2014-04-06 17:04 FC Barcelona Por: Administrador

La lectura que debe hacerse del referéndum del Barça



Pedro Riaño

El momento no era el más oportuno después de la decisión de la FIFA de cuestionar el modelo de La Masía y los métodos de la actual junta con la cantera. Y Josep Maria Bartomeu, que podía haber sufrido el efecto boomerang recibiendo el rechazo de los socios tumbando su oferta patrimonial, ha disfrutado de un baño de masas a su favor. El 72% por cierto de los socios avala su propuesta y le da vía libre para que la lleve adelante. El 72% de los socios (27.161) han confirmado la legitimidad de la junta actual para que siga administrando el club.



Los que aspiraban a tumbar a Bartomeu para convocar elecciones y forzar un cambio en la gestión del club sólo han tenido el respaldo del 25,55% de los socios (9.589 papeletas). Es cierto que Bartomeu ha dispuesto de un millón de euros de los fondos del club para hacer campaña a favor de SÍ. Tan cierto como que quienes están interesados en convocar elecciones no se han movido de manera efectiva. Joan Laporta, más preocupado por demostrar que en sus fiestas había "más tías y cava" que en las de Crackovia, no ha dado la cara. Y sus cachorros, que sí han intentado dejarse oír, carecen de credibilidad para ser escuchados. Sólo Agustí Benedito se ha atrevido a plantear públicamente el NO en apenas dos apariciones públicas. Poco es para combatir al aparato oficialista trabajando en favor del SÏ.

Los estatutos legitiman a Josep Maria Bartomeu, como vicepresidente primero de Sandro Rosell, a concluir el mandato para el que fue elegido y que no acaba hasta 2016. Pero el referéndum de ayer podía haber cuestionado la legitimidad de Bartomeu  con la fuerza de los votos. Benedito aseguró que "Bartomeu vende humo porque ni siquiera presenta un proyecto concreto. Votar SÍ es firmarle un cheque en blanco". Así ha sido, el socio no ha votado un proyecto técnicamente desarrollado y concluido. Ha votado a favor de la voluntad de la actual junta de mejorar el Camp Nou garantizándole que no se va a rascar el bolsillo. ¿Más bonito, más grande, más cómodo y gratis? Adelante. Esa ha sido la decisión del socio.

El elevado índice de abstención confirma que el FCBarcelona no atraviesa por su mejor momento a nivel social. La gente está desencantada por los escándalos que se acumulan en torno al club. Por eso los que deseaban el triunfo del NO para agarrarse a él exigiendo el final del mandato de Bartomeu han fracasado estrepitosamente. Es evidente que el socio no ha respaldadado de forma mayoritaria el SI, que 27.161 socios no constituyen mayoría en una masa social que supera los 160.000 asociados, pero también es cierto que los 9.589 NO también reflejan que el personal no está para golpes de estado y que las movidas generadas en las redes sociales no son más que ruido expresado con la boca pequeña y representan a una minoría, frente a los 160.000, más minoritaria todavia que la opción ganadora.



De los indecisos también se ha aprovechado Bartomeu. El socio no es tonto, en los últimos meses ha podido comprobar el grado de virulencia de campañas mediáticas organizadas desde Madrid con oscuros intereses. El hecho de ver al periodista Josep Pedrerol exigiendo, al dictado de Florentino Pérez, a los socios del Barça que echen a Bartomeu ha generado un efecto contrario al esperado. Los líos de Messi con Hacienda, de Neymar con su fichaje o ahora la salida de tono de la FIFA contra La Masía, el orgullo más grande que tiene hoy el barcelonismo, han conseguido unir a la masa social a los actuales mandatarios. No es victimismo. Es solidaridad ante el juego sucio. Que un socio del Barça, laportista radical, se haya ido a Madrid a interponer una denuncia al Barça -¿por qué no la puso en Barcelona?- para generar follón contra el club blaugrana entre los medios afines a Florentino Pérez ha calado entre sus consocios, hartos de campañas que llegan desde fuera ... y desde dentro.

A Bartomeu le han visto los socios como una víctima de bastardos intereses que buscan el mal del Barça. Y eso le ha generado simpatías. El socio está con él. 27.000 han votado sí al nuevo Espai Barça como habrían votado sí a cualquier otra cosa que le hubieran pedido. Bartomeu no sólo no ha resultado herido por el referéndum, sino que sale de él reforzado.

27.000 son pocos. 9.000 son menos. El proyecto de Rosell/Bartomeu era fácil de desactivar, pero nadie lo ha hecho. Es la señal de que en el fondo a todos interesa posponer las elecciones hasta 2016 para preparar a conciencia el asalto.

 


Deja tu Comentario