2011-08-24 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 23



Laporta castiga al premio ‘Català de l’Any’

El 5 de febrero de 2007 el presidente del FC Barcelona no acudió, pese a ser uno de los finalistas, a la gran gala organizada por el Periódico y TV3 en el Palau de Congressos para elegir al “Català de l´any 2006”. Envió a Albert Vicens, Albert Perrín y Txiki Begiristain en su lugar. Al acto asistieron José Montilla, los consellers de Interior y Relaciones Institucionales, Joan Saura; de Economía, Antoni Castells; de Cultura, Joan Maria Tresserras; de Salud, Marina Geli, y el secretario de Medios de Comunicación, Albert Sáez. Cuentan las malas lenguas que Laporta presionó cuanto pudo para autoadjudicarse el galardón y al confirmar que sus gestiones no iban a obtener el resultado esperado, optó por desatender la gala y enviar a su equipo suplente para rendir pleitesía a los demás finalistas.



Un palco muy familiar

Explicaba Enric Bañeres el 8 de febrero de 2007 en Mundo Deportivo: “Las televisiones han hecho del palco del Barça un objetivo predilecto de sus cámaras. Las efusivas reacciones de Samuel Eto’o, sus vecinos y vecinas de palco, los sombreritos de Lilian Thuram, las llegadas de Joan Laporta a su asiento cuando ya ha comenzado la segunda parte, todo se ha convertido en materia de interés para que los realizadores pinchen la cámara que enfoca a los vip’s. Un palco del que en tiempos de Ricard Maxenchs al frente de la comunicación barcelonista se daba a conocer la lista de invitados y a título de qué merecían ese honor. Un palco que no era un bunker cerrado al interés informativo, sino abierto a los informadores acreditados. Hoy esa curiosidad se debe limitar al fisgoneo de las cámaras de la televisión, lo que permite comprobar que también en la tribuna de honor del estadio pervive el carácter familiar tradicional del resto de las gradas. Y el primero en predicar con el ejemplo es el presidente, pues se hace acompañar en el palco de hasta siete familiares directos, consanguíneos y políticos. Más que un club, el Barça del palco es una gran familia”.

A Joan Majó no le admiten la confidencialidad



Joan Majó, entonces director general de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, intentó mantener en el ámbito de la confidencialidad los contratos firmados por Televisió de Catalunya con Mediapro y Audiovisual Sport para emitir el fútbol y las carreras de Fórmula 1. El control parlamentario finalmente le obligó a hacer públicas las cifras de los contratos, mientras Laporta seguía sin explicar sus viajes y los de sus directivos a China amparado en una cláusula de confidencialidad. El control sobre la directiva que exigían Laporta, Cruyff y el Elefant Blau en su época de opositores brillaba ahora por su ausencia. Además, los “controladores“ del momento, Sala i Martín y Magda Oranich, estaban más pendientes de sumarse a cualquier viaje que de controlar y corregir los gastos y los gestos del presidente.

Toque a Oleguer

El 10 de febrero de 2007 Joan Laporta le dio un tirón de orejas a Oleguer por un polémico artículo de tinte político que con su firma apareció publicado en una revista y en el que mostraba cierta comprensión con el movimiento etarra. Laporta intervino: “Estamos en contra de lo que hizo Oleguer y él ya lo sabe. Nos tendría que haber avisado de que se había publicado este artículo en una revista de poca tirada, porque este es un tema muy delicado dado todo lo que representa el club. Cuando realizas unas manifestaciones de este tipo relacionándolas con un tema concreto como el de De Juana buscas más eco, algo innecesario”. A Laporta no le gustó que Oleguer comentara el hecho en las instalaciones del FC Barcelona, las mismas que sirvieron para que su cuñado ofreciera confusas explicaciones sobre su afiliación a la Fundación Francisco Franco, un tema que nada tenía que ver con el día a día del club. Luego se supo que los principales patrocinadores del club no encajaron bien las palabras del jugador, de ahí que Laporta optara por desmarcarse hábilmente, aunque fuera a costa de alejarse de su ideario político. Oleguer tenía que pensar, antes de hablar, en lo que el club representaba. Laporta, sin embargo, podía decir lo que le viniera en gana sin pensar en las consecuencias negativas que pudiera ocasionar a la entidad con su posicionamiento político.

Contra Rosell

En una de sus contadas apariciones públicas, a Sandro Rosell le dio por advertir sobre la posibilidad de que Ronaldinho no recibiera por parte del club el trato que merecía.  Laporta le saltó a la yugular en el programa ‘El Mirador’ de Punto Radio: “Estos comentarios no aportan nada a la tranquilidad de la entidad. El club es justo con Ronaldinho. Siempre hay conversaciones entre el Barcelona y el jugador. Ronaldinho está feliz aquí y sonríe haciendo fútbol espectáculo. Hay declaraciones que se hacen desde el resentimiento y la inmadurez”. El tiempo confirmaría que algo le pasaba a Ronaldinho. Muy pronto dejó de sonreír y de fabricar fútbol espectáculo. Y el intransferible acabó siendo transferido. La pose de Laporta tratando de aparentar lo que no era tampoco serviría de nada en este caso. Rosell volvió a dar en la diana mientras el presidente se escondía tras la autocomplacencia y jugaba a embaucar al socio echando mano de uno de sus mejores recursos: el manejo del arte de la apariencia.

Viaje privado vinculado al Barça

Leído en Sport. “El 14 de febrero de 2007 Laporta tuvo que multiplicarse. Dos cumpleaños y una fiesta. Felicitaciones a Valero Rivera y fiesta del 50 aniversario de Joan Gracia, del Tricicle, que reunió a sus amigos en la sala Luz de Gas. Al día siguiente, vuelo a Los Ángeles. Extraoficialmente, viaje privado pero también vinculado al Barça”. Todo por el Barça. ¡Qué estrés! ¿Y qué querría decir “viaje privado pero también vinculado al Barça“? ¿Pagaba el Barça o pagaba él? Un misterio.

“Tenemos Ronnie para muchos años”

Lo dijo Joan Laporta el 1 de abril de 2007: “Su relación con el club es magnífica y lo vamos a tener aquí muchos años. Tiene contrato hasta el 2010 y la voluntad de todas las partes es que se quede aquí muchos años más. Siempre he dicho que queremos que acabe su carrera deportiva en el Barcelona. El Barça quiere a los mejores y él lo es. Ronaldinho estará el tiempo que quiera siendo un jugador de referencia del Barça. Estará muchos años aquí porque se lo merece”. Sport recogía estas declaraciones de Laporta junto a la columna de Josep Maria Casanovas, que entonces sostenía que “hace tiempo que tenemos claro que Ronaldinho ni se quiere ir ni se vende. Otra cosa son los rumores intencionados que siguen lanzando en Italia para ocultar la mala campaña del Milan y el deseo de algunos de sembrar cizaña en el vestuario para intentar pescar a río revuelto”. Laporta garantizaba que Ronaldinho moriría vestido de blaugrana. También juraba que nada podría romper su entrañable amistad con Sandro Rosell. El valor de su palabra se iba devaluando con los años. Y, por supuesto, los malpensados en el tema de Ronaldinho sólo pretendían “sembrar cizaña“. Lamentablemente, hasta el entorno mediático más próximo y fiel se llenó de malpensados dispuestos a sembrar cizaña.

Visita a Tutankamon

Por si no había quedado claro, Laporta lo volvió a repetir en El Cairo: “No hay ninguna posibilidad de que Ronaldinho deje el Barça”. Laporta se desplazó a Egipto acompañado por el directivo especializado en viajes, Albert Perrín, y Txiki Begiristain. Había que cerrar el acuerdo de un amistoso que el Barça debía jugar allí y, naturalmente, no podía firmarse si Laporta y su corte no cogían el avión. El viaje se justificó oficialmente por la firma de otro acuerdo –será por acuerdos- mediante el cual se establecía una relación de colaboración entre el Barça y el Al Ahli para intercambiar jugadores canteranos (?). La expedición blaugrana aprovechó su visita a El Cairo, una vez firmados los acuerdos, para darse un garbeo por la ciudad visitando las pirámides y el Museo de Antigüedades, en donde pudieron admirar las momias de Tutankamon y Ramsés II. Efectivamente, estaban disfrutando de los mejores años de sus vidas a costa del Barça… y a la salud de los socios.

Mediapro sí. Maxenchs no

Atendiendo a las exigencias de sus compromisos, Laporta tomó la decisión de convertir el Saló Gol Nord del Camp Nou en Sala Mediapro, nombre de la empresa dirigida por el amigo Jaume Roures a la que el Barça vendió sus derechos televisivos sin garantías bancarias de cobro. Hasta ese momento, los salones del club respondían a nombres de ciudades o estadios en donde el FC Barcelona había conquistado títulos internacionales (París, Basilea o Wembley) o adquirían el nombre en función de su ubicación en el Camp Nou. Curiosamente, meses más tarde Joaquim Maria Puyal abanderó una campaña para que la sala de prensa llevara el nombre del malogrado Ricard Maxenchs, quien durante 22 años se había ocupado de las relaciones entre el club y los medios de comunicación. Laporta no cedió aduciendo que las salas no pueden llevar nombres de personas. De personas como Maxenchs, no. De empresas como Mediapro, sí. Era una prueba más de su sectarismo.

Laporta se casa con Sport
En Sant Jordi de 2007 Joan Laporta mostraba públicamente sus preferencias mediáticas a favor del grupo Zeta asistiendo a la puesta de largo, presentando y ejerciendo de “maestro de ceremonias” de un libro biográfico sobre la figura de Frank Rijkaard editado por el diario Sport. Al acto también acudieron los directivos Vicens, Murtra, Ferrer, Cubells y Cambra.  El club no sólo cedía sus instalaciones –la sala VIP-  para la presentación de la obra, sino que el presidente se implicaba directamente en el producto firmando el prólogo. Curiosamente, el libro no contaba con la bendición de Rijkaard, que ni siquiera se dignó a aparecer por allí, ajeno al negocio que se estaba ventilando y al que se negó a colaborar cediendo material gráfico. Según Sport, sin embargo, Rijkaard,  “fiel a su manera de ser, evitó protagonismos y optó por mantenerse al margen del acto”. Una forma elegante de decir que el tema no le interesaba en absoluto. Sport justificaba así la indiferencia del protagonista de su libro: ”Poco amigo de los elogios, de las ínfulas, de ponerse medallas y del protagonismo, a Rijkaard jamás le gustó hablar de sí mismo, de su vida privada, por eso lo han hecho algunas de las personas más importantes que Frank ha tenido a su lado en todos estos años”.
Y Laporta, en su discurso de presentación del libro, poco antes de consumarse la pérdida de la Liga, la Copa y la Champions 2007, aseguraba que “para Frank todo es importante, hasta el más mínimo detalle que para nosotros puede pasar desapercibido. Le gusta hacer las cosas bien, de forma justa, coherente, es una persona decisiva en todo lo que se hace en el FC Barcelona. Cualquier conflicto que se le plantea a Rijkaard lo resuelve de una forma muy original”. Luego se vio que habían grandes detalles pendientes de solución y que esa originalidad en la manera de resolver los problemas de poco serviría para imponer disciplina en el vestuario. Tan mosqueado quedó el presidente con la cuestionable autoridad de su técnico que se vio obligado a improvisar un código interno para marcar de cerca a deportistas que se suponía eran excelentes profesionales con un altísimo grado de compromiso con el club. Finalmente, el estilo Rijkaard llevó a Laporta a una moción de censura que exigió la salida del técnico holandés del club para dar entrada a Pep Guardiola, cuyos métodos poco o nada tenían que ver con los del técnico holandés.

Premios y castigos
La excelente sintonía que Laporta mantenía con Sport hay que entenderla también como castigo a la línea crítica que habían ejercido los medios del grupo Godó contra determinados aspectos de su gestión, lo que le llevó a cerrar temporalmente el grifo de las promociones oficiales del club a Mundo Deportivo. Poco después –qué casualidad- Johan Cruyff dejaba de colaborar con La Vanguardia para fichar por El Periódico.
Unos meses más tarde se sabría también que Laporta, de forma unilateral, decidió conceder a la empresa del hijo de Josep Maria Casanovas, editor de Sport, la organización de la fiesta del  50 aniversario del Camp Nou. Para ello tuvo que anular el acuerdo al que la junta había llegado con la Fura dels Baus. No trascendió la cuantía de la indemnización que recibió La Fura. El mismo hijo de Josep Maria Casanovas andaba también metido en el negocio de los campus de verano oficiales del FC Barcelona. El tema da pie a pensar que la imagen y los derechos del club fueron utilizados como moneda de cambio tanto para pagar favores y lealtades como para castigar a quienes le negaron la genuflexión incondicional al presidente.
Paralelamente, se presentaba fuera de las instalaciones del club, en el Ateneu barcelonés,  el libro editado por Mundo Deportivo para Sant Jordi con Deco como protagonista, sin presencia de directivos pero sí de compañeros del jugador portugués y de Alejandro Echevarría. Las relaciones de la directiva con este medio no atravesaban su mejor momento. El tiempo lo arreglaría suavizándose la línea crítica del diario con la supresión de secciones que no gustaban en los despachos del Camp Nou y con la cesión del Grupo Godó de una de sus frecuencias para ser utilizada por Barça TV en la TDT.
Pero el feeling con Sport siempre fue más cálido, de ahí las facilidades que el diario de Zeta tuvo para sortear entradas entre sus lectores (final de París o clásicos Barça-Madrid), lo que se tradujo en el apoyo subliminal ofrecido en la delicada crisis creada por la moción de censura y en el tacto mostrado ante noticias puntuales que no “convenían” al presidente.

Libros favoritos y malditos
Los favoritismos de esta junta directiva se apreciaban también en su relación con el mundo de la cultura. Por ejemplo, con en el apoyo institucional al lanzamiento de determinados libros escritos por amigos o editados por personas afines. Es el caso de “Fútbol, una metáfora de la guerra fría”, de Jordi Salvador Duch, prologado por Txiki Begiristain y editado por Enciclopedia Catalana, ligada a Agustí Montal. El club no reparaba en gastos y cedía sus instalaciones para que el vicepresidente Albert Vicens le diera su bendición. O “El Barça en guerra”, de Josep M. Solé i Jordi Finestras, cuya presentación, también en las instalaciones del club, consiguió que el cuñado del patrón de la Fundación Francisco Franco se emocionara ante los periodistas evocando el recuerdo del asesinato del presidente del FC Barcelona Josep Suñol, víctima del ideario franquista.
Enric Bañeres, en cambio, no tuvo suerte con su libro sobre el 25 aniversario del triunfo de Basilea. También él sufrió los caprichos del presidente, que no consideró procedente ofrecer atención institucional alguna a su obra. Claro, en esa victoria no intervino él ni Johan Cruyff ni el montalismo. ¿A quién le podía interesar algo tan intrascendente?
Quien sí estuvo interesado, y mucho, en utilizar los medios del club para promocionar su libro fue Jordi Badía, el director de comunicación de Laporta, quien haciendo uso de la revista que el club envía a los socios y de la que era director, aprovechó para promocionar su obra, “Crónica del nuñismo”, aunque fuera con tres años de retraso. ¿Y por qué no? Claro que sí.

No resiste la comparación con Beckenbauer

El 24 de abril de 2007 Miguel Rico comparaba en la contraportada de Sport al Barça con el Bayern Munich. Ambos habían ganado dos ligas seguidas y habían fracasado en la última. Rico se maravillaba de que Franz Beckenbauer, el presidente, antes jugador y entrenador, hiciera una exhibición de autocrítica y asumiera en su persona toda la frustración de los aficionados  bávaros. Y se lamentaba de que “aquí, nadie admite un error ni ante el espejo. Ni el presidente es Beckenbauer ni el director técnico es Rummenigge o Hoeness. Aquí, por lo que se ve y lo por que se escucha, la culpa siempre es de otro. Los que mandan son infalibles.? Ocurre, sin embargo –proseguía Rico- que si repasamos -con calma y espíritu autocrítico- la política deportiva de las últimas temporadas, observaremos razones suficientes para encontrar insuficiencias clamorosas que tienen nombres propios. Por ejemplo, licenciar a Cocu para traer a Van Bommel. Por ejemplo, fichar a Ezquerro y Maxi pero dejar escapar a Villa y/o Silva. Por ejemplo, renovar a todos los laterales mayores de 30 años y acabar jugando con Iniesta como lateral izquierdo. Por ejemplo, necesitar todo el año un medio defensivo, no fichar ninguno y, encima, viajar a El Madrigal dejando en casa a Márquez. El único disponible. Por ejemplo, tener ocasiones bastantes para ejercer autocrítica y no hacerlo nunca”. Efectivamente, ni Laporta era Beckenbauer, ni Soriano era Rummenigge ni Begiristain era Hoeness.

Pasotismo

El 25 de abril de 2007 Lluís Mascaró se sumaba en Sport a la recién nacida autocomplacencia: “Aún no ha llegado el momento de pasar balance. Las notas hay que ponerlas a final de curso. El club tiene que afrontar una renovación de la plantilla y regresar a la esencia de este proyecto: el compromiso”. El mensaje oficialista era claro cuando el asunto aún tenía  arreglo. No precipitarse, no hacer nada y esperar pacientemente la hora de los lamentos. Y seguía Mascaró: “Pero no hay que abrir el debate sobre las altas y las bajas antes de tiempo”. El mismo día su propio diario hablaba precisamente de eso y anunciaba entre 4 y 6 bajas. Y escribía Albert Masnou: “Hay que empezar a trabajar en el Barça de la temporada 2007/2008 sin más dilación. No hay que perder ni un minuto. Cuanto antes dé inicio la bautizada como ‘Operación Refuerzos’ antes se podrá empezar a trabajar con los hombres que conformarán el bloque azulgrana. Gente como Thiago Motta, que está cumplimentando una temporada muy irregular, Santi Ezquerro, que apenas entra en los planes del técnico, Gio, que ha renovado pero que tiene de reojo al Feyenoord, o Belletti que también ha ampliado su contrato pero que apenas cuenta con minutos podrían estar más fuera que dentro. El que tiene todos los números para abandonar la entidad catalana no es otro que Javier Saviola con el que no se cuenta y que, además, termina su contrato. Otro de los que también se puede ir no es otro que el galo Ludovic Giuly que podría contribuir a rebajar el costoso fichaje de Eric Abidal”.
¿Había que esperar a final de curso cuando aún estaban en juego dos títulos…o no?

Mañana, capítulo 24

Baño de masas en el Godó / Asesor de Cruyff /  Conferenciante en California / Cataclismo previsible / Desunión y autogestión / Desinterés por el fútbol catalán / Repartidor de abrazos / Pañuelos en el Camp Nou / Pide unidad Ventilador en marcha

 

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