2011-10-07 19:10 FC Barcelona Por: Administrador

La cara oculta de Laporta. Capítulo 59



Espionaje a Giralt
El diario 'El Mundo' informó sobre la existencia de un dossier elaborado a partir de un espionaje realizado a Oriol Giralt. El propio interesado desveló hasta el nombre de la empresa que se dedicó a espiarle: “Intelligence Boureau”. Giralt dijo haber leído "en un medio de comunicación que en esa época un vicepresidente que ya no está y que ahora preside una importante compañía aérea -en clara alusión a Ferran Soriano- encargó un trabajo a detectives por un valor superior a un millón de euros. Y no me consta que este señor lo haya desmentido". En su opinión, tanto a él como a Sandro Rosell les investigaron para intentar demostrar "una conexión que no ha existido nunca".

Soriano gastó dos millones de los socios en espionaje
Y por si quedaban dudas, se encargó de disiparlas Albert Perrín: “En algún lugar debe haber algún expediente que lo demuestre”. Se refería a que Soriano contrató a la empresa Intelligence Bureau poco antes de dimitir. Según Perrín, Soriano pagó una factura de unos dos millones de euros en investigaciones. Perrín dijo a El Tirachinas, de la COPE, que “cuando un vicepresidente económico aprueba una factura de este tipo, se paga y nadie lo discute”. Las revelaciones de Perrín coincidieron en el tiempo con la denuncia de Oriol Giralt por el mismo motivo.

30.000 euros a la salud de los socios
En febrero de 2010 la UEFA impuso al FC Barcelona una multa de 30.000 euros atribuible al mal funcionamiento de sus despachos. Mientras el equipo de Guardiola cumplía con precisión sobre el terreno de juego, la gestión del club en las oficinas no conseguía estar a su altura. La UEFA envió a un equipo de control antidopaje al entrenamiento del primer equipo blaugrana y nadie de la directiva se dignó a informar sobre la cancelación de dicha sesión preparatoria. Estaban ocupados con temas más trascendentes. “Falló el sistema”, dijo Oliver. Volvió a fallar, debió añadir, porque el Barça era reincidente. Se le veía poco preocupado. ¿Qué más daban 30.000 euros de más o de menos si pagaban los socios?

30.000 más en visas
Lo advertía el diario Gol el 8 de febrero refiriéndose a las Visa Barça que echaban humo en las carteras de los directivos y ejecutivos: “Un miembro del club presenta una media mensual de dispendio de unos 30.000 euros en el uso de su tarjeta”. Visto así, se confirmaba que estaban disfrutando, a lo grande, de los mejores años de sus vidas.

Los mejores años de los hermanos de los directivos
No sólo los directivos iban a disfrutar de los mejores años de sus vidas. También los hermanos tenían derecho a sacarle rendimiento al privilegio de mandar en el Barça. Es el caso del hermano de Xavier Sala i Martín, también conocido por Emili, a quien, seguramente por pura casualidad, le cayó del cielo una botiga del Barça para explotarla en Lloret. Emili, integrado en el área social del club y con alguna responsablidad en el balonmano, había manifestado en una barbacoa familiar en presencia del programa de TV3 “Entre linies” que “«A mí, Xavier siempre me ha cuidado mucho». La revista El Triangle se preocupó por conocer qué tipo de proceso de selección siguió el club para conceder la licencia al hermano del directivo amigo del presidente. Obtuvo la callada por respuesta. Quizá por eso Mario Ruíz optó por investigar y descubrió una relación de intereses empresariales a través de terceros entre el hermano de Sala  Martín y Jordi Pueyo Tremosa, miembro también de la Comisión Social. Laporta era generoso con sus fieles.

100.000 euros por el viajecito a Ruanda
Ese fue el coste que según el diario Marca le supuso al club el desplazamiento de 18 personas al citado país africano para supervisar el destino de la ayuda ofrecida por la Fundación del club. El rotativo especulaba incluso con que esa cantidad no era muy inferior a la propia ayuda destinada a Ruanda, dato por confirmar porque el club, en un ya habitual ejercicio de transparencia, no hizo públicas las cifras. Otra cláusula de confidencialidad. Cosas de los viajes de Laporta. Esta vez le acompañaron, entre tros, su prima, Oliver y la directiva Magda Oranich. Poco se supo igualmente sobre la paella que se metió entre pecho y espalda acompañado del amigo Patsy en Tashkent con Islam Karimov, el dictador que rige los destinos de de Uzbekistán.
 
”Eres un mierda y mereces una hostia”
Eso le dijo Joan Laporta a  Jaume Ferrer cuando anunció públicamente su deseo de presentar su candidatura a la presidencia del Barça. Poco imaginaba Laporta que apenas unas semanas más tarde el “mierda”, el de la “hostia”, acabaría siendo su protegido por eliminación. Otro ejemplo del cúmulo de contradicciones que ha presidido el mandato de Laporta. Hora 25, de la Cadena Ser, confirmó los hechos añadiendo que le amenazó con agredirle y degradarle de su condición de vicepresidente. Muy edificante. No le degradó, pero le apartó de la Comisión Delegada para que no molestase al aparato de gobierno del club compuesto por el propio presidente y sus amigos Sala i Martín y Joan Oliver. A Laporta no le hizo ninguna gracia que Ferrer se interpusiera como un estorbo en sus planes de colocar al amigo Godall en la presidencia como su sucesor. Laporta, el presidente de todos, seguía empeñado en gobernar por y para los suyos, de ahí que incluso entre los suyos tomara partido, en este caso a favor de Godall. El 25 de enero de 2010 decía al respecto: "La candidatura de Alfons Godall es la que mejor puede servir (…) Soy presidente gracias a Godall. Es una persona tranquila y formal, el candidato ideal. Godall es mi herencia a los intereses y las emociones del Barcelona". Poco después Godall sería desheredado por tontear con un Ferran Soriano que, además, anunciaría seguidamente que renunciaba a su candidatura presionado por los accionistas de Spanair. Desencantado y desesperado, Laporta acabaría manifestando el 23 de marzo de 2010 que? "Jaume Ferrer, de acuerdo con una amplia mayoría, encabezará la propuesta unitaria y cohesionada (…) La candidatura ampliamente mayoritaria (de Ferrer) cuenta con mi total apoyo y garantiza el mejor futuro". Su discurso igual valía para Godall que para Ferrer, quien recibió la bendición de Laporta sabiéndose plato de quinta mesa, ya que su candidato inicial fue Sala i Martín, luego Godall, después Sala i Martín de nuevo y finalmente Ferrer después de que Boix y Cubells se negaran a aceptar el reto de liderar el laportismo sin Laporta pero a las ordenes del mando a distancia de Laporta.

Cruyff, presidente
Laporta tenía fecha de caducidad, pero no estaba dispuesto a perder el tiempo en sus últimos meses de mandato, porque aún tenía asuntos pendientes de solución, como el de dejar bien “colocado” al amigo Cruyff. Ya le garantizó su futuro económico ayudándole a firmar un contrato de 3 millones de euros con los amigos comunes de Mediapro a cambio de nada. Solucionado el tema económico, había que garantizarle a El Maestro esa porción de gloria que le correspondía por la gracia de su amigo presidente. Y ni corto ni perezoso, sin encomendarse a nadie, como en el tema de la ampliación del estadio, la venta del Mini, el contrato de UNICEF o la negociación del equipo de Miami, Laporta, con premeditción y alevosía, nombró a Johan Cruyff presidente honorario del club. Y además lo hizo bien, como siempre le ha gustado a él, vistiendo su decisión con el manto de la unanimidad de una junta de palmeros incapaz de cuestionar nada de lo que propusiera el presidente, entre otras razones porque todos sabían que si alguien se atrevía  a llevarle la contraria, le podría soltar algo así como “ets un merda” y luego podría ser amenazado con una agresión física. Y, claro, los directivos unánimes no estaban para agresiones porque su seguridad no estaba garantizada por el Mosad a cuenta de los presupuestos del club.

A traición
Para justificar su decisión, Laporta atribuyó a El Maestro la responsabilidad de los grandes éxitos del club (en la hora del fracaso nunca se acordó de él), como si Cruyff tuviera algo que ver en la ascensión de los chicos de la cantera (Valdés, Puyol, Xavi, Iniesta o Messi) y ovidando que el modelo Cruyff apostaba por Aimar, Ayala y Albelda en lugar de Ronaldinho y que tampoco Messi ha sido nunca santo de su devoción. Claro, a Messi lo ficharon Rexach y Minguella. Por tanto, en el Barça de los personalismos de Cruyff, el contrario a “Primer el Barça”, Messi nunca podría ser aceptado a su vera. Ese era el personaje a quien Laporta, por real decreto, nombró presidente atribuyéndose una prerrogativa que no tenía por cuanto la figura del presidente de honor no está reconocida en los estatutos. Había tenido siete años para consensuar su decisión, pero lo hizo en el último momento, casi a traición y agazapado bajo el formulismo de la unanimidad de una junta rendida a sus caprichos.

“Inspirador del Barça actual”
Y para justificar el nombramiento, hasta se echaba mano de su etapa como jugador, como si esos cuatro de los cinco años que Johan estuvo en nómina, pero de vacaciones, merecieran tal honor. En cuaquier caso, Joan Oliver, el encargado de transmitir la buena nueva, justificó el nombramiento por su condición de “inspirador y padre de los éxitos deportivos del 2009". En la encuesta realizada por Mundo Deportivo entre sus lectores, el 75% se manifestó en contra del capricho presidencial. ¿Y qué?



Necesita ratificación
Santi Nolla pedía en Mundo Deportivo el 27 de marzo de 2010 una consulta a la asamblea: “Lo más sensato sería que un órgano soberano, utilizado en su día por Laporta para consultar su continuidad, fuera el que decidiera si Johan Cruyff debería ser o no presidente de honor del FC Barcelona (…) Para hacerlo presidente de honor es necesario un consenso más amplio que simplemente la decisión de esta Junta que fue incapaz de otorgar el nombre de una sala de prensa a Ricard Maxenchs, cuando era un clamor, y en cambio no ha dudado en otorgarle una gracia a Cruyff, que hace poca gracia a un amplio sector de barcelonistas (…) Las Juntas, todas, deben trabajar para unir a los barcelonistas, no para dividirlos. La decisión de ayer ahonda en la división, en el "ahora verán", en el "para lo que queda" y puede llegar a perjudicar al equipo porque el clima que se ha creado entre el barcelonismo se ha enrarecido sin ninguna necesidad”.
Joan Laporta, haciendo uso del mejor de sus perfiles democráticos en un país libre, se tomó la libertad de hacer lo que le vino en gana con el mismo éxito que cuando decidió, porque así le apetecía, que el Museu del club debía dejar de llamarse Josep Lluis Núñez. Total, sólo estuvo 22 años en el club. De esta forma, Laporta convirtió a Cruyff en colega de Núñez. Qué menos que presidente. Menos que eso era poco para El Maestro. Oliver afirmó que no entendería que una futura junta revocara esta decisión. Esa directiva y muchos de sus ejecutivos no entendían muchas cosas porque vivieron de espaldas a la realidad más pendientes de su propio interés que de las verdaderas necesidades del club y de sus socios.
Sostenía Laporta: «Los estatutos nos otorgan esta facultad y por eso lo hemos hecho». Lo que no decía Laporta es que los estatutos obligaban al presidente y a su junta a otras muchas cosas que no se respetaron durante el periodo que va de 2003 a 2010. Tampoco decía nada sobre un cargo que no estaba contemplado en los estatutos, por lo que el nombramiento precisaba antes modificar el contenido de la constitución blaugrana. Otra mentira del amigo Jan.

Dictatorial
Charly Rexach,  compañero de fatigas y buen conocedor de los méritos de Johan Cruyff, se lo tomó a broma, habló de decisión “dictatorial” y la consideró “absurda y sorprendente. Si la elección se basa en la trayectoria de un personaje, entonces habría que cambiar el nombre del club, llamarlo 'FC Guardiola' y darle las llaves del Camp Nou a Pep. El que quiera una presidencia, que se presente a las elecciones". Joan Gaspart, por su parte, recordó que "Laporta no es el amo del club, ¿quién se cree que es para nombrar a un presidente honorífico?" y consideró la decisión "una falta de respeto a los socios". Migueli indicó que "es una vergüenza y una humillación. ¿Acaso Johan ha sudado más que otros la camiseta?". Y el en otra época fiel Soriano admitía que "Laporta no pasará a la historia como el mejor presidente del Barça”. ¡Cómo cambian los tiempos! Sin embargo, al amigo común de Cruyff y Laporta, Jaume Roures, el amo de Mediapro, la medida le pareció fantástica.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

“El nombramiento de Cruyff no debe crear controversia” / “El nombramiento de Cruyff no debe crear controversia” / 
Laporta monta su propio partido / De +11 a -77 millones / El despilfarro sale a la luz / Oliver se fue con el riñón cubierto /  Laporta se esconde tras los jugadores / 4 millones al representante de Ibra / Godall: “No somos unos chorizos” / Estrategia defensiva / 7 años provechosos



 

 

 

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