2011-09-03 23:09 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 32



 

Burla a los estatutos y a los socios



Domènec García escribía en infoesports.com que “en los ocho días de junio de 2003, aquellos que Laporta decía que no sirvieron para nada, la directiva dio como pérdidas unas partidas por valor de 164 millones de euros, que luego no ha compensado con los superávits de los cuatro años siguientes , que ascienden a 78 millones.

Hay que significar que los 164 millones están auditados y firmados por Laporta y su junta y no por Gaspart. Esta argucia la hizo Laporta para poder generar beneficios rápidamente y así poder levantar los avales que por imperativo legal (Ley del Deporte) tuvieron que constituirse. Pudieron retirarlos al cabo de un año, diciendo que aquellos ocho días correspondían a la gestión de Gaspart. Todos se lo tragaron menos los jueces.

Ahora Laporta se encuentra que en su balance económico de los cinco primeros años de gestión todavía hay unas pérdidas de 86 millones (164-78) ".



 

Más Drolma a 250 euros por cabeza

El 17 de diciembre de 2007 el exclusivo y caro restaurante Drolma de su amigo incondicional Fermí Puig volvió a acoger un ágape de los grandes organizado por Joan Laporta. En este caso, la comida con los directivos del Real Madrid. Lluís Mascaró descubría en un confidencial de Sport el 25 diciembre que esa comida de directivas salió a “250 euros por cabeza”. Todo un clásico. Diego Valor escribía en su blog: “¿Qué ha hecho Laporta desde que es presidente del Barça?. Gastar, viajar y presumir. Pedir un crédito multimillonario. Vender una parte del patrimonio mientras la otra parte espera impaciente su turno. Cargarse las secciones. Gritar, vociferar, insultar, humillar, dar portazos, poner de patitas en la calle a los más humildes. Y comer, comer y comer para que después, los cocineros a sus servicios, con el del Drolma a la cabeza, le dediquen los mejores elogios y carguen contra todos los que se mueven en dirección contraria al laportismo. Y para que su amo tenga una buena digestión, preparar un artículo contra Ronaldinho y contra Deco y tratar de cobarde a Rijkaard. Para que quien firma -no paga- la factura tenga una buena digestión”. Ese día se pusieron “ciegos” en el atracón del Drolma, y a la salud de los socios del Barça, 14 directivos blaugrana, 11 del Real Madrid, 2 representantes del BBVA y José Luís Astiazarán, presidente de la Liga de Fútbol Profesional. Aproximadamente, 7.000 euritos. Las mujeres de los directivos de ambos clubs no se quedaron cortas y montaron su festejo particular en el suntuoso restaurante del hotel Florida. La casa es grande y pagan los socios, que igual sirven para financiar las primeras necesidades de los niños del Tercer Mundo que para satisfacer los más exigentes paladares de quienes disfrutan de sus mejores años a su salud.

 

¿El peor de sus mejores años?

El 20 de diciembre de 2007 Lluís Mascaró sostenía que Laporta había vivido en esa época “el peor de los mejores años de su vida”. Y añadía: “sin duda”. ¡Qué equivocado estaba! Laporta aún no había tocado fondo. La situación todavía podía ser peor en 2008. “Incluso los momentos complejos -como la dimisión de Rosell, el ‘caso Echevarría’ o las pseudoelecciones del verano del 2006– se salvaron dignamente. Pero desde hace unos meses ser presidente o directivo ha dejado de ser un ‘chollo’. Han empezado a llover las críticas –unas justificadas y otras, la mayoría, no tanto– y algunos componentes del gobierno barcelonista se han tensionado. El fracaso deportivo del equipo de fútbol también ha significado un antes y un después en la vida de estos hombres que están robando horas a su trabajo y a su familia –porque quieren, eso sí– para dedicarlas al Barça”. Hasta el propio Mascaró veía claro lo del “chollo” del que se estaba aprovechando el presidente y lo de las “pseudoelecciones”, porque lo que Sala i Martín, en connivencia con Laporta, programó en agosto de 2006 no fueron unas elecciones, sino una invitación al inmovilismo.

 

Premio a la promoción turística

A pesar de todo, Laporta no estaba dispuesto a renunciar a disfrutar de los mejores años de su vida al frente del Barça. El 20 de diciembre de 2007 Lluís Mascaró informaba en Sport de que “el presidente del Barça recibe esta noche un reconocimiento en el transcurso de la 22ª Nit del Turisme, por el apoyo del club blaugrana a la promoción turística de Catalunya. Joan Laporta recogerá el premio de manos del President de la Generalitat, José Montilla, en la cena que tendrá lugar en el Museu Nacional d’Art de Catalunya”. Los sinsabores de una temporada desastrosa quedaban compensados con situaciones como ésta. Valía la pena aguantar el chaparrón para hacerse un hueco en la llamada sociedad civil catalana, la que maneja los resortes del poder.

 

Premio a la promoción turística

La web de El Confidencial se hacía eco el 20 de diciembre de 2007 de la “Amarga Navidad para Joan Laporta.” Y hablaba del distanciamiento “cada vez más público y que ya parece definitivo de su esposa Constanza Echevarría… Ya no es ningún secreto para los colaboradores más directos del presidente barcelonista que desde hace un tiempo ya no comparte su vida con su esposa. La separación es, por ahora, temporal y Laporta ya no vive en la casa de Sant Cugat y se ha instalado en un apartamento en Barcelona. Hay que recordar que el suegro de Laporta, el conocido industrial Juan Echevarría Puig, fue el principal soporte económico que sufragó la campaña del abogado barcelonés a la presidencia del Barcelona y que muchos sectores del club consideraban que el poder de la familia de su esposa era un peaje que se pagaba a cambio de la inclusión de Alejandro Echevarría, hermano de la todavía esposa de Laporta, en la junta directiva”. Por esa época ya circulaban rumores acerca de una posible relación sentimental de Laporta con Flavia Massoli Teixeira, a la que colocó en el Departamento de Relaciones Públicas del club para que se ganara la vida. Aunque el entorno conocía al detalle esa relación, nadie se atrevió a hacerla pública hasta que el escándalo estalló con toda su crudeza.

 

Malos modos con el chófer

En enero de 2008 La Vanguardia escenificaba su penúltima representación tragicómica. Esta vez fue en plena vía pública, en la Diagonal a la altura de la plaza Francesc Macià. Con esos malos modos que quienes le tratan asiduamente conocen tan bien, se le cruzaron los cables e hizo salir a grito pelado al chófer del FC Barcelona del coche del club: “¡Fuera, fuera!” -molesto, según la versión más fiable, porque se paró ante un semáforo en amarillo y tenía prisa- y se puso él al volante dejando en tierra al empleado ante el asombro de los viandantes. Un capítulo más en el currículo de insolencias y desplantes de este hombre. El mismo que ponía cara de angelito que no ha roto un plato en la camilla de masaje de las entrevistas televisivas, tenía una doble personalidad.

Diego Valor escribía en su blog sobre el tema: “Laporta siempre grita, vocifera, blasfema, patalea al pueblo, al débil, al pobre empleado y trabajador. Con los grandes, con los fuertes, con los importantes, es servicial, reverencial, comprensivo, halagador. Tiene dos varas de medir la vida que es su lema de cada día. A los fuertes, el culo. A los débiles, por el culo. Desde que es presidente del Barça, la lista de damnificados es ya numerosa. Pero no importa. A Laporta se le permite todo. Tiene licencia, en nombre propio y del Fútbol Club Barcelona, para agredir a quien se le antoja. Por algo lleva seguridad encima. No por amenazas, que no las tiene, sino por el temor de un día encontrarse uno más chulo que él. Que lo encontrará, por humilde que sea, mientras siga tratando a gritos, puntapiés y portazos a los empleados que necesiten del trabajo para subsistir… Es que es un don nadie, un simple chulo de barrio, más hortera que nadie, y que desde que le dijeron que era "el Kennedy del Barça" se cree además guaperas y no deja de ser un Casanova de vía estrecha.

El Barça lo quiere para servirse de él. No ha llegado para servir al Barça. Hasta aquí podíamos llegar. Él es el Barça. Él está por encima del Barça. Primero él, y después Gamper.

Hoy está en el Barça, sirviéndose del Barça, y mañana, cuando acabe, intentará aterrizar en la política para ser -como mínimo- alcalde de Barcelona. Pero su ambición es llegar a ser President de la Generalitat. Y tras abrazar y besar a todos, zancadilleará a uno tras otro, hasta lograr su objetivo”.

 

Mañana, capitulo 33

 

 

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