2012-09-17 16:09 Real Madrid Por: Administrador

La Champions como ejemplo para tapar bocazas



Mourinho no ha querido en ningún momento esconder la realidad de las derrotas, pese a que desde numerosos sectores antimadridistas le estén lloviendo más palos que nunca. Se le acusa de echarle toda la culpa a los jugadores para esconder su responsabiliadad aún cuando dijo en sala de prensa el pasado sábado que dicha responsabilidad por la actitud de los mismos era "suya". Pero todo les vale con tal de provocar desconcierto en el equipo. Mientras fantasean con fracturas de vestuario, peleas internas y rebeliones contra el entrenador portugués, el Manchester City llega mañana al Bernabéu con la intención de aprovecharse de esta situación complicada para los blancos.

Sin embargo, la Champions se presenta, precisamente, como el terreno perfecto para olvidar tristezas y crisis puesto que pone al equipo en la parrilla de salida para intentar ganar una décima Copa de Europa que lleva siendo el auténtico gran objetivo del equipo desde que el árbitro pitara el final del último partido de la pasada Liga. Todo lo vivido hasta ahora en lo que llevamos de curso recuerda a las temporadas en las que el Madrid ganó sus últimas Ligas de Campeones, acostumbrado como está a convertir la máxima competición Continental en un asunto de vida o muerte después de haber demostrado en su país que es el mejor. Allá por 2002, se perdió en Las Palmas justo antes de comenzar el torneo europeo y se inició el camino de la novena a nueve puntos del Barça. Hoy son ocho y las sensaciones son parecidas. Lo que importa este año es la Champions y la Liga se vería como un título consolatorio. 



Eso no sirve para justificar lo visto hasta ahora ni tampoco significa o excusa que se deba mejorar en la competición doméstica. Bien lo sabe Mou y también unos futbolistas que a partir de mañana pueden empezar a demostrarle a todos los bocazas que ya han roto la relación técnico-jugadores que el grupo está más unido que nunca para salir de este mal momento, pues si se tratase de una estrategia para provocar la salida del entrenador el equipo no se habría esforzado como se esforzó sin premio el pasado sábado, a pesar de jugar mal. Si se confió en ellos para lograr una Liga de 100 puntos y 121 goles, sería injusto "matarlos" ahora. Y no hay que olvidar que en cuatro jornadas se ha jugado con dos de los "gallitos" de la Liga y contra un equipo siempre difícil para el Madrid a domicilio. 

No hay escenario que más encienda al madridismo que una situación límite en la que haya que remontar. Nada provoca más al orgullo merengue que se le ataque y se le cuestione su actitud, su compromiso y su lucha por el escudo. Nada pone más que una gran noche europea. El escenario es perfecto para empezar a callar bocas. Europa aguarda.


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