2011-08-14 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 13



Nueva junta: 12-0

Vicenç Serrat se proponía adivinar el futuro en la sala de juntas ya sin Rosell y el resto de dimitidos en El Crack 10. No iba desencaminado: “A partir de ahora las reuniones de la junta van a deparar un marcador abultado: 12-0. Y cuando se incorporen los nuevos miembros el resultado todavía será más grande: 14-0 o más. Que el presidente quiere vender el Miniestadi, 12-0. Que no lo quiere vender, lo mismo: 12-0. La cuestión es que la unanimidad prevalezca. Discrepar es importante, pero que discrepen otros, deben pensar en la sala de juntas del FC Barcelona”. 



 Necesitaba un club de fans

Lo cierto es que el apoyo de los directivos palmeros era vital para Laporta teniendo en cuenta lo poco que le gustaba delegar: necesitaba desplazarse a Sarajevo, Camerún, Buenos Aires, Egipto o México para decidir dónde se tenían que construir escuelas; debía encargarse de viajar a Dinamarca con su familia para contratar el lugar en donde el primer equipo debía realizar el stage de pretemporada; se tenía que ocupar de presentar los fichajes del basket -aunque dispusiera de un directivo responsable, un director general de secciones, un gerente y un secretario técnico de la sección-; debía viajar personalmente a China las veces que hiciera falta para negociar un contrato que nunca se rubricó; obligaba a aplazar la firma del convenio con UNICEF porque no podía salir él en la foto con Koffi Annan; tenía que desplazarse a Dubai con su familia para firmar un amistoso... Un presidente tan presidencialista necesitaba inevitablemente más que una junta un club de fans dispuesto a rendir culto a su personalidad y regalarle la unanimidad en todo. Y eso es lo que tuvo una vez eliminados los molestos sectarios tan poco predispuestos al amén incondicional. 

No va al Palau ni al Miniestadi



Siempre tan predispuesto a dar vueltas por el mundo, Laporta no se dejaba ver por el Palau Blaugrana ni por el Miniestadi. Gratacós, el antiguo entrenador del Barça B le censuró haber ido apenas una o dos veces en su época a ver en directo al segundo equipo del club. Lo suficiente para permitirse luego opinar sobre el juego del Barça B y justificar el cese del técnico. Con la llegada de Guardiola al banquillo del filial su interés también cambiaría. Guardiola atraía a los flashes. Suficiente motivo para dejarse ver en el Miniestadi. 

Excusas para la incompetencia con el sponsor

El 27 de junio de 2005 Sport se encargaba de presentar la cara amable de Laporta en una de sus más oscuras gestiones: “La demora en la oficialidad del acuerdo (sobre el sponsor chino) ha llevado cierta inquietud, aunque la Junta siempre ha sido partidaria de no actuar con urgencia sobre una cuestión que afecta a la sensibilidad de los socios de forma directa, ya que será la primera vez en la historia que el primer equipo de fútbol luzca un sponsor en su camiseta blaugrana”. Es decir, que como la decisión era tan trascendente y sobraba el tiempo, lo mejor era evitar las prisas. Así se retrasaba sine die un ingreso que habían vendido como imprescindible para mitigar el dramático estado de las cuentas del club. Y, claro, había que entender las dificultades surgidas en la búsqueda del patrocinador porque era un tema que “afecta a la sensibilidad de los socios”, aunque los socios ya le hubieran dado a la directiva su venia en la asamblea para cerrar un compromiso ventajoso para el club. En realidad no era un problema de rapidez, lentitud o sensibilidad, sino de eficacia buscando un partner (como les gustaba llamarlo a ellos) que pagara lo que el Barça valía. A la incompetencia le llamaban ahora sensibilidad, aunque lo cierto es que nadie se preocupó de valorar las sensaciones que pudiera suscitar entre los socios el hecho de estampar en la camiseta la marca de un estado totalitario como el de China o la de una casa de apuestas.

Sport justifica la venta de patrimonio

Seguía Sport: “La actual directiva aseguró en su programa electoral que no se desprendería de patrimonio y, reinvirtiendo la cantidad ingresada en las nuevas instalaciones, sería una manera de no faltar a la promesa que realizaron a los socios del club”. Por lo tanto, hay que entender que aunque la directiva de Laporta vendiera patrimonio, en realidad no lo hizo. ¡Qué bien! Y, además, la junta no faltaba a su promesa. Da gusto hacer las cosas tan bien. ¡Y todo por unanimidad! O sea, todos están convencidos de que la venta de Can Rigalt, cobrada religiosamente, no fue una venta. Fue otra cosa. Quizá "transformación de patrimonio". O tal vez la cuadratura del “Círculo Virtuoso”. Y quien sabe si un ejemplo de ejercicio de transparencia… o de cinismo. 

Soriano, el delfín, portavoz

Finalmente, resumía Sport: “La complejidad de los asuntos económicos que se tratarán y la imperiosa necesidad de que se detallen a la perfección las operaciones en marcha provocarán que sea el vicepresidente económico, Ferran Soriano, quien comparezca ante los medios de comunicación en vez del portavoz, Xavier Cambra”. ¿Qué pasaba con el portavoz? ¿No estaba preparado para ofrecer informaciones complejas? ¿No se sabía la lección de ingenierías financieras tan enrevesadas que sólo cabían en la cabeza Soriano? ¿O simplemente al vicepresidente le tocaba ya hacer uso de su cuota mediática?  Curiosamente a Rosell no le dejaron explicarse en temas de su competencia y le obligaron a callar para que el inexperto Txiki diera explicaciones sobre temas que desconocía en mayor medida que la ignorancia que Cambra pudiera tener sobre los datos económicos que sólo podía ofrecer Soriano. 

Laporta vive de Núñez

En el mismo Sport Miguel Rico ondeaba por esas fechas otras banderas: “Con la perspectiva del tiempo, resulta paradójico, por no decir esperpéntico, que el líder de L’Elefant Blau esté viviendo en el Barça de la herencia de Josep Lluís Núñez. A saber: los famosos y polémicos terrenos de Can Rigalt comprados en su día por 1,4 millones de euros y valorados ahora en 111,2. Además de eso, el Barça sigue alimentándose de otros dos contratos multimillonarios: el de televisión -cifrado en 356,4 millones- y el de Nike que reporta unos ingresos anuales de 18 millones de euros (…) El club ha mejorado su cuenta de resultados a partir de una notable y generalizada subida de los abonos”. En eso y no en otra cosa consistía el milagro económico de la generación del “power point”.

Incoherencia: el concepto de equipo

El 30 de junio de 2005 Miguel Rico, en otra contraportada de Sport, se hacía eco de una nueva paradoja comparando el mal rollo del equipo directivo, traducido en cinco dimisiones, con un discurso que el presidente pronunció ante un grupo de chavales del primer Campus FCB: “Laporta les habló, con rotundidad, claridad meridiana y razón indiscutible, de que antes que ser futbolista hay que ser persona y de que, por encima de la calidad individual, el Barça ha ganado la Liga de forma brillante porque sus jugadores han sabido ser una piña. Vamos, que el buen rollo ha sido factor determinante de la gloria blaugrana (…) La clave del éxito, añadió Laporta, está en el compañerismo, en el respeto, en el desarrollo de las cualidades humanas y, especialmente, en las buenas relaciones entre compañeros. Además, ese éxito se basa en el espíritu de equipo y en todo aquello que está por encima de la técnica individual y del sistema de juego (…) Sí señor. Gran discurso. La pena es que, por lo visto, sólo sirva para futbolistas dado que Laporta no ha sabido predicar con el ejemplo en su junta directiva, donde se conocen cinco dimisiones y no se sabe cuántas traiciones. Es decir, todo lo contrario de lo que ayer enseñó a los niños”. Así de contradictorio era el presidente.

Promesas incumplidas

El 3 de julio de 2005 Lluís de Val volvía al ataque en El Rondo de Sport: “En campaña electoral siguieron al pie de la letra las directrices de sus asesores y dijeron exactamente lo que el socio quería oír en aquellos momentos, aunque luego muchas promesas no las han cumplido o han hecho exactamente lo contrario de lo que prometieron (…) Temas como los del falso fichaje de Beckham, la mentirosa cesión de Mario, la auditoria fantasma, la incumplida promesa de no vender patrimonio, el compromiso de no pagar comisiones por los fichajes, la de los contratos por objetivos de los jugadores, la necesaria modificación de los estatutos, las decisiones colegiadas y discutidas democráticamente en la junta, etc. lo demuestran (…) El portavoz del Elefant Blau hubiese puesto una moción de censura a Joan Laporta por todo ello”. “La explicación de la aplicación de los beneficios supone considerar a los socios como tontos. Aplican millones para una supuesta inversión en la ciudad deportiva cuando en su día  y en el cierre del 2002-2003 esta junta ya contabilizó y sometió a la aprobación de la Asamblea una venta de terrenos de Sant Joan Despí para acabar de financiar la Ciutat Esportiva. ¿Es nueva inversión (va a ser que no ya que ya estaba hecha y contabilizada) o es simplemente el pago de una inversión anterior, que es muy diferente? No se va a invertir en patrimonio de Sant Joan Despí. La inversión ya estaba hecha”. “No son tan listos como quieren aparentar. Sólo se han apropiado de grandes aciertos del pasado, casi todos del president Nuñez, en su propio beneficio (Can Rigalt, contrato TV, contrato Nike, Seient lliure…). Del pasado no todo es malo y justo es reconocerlo modestamente de vez en cuando, y más cuando se disfrutan los beneficios sacando pecho. Y sobre todo, se tiene que decir siempre la verdad, en campaña electoral y cuando se está al frente del club”.  

Contratos largos y renovaciones

En Sport y desde Bosnia, a donde se había desplazado en viaje institucional sin el responsable de relaciones institucionales una vez más, Joan Laporta repasaba la actualidad blaugrana el 11 de julio de 2005 mientras se disponía a participar en diversos actos solidarios, esos que tanto le gustaban por el espacio mediático que proporcionaban: “¿Contratos largos? Primero porque se lo merecen y segundo porque el Barça se lo puede permitir (…) Sabemos del interés de otros clubs y allí tendrían salarios superiores o similares a lo que cobran en el Barça (…) Quiero destacar el esfuerzo que han hecho al valorar muy bien lo que significa jugar en el Barça y se lo agradezco mucho”. Nueva dosis de las mentiras o medias verdades de siempre. Sonaba a contrasentido que el Barça se pudiera permitir las cifras que pagaba a sus futbolistas y no devolviera a sus socios abonados el irracional aumento al que fueron sometidos bajo el pretexto de que la viabilidad económica del club y su supervivencia pasaban por ese sacrificio. ¿La economía mágica de Soriano permitía pagar grandes sumas a los futbolistas, pero no podía sobrevivir sin gravar abusivamente el bolsillo de los socios abonados? Por otra parte, Laporta sabía perfectamente que ningún club había acudido a las oficinas del Camp Nou dispuesto a pagar íntegramente la cláusula de rescisión de ninguna de las estrellas del Barça. Otra cosa es lo que interesaba ver publicado en los diarios. O trataba de engañar al socio o se engañaba a sí mismo: ningún futbolista de postín se esforzaba en valorar el Barça, y la prueba está en que para conseguir la continuidad de todos fue necesario multiplicar la cuantía de sus fichas. Un esfuerzo por su parte hubiera sido quedarse sin pedir a cambio más de lo pactado y firmado. Lo contrario, lo que sucedió, fue un simple acuerdo mercantil que nada tenía que ver con los sentimientos que nos querían vender. Luego, en el momento de irse –casos de Ronaldinho, Deco y Eto´o- el club percibió el mínimo y ellos el máximo.

Gaspart, presente

Leído en Sport el 12 de julio de 2005: “El FC Barcelona ha comunicado a las empresas de eventos que para todos aquellos actos que se organicen en el Camp Nou el catering debe correr a cargo de Prats Fatjó, empresa vinculada al ex presidente Joan Gaspart?”. Lo que había nacido entre Laporta y el vilipendiado Gaspart era algo más que una buena relación de amistad.

La Vanguardia le llama prepotente

Hasta uno de los periodistas más comprensivos con la primera etapa del laportismo, Dagoberto Escorcia, jefe de deportes de La Vanguardia y nada sospechoso, se veía en la obligación de cantarle las cuarenta al presidente. La ocasión lo merecía tras el penoso asunto de la bajada de pantalones en el aeropuerto de El Prat : “Laporta comienza a sembrar semillas de rechazo entre la masa social del club, quizás por haberse vuelto prepotente, quizás por un exceso de soberbia, quizás por estar mal aconsejado o quizás por caer en el error histórico de los presidentes del Barça, que en cuanto han saboreado el poder han creído que el club era suyo. Paradoja de la vida, lo mismo que denunciaba el propio Laporta cuando representaba al Elefant Blau”. 

Amistades peligrosas

No recuperados aún del susto del aeropuerto y de la desproporcionada y poco edificante reacción de Laporta, El Periódico descubría otro asunto de turbio aroma relacionado con el presidente del FC Barcelona: “Mallorca se sorprende con que Laporta comparta hotel, yate y mesa con personajes poco estimados en la isla (…) Tuvo como anfitrión a Mathias Kühn, promotor inmobiliario y artífice de la invasión de alemanes”. “Joan Laporta veranea en Mallorca de gorra” aseguraba el diario De Franc de Manacor. “La familia se encuentra alojada en el hotel Pula Suite, en Son Servera, propiedad de Romeo Sala, uno de los magnates de la isla, íntimo de los dirigentes del PP Jaume Matas y Eduardo Zaplana y propietario de uno de los espléndidos campos de golf que hay en Mallorca (…) El jueves fue invitado a navegar en el lujoso Anima, propiedad de Matthias Khün, promotor inmobiliario que controla casi todas las transacciones que se han producido en Mallorca en las últimas décadas (...) Laporta tuvo que suspender dos cenas. Una en la casa de Pedro J. Se suspendió al temer que un grupo de independentistas montasen una protesta reivindicando nuevamente el uso público de la piscina. La otra era más espectacular: Laporta tenía previsto trasladarse en el helicóptero de Carlos Sainz a Port Portals en compañía de Romeo Sala y Pedro J.  al popular y caro restaurante Tristán. El mal tiempo suspendió el cónclave al que Florentino declinó su participación dada la presencia de Sainz, posible rival electoral (…) La aparición de imágenes de Laporta en compañía de estos personajes ha causado sorpresa entre los progresistas, nacionalistas y culés de la isla, ya que este tipo de amistades  parecen más propias del suegro y cuñado del presidente que no del máximo mandatario del Barça”. Las relaciones en Mallorca siempre son interesantes. En este caso resultaba especiamente cómico que Laporta tuviera que suspender la cena en casa de su amigo Pedro J. Ramírez, líder de la caverna mediática, para evitar presenciar en directo un nuevo asalto de Esquerra Republicana a su domicilio. Años más tarde estuvo a punto de formalizar en Mallorca un pelotazo futbolístico que le hubiera supuesto a su bufete 4,2 millones de euros en concepto de comisión por la venta del Real Mallorca a sus amigos uzbekos. Esa faceta, la de las relaciones públicas, la cuidó siempre muy bien el presidente Laporta. Nada sucedía porque sí, algún interés había siempre detrás.

Mañana, capítulo 14

Sí cenó con Pedro Jota  / Baptista se escapa  /  Demagogia en Macao /  “Alguna cosa haremos en Macao” / “Alguna cosa haremos en Macao” / Un edificio en Shangai  /  Tres defectos de Laporta / La realidad no es cierta /  Malas digestiones / Exclusividad para amargar / Periodistas que no son del Barça / El rencor del hijo de Carabén / El posicionamiento de Murtra / La renovación de Ronaldinho en la asamblea de 2005 /

 

VER CAPÍTULOS ANTERIORES

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Deja tu Comentario