2011-08-13 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 12



Rosell desaparece
Sandro Rosell hizo pública su decisión de dimitir en una rueda de prensa y se borró del mapa blaugrana. Pero Joan Laporta no se quedó con los brazos cruzados y en adelante no perdería la más mínima oportunidad para ensuciar la imagen de su ex amigo de conveniencia. No hay que olvidar que en las numerosas encuestas de opinión encargadas por el club para uso interno en ningún momento la imagen pública de Laporta logró superar el carisma de Rosell. Ahí está la explicación de la saña con la que el presidente trató siempre a su ex vicepresidente, en quien vio a un enemigo potencial y ante cuya figura asomaron todos sus complejos. Decía  Laporta a la Vanguardia el 7 de junio: “Sus asesores de imagen los mandaban a peñas, en donde se gritaba contra el presidente y no decían nada. Los cuatro directivos, sobre todo Sandro, iban diciendo que yo había perdido el juicio (…) Se reunían ellos antes de las reuniones de la juntas, iban de víctimas y cada vez aportaban menos”. Por supuesto, nunca se sabrá quién gritaba, qué gritaba y dónde gritaba contra Laporta. Era la táctica habitual, tirar la piedra y esconder la mano, porque se supone que testigos no le faltarían en las peñas para dar fe de sus palabras si era cierto lo que decía. En lo que no mentía era en lo de que “cada vez aportaban menos”. Por mucho que se reunieran previamente, las decisiones estaban ya tomadas y el resultado decidido (13 a 4) antes de someterse a votación. Así era difícil aportar algo. 

¿Cruyff como Beckenbauer? Nada que ver



“Nunca me quitaré la sombra de Cruyff, entre otras cosas porque no quiero quitármela (…) Cruyff es una referencia, como Beckenbauer en el Bayern”. Son palabras de Joan Laporta. Las comparaciones son odiosas y ésta más. Johan Cruyff no puede ser comparado con Franz Beckenbauer porque éste ha sido el presidente del Bayern de Munich y Cruyff nunca lo ha sido del FC Barcelona, aunque a veces lo haya podido parecer. Además, “El Kaiser” no sólo triunfó como jugador, entrenador y presidente gestor del Bayern, también fue campeón del mundo con la selección alemana como jugador y seleccionador y fue el máximo responsable de la organización del Mundial 2006. En este tiempo, una vez cesado de su cargo de entrenador del Barcelona, Cruyff sólo ha jugado a golf, se ha dedicado a hacer ver que junta letras en dos periódicos y le ha sacado el máximo rendimiento a su fundación. La comparación, pues, no es posible. Franz Beckenbauer siempre ha estado comprometido con el fútbol desde la primera línea. El gurú Johan en cambio ha preferido ver los toros desde la barrera. Así es él. Incluso como futbolista del Barcelona prefería sacar de banda y esconderse en la retaguardia antes que jugarse el tipo y buscar el camino del gol en cuatro de las cinco temporadas que vistió de blaugrana.

Rosellitis

Los asesores de imagen le recomendaron a Laporta cargar las tintas contra Sandro Rosell para evitarle quedar como el perdedor de la batalla que acabó en divorcio. Dicho y hecho. En los días que siguieron a su dimisión abundaron las puyas contra el ex vicepresidente, aquel amigo tan amiguísimo del que jamás se podría distanciar: “El Barça no es un reino de taifas. El área deportiva no era el huerto del señor Rosell (…) Tienen asesores, líderes en estrategia que coordinaban sus acciones dentro de la directiva”. Sorprende que con tanto asesor, tanto líder y tanta estrategia Rosell no se postulara en 2006 para disputarle a Laporta la presidencia. Algo olía a podrido entre tanta acusación gratuita y sin pruebas.



Problemas de digestión

El 7 de junio de 2005 El Crack 10 valoraba la situación: “Laporta sigue su cruzada contra quienes le ayudaron (…) El presidente insiste en la teoría de la conspiración para justificar la crisis en su junta directiva”. Y aclaraba Laporta: “Ya hace años que estamos en esta historia y sabemos cómo van estas cosas”, refiriéndose a las conspiraciones que él conocía mejor que nadie. “La única forma que tienen los gurús de la prensa para intentar perjudicar el proyecto es dividirnos e instrumentalizarnos”, como si fuera culpa de la escasa prensa discordante que Rosell acabara hasta el moño de Laporta. “No gobernaré el club en función de los que no han digerido nuestro proyecto”. Eso mismo es lo que él pretendía que hiciera Núñez cuando éste ganaba las elecciones sin despeinarse y Laporta, entonces metido en tareas desestabilizadoras y con evidentes problemas de digestión, le montaba mociones de censura. ¿Por qué entonces Núñez debía gobernar en función de los Carabén y sus cachorros, que nunca digirieron su proyecto? Tenía razón Gaspart: no es que se parecieran, sino que Laporta había superado lo peor del nuñismo. En El Crack 10 confirmaban esta teoría: “Laporta ve fantasmas por todas partes (…) Laporta sólo ve gente mala pululando a su alrededor, ve enemigos por las esquinas…Laporta ha perdido el norte (…) Tomó el club sin ninguna oposición, sin entorno, con toda la prensa rendida a sus pies, pero dos años después las cosas se han torcido, las ha torcido él solito y la culpa es del mundo (…) Es una lástima que tenga un cuñado segurata y que éste no sea psicólogo. Ahora le sería de mucha más ayuda”.

Otra comparación: Moix-Echevarría

Jordi Moix, que quiso seguir en la directiva a pesar de todas las adversidades y fue invitado a marchar por sus propios compañeros, manifestaría meses después de su salida del club: “Veo una cierta bilis en Laporta (…) ¿Levantar alfombras? Ni siquiera compramos el aspirador (…) Que no vea fantasmas, me recuerda a otros presidentes que buscaban agentes externos (…) Le pido que se relaje, que no busque hacer sangre ni enemigos donde no los hay (…) Sólo Toni Rovira me dijo que si dejaba de alinearme con Sandro Rosell podía seguir. El resto me argumentó claramente que no confiaban en mí porque era un hombre cien por cien de Rosell. Al menos me reconocieron que mi trabajo había sido positivo”. Curioso. Su valía como directivo se juzgaba en función de su relación con Rosell. ¿Primer el Barça? Con Echevarría fue al revés, se trataba de anteponer su eficacia a otros temas. Un año después Laporta le acusaría de “ineficiente”. Y es que las filias y fobias de Laporta comprometían seriamente la credibilidad de su palabra. Lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro como si tal cosa. Fue una constante en su trayectoria como opositor y presidente. 

Víctima de una conspiración, como Núñez

El patio estaba revuelto y Ramón Besa no salía de su asombro en El País el 7 de junio de 2005: “Las respuestas entre estridentes y virulentas del presidente han devuelto al club a un escenario aborrecible y que se daba por superado (…) Utiliza el mismo vocabulario que empleaban los de antes y que coincide en confundir el cargo con la persona, creerse víctima de una conspiración y marcar a los discrepantes como enemigos a la causa y, por extensión, rivales (…) Laporta se ha puesto como una fiera cuando 4 acompañantes se han bajado del coche porque no les gustaba cómo conducía (…) Laporta reaccionó tan mal el pasado fin de semana que si no rectifica a tiempo su parecido con Núñez puede llevarle al extremo de confundir a Rosell con el líder del próximo Elefant Blau”.  Ramón Besa no se equivocaba. Por ahí iban los tiros. 

Pierde credibilidad

Laporta salió de la “Crisis Rosell” más tocado de lo que creía. Miguel Rico lo exponía así en Sport: “Lo que el Laporta campeón ha perdido en estos dos años no ha sido la amistad de cuatro directivos, sino aquella inmensa credibilidad que le hizo ganar las elecciones. Y es que, entre otras muchas cosas, eso de ir abrazando a Gaspart aquí y allá no suma nada. Resta. Y cuando él más intenta dividir, más se multiplica el rechazo. Mala cosa”.

Majó y los opositores valoran sus dos primeros años

El ex candidato Jordi Majó, en su valoración para Sport de los dos primeros años del laportismo, sentenciaba: “Sin la Liga hablaríamos de gestión desastrosa (…) La transparencia fue una de sus grandes banderas durante la campaña, y de transparencia nada. Dijeron que levantarían alfombras y no lo han hecho. Su primera medida económica fue subir las cuotas de los socios, y pese a ello la deuda ha aumentado y ahora es superior a la que dejó Gaspart. Repitieron muchas veces que nunca venderían patrimonio y en breve empezarán con los terrenos de Can Rigalt. Su filosofía era de contratos a corto plazo, y ahora todos son a largo, hasta 2010, y las fichas se están disparando. Las secciones, a pesar de haber ganado dos Copas de Europa, se han debilitado. Y ahora la imagen del club ha quedado muy tocada por las dimisiones de cinco directivos y por las constantes apariciones desafortunadas de Laporta en los medios de comunicación. Resumiendo: la Liga ha minimizado las numerosas carencias de la junta”. Josep Maria Minguella hablaba de “falta de democratización (…) Ha dado la impresión de que la persona que no estaba de acuerdo no estaba bien vista. No es lo que se esperaba de él tras la campaña electoral”. Para Jordi Medina “las secciones, sobre todo el basket, han caído en picado. Las peñas están disgustadas con el trato que reciben de la directiva. A nivel económico, se han aumentado los ingresos pero los gastos siguen siendo muy elevados, por lo que la deuda histórica, al diferirse en el tiempo, ha crecido. Y por último, tengo que lamentar la crisis de la junta directiva con las cuatro dimisiones que ya se han presentado y que han dañado considerablemente la imagen del club, y la indecisión en temas además polémicos como la publicidad en la camiseta del primer equipo y la venta de patrimonio”.  

El Drolma y la VISA

Dos años después de acceder a la presidencia nadie podía dudar de que, efectivamente, la situación económica del club estaba saneada. Al menos la VISA del presidente daba mucho de sí. Un detalle. Llega a Barcelona el flamante fichaje Mark Van Bommel y a Laporta no se le ocurre otra cosa que invitarle a cenar al Drolma, posiblemente el restaurante más caro de la ciudad. Uno puede entender, aunque le cueste, que pueda llevar allí a los directivos del Real Madrid o del Chelsea para impresionarles, pero ¿qué necesidad había de recurrir al Drolma para intercambiar impresiones con Van Bommel?  No se trataba de enamorarle. Ya estaba fichado y su felicidad en ese momento hubiera sido la misma en el Drolma, disfrutando de las delicias de Fermí Puig, que en cualquier otro local a mitad de precio. La dichosa ostentación podía con él. Con detalles como éste se podía deducir que, efectivamente, la economía del club iba reflotando, aunque el barcelonismo siguiera sin noticias sobre la devolución de ese 40% de aumento en los abonos que se aplicó excepcionalmente porque, según sostenía la directiva apenas unos meses antes, la situación era angustiosa. ¿Quizá era necesario incrementar las cuotas para que los directivos pudieran acudir asiduamente al Drolma en el caso de no encontrar un sponsor que patrocinara sus ágapes, esos que acabarían poniendo al presidente como un “bacó”? Es de suponer que mientras Laporta degustaba los suculentos platos de Fermí Puig no pensaba en las miserias del Tercer Mundo que como presidente del Barça pretendía solucionar.
Otro detalle, el uso de la VISA del club entre los directivos lo inventó Laporta. Los miembros de las juntas de Gaspart y de Núñez no llegaron a conocer esta apetitosa prebenda aportada por la generación del power point, la que iba a acabar con los privilegios de los directivos. 

De Val y la ostentación de Laporta

  Y el 19 de junio de 2005 Lluís De Val, que poco después adquiriría notoriedad por recoger el guante de Laporta demostrándole con papeles la relación de su cuñado con la Fundación Francisco Franco, aportaba su visión crítica en Sport: “Esta directiva prometió dedicar al Barça los mejores años de su vida. Uno tiene la impresión de que lo que están haciendo es disfrutar de los mejores años de su vida. Nunca antes el presidente y algunos directivos habían viajado tanto y a tantos países, nunca el club ha tenido tantos coches oficiales, nunca antes las tarjetas de crédito han tenido tanto desgaste y los gastos de representación y seguridad han sido tan elevados. Desde el club se ha vendido austeridad, pero algunos no predican con el ejemplo. Y esto duele en momentos en que se pide la máxima colaboración a los socios incrementando de forma desmesurada las cuotas sociales. Las últimas renovaciones de jugadores contradicen la política salarial anunciada en campaña electoral. El chantaje de todas las renovaciones ha sido siempre una supuesta oferta del Chelsea. Habría que denunciar a la UEFA a este club por tocar a nuestros jugadores si las ofertas son ciertas o descubrir las mentiras de los jugadores y managers que quieren aprovecharse de supuestas ofertas para conseguir contratos impresionantes. La tan manida implicación de la plantilla no se ve por ninguna parte. Y, además, sorprendentemente, todas estas renovaciones afectan exclusivamente a las cantidades garantizadas, que son complementadas por objetivos variables que no se explican y que sitúan los salarios en cifras estratosféricas que pueden acarrear no sólo problemas económicos sino también problemas en futuros rendimientos. La junta está nerviosa y ha decidido contrarrestar la marcha de Rosell y sus compañeros intentando ganarse a los jugadores con generosas renovaciones y, por otra parte, reducir las amortizaciones a base de alargar los contratos, reducir los importes amortizables de cada temporada y proteger el aval. Y mientras tanto se continúa mintiendo, diciendo que la economía del club se ha arreglado, se aumenta peligrosamente la deuda y los compromisos futuros de pago. “
Artículos como éste y su exceso de celo por descubrir la verdad del caso Echevarría llevarían a De Val a perder sus dos asientos en el palco conseguidos años atrás a base de cotizar en la fundación del club más de cien mil euros anuales.

 

Mañana, capítulo XIII

Nueva junta: 12-0  / Necesitaba un club de fans / No va al Palau ni al Miniestadi /  Excusas para la incompetencia con el sponsor / Sport justifica la venta de patrimonio / Soriano, el delfín, portavoz / Laporta vive de Núñez /  Incoherencia: el concepto de equipo /  Promesas incumplidas / Contratos largos y renovaciones / Gaspart, presente /  La Vanguardia le llama prepotente /  Amistades peligrosas /

 

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