2011-08-29 19:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 28



Pésimo gestor
Proseguía Jesús Cacho: “Yo no sé si el señor Laporta es un golfo, algo que tendrá que demostrar la auditoría del club y que debería preocupar a una masa social con la autoestima propia del ciudadano acostumbrado a caminar de pie y a no ser tratado como un vasallo. Lo que está claro es que es un pésimo gestor que, como cualquier presidente que, víctima de sus propios errores, arruinará la cuenta de resultados deportiva de su empresa, a estas horas tendría que haber presentado ya su dimisión.
Obviamente no dimitirá. Muy al contrario, lo que hará será profundizar la deriva del club por la senda del nacionalismo ramplón en la que esta temporada ha sumido al Barça. La cosa no tiene vuelta de hoja: la apelación al nacionalismo se ha convertido en bandera tras la que muchos pájaros intentan ocultar su devastadora mediocridad. A menos fútbol, más nacionalismo. A menos capacidad de gestión, más nacionalismo. Haría falta un tomo entero para describir la conducta del personaje en este terreno, rematada este año por el increíble episodio de manipulación y adoctrinamiento al que sometió al equipo infantil que jugó en el Algarve (Portugal) la final del Mundialito de benjamines, y al que impidió salir al campo a tiempo de escuchar el himno español. Es lo que tienen los conversos: necesitan emplearse a fondo para demostrar su fe en la nueva doctrina y hacer honor al “ens has d'ajudar, Joan, Catalunya és més que el Barça, i tú pots fer moltes coses”.

Vetado en las 400 familias
"El resultado -prosigue Cacho- es que un club con presencia y vocación internacional corre el riesgo de convertirse en manos de los Laporta de turno en una copia en sepia de ese nacionalismo reductor puesto al servicio de los intereses políticos de una clase ahíta de Poder, y a quien la mayoría del propio pueblo catalán da la espalda. “Si no rectifica, acabará mal”, me cuenta un amigo catalán bien informado, “porque Barcelona es un pueblo y todo se acaba sabiendo”. Incluso lo de la VISA. Barcelona son 400 familias, un círculo en el que difícilmente conseguirá entrar el señor Laporta, por muy genuflexa que sea su conducta ante una gente que nunca lo miró a la cara, nunca se le puso al teléfono, siempre lo ignoró, y que ahora festeja sus ocurrencias. Para quienes, desde fuera de Cataluña, seguimos amando los colores blaugrana, Laporta es el cáncer que hay que extirpar, de modo que hasta que no abandone el cargo, lo único que podemos hacer es formar algo parecido a un “Club de Barcelonistas en el Exilio", Club que me propongo alentar desde El Confidencial y que no se extinguirá mientras este mediocre no abandone la poltrona y sea sustituido por otro presidente dispuesto a hacer del Barça el maravilloso club que siempre fue, querido y admirado en toda España”.

Bassat se siente traicionado
Hasta el comedido Lluís Bassat se sumaba a la corriente crítica contra la gestión de Laporta en Mundo Deportivo. Le decía a Fernando Polo: “Laporta me ha decepcionado como persona. Me prometió hace un año la vicepresidencia de la Fundación y aún espero noticias suyas. No ha cumplido su palabra conmigo y yo he perdido la confianza en él como persona. Este temporada le pondría un suspenso a la junta, pero no sólo por el primer equipo de fútbol, sino también por lo que ha pasado en el basket y el balonmano. En el último proceso electoral di mi firma a Laporta para que optara a la reelección, pero yo me debo a los 17.000 socios que me votaron y ahora no puedo ser positivo”. Rosell, Moix, Bartomeu, Monés, Faus…ahora Bassat. A medida que pasaba el tiempo Laporta iba ampliando la lista de decepcionados con su gestión.
La directiva, echando mano de su aparato de propaganda, emitió un comunicado para desmentir las palabras de Bassat, concluyendo que "la junta directiva del FC Barcelona respeta las opiniones expresadas por Lluís Bassat, aunque no las comparte, y lamenta y rechaza el tono en que están expresadas algunas de ellas". Difícilmente puede redactarse una respuesta más cómica: “La junta lamenta y rechaza el tono” de Bassat. ¿Quizá Bassat tenía que haberse expresado en el mismo tono que empleaban Laporta y Perrín, entre otros, cuando necesitaban recurrir al insulto y la descalificación personal para cargarse de razones frente a anteriores directivas a las que desestabilizaron sin piedad y apelando al todo vale? El poder les había cambiado. Ahora tenían la piel muy fina una vez superada y olvidada la época de las trincheras.

Vuelve a perder los nervios
Sobre el tema de su tono abundaba Enric Bañeres en Mundo Deportivo: “Sabe mal que el presidente del Barça, en un momento en que exige de la plantilla una conducta ejemplar, genere estas reacciones. O que él mismo tenga reacciones viscerales, como la que protagonizó el martes, antes del partido que los jugadores del equipo de baloncesto disputaron contra directivos. Laporta jugó en el equipo de éstos y recriminó a algunos cámaras de televisión que tomaran imágenes suyas cuando aún no se había calzado las botas. Al creer que Robert Marcè, de Localia TV, seguía registrando imágenes, se dirigió a él y, sin mediar palabra, le quitó las gafas y las tiró al suelo”. Laporta, sin aditivos y en estado puro.

¿Directivos o fans?
Con motivo de la presentación de Thierry Henry en el Camp Nou, varios directivos caían de nuevo en la autocomplacencia comportándose como auténticos forofos con acceso libre al acto. Alguno de ellos, como Marc Ingla, siguió entusiasmado los primeros toques de balón de Henry como azulgrana arrodillado entre los fotógrafos que estaban desarrollando su labor profesional. También pudo apreciarse la euforia en los rostros de Soriano, Godall, Rovira y Vives Fierro. No era para menos, Soriano creía haber conseguido el contrapeso para Ronaldinho y ahora todos podían presumir de crack sin necesidad de agradecérselo a la herencia de quienes ya no estaban. Unos días más tarde no hubo ni rastro de ellos en la presentación de Touré. Sólo se movían atraídos por el glamour.

El nuevo Grup d´Opinió, sin apoyo del club

En la década de los ochenta apareció un Grup d´Opinió Barcelonista con el fin de ejercer la oposición contra Josep Lluís Núñez. Fue el embrión de lo que luego sería el Elefant Blau y lo sustentaban personajes históricos como Ricard Huguet o Jacint Borràs, que acabarían subiéndose al carro del poder de Laporta. Veinte años después el ex precandidato Jaume Guixà ponía en marcha una réplica bajo el nombre de Grup d´Opinió Barcelonista Òmnium Blaugrana con el objetivo de constituirse en motor y catalizador de actividades, ideas y debates que ayudaran al club a proyectarse donde no llegaba pulsando la opinión de la masa social. Igual que sus antecesores, Guixà pedía la colaboración del club participando en su presentación y cediendo sus instalaciones. Como respuesta obtuvieron la más cruda de las indiferencias. Qué lejos quedaban aquellos tiempos en los que tanto el Grup d´Opinió como el Elefant Blau exigían, exigían y exigían a anteriores directivas. Y entre sus exigencias estaba la de la utilización de las instalaciones del club porque, a fin de cuentas, como socios que eran, también eran suyas. Aquellos exigentes barcelonistas se habían aburguesado y ahora luchaban y se parapetaban por defender sus privilegios evitando que alguien se les pudiera subir a las barbas y acabar con su momio.

Asalto a los socios
A algún lumbreras iluminado de la directiva se le ocurrió que para mejorar la asistencia al Camp Nou podrían exigir al socio que avisara con antelación si iba a acudir o no a determinados partidos para, en caso de no obtener respuesta afirmativa, hacer uso de su localidad poniéndola a la venta. Se trataba de un nuevo intento de ningunear al socio, auténtico propietario del club. Escribía Pérez de Rozas en Sport: "Eso es como si el dueño del edificio donde tengo el parking me obligase a decirle si mañana aparcaré el coche o no. ¡Oiga, ese parking es mío, lo pago y, por tanto, lo utilizaré cuando quiera, dejaré mi coche, el de mi hijo, una bici, una moto o lo dejaré vacío! ¡Solo faltaría!
Ahora entiendo por qué quieren hacer un estadio más grande: quieren más socios y más abonados para utilizar sus asientos e ingresar más dinero. Da la sensación de que estos chicos del círculo virtuoso, del power point, no se han enterado aún de que los socios culés son antes socios del Barça que del equipo".

Mejorar el mundo
El 3 de agosto de 2007 sostenía Laporta que “nosotros competimos para ganar, pero también jugamos para mejorar el mundo”. Joan Laporta mejoraba el mundo liderando movimientos que manejaban el insulto y la descalificación personal para obtener sus objetivos, mejoraba el mundo encarándose con la policía y quedándose en calzoncillos en el aeropuerto cuando el planeta estaba bajo el shock de la amenaza terrorista, mejoraba el mundo cuando se enzarzaba en batallas callejeras con ex empleados, mejoraba el mundo poniéndose como un bacó en ágapes pantagruélicos, mejoraba el mundo eliminando de su entorno al que no hacía sonar las palmas, mejoraba el mundo ignorando los problemas que tenía a su alrededor, mejoraba el mundo menospreciando a las peñas, mejoraba el mundo dirigiendo el Barça de manera sectaria, mejoraba el mundo adoptando decisiones trascendentales sin consultar a los dueños del club, mejoraba el mundo engañando a sus socios en la asamblea de compromisarios, mejoraba el mundo convirtiendo en una payasada la recepción concedida por Nelson Mandela al FC Barcelona, mejoraba el mundo colocando a familiares y amiguetes en puestos de responsabilidad del club, mejoraba el mundo dando la nota en locales públicos, mejoraba el mundo… Era su manera de mejorar el mundo.



Mañana, capítulo 29

Homenaje a Casaus / El compromiso de Edmilson / La selección catalana / No le ven como abogado / Laporta, para, que te vaa dar un infarto /Alivio tras el despido de Miguel Rico en el diario Sport

 



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