2012-09-26 11:09 FC Barcelona Por: Administrador

La gestión de Rosell puede dejar al baloncesto blaugrana fuera de Europa



Nadie le ha pedido a Sandro Rosell que derribe el Camp Nou. No existe debate en la calle, el Camp Nou no está en ruinas e, incluso, la UEFA le tiene entre los 27 estadios catalogados como 5 estrellas que pueden servir de escenario para finales europeas. Sin embargo, Rosell se ha empeñado en organizar referéndums para deicidir si el club debe gastarse 300 millones en remodelar el Camp Nou o 600 en construir un campo nuevo. Y todo ello con una deuda que supera los 300 millones de euros.

Es evidente que, al menos en este momento, el Camp Nou no precisa de obras urgentes. Otra cosa es que deba realizarse en él el normal mantenimiento que pasa por reparar goteras, grietas o cualquier desperfecto que pueda sufrir el recinto. Sin embargo, existe un hecho puntual, que ya fue contemplado por Sandro Rosell en su programa electoral, y que pasa por la construcción de un nuevo Palau Blaugrana. Rosell lo prometió en su programa, pero ha decidido echarse atrás y el nuevo Palau no entra en sus prioridades. Primero el proyecto faraónico de derribo o remodelación del Camp Nou y luego lo demás.



El FC Barcelona juega la Liga Europea de baloncesto por caridad. Posee licencia A que le garantiza su presencia siempre en la máxima competición. Pero para conservar dicha licencia tiene que cumplir con la normativa que se aplica a todos los clubs europeos: poseer un pabellón capaz para más de 10.000 plazas. El Palau Blaugrana apenas da cobijo a 7.500 y la Liga Europea ha hecho una excepción con el Barcelona atendiendo a su compromiso de presentar con carácter de urgencia los planos de un nuevo pabellón que, segun le consta a la Euroliga de acuerdo a las promesas del equipo directivo de Rosell, iba a ser construido en tres años. Sin embargo, pasan los meses, los planos no aparecen por ningún lado y desde el propio club se anuncia que el Barcelona no tiene la más mínima voluntad de someterse a la normativa de la Liga Europea, con lo que perdería su licencia A para convertirse en un equipo de segunda categoría que debería ganarse año a año su presencia en la máxima competición continental.

Existe malestar en la Liga Europea. Se sienten engañados por Rosell y su junta. Han hecho una excepción con el FC Barcelona atendiendo a su historial y su potencial actual, y ahora se huele el tufo de la traición. Fueron muchas las voces que se alzaron contra el trato de favor que recibía el FC Barcelona, pero Jordi Bertomeu, el director general del organismo que rige la competición, se enfrentó a todos y dio la cara por el club blaugrana porque no podía entenderse una Euroliga sin el Barça. Pero Bertomeu no podrá seguir defendiendo a un club que se salta la normativa que todos los demás cumplen a rajatabla porque la moratoria expira y el Barcelona no ha dado muestras de su voluntad de adaptarse a lo que se le pide.

El Barça, a través de Javier Faus (“El plan estratégico no contempla construir un nuevo Palau Blaugrana. Ya se está hablando de ello con la Euroliga”) y Toni Freixa, ya ha anunciado que no habrá nuevo Palau Blaugrana. Sólo restan dos alternativas: o jugar la Liga Europea en el Palau Sant Jordi o renunciar a la licencia A, el pasaporte por el que se le reconoce como grande de Europa.



Jordi Bertomeu ha sido claro: "las reglas son las reglas y no se puede esperar flexibilidad cuando se cambia de opinión. Habíamos firmado un acuerdo con la perspectiva de que el nuevo Palau estuviera operativo en unos 3 años. Ahora se habrá de buscar una solución y veremos qué alternativas presenta el Barça. En estos momentos habría dos opciones: jugar en una instalación que ya existe en Barcelona” –el Sant Jordi– “y que cumple la normativa o seguir en el Palau pero teniendo licencia B de Euroliga. Algo que que no es un drama. El Barça se debería ganar su clasificación en la Liga. Ya ha habido flexibilidad y no se puede esperar que la haya siempre que lo quiera un club. No estoy muy contento de cómo nos hemos enterado de eso. El respeto a los otros clubs exigía otras maneras”. O lo que es lo mismo, un mal año en la Liga podría dejar al Barça fuera de Europa, ya que el Barça sólo podrá acceder a la Euroliga íunicamente quedando primero o segundo en la Liga ACB.

 

 

Deja tu Comentario