2014-02-23 11:02 FC Barcelona Por: Administrador

La expulsión de Martino es muy sospechosa



Joan Tubau

Seguramente es fruto de la casualidad, pero la expulsión del Tata Martino por llamar "pelotudo" al buscapleitos Txema Lumbreras, ayudante del entrenador de la Real Sociedad, suena a ganas de desestabilizar. Con el equipo tocado en el campo y el club a la deriva en los despachos, había que disparar contra el cuerpo técnico. Martino ya está tocado y quien sabe si hundido. De momento, tuvo que ver la segunda parte de Anoeta lejos del banquillo sin poder asumir sus responsabilidades para evitar la derrota de su equipo. ¿Era eso lo que se perseguía?



El motivo de su expulsión es que llamó "pelotudo" a Lumbreras en el túnel de vestuarios, tal y como expresa el árbitro en el acta. No parece que éste sea un argumento de peso para expulsarle. Pero tratándose del entrenador del FC Barcelona, del club que empieza a cansar ganándolo todo, del club que conviene apartarle de la portada de los éxitos para igualar la competición y devolver la emoción de antaño, todo es posible.

No hace falta recordar los desmanes violentos de Jose Mourinho, verbales y físicos, que pasó por alto la justicia deportiva española. Basta recordar que en octubre de 2013 Cristiano Ronaldo llamó "cagón de mierda" al árbitro Undiano Mallenco y no le pasó nada. Undiano, en lugar de reflejar en el acta lo que escuchó y que pudo leerse claramente en sus labios a través de las imágenes televisivas, escribió en el acta que le enseñó tarjeta amarilla al portugués por "formularme observaciones sobre una jugada, en desaprobación a una de mis decisiones". Es la diferencia entre la voluntad de querer hacer daño o no. Undiano, por cierto, fue el árbitro de la final de Copa de los garrotazos que ganó el Real Madrid de Mourinho con su complicidad ante el Barcelona.

Años atrás, en la época de Guardiola, Aureli Altimira, preparador físico del FC Barcelona, recibió un castigo de 600 euros y dos partidos de sanción por hacerle al árbitro una "observación sin mediar ofensa ni gesticulación en ningún momento". Altimira y Martino son del Barça. Cristiano Ronaldo es del Real Madrid. Como lo era Mourinho, un ejemplo para los niños, que aprendieron con él que meterle el dedo en el ojo a un rival no merece castigo alguno.



El peso de la ley cae sobre el Barcelona en todos los ámbitos. En el Real Madrid tienen más suerte, la ley no pesa para ellos. Se lo tienen bien montado con el amigo Villar, el mismo que se pone la camiseta del Real Madrid sin complejos para salir en la foto. Y todavía se quejan porque le han puesto tres partidos a su vedette por llamarle caradura al árbitro. ¿Qué esperaban? ¿Un monumento a su vedette? Se hubiera notado demasiado.

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