2011-08-19 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 18



Prensa volcada
En plena campaña electoral del Real Madrid, en julio de 2006, Sport lamentaba amargamente que “los socios del Real Madrid no entienden por qué no pueden tener la opción de votar a un candidato como Joan Laporta”. En eso precisamente pensaban los socios del Real Madrid. La frase expresaba con absoluta claridad el grado de compromiso de un sector de la prensa catalana con el señor Joan Laporta. Una cosa es identificarse con los intereses del FC Barcelona pensando en la audiencia y otra sublimar la figura del presidente y colocarla en un estrato tan celestial que hasta el madridismo debía suspirar por Laporta y morirse de envidia porque no hubiera nacido blanco. No es extraño por tanto que Sport publicara el 28 de mayo de 2006, haciéndose eco de la información de una página web, que “Laporta es el tercer hombre más atractivo para los gays”. Aunque aclarando: “sin proponérselo”, por supuesto. Si se supone que los socios del Madrid suspiraban por tener uno como él, ¡qué no soñarán los gays…! Lamentablemente, dos años después, mientras el Real Madrid celebraba el alirón liguero, uno de los gritos de guerra más repetidos por la afición merengue fue el de “¡Laporta, quédate!”. Efectivamente, Laporta hizo feliz al madridismo hasta que apareció Pep Guardiola.

Manos arriba



Así explicaba Xavier Bosch el 23 de agosto de 2006 los precios de los bares del Camp Nou, un servicio que pone el club a disposición de sus socios para su uso y disfrute. “La empresa 'Serhs' se ha hecho con los bares del Camp Nou y han subido un 20% los precios que ya eran caros. En mayo pagábamos 2,50 por una Coca-Cola. Ahora, 3 euros. ¿Dos Coca-Colas? ¡1.000 pesetas! ¡Manos arriba!”. En e-noticies.com hablaban de “bocadillos de caviar” y censuraban que un bocadillo y un refresco en el Camp Nou costaran como un menú completo en un bar popular. El bocadillo más barato, el de frankfurt, se cotizaba a 3 euros. El de butifarra, 4 euros. Por un refresco, que en un supermercado puede salir por 50 céntimos, 3 euros. Y una botella pequeña de agua, 1, 50 euros. Total, un 20% de aumento de un año a otro. Qué pena que la palabra solidaridad nunca fuera tenida en cuenta cuando se trataba de servir al socio. Y luego estos abusos indiscriminados servían para que la junta se presentara ante la asamblea presumiendo de números que, en algunas partidas, se multiplicaban rascando el bolsillo del socio. Quizá esos precios fueran la solución para financiar los atracones que en los descansos de los partidos se regalaban los amigotes de los directivos en el antepalco.

Embaucar con los 7 títulos

El 25 de agosto de 2006, preparando la Supercopa de Europa ante el Sevilla, el primer título en juego de la temporada, Mundo Deportivo afirmaba que “Laporta ve realista ganar las seis copas”. Y en Sport se superaba: “Volvemos a la normalidad con el reto de ganar 7 títulos”. Palabra de presidente. Se trataba, claro está, de mejorar el registro del glorioso equipo de las Cinco Copas. Unas pocas horas después de pronunciarse en este sentido, la primera en la frente: el Barça perdía lastimosamente ante el Sevilla por 3-0 en Montecarlo. Luego el Espanyol se llevaría la Copa Catalunya, el Santos  el Mundialito de clubs, el Real Madrid la Liga y el Getafe y el Liverpool apearían al equipo blaugrana de la Copa y la Champions League en octavos de final. Una vez más el realismo de Laporta se distanciaba del mundo real. Pero la capacidad del presidente para embaucar al prójimo iba a más. No había llegado todavía al club Pep Guardiola para poner orden.

El mejor Audi, para el presidente



Lluís Mascaró informaba en Sport de que los jugadores recibirían un coche de la marca Audi, obviando con delicadeza, eso sí, la penúltima prebenda reservada al presidente. En e-noticies.com, sin embargo, se podía leer: “Todos los jugadores recibirán un Q7 para su uso personal, automóvil que también utilizará el presidente Joan Laporta. Algunos directivos se han interesado por estar incluidos en el acuerdo y poder disfrutar de este medio de transporte tan exclusivo”. El presidente vendía la mar de bien el producto en la presentación: “Audi es igual a calidad y eso entronca con los valores del Barça, que también es calidad”. El Barça era calidad, solidaridad, tolerancia… En función de la audiencia, el Barça podía ser cualquier cosa. Y si se trataba de agenciarse un coche, se utilizaba el nombre del Barça como mejor conviniera, que por algo uno era el presidente y podía hacerlo. Al acto de entrega acudió el ex directivo Alejandro Echevarría “en calidad de amigo de los jugadores”. Tampoco faltaron Marc Ingla, la directora general Anna Xicoy, el secretario técnico, Txiki Begiristain, y Esteve Calzada, director de Marketing. Esta era la información oficial difundida por los medios de comunicación. Pero en infoesports.com podía leerse el 21 de septiembre de 2006: “El mejor Audi, para Laporta (...) El acuerdo de la marca Audi para ser el coche oficial del FC Barcelona ha acabado con la entrega de un vehículo especial para el presidente del club que por expresa decisión suya no se le entregó en el acto oficial de entrega a los jugadores y técnicos de la primera plantilla del Barça". Mejor a escondidas. Ese era el concepto de transparencia de Laporta. ¿Acaso su conciencia no le permitía hacer público el acuse de recibo de un presente para el presidente del club? ¿Qué había que ocultar para llevar el tema con tanto secretismo? “El modelo entregado a Laporta estaba valorado en 107.900 euros (poco más de 18 millones de las antiguas pesetas), bastante más del valor de mercado del Q7 TDi (54.860 euros) que recibieron la mayoría de los jugadores. El Audi de Laporta era el nuevo S8, con motor de gasolina de 5.2 litros, 10 cilindros, 450 CV y cambio triptronic de seis velocidades". Ya lo decía muy bien Lluís Mascaró: “Se merece disfrutar”. Pues eso, a disfrutarlo con salud.

Gajes del oficio

El tema era lo suficientemente atractivo como para que infoesports.com le dedicara un editorial en nombre de la transparencia: “Ser presidente del Barça tiene estos inconvenientes: tienes que ir con un coche que vale una pasta. En este caso, precio PVP, más de 107.000 euros. ¿Qué no harían los niños de África con este coche? Pero ya se sabe, el poder tiene esclavitudes como tener que comer con tu enemigo deportivo en uno de los mejores restaurantes de la ciudad y luego desplazarte con un coche que la mayoría de mortales sólo veremos de cerca cuando el presidente lo saque de Arístides Maillol. Por cierto, un coche de este peso y con más caballos que la cuadra Mendoza seguro que tiene que gastar muchísima gasolina. Resulta curioso que el acuerdo solidario entre el FC Barcelona y UNICEF fuera tan publicitado y en cambio la cesión por parte de Audi de un coche S8 de 107.000 euros al presidente del Barça pase tan desapercibido. También extraña que el presidente no quisiera que la entrega del coche se hiciera públicamente, como sí pasó con los jugadores y técnicos del primer equipo. Y también molesta mucho que el coche del presidente sea mejor que el del resto de miembros del club agraciados con un vehículo de la marca alemana”. No se puede decir más en menos espacio. Sport advertiría más tarde, el 30 de septiembre, que “Audi entregó 23 automóviles a la plantilla, además de otro número indeterminado a directivos y personal. A Laporta Audi le ha cedido un S8, la berlina de superlujo y súper deportiva de 450 CV de potencia y un precio de 107.900 euros”. La transparencia del club quedaba en eso, en la “entrega de un número indeterminado de vehículos a directivos y personal”. Y es que un número indeterminado es eso, un número indeterminado. No mentían. Ante este tipo de comportamientos no debe sorprender el goteo constante de dimisiones de directivos y ejecutivos decepcionados por la interpretación errónea que el presidente hizo del “círculo virtuoso”. 

Fotografiado con Bisbal

Su obsesión por afirmar ante el mundo su condición de presidente mediático fue a más ampliando su álbum privado de fotografías. Desde Bisbal a la mismísima Bo Derek pasando por Beyoncé. Y luego decía Mascaró que no disfrutaba. ¡Se lo pasaba bomba! Otra prueba: preguntado en Sport el 16 de febrero de 2005 por unas polémicas imágenes en las que se le veía disfrutar a él y a varios directivos de un festorro organizado por Betandwin, el posible sponsor, en Austria, respondía: “No me han molestado esas imágenes. El fin de semana puedo hacer lo que crea oportuno”. Era como Gaspart cuando echaba mano de su doble personalidad y unas veces hablaba como presidente y otras como socio. Sucede que Laporta fue invitado al festorro por su condición del presidente del Barça y no a título personal. 

500 entradas de París en el colegio de los hijos

El 4 de agosto de 2006 Josep Maria Alemany ofrecía una versión nada oficial sobre la fecha de las elecciones en infoesports.com: “El mes de agosto es el menos indicado para poder recoger firmas, salvo que tengas unas cuantas en tu despacho, acumuladas antes de que comience el proceso, porque las has conseguido a base de favores, como el reparto de 500 entradas para la final de París a los padres del colegio de Sant Cugat donde cursan estudios los hijos del hasta hace pocos días presidente del Barça". Todo acababa sabiéndose. 

Finalmente, elecciones en 2006

Ese mismo día podía leerse en el editorial de infoesports.com, acerca de la fecha de las elecciones, que “resulta que un juez obliga a un señor abogado a hacer unas elecciones porque se le pasó el plazo y no las convocó, y ahora las hace cuando a él más le interesa (...) Ahora, un senador del Barça impugna las fechas de las elecciones al considerarlas antidemocráticas. La maquinaria que aplaude todo lo que hace el líder ya ha empezado a moverse. Se le dirá mal barcelonista, títere de alguna mano negra, que representa intereses oscuros ... pero realmente ¿es lícito hacer unas elecciones cuando todo el mundo está de vacaciones? ¿Esta es la democracia que queremos? Sinceramente, es una burla que después de 28 años viviendo en democracia nos hayamos olvidado tan pronto de la importancia que tiene participar en la vida democrática de la sociedad. Por cierto, el juez del número 30 obligaba al club a convocar elecciones de manera inmediata, no a celebrar de manera inmediata, que hay una diferencia. El Barça podía haber convocado las elecciones cuando lo hizo y fijar las fechas en cualquier día de los tres meses posteriores. Pero lo hizo el 3 de septiembre con la excusa de que lo había dicho el juez. Algunos todavía creen que una mentira dicha mil veces es una verdad ".

El precandidato que ejerce de presidente

El 4 de agosto de 2006, ya dimitido de su cargo para presentarse a la reelección, podía leerse en Sport: “Pues bien, para Joan Laporta no hay debate posible: “Ronaldinho no está en venta”, sentenciaba tras su presentación como candidato a la presidencia del club. Y aseguraba que “si nos renuevan la confianza, lo que digo de Ronaldinho se cumplirá. Es el mejor del mundo y tiene que jugar en el mejor club del mundo”. Parecía que si no se le renovaba la confianza y Ronaldinho quedaba en manos de otro presidente, el astro podría volar del Camp Nou. Era la teoría del miedo expuesta sin tapujos. Sin mí, el fin del mundo. Esta misma táctica ya la empleó para persuadir a los socios de que negaran su apoyo a la moción de censura que le plantearía más tarde Oriol Giralt. Seguía diciendo Sport: “Es más, el precandidato Joan Laporta tranquilizaba a la masa social diciendo que “me consta que el jugador está muy feliz en el FC Barcelona y en la ciudad. No hay motivo para preocuparse. Primero, porque tengo entendido que el Milan ha desmentido cualquier interés en el jugador y, en segundo lugar, porque él está muy a gusto en el club”. ¿Entonces a qué venía tanto interés por extender el pánico con una supuesta fuga de la estrella? Ese mismo día escribía Miguel Rico en Sport: “El señor Laporta, exquisitamente escrupuloso con las formas de los demás, no puede hablar como si todavía fuera presidente del FC Barcelona. Por tanto, no era él, sino el señor Sala i Martín quien debía decir ayer que Ronaldinho no está en venta. En todo caso, el ex presidente Laporta debería haberse limitado a confirmar que, cuando presidía el club, no logró convencerle para que le cediese los derechos de imagen ni para que firmase hasta el 2014 aunque, pese a todo, Ronnie tiene contrato hasta el 2010 y él no había pensado en venderle”. Sala i Martín ocupaba la presidencia simbólica, pero no era más que un simple servidor y defensor de los intereses de la persona que le puso ahí. En su caso no se trataba de servir al Barça, sino de contentar a su amigo.

Mañana, capítulo 19

“Nostálgicos y resentidos” / “Fiel a los principios cruyffistas” / Esquerra Republicana, con Laporta / La trama anti Laporta /  “Más Champions Leagues” / Colabora con la Cruyff Academics  /  Ausente en el homenaje a Suñol  / Otra ausencia significativa / Jose María García se pregunta de qué vive /  Coloca a su prima en la Fundació / Cofrade de Honor del cava / Abramovich pasa de él /

 

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