2011-09-06 14:09 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 36



Culpables todos
Josep Maria Casanovas explicaba en Sport el 31 de marzo de 2008 que  “no se puede seguir engañando a la afición, resulta inexplicable que Rijkaard siga defendiendo a una plantilla donde se ha confirmado que abundan las ovejas negras. Hay más lesiones ficticias, juergas nocturnas y controles de alcoholemia que buenos resultados. Si echamos cuentas, probablemente descubramos que es el equipo que entrena menos de España, lo que explica que en las segundas partes pierdan casi todos los puntos. Rijkaard ha tenido todo el poder pero lo ha ejercido mal, la libertad en el vestuario se ha convertido en libertinaje. Los jugadores le han perdido la fe, el respeto, su discurso ya no es creíble y la prueba manifiesta es que varios hacen lo que les viene en gana. El último ejemplo es una vez mas Ronaldinho: ni está en la lista para viajar hoy a Alemania ni está en la de los lesionados. Cuando los problemas se alargan, se pudren. Cuando no se toman decisiones, se pierde la autoridad…De cara al futuro, Rijkaard está sentenciado, condenado. Su actitud en los últimos días no tiene defensa, su forma de justificar la ausencia de Ronnie en Sevilla en rueda de prensa fue penosa y lamentable, fiel reflejo de un hombre derrotado por las circunstancias y sin capacidad de reacción. Su imagen tras la derrota con el Betis fue patética: si alguien tiene la dignidad de reconocer que sintió vergüenza, quizás lo mas coherente es que se vaya a casa. Es muy duro para los aficionados escuchar en boca del capitán Puyol la siguiente confesión: “Esto es el reflejo de lo que nos esta pasando toda la temporada, siento impotencia.” Si después de estas palabras no se toman decisiones, que nadie espere nada bueno hasta final de temporada”. Tenía razón Casanovas. No se tomaron decisiones y pasó lo que pasó.
“Aquí hay responsabilidades para todos. Que cada palo aguante su vela. De abajo a arriba, nadie se salva”. Y se refería a Txiki Begiristain: "Si falla Rijkaard, él es el primero que tiene que saberlo y solucionarlo. No basta con hacer informes, hay que actuar y adelantarse a los problemas que, por otra parte, son viejos y conocidos”. También había crítica para la directiva: “Eso de decir que es un problema deportivo que se tiene que resolver en el área deportiva está muy bien si se resuelve, pero en caso contrario toca arremangarse y tomar decisiones antes de que el vestuario se convierta en una selva”. Ni Laporta se libraba de la censura: “Ha tenido demasiado tiempo una bomba de relojería en sus manos, y si no la desactiva, acabará explotándole. El responsable final de todo, para lo bueno y lo malo, es el presidente. Ganar dos ligas y una Champions está muy bien, pero dormirse luego en los laureles está mal. La pasada temporada tuvo bula, en ésta se juega su prestigio. El presidente no marca goles, pero ahora se los están marcando a él”.
Cuatro días después añadiría: “Algunos jugadores del Barça han confundido su contrato con un plan de pensiones para la jubilación. Viven de rentas y, lo que es más grave, se lo toleran. El famoso círculo virtuoso se ha convertido en la espiral del fracaso. El equipo ha dejado de crecer para caer en la mediocridad y el pasotismo”.

El socio financia las juergas de Ronaldinho
Resultaba muy tentador, cómodo y simplista reducir los evidentes males del Barça al cuestionable compromiso de Ronaldinho, pero si era cierto que la estrella brasileña apostaba por la mala vida y se alejaba del dictado del código de disciplina interno, tal y como sostenía la prensa que opinaba como opinaba el presidente, habrá que concluir que los socios del Barça le estuvieron financiando las juergas al brasileño ante la pasividad de una junta inútil e incapaz de actuar. ¿A qué venían tantas contemplaciones con alguien que no sabía hacer honor a su condición de profesional? Si era culpable, lo lógico hubiera sido que pagara su culpa. Teniendo en cuenta que el presidente era abogado, no dudo de que en su contrato alguna cláusula contemplaría la posibilidad de un incumplimiento por parte del jugador que pudiera derivar en sanción económica, alejamiento del equipo o cualquier otra medida disciplinaria. Aunque de Laporta había que dudarlo todo.

“Que no estamos tan mal, ¡hombre!”
La Trobada  mundial de peñas barcelonistas que tuvo lugar en L´Hospitalet el 5 de abril de 2008 significó un punto de inflexión en el reinado de Joan Laporta. El tono prepotente y chulesco con el que se dirigió a los 864 peñistas presentes en el acto abrió los ojos y puso en alerta al barcelonismo, que descubrió allí al auténtico Laporta sin máscaras.  “No hay que dejarse engañar por embaucadores que se hacen pasar por barcelonistas y que no lo son y por hipócritas que sí son del Barça pero que miran antes por sus intereses que por los del club", aseguró Laporta en un tono vehemente y paternalista que enojó a los asistentes, conscientes de que su propio presidente trataba de embaucarles con frases como “que no estamos tan mal como algunos nos quieren hacer ver (…) que seguimos vivos en dos competiciones, Liga y Champions”. Tres meses después el Barça estaba “muerto” en todas sus actividades, el presidente sometido a una moción de censura en la que la mayoría de los votantes le mostró su rechazo y media directiva le dejaba plantado. Mientras tanto él seguía pensando que no estaban tan mal, que los embaucadores eran los demás y repartía certificados de barcelonismo en función de la afinidad con sus propios criterios.

“¡Al loro!”
E insistía: ”¡Me están embaucando a alguno de ustedes y no me gusta que les engañen!. No caigan en la trampa, estén al loro con todos aquellos que dicen ser del Barça porque si no, no los leería ni los escucharía nadie". Laporta contra el mundo. O estáis conmigo o al infierno directamente. Y seguía con una arenga propia del más rancio estilo casposo de la postguerra: “Aunque algunos lo quieran tergiversar, puedo afirmar rotundamente que el Barça vive el mejor momento económico de su historia". Más que expresarse, Laporta reñía a los asistentes elevando el volumen de los decibelios. El mensaje era tan barriobajero que no debe extrañar que el socio le mostrara su disconformidad con ese estilo en la primera oportunidad que se le presentó, en el campo, con una pañolada tras el empate cosechado por el Barça ante el Getafe en el Camp Nou y gritos de “fuera, fuera”, “Laporta, dimisión” y “Barça, sí, Laporta no”, y luego se lo recordaría en las urnas con motivo de la moción de censura.
  
No come con los peñistas
”No podemos estar pegándonos tiros entre nosotros  y hay que evitar hacerles el juego a quienes nos quieren mal". Eso lo decía el francotirador más certero contra un presidente que ha sufrido la historia del Barça. Los que les querían mal eran simplemente aquellos que no compartían sus métodos, por ejemplo el 60% de los socios, que no podían ser excomulgados del barcelonismo aunque eso fuera lo que le pidiera el cuerpo a Laporta. "Hay que dejarse de 'collonades' y estar por lo que realmente importa". Lo que realmente le importaba al presidente era que los peñistas y socios en general respaldaran sus palabras y sus actos aplaudiéndole con las orejas. Algo que no hacía él precisamente cuando se reunía con sus amigos en Can Xarina (Collsuspina) para celebrar las derrotas y pañoladas que sufría el Barça de Núñez.
Y les pedía a los peñistas que aparcaran “el miedo a perder, que nos puede paralizar" y lo sustituyeran por la "ilusión y la fe". Las reservas de ilusión y fe estaban agotadas después de dos años de decepciones. De nada serviría la fe de los socios ante la autocomplacencia de la directiva que dio pie a la autodestrucción de una plantilla que estaba llamada a hacer historia en el club. El cinismo de Laporta llegaba al punto de afirmar que el primer equipo "no está donde quisiéramos y no se están cumpliendo todas las expectativas debido a causas fortuitas" como las lesiones. Vaya, qué mala suerte. Y concluía: "Si alguien tiene críticas por mi dedicación, se equivoca, porque le estoy dando la vida al club". Por supuesto, cualquiera que se atreviera a criticarle estaba equivocado. ¿Y por qué daba la vida por el club? El pacto era que ofrecería sus mejores años, lo de la vida era nuevo. Y como estaba dando la vida por el Barça, al término de la arenga no se quedó a comer con los peñistas, como solían hacer hasta entonces los anteriores presidentes. Tenía cosas más importantes que atender y se fue a dar la vida por el Barça a otra parte. Quizá al Drolma y con mejor compañía.

Mal imitador del peor Núñez
“Laporta se pasa al nuñismo” sostenía el editorial de e-noticies.com: “Laporta es un mal actor. Y se le vio el plumero a la legua. Laporta quiso animar a las masas con un discurso que, en el mejor de los casos, hubiera firmado el propio Josep Lluís Núñez. De hecho, el discurso de Laporta tuvo todos los tics propios de los discursos de Núñez, cuando el de Barakaldo se sentía amenazado por los enemigos exteriores.
Laporta no soltó ninguna lágrima -en esto se diferenció de Núñez-, pero en lo sustancial de su discurso hizo una actuación que hubiera podido estar firmada por el ex presidente. Laporta, a ratos, levantó la voz. Y como los resultados deportivos no son para tirar cohetes, dedicó buena parte de su intervención a explicar que la economía del club vive su mejor momento. Como hacía Núñez ...
Después, también como en tiempos de Núñez, Laporta advirtió a los barcelonistas sobre los que quieren mal al Barça. Laporta trató de encender a las peñas con un discurso vacío de contenido, con proclamas encendidas, pero sin ningún sentido, porque no hizo autocrítica ni profundizó en ninguna de las situaciones puntuales que de verdad preocupan a los aficionados azulgranas.
Laporta gritó, hizo ver que de verdad le interesaba el público al que se dirigía, dijo lo que pensaba que esta gente quería oír. Pero se equivocó y demostró que para ser un buen imitador, aunque sea de Núñez, hay que ser un poco más actor.
Y por la noche, para acabar de rematarlo, el público del Camp Nou le sacó los pañuelos a Joan Laporta y sus compañeros de junta directiva. Ellos, los socios del pañuelo, ¿también son "hipócritas" o "embaucadores"? "

MAÑANA, CAPÍTULO 37



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