2014-01-15 23:01 Real Madrid Por: Administrador

LA CRÓNICA: La tranquilidad de tener al Balón de Oro (0-2)



Carlos Muñiz

Cristiano Ronaldo celebró el Balón de Oro sobre el campo con un golazo digno del mejor jugador del mundo. El Real Madrid no tuvo problemas para solventar el partido tras ese gol y sesteó el resto del partido esperando que pasaran los minutos y se certificara su pase a Cuartos de Final donde se encontrara con el Espanyol.



Osasuna salió con ganas pensando que todavía tenía opciones de remontar, de hecho, su primer cuarto de hora fue muy similar al partido de liga que celebraron en Pamplona. El Real Madrid no tenía ideas y Osasuna poco a poco iba ganando terreno y creyéndose poder hacer daño a los blancos. No obstante, el Balón de Oro aprovechó una falta desde lejísimo para acabar con ese espejismo pamplonica. El portugués disparó un obús con un efecto endiablado que Andrés Fernández intentó repeler y le acabó pasando por debajo de las piernas y convirtiéndose en el 0-1 y la sentencia blanca a la eliminatoria.

A partir de ese momento el partido murió, Osasuna dejó la intensidad inicial a un lado y el Madrid, que no creaba ocasiones, ya estaba cómodo. No necesitó generar peligro para irse al descanso con la tranquilidad de los deberes hechos. En la reanudación Bale entró por Cristiano, no hacia falta arriesgar más con el portugués y Jesé tomó el mando. De sus botas se creó el 0-2, mientras Osasuna no encontraba la manera de hacer daño a los blancos Xabi Alonso robó un balón que pudo ser falta en el centro del campo y le hizo llegar el balón al canterano que se encontraba en banda derecha. Desde casi medio del campo comenzó la galopada por banda de Jesé que culminó con un pase de la muerte magnífico para que Di María que llegaba desde atrás volviera a batir a Andrés Fernández y finitiquitar definitivamente el encuentro.

La nota negativa la puso Fabio Coentrao a falta de dos minutos para el final cuando se autoexpulsó con una falta brutal sin balón de por medio y con una amarilla ya en su haber. La cruzada de cables del lateral la vio en primer plano Mateu Lahoz que lo envió a la caseta, lugar donde poco después acabaría un desafortunado Morata que nada más salir al campo sufrió un golpe en el ojo que no le permitió demostrar nada en Pamplona. Entre lágrimas Morata abandonó un estadio que llegó a reconocer el esfuerzo de Morata y lo premió con algunos aplausos locales, todo un mérito.




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