2016-07-11 16:07 Opinión Por: Administrador

La Euro 2016 premia al fútbol más mezquino y ruin



Pedro Riaño El triunfo de Portugal en la Euro 2016 es una mala noticia para el fútbol. La Eurocopa ha premiado al fútbol más mezquino y ruin. A un fútbol del que pasados los años nadie se acordará. Un fútbol que no ha dejado ninguna huella. Portugal ha acudido a la Eurocopa a intentar no perder y se ha llevado el premio sin ganar. Portugal festeja el triunfo de sus héroes. Han conquistado la Eurocopa disputando siete partidos y ganando solamente uno en el tiempo reglamentario. Y con rivales de segunda fila. Portugal fue incapaz de ganar un solo partido en la primera fase ante Islandia, Austria y Hungría, que no son precisamente potencias del fútbol mundial. Y con esos rivales acabó la fase de grupos en tercera posición pasando a los octavos de final en la repesca de los mejores terceros. Y en esa competición Portugal también logró la clasificación siendo el peor de los tres terceros que tenían acceso a la siguiente ronda.  Eso de la repesca en una constante en la Portugal de Cristiano Ronaldo. Pocas veces se ha ganado la selección lusa de CR7 su acceso a las fases finales de la Eurocopa y el Mundial por méritos propios. Casi siempre echando mano del comodín de la repesca. Y le repesca puso a Portugal en octavos. Croacia y Polonia cayeron sin haberlas ganado sobre el terreno de juego en 90 minutos. Luego, el único triunfo en el tiempo reglamentario, ante País de Gales -otra potencia mundial- y finalmente la victoria en la prórroga ante Francia en el último partido. Hasta la final Portugal no se encontró con un campeón histórico. Y tampoco fue capaz Porrtugal de vencer en los 90 minutos de partido. Ese fútbol rácano, mezquino y ruín ha conducido al equipo de Cristiano Ronaldo al triunfo final en lo que es un insulto al propio juego. Portugal podrá presumir de ser campeona, pero sin grandeza, sin honor. Se la podrá felicitar, pero nunca admirar. Jugó a no perder y le salió bien. Pero no deja de ser una vergüenza para la competición que el campeón se vaya con el trofeo después de ganar un partido sobre siete. Del campeón se espera algo más. Y de sus estrellas y estrellitas también.  Cuando el mejor del campeón es un tal Pepe es que la cosa está muy mal.  

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