2011-08-11 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 10



Mejora del contrato de Rijkaard

En enero de 2005 Laporta sorprendía a todos protegiendo a su manera la economía del club: “Los técnicos bien considerados y buenos como Rijkaard deberían tener un contrato mejor”, decía en El Periódico. No hacía falta ni esperar a que el técnico pidiera aumento de sueldo. Bastaría, por ejemplo, con una insinuación de Johan Cruyff para que el contrato firmado por el Barça con Rijkaard se convirtiera en papel mojado, como tantos otros. Decía Laporta en La Vanguardia el 17 de mayo de 2005: “Rijkaard tiene ofertas de todas partes, pero para él el dinero no es lo importante. Tengo claro que se quiere quedar y hacer historia”. Como el dinero no era importante para Rijkaard, ya se encargó Laporta de recordárselo subiéndole la ficha. De cualquier forma, por lo que duraron las negociaciones, por los flecos que hubo que resolver y por la famosa cláusula que debía liberarle si surgía una oferta del Milan, tampoco se vio en Rijkaard mucho interés por quedarse y “hacer historia” a cualquier precio.



Primeras diferencias con Rosell

El 20 de enero de 2005 Joan Laporta ya empezaba a desmentirse a sí mismo y a reconocer en La Vanguardia que la química no funcionaba con su “amigo del alma” Sandro Rosell: “Haré todos los esfuerzos posibles para mantener la unidad de la junta porque tenemos el mandato de conservar las expectativas y las ilusiones que se generaron con nuestra llegada y, si es posible, aumentarlas (…) Veo que salen jugadores en los medios (Edu y Costinha, propuestos por Rosell) que han sido descartados por los técnicos. Sería contradictorio traer a quienes no nos piden”. No llegaron ni Edu ni Costinha. En su lugar aparecieron vestidos de blaugrana Albertini y Maxi López para alborozo del presidente. Y los esfuerzos que hizo para mantener la unidad de la junta arrojaron el resultado de 15 directivos dimitidos.

Montal, en el entierro de Michels



El 12 de marzo de 2005 el ex presidente Agustí Montal representaba al Barça en el entierro del ex técnico del club Marinus Michels. “Laporta no puede asistir por cuestiones de agenda”, se podía leer en Sport. Tampoco acudió al Palau Blaugrana ese mismo día, porque la comida con la directiva del Athletic se alargó… en un momento delicadísimo para las secciones, con el jaleo del anuncio de la dimisión de Valero Rivera bien caliente y las broncas de los aficionados al basket exigiendo la dimisión de su presidente. Laporta felicitó por teléfono al equipo de balonmano por alcanzar las semifinales de la Copa de Europa, protagonizando una épica remontada con un Palau abarrotado y Rosell en la cuarta fila del palco. Ni con Michels por la mañana ni al lado del balonmano por la tarde. ¿Qué era más importante que unir al club? ¿No habíamos quedado en que iba a dedicarle al Barça los mejores años de su vida? ¿Cómo se puede asistir a 499 actos en un año y dejar de lado el entierro de un entrenador histórico o la proeza europea de un equipo de balonmano que atravesaba por un momento delicado? ¿Tan importante era comer bien con los amigos de la directiva del club bilbaíno y alargar la sobremesa? Cuatro horas más tarde presidió en el Camp Nou, bien arropado, el Barça-Athletic. 

"El Barça se siente marroquí"

El 22 de marzo de 2005 El Periódico informaba de que “Laporta partió hacia Marruecos en un viaje institucional que realizó junto a representantes del ayuntamiento y la Generalitat. El club tiene previsto inaugurar 4 peñas y firmar diversos acuerdos de colaboración con varias instituciones marroquíes”. Al viaje institucional se sumaron Godall, Cambra y Echevarría, su esposa y sus hijos, que luego se quedaron allí de vacaciones de semana santa. Curiosamente, no viajó el responsable del área de relaciones institucionales, Albert Vicens. Era un nuevo concepto de viaje institucional. En pleno baño de masas, exclamaría eufórico: “El Barça se siente marroquí”. Si él lo sentía así, seguro que era porque antes lo habría consultado con los socios-propietarios del club y habría llegado a esa conclusión guiado por la unanimidad que tanto perseguía. Lamentablemente no fue así. El Barça tan pronto era el equipo de Catalunya como de Marruecos como de Camerún. Todo dependía de la audiencia que le estuviera escuchando en ese momento. 

6 personas para sustituir a Maxenchs

El 23 de marzo El Crack 10 explicaba que el Barça ha incorporado a 6 personas para sustituir a Ricard Maxenchs”, lo que de alguna manera venía a reconocer el valor del empleado despedido. ¡Vale por 6 de los nuevos! ¿Era ésta la mejor manera de llevar a la práctica el recorte salarial anunciado a bombo y platillo? 

Catalanidad y cambio de uniforme

Se podía leer en el diario gratuito El Crack 10: “Esta directiva no se cansa de pregonar la catalanidad del club. Algo obvio que parece haber sido descubierto por ellos (…) Mientras utilizan esos argumentos para justificar algunas decisiones, no dudan en ponerse en manos de diseñadores norteamericanos para que decidan cómo ha de vestir el Barça (…) Ante las numerosas críticas por el cambio de uniforme, los directivos aducen que los clubs ingleses realizan cambios en su indumentaria frecuentemente y olvidan que esos clubs son sociedades anónimas y el Barça todavía no, aunque ellos actúen como un consejo de administración y sin someter ninguna decisión a la Asamblea. Si de verdad esos directivos hubieran implantado el talante democrático pregonado en su campaña, habrían sometido esa decisión y otras a un referéndum entre los socios”. La polémica venía dada por la imposición de Nike de utilizar la tercera equipación, negra y azul, en un número determinado de partidos para darle luego salida en el mercado. Esa tercera equipación sustituía a la primera y no era alternativa. Ahí volvían a engañar las fuentes oficiales, porque el Liverpool puede cambiar de equipación suplente, pero su uniforme oficial siempre será rojo, como el de la Juve es blanco y negro o el del Milan rojo y negro. 

Purga rosellista

Mientras los profesionales aportados al club por Sandro Rosell, como Laura Alsina y Juanjo Castillo, empezaban a ser relegados para ser sustituidos por personal de “mayor confianza”, Laporta iba disimulando: “Quiero que siga todo el equipo directivo, Sandro también, porque es un proyecto que merece un segundo mandato”. Y paralelamente ponía en marcha una purga en el fútbol base. Podía leerse en El Crack 10 : “Los malpensados dicen que los afines a Rosell pagan las consecuencias de no alinear asiduamente al hijo del presidente en uno de los equipos infantiles. Cada vez que el técnico de turno veía entre los espectadores a la familia Laporta-Echevarría, sudaba tinta al sentirse presionado para alinear al vástago del presidente”. 

Gerard, su debilidad

Joan Laporta es un hombre de grandes fobias, pero también de intensas filias. Entre sus debilidades estuvo Gerard, uno de los futbolistas mejor pagados de la plantilla que apenas aportó nada en sus cinco años de blaugrana. Ya le quiso fichar él cuando militaba en la candidatura de Bassat, pero lo contrató Gaspart y pasó a formar parte de la pesada mochila heredada. Sin embargo, cuando su contrato estaba próximo a expirar, Laporta, lejos de aprovechar la coyuntura para sacárselo de encima, como en el caso de Christanval, Rochemback o Geovanni   –su rendimiento no fue mejor que el de ellos-, le echaba un cable: “Gerard se merece renovar”. Curioso que Saviola fuera tratado como un apestado porque cobraba mucho y no podía permanecer en el banquillo con una nómina tan alta y, en cambio, Gerard, con unos ingresos más elevados que los del argentino, “merecía renovar” aún siendo carne de banquillo. Eran los distintos raseros de Laporta. 

Primera liga y dedicatoria

Y llegó la primera liga. Y la euforia. Y ese momento, el de las dedicatorias, que tan estudiado tenía el presidente: “Ahora pienso en mi familia, particularmente en mi padre. Y quiero tener también un recuerdo para Armand Carabén y las personas que nos han dado buenos consejos, como Johan Cruyff”. Hasta la llegada del primer título, Cruyff se había ocupado de dejar bien claro que no tenía ninguna vinculación con esta directiva. No quería hacer suyos los fracasos que pudieran producirse.  Incluso afirmaba que la plantilla estaba descompensada. Pero ahora, en el momento de la felicidad, aparecía su nombre ligado al del éxito. Laporta le agradecía sus consejos (¿fichar a Ayala, Albelda y Aimar en lugar Ronaldinho, quizá?). Tres nombres propios: su padre, Carabén y Cruyff. ¿Tanto le costaba agradecer el trabajo de sus compañeros de directiva? ¿No podía felicitar al hombre que trajo a Ronaldinho desautorizando los consejos siempre bien intencionados del gran Johan, que era contrario a su contratación? ¿Era necesario echar mano del sectarismo para monopolizar el éxito en una dirección y sólo entre los suyos?. El Barça no era de todos. Era de Laporta y su clan. 

Curioso concepto de fer pais

Decía Laporta: “Haremos una gira por Catalunya en pretemporada porque es una forma de hacer país” (Figueres, Banyoles, Palamós) “Hacer país con el Barça en Catalunya es una de les cosas que me motivan más”. Seguramente por eso, porque le motivaba mucho, se encargó él personalmente de llevarse al Barça bien lejos de Catalunya para hacer país en Dinamarca, Suiza, Suecia, Inglaterra o Escocia en los siguientes stages de pretemporada. Así lo tituló El Periódico el 22 de abril de 2005: “El Barça hará el stage en Aarhus, donde la familia Laporta pasó las últimas navidades”. Nunca explicó Laporta ese extraño interés que tuvo por Dinamarca y qué relación guardaban esas navidades familiares con la elección del escenario del stage del primer equipo. Es posible que este tema estuviera también sujeto a alguna cláusula de confidencialidad que impidiera a la junta más transparente de la historia ofrecer las debidas explicaciones. ¿Justificaba la contratación del stage danés la ausencia del presidente del FC Barcelona en el palco del Camp Nou cuando la selección catalana se enfrentaba a Argentina? Es posible que la selección catalana no fuera digna de merecer su atención mientras el amigo Cruyff no fuera el seleccionador. ¿Tenía que ser el presidente en persona quien contratara el stage? ¿Ningún directivo o empleado a sueldo del club estaba capacitado para hacerlo? ¿Eran todos muy tontos o el presidente se pasaba de listo?

Renovación de contratos y compromiso

“Al Barça le interesa que sus estrellas estén contentas y que no se produzcan situaciones pasadas en las que los jugadores tuvieron que marcharse mal”, decía el presidente en mayo de 2005. Nada mejor para tener contenta a una estrella que mejorarle año a año su contrato, aunque firmara por cuatro temporadas y nadie estéuviera dispuesto a pagar su cláusula de rescisión. Una cosa era tratar de que los jugadores fueran felices en el club y otra bien diferente dejarles hacer lo que les viniera en gana, ceder al chantaje de sus representantes y convertir en papel mojado contratos firmados con apenas meses de vigencia. Era tan absurdo que Ronaldinho rubricara tres contratos en tres años como que Messi firmara tres acuerdos diferentes en una misma temporada. Oían el nombre del Chelsea y se ponían nerviosos. Los agentes lo sabían y puede decirse que no había un sólo jugador de primera fila del Barça que no hubiera tenido una oferta del club londinense. Al menos de boquilla. Todos, absolutamente todos, llegaron al Barça atraídos por el proyecto del presidente, con fijos pequeños y variables generosos. Y seguían en el club, momentáneamente, satisfechos por las continuas revisiones de sus contratos, aumentando los fijos y manteniendo los variables por objetivos conseguidos. Es lógico que Soriano no deseara que el socio tuviera acceso a la información de las auditorías en las que quedaban plasmadas las constantes mejoras de los contratos de los futbolistas. Ya se lo decía Laporta a Lluís Mascaró en una entrevista rigurosamente exclusiva: “Todos los fichajes tienen un grado de compromiso con el club enorme”. Por eso muchos de ellos, desde Ronaldinho hasta Eto´o, habían amenazado con marcharse si no se les igualaban sus supuestas ofertas. Y ponía ejemplos el presidente: “Van Bommel, Eto´o y Deco rechazaron ofertas económicas superiores para venir al Camp Nou”. Y aún recuerdo a Laporta, recién llegado a la presidencia, avisando públicamente a Deco: “Si él hace un esfuerzo por venir al Barça, el Barça hará un esfuerzo por contratarle”. Deco no movió un dedo por dejar el Oporto hasta que un año más tarde la oferta económica le convenció para cambiar de aires. Eto´o fichó por el Barça porque nadie podía pagar más por él cuando jugaba en el Mallorca. Lo que sí es público y notorio es que en su segundo año el delantero carmerunés utilizó a los medios de comunicación con muy poco estilo para amenazar a la directiva recordándole su promesa de mejorarle el contrato. Es fácil dejar de ganar dinero cuando a uno le garantizan que en el segundo año recuperará lo que no le han dado y aún conseguirá mejorar su contrato temporada a temporada en el futuro.

“El compromiso debe ser recompensado“

El compromiso de los futbolistas fue una de las grandes mentiras del laportismo. Tan demostrable como que hasta los propios jugadores, el entrenador, el secretario técnico, los directivos y el presidente llegaron a coincidir en muchos momentos en la falta de actitud del equipo y en la necesidad de improvisar un código interno para mantener un mínimo principio de disciplina. “¿El dinero se guardará para blindar a futbolistas que tienen contratos un tanto desfasados?” le preguntaba Mascaró a Laporta. “Nuestra línea de actuación va a ser ésta. Los actuales componentes de la plantilla han demostrado que tienen compromiso con el Barça. Esto, de alguna manera, debe ser recompensado. Si queremos tener un equipo competitivo tenemos que corresponder con contratos que estén a la altura de la calidad de los futbolistas y de lo que dicta el mercado (…) El club hará un esfuerzo para que Rijkaard tenga un contrato que se corresponda con su calidad”. Podía haberse ahorrado la martingala del compromiso que “de alguna manera debe ser recompensado”. Eso no era compromiso y confirmaba que sólo el talonario generaba atracción entre los futbolistas.

Mañana, capítulo XI

Le preocupan los sentimientos /  Intentan desestabilizarle /  “Nadie se quiere ir”  / Complicidad mediática /  Zenden dejó más que Riquelme / Retoque de contratos / Un proyecto de vida. De buena vida /  Abrazo a Gaspart / Avisos a Rosell / Camerún y el UB Barça / Primeras dimisiones

 

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