2012-04-19 10:04 FC Barcelona Por: Administrador

La diferencia entre Barça y Madrid se vio en Londres



El Barça fue mejor, tuvo más oportunidades y pudo haber salido de Stamford Bridge con un resultado de escándalo favorable. Pero la pelota no quiso entrar y, en cambio, sí entró en la única ocasión que dispuso el Chelsea para marcar. ¡Qué se le va a hacer! Además, el árbitro se comió un penalti de libro cometido sobre Iniesta. Tan claro, tan claro que hasta los medios de Madrid lo reconocen. Ante esto hay dos opciones: aceptar la realidad con deportividad, fair play y nobleza dando la mano al adversario o echar mano de la antideportividad más rastrera, montar una tangana, quejarse en la cara del árbitro, insultarle y lanzar mierda sobre el rival, al que se le puede acusar de ser favorecido por el árbitro...

Son dos alternativas. Una es la que elige el FC Barcelona. La otra es la que ha hecho suya el Real Madrid. Una refuerza la imagen de unos valores solidarios que tiene el Barça en el mundo. La otra confirma la identidad de un equipo que cae mal compuesto por mercenarios, desde el primer entrenador al ayudante del ayudante, a quienes importa poco o nada la imagen que pueda transmitir al mundo por su culpa el club que les paga.



Así se escribe la historia del fútbol contemporáneo. El sábado se juega el clásico. Desde este momento hasta la hora del partido, Mourinho, a través de sus marionetas (Karanka, Paramés, medios de comunicación afines...) se encargará de calentar el ambiente esparciendo la sombra de la duda sobre el árbitro y sobre el supuesto trato de favor que recibe el Barça. De hecho el Real Madrid como institución se ha quejado en las horas previas a la Federación del supuesto trato de favor que recibe el Barça de los árbitros. Tiene miga que el Real Madrid se queje de los árbitros. Se trata de generar tensión para mediatizar al colegiado del clásico para que se lo piense muy mucho si en caso de duda le da por perjudicar al Real Madrid. Así es este club: denuncias, quejas, protestas, patadas, pisotones, dedos en el ojo, asaltos en el parking, cortes de mangas, ofensas al prójimo... Es un Madrid moldeado a imagen y semejanza de Mourinho. Pero es el Real Madrid y está bendecido por el presidente Pérez.

Por eso de cara al sábado, si el Real Madrid sale derrotado del Camp Nou, preparémonos para un nuevo show de Mourinho. Es curioso, pero en esto no es difícil ser adivino y acertar el futuro. Si el Madrid gana, perfecto. Si pierde, culpa del árbitro. Ese es el concepto de la deportividad que tiene Mourinho. Quejarse, quejarse y quejarse. Calumniar, calumniar y calumniar... Calumnia que algo queda. Resulta hasta cómico que se queje de los árbitros el equipo más favorecido, el que mejor reparto de penaltis se ha buscado... Pero es así. No sólo se benefician del trato arbitral. Además, se quejan. Da la sensación de que se sienten inferiores en el césped (Mourinho sólo ha ganado un partido de diez al Barça desde que entrena al Madrid) y que su sensación de impotencia les obliga a buscar la victoria con malas artes fuera de donde deben lograrla, en el terreno de juego. Pero son así, ellos prefieren jugar y ganar en los despachos.

Las imágenes de Stamford Bridge, con los jugadores del Barça felicitando a sus rivales por una victoria conseguida con la especial colaboracón del árbitro, reconforta a los buenos aficionados con este deporte. Todavía queda algo limpio, algo que aún no ha podido manchar la pezuña de Mourinho. Siempre nos quedará el Barça para disfrutar del deporte y no del teatro del malo, y barato, con acento portugués.




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