2014-10-23 23:10 FC Barcelona Por: Administrador

La Caverna pierde los papeles con sus cómicos ataques al Barça



Pedro Riaño

Tomás Roncero estuvo sembrado cuando se inventó a un tal Chitalu, que jugaba en Zambia en los años setenta, para desmerecer la gesta de Leo Messi, que llegó a marcar 91 goles en un año natural. Y como Cristiano Ronaldo no llega a esos niveles, se inventaron al tal Chitalu y a sus goles en partidos de solteros contra casados. Sencillamente genial.



Pero la inventiva de los cahorros mediáticos de Pérez no acaba ahí. Su imaginación da para mucho más. Ahora se inventan que Zarra marcó más de los 251 goles oficiales que están registrados en la Federación. ¿Cuántos más? No se sabe. Seguramente depende de los goles que vaya metiendo Messi en adelante. Podrían ser 300, 400 o 1.000. Dicen que como en esa época no llevaban números en la camiseta, no se contabilizaron todos los goles de Zarra. Y se enteran ahora, con el clásico a la vuelta de la esquina y el pánico evidente hacia la posibilidad de que Messi marque dos goles en el Bernabéu, el mejor lugar para festejarlo. 

Pero en Madrid hacen las cosas bien para que todo parezca un accidente. Y se inventan, en este caso en "La Goleada",  a un historiador que nos da su versión y la de otro historiador y la del Athletic y la del diario Marca y la del diario As. La de Mundo Deportivo no, claro. Mucha confusión, que de eso se trata. Están asustadísimos. No saben que a Messi le da igual. No es como Cristiano Ronaldo. Él seguirá marcando goles y su récord no dependenderá de uno, ni de diez ni de veinte goles, porque logrará muchos más con ocho o diez años de carrera por delante. Pero la situación, que refleja el pánico madridista, es lo suficientemente cómica como para que haya valido la pena experimentarla.

Pero hay más. La camisa no les llega al cuello. El Madrid está a cuatro puntos del Barça y una nueva victoria blaugrana en el Bernabéu -algo habitual con Pérez en la presidencia- dejaría la Liga sentenciada y la competición se convertiría en un pasacalles blaugrana con el Madrid como comparsa. Por eso se han inventado otra. Que Luis Suárez no puede jugar el clásico. Les falta decir que no puede jugarlo porque a Pérez no le da la gana. Pero no lo dicen. Una cosa es que le diga que no Neymar y otra que al año siguiente Suárez también le deje con un palmo de narices prefiriendo al Barça. Y eso lo llevan mal. Y van a por él. 



Por supuesto, la alarma sobre Luis Suárez la ha sembrado el programa "Jugones" de Josep Pedrerol, el que no corta nada ni da lecciones de periodismo. En su guión le han escrito que tiene que decir eso y lo dice. Y cuando lo dice es porque algún ser superior está en ello. Y le han puesto un abogado para que rebusque entre la letra pequeña cómo se puede perjudicar al Barcelona. Lo de siempre. Su inventiva no conoce límites.

Sería realmente cómico que el Real Madrid moviera los hilos ante la FIFA -de momento sólo ha movido los periodísticos- para impedir que se enfrente a su equipo un jugador que tiene todos los números para ver el partido en el banquillo. Al menos de salida. Pero del Real Madrid, que intentó que la UEFA impidiera jugar a Busquets una final de la Champions League poniéndole una denuncia, es capaz de eso y de mucho más en aras a su tan cacareado señorío. De momento, lo que Pérez está demostrando es un pánico atroz a lo que pueda suceder el sábado. Ya ni con el penalti a favor que se da por supuesto no tiene suficiente. Necesita hacer más trampas. El hecho de que el asunto se destape a tres días del clásico es revelador. ¿Quién calienta el ambiente?

Sería sencillamente delicioso que el Real Madrid impugnara el partido por alineación indebida de Luis Suárez. Y mucho más si el Barça ganara y Suárez marcara algún gol. Sería como si Jose Mourinho siguiera mandando en la zona noble del Bernabéu. Digno de otro documental sobre la leyenda negra del club blanco. No tendría precio ver al Madrid intentando ganar los partidos en los despachos. Lo que ha hecho toda la vida. Y el mundo entero, pendiente de sus fechorías. ¡No se atreverán! Aunque ni por falta de ganas.

El Barça está tranquilo porque tiene la bendición de la FIFA y del TAS, que entienden que la sanción de cuatro meses se le impuso a Suárez por una infracción cometida el día 24 de junio. Por tanto, el 24 de junio a las doce de la noche concluye el castigo. Y el 25... ¡a jugar! Todo lo demás es ruido. Y humo, mucho humo que tapa el pánico.

 
 
 
 
 

 

 


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