2012-09-18 10:09 Real Madrid Por: Administrador

La caverna ha vuelto a morder el anzuelo de Mou



Mourinho. Un técnico que, una vez más y ya van muchas desde que entrena al Madrid, se ha colocado a sí mismo en el ojo del huracán. Nunca había pasado por un momento tan delicado en el banquillo blanco, ni deportiva ni institucionalmente hablando. Puede que incluso sea el momento más delicado de su carrera. Y precisamente por eso, fiel a su estilo de acapararlo todo cuando las cosas se revuelven, se ha puesto al frente del barco aun a riesgo de quedar ante el sector pseudomadridista y la caverna culé como el Diablo en persona, el malo de toda esta historia. Otra vez.

Y es que, por mucho que ya se le conozca, a los ávidos de carnaza y de darle al portugués hasta en el carnet de identidad les ha podido de nuevo el ansia por cebarse con un Madrid y un Mourinho en horas bajas. Nadie se ha dado cuenta de que lo que pretende el entrenador merengue es justamente lo contrario a lo que todo el mundo piensa; Hace dos semanas y media Cristiano decía estar triste públicamente y no se habló de otra cosa en los diez días siguientes. El asunto se desmadró hasta tal punto y surgieron teorías tan variopintas que hasta el propio futbolista tuvo que calmar los ánimos por dos veces en Facebook. Hoy pasará el test del Bernabéu, pero ese test ha quedado en un segundo plano tras la derrota en Sevilla y las repetidas manifestaciones de Mourinho "quejándose" de no tener equipo. La gente se acordará de que Cristiano estaba triste, sí, pero sobre todo, piensa en el presente. En el ahora. En ganar al City. En Mou. Primer tanto para el de Setúbal.



Un técnico que jamás comenzó tan mal una temporada: Dos victorias, un empate y tres derrotas. La sensación de que el equipo ha perdido el hambre, la verticalidad y el punto de más físico que le hacía aplastar a sus rivales y marcar goles sólo con imaginarlos. La situación no es buena, no... pero ante esa adversidad, Mou busca causas y soluciones, y es aquí donde más se manifiesta su estrategia de haberse colocado una vez más como escudo humano de su equipo. Muchos le acusan ahora de haber sembrado diferencias entre los suyos, de haber provocado una fractura en el vestuario por sus modos y su acusación pública a los jugadores de que no están. Aquellos a los que jamás les valdrá ninguna explicación que dé dicen ahora que para ocultar sus errores le echa la culpa a los futbolistas. Como decíamos ayer, son esos mismos que sólo le escuchan sesgadamente en las ruedas de prensa; Que no le han oído echarse la culpa por la falta de concentración de sus hombres hasta cuatro veces en los últimos dos días. Pero claro, Mourinho quiere echar balones fuera...

Mourinho se echa la culpa por no haber conseguido crear un equipo. Un equipo al que convoca para esta noche, sabedor de que sus palabras han provocado una reacción en su plantilla: La del orgullo y la rabia. Los futbolistas, esos que los medios dicen que no soportan a su entrenador y que andan haciéndole la cama para echarle, no le han contradecido en ni una sola palabra desde que comenzó todo este lío y más aún, le han dado la razón. Esos futbolistas saldrán esta noche al césped para demostrarle a su entrenador y a toda Europa que el Madrid de los 100 puntos y los 121 goles sigue ahí. Y una vez más, saldrán ellos de la mala situación en la que se han metido, porque se han metido ellos con su entrenador... a pesar de que desde el domingo hasta hoy sólo se hable del entrenador. Justo lo que él quería. La caverna ha mordido el anzuelo.


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