2016-03-14 19:03 FC Barcelona Por: Administrador

La enganchada que mantuvieron Luis Suárez y Luis Enrique



Luis Suárez fue suplente ante el Getafe en el último partido de Liga, algo que no sentó nada bien al delantero del Barça, que incluso tuvo sus más y sus menos con Luis Enrique por la sorprendente decisión. El uruguayo acabó resignándose ante las explicaciones del técnico asturiano, que trataba de convencer al jugador, y que en un principio no pudo. Porque Suárez veía al Getafe como la víctima perfecta para seguir aumentando su número de goles en el casillero, lograr superar a Cristiano Ronaldo en el Pichichi y estar más cerca de la Bota de Oro. El uruguayo le hizo entender a Luis Enrique que estaba pasando por un bache y que quería desquitarse. Cabe recordar que antes de su gol ante el Éibar, estuvo de sequía goleadora en tres partidos y veía como todo lo logrado hasta ahora se le derrumbaba, pues sus rivales para los galardones de máximos goleadores empezaban a escarpársele. Ni ante Arsenal, Sevilla ni Rayo fallando un penalti pudo mojar, y tras el gol postrero en Ipurúa, quería seguir ayudando al equipo y sacudirse las dudas con dos o tres goles en el Camp Nou. Pero el entrenador también sacó sus argumentos a la palestra, explicándole que eran muchos los minutos que arrastraba sin descansar, y que nunca había sido cambiado en un partido esta temporada.

La enganchada, por las tarjetas

El punto más tenso entre Suárez y Luis Enrique llegó por culpa de las cuatro tarjetas amarillas que tiene en su haber el uruguayo. El técnico le dijo que descansaba para asegurar su presencia en Villarreal, campo difícil. Pero Suárez entonces se mosqueó aún más porque sabe que si ve una amarilla descansará sí o sí, por lo que quería repetir la fórmula de forzar la tarjeta más adelante ante otro rival y matar dos pájaros de un tiro: quedar limpio y rebajar esfuerzos. Por suerte para el Barça, se calmaron los ánimos, aunque Suárez le hizo una promesa al técnico. Como ya había descansado ante el Getafe, se ha comprometido a jugar todos los partidos hasta final de temporada, siendo cuidadoso por las amarillas, para garantizar ser el máximo goleador.

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