2012-10-15 20:10 FC Barcelona Por: Administrador

La moción de censura (I)



Josep Lluís Núñez venció con claridad en las elecciones del 27 de julio de 1997, las últimas a las que concurrió. En la candidatura perdedora de Ángel Fernández figuraba un joven abogado llamado Joan Laporta y varios de los que luego se unirían a él para formar el Elefant Blau, grupo organizado movido por un único objetivo: crispar el ambiente para minar la imagen de Núñez y obligarle a marchar. Cuatro meses y medio después de los comicios, el 11 de diciembre, Laporta y su equipo del Elefant Blau mostraban su curioso concepto de la democracia menospreciando la voluntad mayoritaria de los socios y planteando una moción de censura contra el presidente electo. Estaba tan mal el club que ese año el primer equipo de fútbol “solamente” ganó la Liga, la Copa y la Supercopa de Europa. Laporta tuvo más de tres meses para tratar de demostrar al mundo lo mal que lo hacía Núñez y lo fatal que  podía estar el club si seguía en el cargo, porque él ya daba por supuestos aspectos como que el Barça se convertiría en sociedad anónima o que quedaría en manos del Real Madrid. Era una moción de censura programada en buena parte contra maldades que Núñez no había cometido, pero que según el dictado de sus poderes de visionario, acabaría cometiendo. El 7 de marzo de 1998 los socios fueron emplazados a votar. Era la primera vez en la historia del FC Barcelona que un presidente era sometido a una moción de censura. Joan Laporta pasará a la historia del club por ello. Por programarla y perderla por una mayoría humillante.

La primera vez que le rechazó el 62%
El líder del Elefant Blau necesitaba reunir 4.624 firmas de socios para forzar la votación y logró presentar 6.014, de las cuales 350 no fueron validadas.  El proceso empezó un 11 de diciembre de 1997 rodeado de polémica por la interpretación que el Elefant Blau hacía del redactado de los estatutos en torno a los plazos marcados –la lectura de los estatutos nunca fue el fuerte de Laporta-, y acabó, tras 42 días hábiles de infructuosa búsqueda de adhesiones, en fracaso para la iniciativa, que se quedó en 14.358 votos (35%), frente a los 24.863 (62%) que se posicionaron a favor de Núñez. Y eso que los promotores de la moción tuvieron para la recogida de firmas más tiempo que Oriol Giralt en 2008: desde el 14 de diciembre al 29 de enero. Un mes más. Y tres partidos en el Camp Nou para captar a los descontentos. Laporta necesitaba en 1998 4.624 firmas y Oriol Giralt 5.882 en 2008. El número total de votantes fue en 1997 de 40.412, el 44,02 por ciento de un censo de 91.803 socios con derecho a voto. Para que la moción hubiese prosperado debería haber obtenido unos 27.000 votos, lo que significa que Laporta logró casi la mitad de las adhesiones que necesitaba. La masa social fue convocada el 7 de marzo de 1998, coincidiendo con un Barça-Madrid de Liga. No puede decirse que la junta en el poder buscara la abstención eligiendo esa fecha.

Victoria rotunda de Núñez
No se puede erosionar una imagen con acusaciones no probadas y con insinuaciones”. Lo decía Núñez, en la víspera de los comicios. Y añadió: “Lo importante es que los socios voten y digan ‘no’ a una moción que no aporta nada constructivo”. El resultado, conocido por todo el barcelonismo, fue un rotundo triunfo de Núñez.



Un voto ya era suficiente
El 5 de marzo de 1998 Laporta aseguraba en La Vanguardia, con ese tono chulesco que le haría luego famoso, que no era necesario cumplir con el redactado de los estatutos obteniendo el 66% de los votos para echar a Núñez del poder. Ya entonces interpretaba los estatutos a su manera: “Nos daríamos por satisfechos ganando por un sólo voto”. Porque lo digo yo, debió pensar. “Debería ser suficiente, pero no me sorprendería en absoluto que Núñez se quedara”. Eso lo decía quien luego se aferraría al cargo sabiendo que el 60% de la masa social no aprobaba ni su estilo, ni su gestión ni su persona.

Igual o peor que Núñez
Curiosamente, muchos de los argumentos que Laporta esgrimió contra Núñez en 1998 podían ser utilizados en su contra en 2008.
1. Desarraigo del FC Barcelona de los socios y de la sociedad catalana. El Elefant Blau temía que "el patrimonio del Barça pase a manos de sociedades mercantiles las acciones de las cuales, para recaudar dinero, o irán a parar a una o varias manos o saldrán a Bolsa, y los Socios del Barça perderán el control del patrimonio y el santo y seña del Club no será ni el fútbol ni la catalanidad del Club sino el afán de lucro los propietarios-inversionistas y el fin de los hoy propietarios del Club ".
En este primer punto Laporta manifestaba que sabía a ciencia cierta que los directivos del Barça querían hacer salir a bolsa el club. "El FC Barcelona, como cosa cierta, ha hecho gestiones con entidades del mundo financiero para encontrar la forma de colocar el patrimonio del Club en Bolsa y hoy el pensamiento de los directivos, los que están enterados, es rentabilizar el patrimonio y no los valores deportivos y sociales. Haciendo esto el Barça entrará en una espiral mercantil de imprevisibles consecuencias ... "
Laporta acusaba a Núñez de que "convocar unas elecciones preparadas desde su propia presidencia, en la forma que lo hizo y sin transparencia, afecta al principio de veracidad y probidad que el Presidente debe producir con los socios. El Sr. Núñez hace de 'dueño y no de administrador ".

2. Apartado deportivo. Laporta le reprochó a Núñez la salida de Ronaldo del Barça. "Todo esto envuelto en la nebulosa del Caso Ronaldo, que como tantas otras estrellas del Barça ha acabado mal con el Sr. Núñez”. En el voto de censura también se hacía mención a "la contratación de un equipo o cuerpo técnico sobredimensionado".



Otra de las preocupaciones del Elefant Blau era la cantera, lamentando el "abandono de los canteranos en favor de una importación masiva de jugadores extranjeros, sin que el rendimiento justifique el coste”.

3. En cuanto al aspecto social del voto de censura, el Elefant Blau sostenía que la junta directiva azulgrana de aquel momento efectuó una "convocatoria de Asamblea Extraordinaria de Compromisarios para encorsetar aún más los derechos de los Socios".

Se inicia la moción de Oriol Giralt
El 9 de mayo de 2008 un grupo de socios presentaba en las oficinas del club una moción de censura contra el presidente Joan Laporta y su junta directiva. La iniciativa estaba liderada por el abogado Oriol Giralt, el mismo que forzó el cumplimiento de los estatutos obligando al presidente a convocar elecciones en 2006 en contra de su voluntad. Giralt, próximo a Convergencia i Unió, acudió al club a recoger las papeletas acompañado por Christian Castellví y Nicolás Marín. Tenían 14 días laborables –del 14 al 29 de mayo- para conseguir la firma del 5% de la masa social descontados los menores de edad y aquellos socios sin la antigüedad exigida de un año. Necesitaban 5.882 papeletas válidas y para ello solicitaron al club 11.764, que le fueron entregadas sin numerar. Tuvo que hacerlo él mismo en su sede del Hotel Derby, en la calle Loreto. Giralt advirtió que no presentó la moción antes para que nadie pudiera acusarle de desestabilizador, quizá recordando una imagen, la de Laporta en 1998, a la que no deseaba parecerse. También negó que hubiera alguien detrás de su iniciativa moviendo los hilos y dejó bien claro que, a diferencia de Laporta, él no tenía ninguna ansia de poder y que ni siquiera tenía interés en constituirse como oposición. Se definió como un simple "socio" que se sentía "enfadado y estafado" al tiempo que hacía público que el coste de la iniciativa, sufragada íntegramente por los propios impulsores, ascendía a 30.000 euros. Desde el bando de Laporta siempre se dio por supuesto que Sandro Rosell estaba detrás de la iniciativa de Oriol Giralt.

Laporta se lo ponía fácil
Oriol Giralt estaba convencido de su éxito ya en las primeras horas de vida de la moción: “La bronca que le echó Joan Laporta a los peñistas en el curso de la última Trobada de Penyes ha sido más decisiva que el ridículo del equipo en los campos de juego. Suscita más adhesiones al voto de censura la imagen del presidente que la del equipo”. Esa era la realidad, aunque el presidente, siempre instalado en su nube, prefería limitar la crisis del club a los resultados del primer equipo de fútbol. Ese mensaje presidencial, constante y repetido, molestó todavía más al socio. "Muchas peñas barcelonistas de casi todas las comarcas de Catalunya que han ofrecido sus sedes y han comenzado a recoger firmas van a tener un papel esencial en el proceso", decía Giralt. Y justificaba este respaldo: "El comportamiento de Laporta ante las peñas nos ayudará más que el ridículo espantoso del equipo, fue indignante que riñera a los peñistas en la Trobada. Lo que yo no entiendo,  y como yo muchos barcelonistas, es cómo el presidente del Barcelona pueda abroncar a los peñistas y luego abrazarse al presidente del Real Madrid, aunque éste le haya regalado un reloj de 10.000 euros”. Las penyes acabarían constituyéndose en un pilar fundamental para el éxito de la moción. “Es difícil que haya en el club un desgobierno más grande que el que estamos viviendo. Veo difícil que podamos estar peor. Jugadores que no se entrenan, otros que se borran... ¿Es posible estar peor? No quiero un presidente que firme más autógrafos que los jugadores. Hace un año Laporta compareció para darnos unas explicaciones y prometer algo que no ha cumplido y no estamos dispuestos a que nos vuelvan a engañar”. Giralt tenía las ideas muy claras

Los motivos
Nueve puntos sustentaban la iniciativa de Oriol Giralt y su grupo:
1.Negligencia en la gestión deportiva del primer equipo de fútbol.
2.Negligencia en la gestión de las secciones profesionales.
3.Venta de patrimonio.
4. Inserción de publicidad en la camiseta sin autorización de los socios.
5. Desprecio absoluto a los socios y socias en el ejercicio de sus derechos.
6. Judicialización de la vida del club. Convocatoria de elecciones por un juez.
7. Actuaciones del presidente atentatorias contra la dignidad y el honor del FC Barcelona y de sus socios i socias.
8. Engaño a los socios respecto a la pertenencia del cuñado del presidente a la Fundación Francisco Franco.
9. Gastos contabilizados en diversos ejercicios carentes de justificación.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La moción de censurta (II)

Sin partidos en el Camp Nou / Laporta, preocupado / Gastos sin justificar / Prisas por catalanizar el Barça / Campaña de acoso y derribo contra Giralt / Los vecinos de Les Corts, a favor de la moción / Fermí Puig al ataque / "Herencia miserable" / Quieren que se cumpla la ley. ¡Qué desfachatez! / “El daño de la moción sería colosal e irreparable” / ¿A quién quería embaucar? / “Le ciegan la desinformación y la ira”

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