2016-03-25 22:03 FC Barcelona Por: Administrador

La familia de Johan Cruyff no está a la altura



Ni siquiera con la desaparición de Johan Cruyff su entorno familiar  y de amistades más directo es capaz de enterrar el hacha de guerra que siempre han tenido a mano para utilizarla contra los que no son de los suyos. La familia, especialmente su hijo Jordi, al que le puede el resentimiento de quien un día salió por la puerta de atrás del FC Barcelona para luego fracasar en todos los equipos en donde jugó, ha emitido un comunicado en el que piden privacidad y agradecen el respeto a su intimidad. El último adiós a Johan Cruyff se hará de manera privada, sin acceso para el gran público que le venera. Una medida respetable. Otra, menos comprensible, es que quieran acaparar en exclusiva el homenaje que el Barça y el mundo del fútbol le debe a Johan Cruyff.

Un comunicado lamentable

En el comunicado puede leerse: "Somos conscientes que mucha gente desea rendir tributo a la figura de Johan y agradecemos todos los actos conmemorativos que próximamente puedan surgir en honor a su trayectoria. Sin embargo, ninguno de ellos son actos conmemorativos oficiales organizados o avalados por la familia Cruyff o Cruyff Management. La celebración del acto conmemorativo avalado por la familia, se comunicará durante los próximos días a través de la página web www.johancruyff.com". Es decir, que sin el sello de la familia o del negocio familiar, cualquier iniciativa que se ponga en marcha para honrar la memoria de Johan Cruyff tendrá carácter de clandestino. Suena a un intento por acaparar el duelo que vive el mundo del fútbol capitalizando el rendimiento económico que pueda derivarse de él a través de derechos de televisión o fórmulas similares. Y si no es así lo parece. Se ve venir un partido de las estrellas, oficial eso sí, con derechos de televisión en juego.

Homenaje clandestino del Camp Nou

La familia de Cruyff, especialmente su hijo Jordi y el entorno de sobras conocido que ha rodeado siempre al personaje, no ha entendido todavía que Johan Cruyff, además de esposo, padre y abuelo de los suyos, es patrimonio de la humanidad, tiene ámbito universal y pertenece al mundo del fútbol. El fútbol se lo dio todo, como explicaba él mismo en una campaña contra el tabaco, y ese mismo fútbol tiene derecho a despedirle como se merece. Aunque sólo sea porque se lo dio todo.  Le guste a Jordi Cruyff o no le guste. Y aunque sea de forma clandestina y sin su aprobación, el Camp Nou rendirá tributo a su padre sin importarle la opinión de su hijo. No será un tributo oficial, porque así lo niega la familia, que antepone sus litigios con las personas a la grandeza del propio club y a la memoria de ser perdido. Pero será el tributo del barcelonismo a la memoria de uno de los grandes héroes de su historia. Sólo faltaría que a estas alturas el Camp Nou no tuviera derecho a despedir a sus mitos por capricho expreso de alguien que está resentido con el club. El barcelonismo no necesita del aval de Jordi para expresar su emoción a la leyenda perdida. El barcelonismo no necesita avales para decirle adiós a Cruyff en el lugar que más le corresponde, el Camp Nou. Las otras representaciones, las avaladas por la familia y el entorno de amigos, ya se las pueden quedar para ellos. Tienen tantos parásitos pululando a su alrededor que han conseguido que pierdan el mundo de vista. Sólo ven enemigos en donde únicamente existen ganas de mostrar cariño. Los del palco no son los suyos y ni siquiera con la muerte de Cruyff son capaces de firmar una tregua con ellos. Pedirles paz sería demasiado. Les tienden la mano, pero no la aceptan. Y mientras tanto, la afición pidiendo que el Camp Nou se llame como Cruyff. Ese Camp Nou que los Cruyff pretenden convertir en clandestino, hasta que ellos decidan lo que quieren hacer tomando las instalaciones como propias entonces. Es lamentable que la familia de Cruyff distinga entre las muestras de cariño oficiales y las no oficiales. Johan Cruyff no se merece esto.

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