2011-09-30 20:09 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 53



Eto´o, ¿por la puerta grande?
Joan Laporta iniciaba su último año de mandato rodeado de problemas. Al asunto de la señorita Massoli y los conflictos generados por su actividad política se le unía la reclamación de Eto´o, que exigía cobrar los 3 millones que le correspondían por el 15% de la comisión de los 20 millones de su traspaso y amenazaba con ir a juicio. Aquí nadie perdonaba un euro. Ni Eto´o, el que sostenía que el dinero no era importante. El camerunés encontró respuesta en Txiki Begiristain: “Ahora no sé si Eto´o será bien recibido cuando vuelva al Camp Nou”. Muy mezquino. ¿Era eso lo que esta directiva entendía por salir por la puerta grande del Barça? ¿Merecía Eto´o que un empleado del club le pusiera al pie de los leones por reclamar lo que contempla la ley? Eto´o volvió con el Inter y la afición no hizo caso de la sugerencia del secretario técnico. Los abogados encargados de la defensa de la directiva llegaron a afirmar ante el juez que Eto´o no había sido traspasado, sino que sólo estaba cedido al Inter.

Piso nuevo
El bufet le funcionaba a Laporta de maravilla, quizá por eso se embarcó en la compra de un piso de 360 metros cuadrados en la Diagonal por valor de 2,6 millones de euros. Laporta abrió una hipoteca a devolver en 25 de años de 1.909.600 euros más los 112.500 euros de otra hipoteca por las tres plazas de parking en la finca. La cuota mensual a pagar no bajaba de 8.500 euros, una cantidad que Laporta no se hubiera podido permitir en 2003, cuando todavía no era presidente del FC Barcelona. Y no era un piso cualquiera, ahí habían habitado anteriormente los duques de Palma, Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín.

Aparca donde quiere
E-noticies.cat explicaba el 14 de octubre de 2009  que Joan Laporta “aparca gratis”  en una plaza de aparcamiento propiedad de la Secretaria General de l´Esport en la calle Buenos Aires, en la zona de Diagonal-Plaça Francesc Macià y junto a su despacho profesional, aunque a sólo 20 metros existiera un parking público de pago. Eran las ventajas de ser el presidente del FC Barcelona y de disfrutar de los mejores años de su vida columpiándose en el cargo.

El Barça más catalanista
Le preguntaba Santi Jiménez a Joan Manuel Serrat el 17 de octubre en Sport: “¿Cree que éste es el Barça más catalanista y universal de la historia?
-No lo sé. ¿Quién lo dice?
-Laporta.
-Yo no diría eso. El Barça ha tenido y tiene una trayectoria y forma de ser que está respaldada por una masa social. El Barça es el Barça, no lo que es su presidente ni lo que quiere su presidente. Sea quien sea. Eso no va sólo por Laporta. Va por cualquiera. El Barça es un club plural más allá de quien lo presida.
¿Sería Joan Manuel Serrat otro exponente de la caverna mediática españolista, de los resentidos que le tenían ganas y que no acababan de digerir su estilo de mando?

El contrato de Cruyff
El Triangle destapaba en octubre de 2009 la firma de un contrato que ligaba a Johan Cruyff con Mediapro por cinco años y por un montante de 3 millones de euros, una cantidad fuera de mercado se mire como se mire. Dicho contrato se acordó poco después de que Mediapro rubricara con el FC Barcelona otro acuerdo para explotar sus derechos de imagen televisivos por una cantidad que luego se demostraría inferior a la anunciada inicialmente. El Triangle informaba de que el bufete de Joan Laporta intervino en la redacción y firma del contrato de Cruyff. Al respecto Oriol Giralt afirmaba que “no es real, es un montaje, un acuerdo por el cual se ha predeterminado un objeto social que nunca se ha llevado a cabo". Johan Cruyff firmó esas cantidades sin apenas ofrecer una contraprestación que justificara su cobro. Su trabajo consistiría en algo tan sencillo como “la prestación de servicios de asesoramiento y colaboración empresarial para realizar todas aquellas actuaciones para promover las actividades profesionales de Mediapro en el sector de radio y televisión”, desvelaba El Triangle. Aunque, eso sí, para mantenerse limpio de pecado el receptor de ese dinero era una empresa adscrita a su Fundación, “Nuevos Horizontes”, con lo cual quedaba a salvo de cualquier maledicencia que pudiera surgir.
La única cosa que interesa saber en este momento, y creo que el presidente del Barça tiene la obligación de decirlo, es cuál fue la factura que su despacho hizo por este contrato (…) Es curioso que tengamos un contrato inferior al del Real Madrid, aunque se dijo que sería superior, y que en este momento estaríamos sobre los 150-170 millones de euros, y no es esta cuantía, ni mucho menos, la que estamos cobrando. Pero es curioso que nos encontramos, primero, en una mala negociación que llevaron Joan Laporta, Ferran Soriano y Marc Ingla, y que después aparezca este segundo contrato (el de Cruyff y Mediapro)", sostenía Oriol Giralt.
En una carta dirigida al presidente, Oriol Giralt exponía que "es gravísimo para la imagen del Club y, particularmente, de su presidente, la sospecha de que se haya instrumentalizado el FC Barcelona para la consecución de fines mercantiles privados de las personas que, al mismo tiempo, tengan la responsabilidad de dirigirlo". E insistía: "Laporta aseguró que era el mejor contrato televisivo, no es así, y además no está avalado, como contrariamente ocurre con el del Real Madrid, quien tiene avalado bancariamente el 50% del contrato".
Giralt manifestaba a pelikano.cat el 22 de octubre: "Aunque Cruyff y Roures son muy libres de firmar lo que quieran, la intermediación del presidente del Barça a mí me da mala espina, no sólo por una cuestión de ética y de estética. Por la tranquilidad de todos, invito al presidente a que comparezca y dé explicaciones". Y admitía que si había elegido el camino de la denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción era porque “no confío en absoluto en los órganos controladores y fiscales de la directiva que hoy tenemos en el Barça. De hecho, quienes debían controlar han tenido su premio, hoy son directivos -en alusión a Magda Oranich y Xavier Sala i Martín-, cualquier denuncia al club va de aquí para allá y al final nada. No tenemos, por desgracia, y esta es una asignatura pendiente, órganos útiles de control y de fiscalización de la directiva. Si no eres socio compromisario, y aún así no mucho, no te enteras de nada de lo que pasa en el club. Suerte que la prensa explica cosas que los socios ignoramos”. Otro tema turbio relacionado con esta directiva. Las casualidades de la vida equiparaban la cuantía del contrato de Cruyff con el ahorro que le suponía a Mediapro no tener que avalar el acuerdo firmado con el FC Barcelona.

Supuestos delitos
Oriol Giralt presentó el 17 de noviembre de 2009 un escrito ante la Fiscalía Anticorrupción en el que acusaba a Joan Laporta de unos supuestos delitos de "apropiación indebida, administración fraudulenta o desleal y falsedad documental". Todo ello por "la firma del contrato entre el FC Barcelona y Mediapro, y posteriormente en la firma, en su despacho profesional, de un contrato entre una sociedad de la que el administrador es Johan Cruyff y Mediapro", según Giralt.
"Los señores de Mediapro y Johan Cruyff pueden firmar todos los contratos que crean oportunos, pero reitero que de la documentación aportada se desprende que posiblemente la intervención del señor Joan Laporta provoca todos estos delitos que acabo de decir".
En el escrito Giralt también denunciaba a los ex vicepresidentes Ferran Soriano y Marc Ingla por su participación en la firma del contrato televisivo entre el Barça y Mediapro. Los representantes legales del club, de Mediapro y del bufete Laporta&Arbós respondieron presentando una querella criminal contra Oriol Giralt. Curiosamente la directiva anunció que estudiaba llevar el caso a la Comisión Disciplinaria del club por la magnitud de las acusaciones. Se trataba de que la comisión que jamás se entretuvo en analizar la extensa colección de conductas inapropiadas del presidente se planteara ahora alguna severa medida contra el socio insolente. La denuncia fue finalmente desestimada.

En un desfile de moda uzbeco en Milán
El barcelonismo también se enteró por pelikano.cat de que el presidente acudió a un desfile de moda de Uzbekistán en Milán, en donde evitó a los fotógrafos. El acto estaba organizado por Gulnara Karimova, la hija del dictador de dicho país, Islam Karimov, la misma que según Flavia Massoli también mantuvo una relación sentimental con Joan Laporta. Allí se vio con Leo Messi y su padre, Fabio Cannavaro y Julio Iglesias. Según pelikano.cat “algunas fuentes señalan que Joan Laporta ya ha realizado, a través de su despacho profesional, encargos en torno a este tipo de acontecimientos, como intermediar para que acudan vips y personalidades amén de otras gestiones relacionadas con la organización. Precisamente existen documentos gráficos de su presencia en desfiles de moda en Tashken, la capital de Uzbekistán, a donde acudió acompañado de Julio Iglesias”.
Mario Ruíz se ocupaba en El Triangle de las amistades peligrosas de Joan Laporta en Uzbekistán: "La descripción que se hace en Wikipedia de Islam Karimov, el presidente de Uzbekistán, es escalofriante. Lo define, en el apartado "Forma de gobierno», como «el típico dictador a quien le da tanto miedo la competencia que cada vez que se funda un partido político lo elimina, exiliándose todos sus integrantes del país». También dice que en las elecciones presidenciales, que se celebran cada cinco años, no sólo obtiene la victoria "gracias a los votos comprados» sino que «exilia o encarcela" a sus rivales. Este es Islam Karimov, el padre de Gulnara Karimova, la llamada "princesa de Uzbekistán”.
Después de esta confesión, se entendían muchas cosas. El problema no era con quién se acostaba Laporta, ni si sus apasionadas citas amorosas tenían lugar en Suiza, donde está la sede central de Zeromax, el holding de más de 40 compañías que invierte en gas, petróleo, logística, textil y minería, y del que Gulnara es la principal accionista. La gravedad de los hechos radicaba en que el presidente del Barça mantenía una estrecha relación con una familia, la Karimov, y con un país, Uzbekistán, donde, según Amnistía Internacional, se vulneran reiteradamente los derechos humanos y se practica la tortura.
Como dijo el prestigioso diario británico The Observer, "el dinero uzbeko que ha recibido el Barça hasta ahora  -por ejemplo los más de cinco millones de euros que pagó el FC Bunyodkor, el equipo de fútbol de los Karimov, para jugar un amistoso en enero en el Mini Estadi- están sucios». Pero a Laporta parece que no le importaba. Aunque ahora se entiende por qué Anna Xicoy, la anterior directora general del club, tuvo la dignidad de dimitir. No quiso participar en la operación Uzbekistán.
¿Qué pensarían los socios y aficionados del Barça si alguno de sus jugadores hubiera colaborado en algún acto de promoción de la dictadura de Francisco Franco? Habrían pedido, sin duda, la dimisión del presidente. Pues bien, Laporta no sólo permitía que sus jugadores acudieran  a Uzbekistán sino que les invitaba a promocionar, previo pago, eso sí, un régimen que, como ya denunció The Observer, está marcado por haber «hervido vivos a dos disidentes» del año 2002 y por el ametrallamiento público del año 2005 de cientos de personas contrarias al dictador.

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