2015-02-23 23:02 FC Barcelona Por: Administrador

La juerga del champán en Sevilla trajo cola



Joan Tubau

Temporada 1972-73. El Barça de Rinus Michels juega con una delantera compuesta por Juanito, Barrios y Pérez, a la espera de la llegada de Johan Cruyff, que se produciría ese mismo verano. El técnico holandés, un hombre duro, durísimo, no congenia con las dos estrellas del equipo, Rexach y Marcial, y los castiga con frecuencia en el banquillo. El mal rollo entre el técnico -que era como Louis Van Gaal, pero corregido y aumentado- y las estrellas del equipo iba in crescendo hasta que la relación especialmente con Marcial se hizo insostenible.



El Barça, sumido en una de sus habituales crisis internas, se enfrentaba en la Copa al Sevilla, entonces en Segunda División. el equipo blaugrana perdió por 3-1 en el Sánchez Pizjuán y cayó eliiminado, Lejos de lamerse las heridas, un grupo de jugadores decidió celebrarlo en el mismo hotel intuyendo que la derrota iba a significar el cese de Rinus Michels, algo que no sucedería.

La cuestión es que después de cenar, y en pleno funeral por la derrota, se reunieron ocho jugadores en la habitación de Charly Rexach. El ambiente era festivo y decidieron llamar a recepción para pedir que un camarero les subiera champán a la habitación. Rinus Michels se encontraba en ese momento el hall del hotel mientras el recepcionista recibía el encargo y lo repetía en voz alta.

-¿A qué habitación ha dicho que tiene que llevar el champán? -preguntó Michels.



El recepcionista le dio la información y el técnico le cogió la bandeja con las dos botellas de champán y las ocho copas y se presentó en la habitación dispuesto a ofrecer el servicio de bebidas a los clientes. Llamó a la puerta y, al abrirla, los ocho jugadores se quedaron pálidos en plena timba de poker y con las cartas en la mano.. ¡El técnico les había pillado! Michels estrelló las copas contra la pared, hiriendo a Sadurní con uno de los cascos rotos. También las botellas, preso de la ira.  Y hubo represalias, por supuesto que las hubo. Miguel Reina, padre de Pepe Reina, saltó del equipo y fue traspasado al Atlético de Madrid. Y Michels les puso la cruz de forma definitiva a Rexach y Marcial. Con el primero no podria por la carga de simbolismo catalanista que aportaba al equipo. Al segundo lo facturaría dos años después rumbo también al Atlético de Madrid.

Los ocho jugadores fueron multados con 100.000 pesetas (600 euros actuales), que en aquellos tiempos era mucho dinero. "Nunca un champán me había costado tan caro", diría Charly en tono jocoso. Aquella fue una fiesta que trajo mucha cola y que fue pionera de lo que sucedió hace unas semanas con Cristiano Ronaldo por lo de su inoportunidad. Después de perder 4-0 ante el Atlético montó su festejo particular. Pero a él no le fue a buscar el entrenador, nadie le amenazó con echarle del club para imponer el principio de disciplina y tampoco se han atrevido a imponerle una multa económica.

Rinus Michels era un tipo duro. El maestro en el que Louis Van Gaal se fijó.


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