alabamos señor y hágase su voluntad así en la tierra como en el cielo.

Así trata Guardiola a su lobby mediático hábilmente construido a lo largo de los años con el fin de ensalzar y glorificar su excelsa figura. Se ha cansado hasta de los suyos. Y esto da pie a pensar que su futuro en el Barça toca a su fin. Y a lo mejor ni siquiera cumple el año que ha firmado porque "está cansado" y se le han quitado las ganas de hablar. Mientras tanto, el periodismo catalán sigue tragando y esperando conocer novedades sobre su admirado entrenador a través de medios extranjeros a los que Guardiola no tiene reparo en atender. Por lo visto, el "enfado" del divino Guardiola estaba motivado porque sus medios fieles no le siguen en sus llantos cuando avisa acerca de lo buenos que son los rivales que se enfrentan al Barça. Es decir, él espera que cuando  gana por 5-0 al Betis, la prensa titule que el partido de vuelta será complicadísimo para el Barça. Y como no lee lo que le gustaría leer, se enfada.



Por mucho menos habrían crucificado a Mourinho en Barcelona. Pero eso no ocurrirá, porque Mourinho ni se ha cansado ni se cansará nunca del Real Madrid. Además, Mou sabe que en su sueldo entra dar la cara en las ruedas de prensa. Lo bueno del caso es que a Guardiola le ha dado por montar numeritos y acaparar protagonismo en los días previos a los más que probables cuatro enfrentamientos que el calendario va a deparar al Barcelona y al Real Madrid. Desviando la atención  hacia su persona y acaparando el protagonismo, lo único que puede conseguir Guardiola es descentrar a los suyos.

El madridismo celebra el nuevo rumbo que toman los acontecimientos en el Camp Nou. Como diría Hermel, el fin de ciclo se acerca. Y cuando Guardiola esté fuera del Barça, en cualquier equipo, descubrirá lo dura que es la vida cuando no se tiene a un lobby mediático detrás dispuesto a adorarle y a taparle todos sus desplantes. Ya se enterará.

 


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