2011-08-05 09:08 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 4



Los contubernios de las fuerzas del mal

Sergi Pàmies lanzaba en El País una sentencia premonitoria sobre Laporta: “Su tendencia a defenderse aunque no le ataquen marcará su mandato”. Sostiene el refrán aquello de que “piensa el ladrón que todos son de su condición”. Laporta conocía como opositor tantos oscuros intereses generados por el deseo de derribar al presidente de turno que creyó, cuando le tocó mandar, que la historia se repetía con él, de ahí esa obsesión enfermiza por intuir macabros contubernios de las fuerzas del mal contra su persona. Como por ejemplo, cuando afirmaba que Sandro Rosell ya estaba en campaña electoral a pesar de que éste no movió un dedo en los años siguientes a su dimisión ni para preparar una campaña ni para minar la credibilidad del presidente. Y ocasiones no le faltaron. A diferencia de Laporta, a Rosell no le dio por  aparecer constantemente en los medios de comunicación con declaraciones incendiarias dudando de la honestidad de los demás ni por fundar un Elefant Blau capaz de organizar mociones de censura para contrarrestar indigestas derrotas electorales.



Criterios deportivos incoherentes

Transcurridas 24 horas de la elección de Laporta como presidente, El Periódico informaba de que ”la elección entre Hiddink y Koeman y el fichaje de Beckham son las prioridades deportivas”. Ni una. Es un ejemplo claro de coherencia deportiva y de la credibilidad de una palabra. Beckham fue tan jugador del Barça como Figo lo fue con Gaspart. Y añadía Laporta que "el objetivo del primer año es ganar un título, preferentemente la Liga". Con una planificación tan dudosa es normal que la temporada acabara en blanco.

Bromitas con la fecha de las elecciones



Un dato importante: un día después de las elecciones de 2003 Joan Trayter, el presidente accidental, le recordaba a Laporta en la toma de posesión que su mandato iba a ser de tres años. La respuesta de un ya presidente crecido y prepotente no se hizo esperar: “¡A ver si sólo vamos a poder estar un minuto en la presidencia!”. Tres años después Laporta alegaría desconocimiento y buena fe para saltarse los estatutos e intentar retrasar, sin éxito, la fecha de las elecciones. Ahora mandaba él y no estaba dispuesto a aceptar ningún criterio que no coincidiera con el suyo. Y menos el de alguien que hablaba de recortarle su mandato. Tuvo que intervenir el juez para poner orden en el Barça.

Primera línea mediática

Fiesta en Luz de Gas para celebrar el triunfo electoral con el presidente del Barça bailando en el escenario. Eran momentos felices. Incluso algunos medios de comunicación ya habían decidido unilateralmente que el Barça, desde ese mismo momento y por la gracia de Laporta, había entrado en la prometida primera línea mediática mundial, como si esa circunstancia dependiera de ellos. La predisposición al aplauso era evidente.

Cuestionable antiguedad de sus directivos

Txiki Begiristain, que en ese momento se ganaba la vida como simpático comentarista en TV3 vinculado a Mediapro (Roures-Cruyff-Laporta, la cuadratura del círculo), se incorporaba al proyecto y se ponía a las órdenes de una directiva con pedigrí y antigüedad dispar en la masa social del club: Joan Laporta, socio número 27.869; Sandro Rosell, 19.134; Ferran Soriano, 41.153; Alfons Godall, 63.805; Marc Ingla, 80.862; Claudia Vives, 102.606; Albert Vicens, 51.585; Jordi Moix, 63.721; Joan Josep Vergé, 106.34; Enric Ordoñez, 96.853; Xavier Cambra, 27.014; Jaume Ferrer, 98.121; Toni Rovira, 69.913; Josep Cubells, 64.843; Alfons Castro, 75.156; Jordi Monés, 103.134; Jordi Bartomeu, 27.569. Luego se incorporaría Xavier Faus, 21.389, y Alejandro Echevarría, 93.025. En esa época había en el club unos 130.000 socios. Conclusiones: Rosell, el barcelonista más antiguo. Los cuatro directivos con más antigüedad que Laporta, Rosell, Faus, Bartomeu y Cambra se fueron del club por piernas. Cinco directivos por encima del 90.000 y, en general, números altos en exceso para el fervor blaugrana que se les suponía a todos ellos. Sorprende que un peso pesado como Ingla sólo fuera el socio 80.862. O el altísimo número del directivo Jaume Ferrer, el que se quejaba en la película FC Barcelona Confidencial de ser sólo un número en la junta y que luego alcanzaría la cúpula de mando tras la deserción de 15 directivos. O el 102.606 de la directiva Claudia Vives Fierro, un número que da a entender que se dio de alta como socia para poder optar a un cargo directivo si Laporta salía elegido. Algún futuro directivo, como Sala i Martín, ni siquiera era socio en esa época.

Todos en la misma dirección

En la toma de posesión del 23 de junio de 2003 Joan Laporta pronunció una sentencia sintomática: “Si vamos todos en la misma dirección volveremos a ser un gran club”. De alguna manera reconocía el resultado de su obra opositora durante la última década. En ese periodo ya se encargó él de remar en dirección contraria...¿para conseguir que el Barça dejara de ser un gran club? La cuestión es que eso de ir todos en la misma dirección sólo era exigible a partir de ese momento. Cuando él actuaba desde las barricadas de la oposición en ningún momento atendió a requerimientos similares de anteriores juntas desesperadas ante la continua crispación que el Elefant Blau se encargaba de extender entre el barcelonismo. Cuanto más ingobernable fuera el Barça, más cerca estaría él de lograr su objetivo. Después de tantos años guerreando, ahora, ya instalado en el poder, se había vuelto pacifista.

Beckham, Hiddink y Cesc

El 19 de julio de 2003 Beckham ya correteaba vestido de blanco y el presidente Laporta aseguraba sin ruborizarse a El Periódico que “nunca prometí que traería cracks, sino una gestión seria, y es lo que estamos haciendo”. Era lo que sus acólitos pondrían luego de moda: una dosis de realismo. Acabado el periodo de promesas, llegaba la hora de la cruda realidad. La primera opción para el banquillo, Guus Hiddink, no vendría al Barça. Y la primera opción elegida por la propia directiva como prototipo de crack mediático, David Beckham, tampoco movería un dedo por integrarse en el proyecto de Laporta. Habría que buscar otras alternativas. Y entre ellas no hay que olvidar que Cesc Fábregas, un joven y prometedor talento canterano, se fugó al Arsenal en cuanto Laporta tomó posesión de su cargo. Cierto que ya lo tenía decidido, pero tan poco le sedujo el maravilloso proyecto Laporta que ni siquiera le invitó a dudar.

“Prometo un Barça del pueblo”

El 21 de agosto decía Laporta en Sport: “Quiero un Barça del pueblo” y “prometo máxima dedicación y máxima coherencia”. Lo del Barça del pueblo podría haberlo cambiado por “quiero un Barça de la societat civil catalana, de mis amigos VIPS”, a tenor del trato dispensado al pueblo llano con el reparto de las entradas para las finales o por el incremento en el presupuesto de cava y canapés en el antepalco del Camp Nou. En cuanto a la promesa de la coherencia, en ese momento poco imaginaba que la perdería de vista en un aeropuerto quedándose en calzoncillos o abrazándose a Gaspart y a Villar o desquiciando el funcionamiento de las secciones o enzarzándose en peleas callejeras con ex empleados...

“¡Viva Rosell!”

Pero esos episodios aún no se habían producido. Estamos en 2003 y todo era muy coherente. Quizá por eso decía sin necesidad de cruzar los dedos: “Sandro Rosell ha hecho un gran trabajo al conseguir que haya una gran sintonía entre Rijkaard y Txiki (…) Rosell es un fuera de serie, un todoterreno que conoce muy bien los entresijos del fútbol y que está constantemente pensando en el Barça”. Luego, como en tantas otras cosas, cambiaría de opinión. En cuanto Rosell dejó de pensar en el Barça utilizando sus mismas coordenadas, pasó a convertirse en miembro de las fuerzas del mal. La duda: ¿mentía entonces o mintió luego? Conocer los entresijos del fútbol era en 2003 muy positivo para el club. Más tarde, tras el desencuentro, las relaciones de Rosell y su conocimiento del mundo del fútbol le inhabilitaban para presidir el Barça.

Su actitud ante las críticas

La soberbia aún no se le había subido a la cabeza, era tan feliz que hasta se mostraba condescendiente con sus posibles críticos: “Las críticas serán aceptadas y respetadas. Además, es bueno que existan porque nos harán mejorar”. Buenas palabras, que de eso sabe mucho Laporta. Lo cierto es que, además de asistir impasible al silenciamiento de determinados periodistas críticos -uno de ellos, Marçal Lorente, despedido de su emisora por Juan Echevarría, su suegro-, no demostró esa grandeza democrática que caracteriza a los dirigentes de talla aceptando la crítica. Superando incluso a Núñez, vio fantasmas por todas partes y durante su mandato dividió a la prensa en buenos y malos. Y a los poco o nada dispuestos a aplaudir su gestión les incluyó dentro de su círculo de enemigos. Qué lejos quedaba aquel despacho que reclamaba para la oposición en las oficinas del club. Claro que eso sólo era válido cuando la oposición era él y había barra libre para remar en cualquier dirección. Ahora tocaba lo de “enemigo del club el que no me aplauda”. Y al enemigo, ni agua.

Nadie se baja el sueldo

Una de sus promesas electorales fue la de rebajar los contratos de todo el mundo para adecuarlos a la delicada situación económica del club. Carles Puyol, cuya ficha había sido mejorada reciente y espectacularmente por Joan Gaspart, era uno de los afectados. “¿Se le pedirá a Puyol que se baje el sueldo?” -le preguntaban-. “Él tiene que entender nuestro proyecto y nuestra situación. Como culé que es, seguro que ya la conoce. Todo el mundo tiene que hacer un esfuerzo para reconducir esta situación”. Ni Puyol, ni Luis Enrique, ni Kluivert, ni Gerard, ni Riquelme, ni Saviola… Ni uno aceptó rebajar un euro su nómina. Aunque nadie sufrió el escarnio público al que fue sometido Saviola, el buque insignia de Gaspart, a quien se le hizo la vida imposible intentando desprestigiarle ante una afición que le idolatraba a base de filtraciones indignas a medios afines dispuestos a dejarse intoxicar. Aparecieron las fotocopias de su contrato para presentarle ante la opinión pública como un pesetero. Curiosamente, contratos superiores al suyo y con cláusulas más rebuscadas permanecieron protegidos en el anonimato de la caja fuerte del club. Una de las razones por las que se le negaba a los socios el acceso a los resultados de la Due Dilligence realizada a la gestión de Gaspart era que buena parte de la documentación era confidencial y su publicidad podría perjudicar los intereses de los futbolistas y del propio club. La filtración del contrato de Saviola al diario Sport, publicitando hasta el número de cuenta bancaria del futbolista, ni fue un trabajo de investigación del periodista ni una filtración del jugador, evidentemente. No restaban muchas más alternativas para encontrar la fuente.

Kluivert estrenó la puerta falsa

“Todos los futbolistas están muy implicados en el proyecto. Kluivert, por ejemplo: si sabemos cómo tratarlo, puede darnos muchas alegrías. El cuerpo técnico confía mucho en él”, decía un optimista y embaucador Laporta en 2003. Ni supieron tratarlo ni lograron que diera una sola alegría al club. Se fue por la puerta falsa, como otros muchos futbolistas.

¿Barça= Dream Team?

Se lamentaba Pichi Alonso amargamente en El País el 6 de julio de 2003: “No es verdad que el único Barça que ha existido en 103 años ha sido el Dream Team. La gente preparada y capacitada no es exclusiva del Dream Team y creo que en el nuevo Barça parece haber cierto peligro de amiguismo”. Si Pichi Alonso hubiera nacido diez años más tarde y hubiese podido jugar en el Dream Team, habría pasado los últimos años en algún despacho del club en lugar de ganarse la vida como comentarista.

Salida de Pérez Farguell

El 26 de julio de 2003 El Periódico informaba de que Javier Pérez Farguell pactaba con la junta su salida del Barça. Decía Laporta: “Un director general no es necesario por la dedicación plena de unos directivos que, como ya dijimos en la campaña, están dispuestos a dar los mejores años de su vida profesional”. Ese plural se lo podía haber ahorrado. Ferran Soriano le dedicó al club el mejor año de su vida ejerciendo de director general. Luego contrató a otra persona para ejercer esa función. Una vez despedido Pérez Farguell con una indemnización multimillonaria –trascendió la cifra de millón y medio de euros-, parece ser que descubrieron de pronto que sí era necesaria la figura del director general. El problema de Pérez Farguell no era que un directivo pudiera hacer su trabajo, sino que venía del pasado (como Murtra) y había que sacárselo de encima como fuera. Y como fuera quiere decir “a cualquier precio”. Competente o no, Pérez Farguell no era afín al nuevo régimen, como Esteve Calzada, por ejemplo, llegado al club de la mano del mismo Pérez Farguell. Calzada logró conservar el puesto por su amistad con Soriano y sus supuestos servicios a la causa laportista desde dentro del club durante el gaspartismo. Calzada fue el que contrató un partido del Barça en el Camp Nou contra el equipo de Gadaffi por 300.000 euros. La cuestión es que con Anna Xicoy Soriano ya podría permitirse el lujo Soriano de no dedicarle al club los mejores años de su vida aunque, eso sí, teniendo en cuenta el currículo de la señora, que procedía de Menta, una empresa relacionada con el apellido Echevarría, podría gozar del protagonismo que quisiera y cuando quisiera en su objetivo de ganar popularidad en la carrera por la sucesión de Laporta. Resultaba curioso constatar el afán de protagonismo de Soriano oscureciendo totalmente a la directora general en cualquier rueda prensa mientras los directivos palmeros imponían la ley del silencio a Sandro Rosell para que Txiki Begiristain, el director deportivo amaestrado por el totem Johan, conservara su cuota de notoriedad.

Mañana, capítulo 5

No saben vender / Las fórmulas imaginativas son los socios / A Casanovas le inspiraba confianza / Una “herencia muy pesada” /   Laporta, el segundo crack mediático /  El público vuelve y se va del Camp Nou /  Fiestas absurdas /  “Nos encontramos un club deshecho” /  El Barça solidario /  La Caixa deja de ser peligrosa /  Se olvida de las alfombras / No hay memoria histórica

 

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