2012-10-22 20:10 FC Barcelona Por: Administrador

La moción de censura (IV)



Moner , presidente
David Moner, cabeza visible de la Unió de Federacions Esportives Catalanes, presidió la mesa del voto de censura sin el visto bueno de Oriol Giralt, quien le veía en él demasiados nexos de unión con la directiva de Laporta a través de los numerosos deportes que el club representaba y por su ascendencia política.

Las encuestas dan perdedor a Laporta desde el principio
Cuando empezó el proceso de la moción las cosas ya estaban clarísimas. El 31 de mayo de 2008 Mundo Deportivo preguntaba a sus lectores: “¿Desapruebas la gestión de Laporta y su junta directiva?” El 69% respondía con un sí. El 31% con un no. Otra pregunta: “¿Merece Laporta acabar el mandato?” El 58 respondía que no; el 42% se expresaba afirmativamente.

El Barça no existía sin él
Oriol Giralt acusó a Joan Laporta de ególatra: "No puede decir que han puesto al Barça en primera línea mundial, como si el Barça no existiera y tuviera un gran prestigio ya antes de que él llegara a la presidencia". Pero así era Laporta. Hasta que no llegó él, el Barça, al parecer, era un club de segunda. En la línea de Johan Cruyff, El Maestro.



Le apoyaba media directiva
El 30 de mayo de 2008 Joan Laporta realizaba una aparición institucional valorando la moción de censura. Por supuesto, sin aceptar preguntas de los periodistas, no fuera a darse el caso de que alguna no fuera de su agrado. A la comparecencia faltó la mitad de su directiva. Un aviso de lo que estaba a punto de suceder. La unanimidad en la junta, incluso la oficiosa, había desaparecido. Laporta ya no arrancaba adhesiones unánimes ni entre los suyos. Y como muestra, un botón: La Vanguardia titulaba una entrevista con Ferran Soriano con un significativo "el presidente se equivocó" impensable unos meses atrás.. A la comparecencia de Laporta faltaron Ingla, Vicens, Franquesa, Vives Fierro, Cambra, Murtra, Castro y Rovira. La unidad de la directiva hacía aguas.

Acoso y derribo contra Giralt
Había que buscarle las cosquillas a Oriol Giralt. Detectives e investigadores de asuntos turbios lo intentaron según confesó el propio Giralt. Pero como no encontraron nada, la tomaron con su socio, Christian Castellví, a quien se le acusó de haber dado vida supuestamente a un blog en el que entre otras cosas se criticaba con dureza a los jugadores del Barça firmando con el pseudónimo de Moi. Castellví lo negó, pero la claca mediática no hizo caso y siguió dando vida a esta información. No le habían encontrado más a Giralt.
A Xavi Torres el blog fantasma de Castellví le sirvió de fuente de inspiración para su artículo semanal en Sport: “El voto de censura avanza y, mientras, la bola de porquería se hace más grande. Le adjudican al socio Christian Castellví, la mano derecha de Oriol Giralt, unas opiniones en su blog donde tachaba no hace mucho al público del Camp Nou de “subnormaloide, trasnochado y borreguil, hasta que empiece a sacar pañuelos hacia el palco de presidencia”. ¿Le adjudican? ¿Quién se lo adjudicaba? ¿A qué venía ahora darle pábulo a algo adjudicado, pero no probado? ¿A quién había que prestarle ese favor?

Seguía Xavi Torres: “Insulta a periodistas, medios de comunicación y a aquéllos que no están de acuerdo con él. Castellví niega que haya sido el autor de semejantes barbaridades y Oriol Giralt es cauto antes de hablar/actuar. Si él es el autor no debe seguir ni un minuto más en el proceso. Si es inocente, hay que encontrar a quien le quiere adjudicar el muerto”. Y mientras tanto, él seguía jugando con el “muerto” en beneficio de su amigo. “Votar a favor del voto de censura suena a votar sí a Sandro Rosell”. Rosell, Núñez, Van Gaal, Robson… El barcelonismo estaba lleno de “malos”. Afortunadamente, siempre nos quedarían los buenos. En sectores oficialistas se llegó a plantear la posibilidad de que la directiva le abriera un expediente al socio de Oriol Giralt. Esta fue su respuesta: “Si el Barcelona desea abrirme un expediente, que sea igual de proporcional a cuando se le abrió uno a Joan Laporta cuando se bajó los pantalones en el aeropuerto de El Prat o cuando insultó gravemente al árbitro en el campo del Manchester". Obviamente, no se le abrió expediente. Pero todo llegaría.



¿Moción o autodestrucción?

Existe el convencimiento de que la intención de muchos era manifestarse en contra de las formas y el estilo que ha presidido el club en los últimos tiempos, y que los firmantes sólo lo hicieron como advertencia y con la clara voluntad de darle un toque de atención al presidente y su junta. O sea que, según parece y por lo que interpretan los expertos, se trataba de darle un par de cachetazos a la cúpula institucional y de esta forma saldar cuentas pendientes”. El analista Cristian García no interpretaba con certeza en Sport la voluntad del socio. No fue un cachete ni un toque de atención. Fue un auténtico trompazo, un ¡Basta ya! lo que se llevó Laporta, tal y como se confirmó luego en la votación. Poniendo paños calientes en Sport el aparato laportista no conseguiría calmar a un socio que estaba harto de tanta teoría de la justificación interesada. “Me angustia la idea de pensar que las causas que justifican el cabreo son absolutamente insustanciales y que en realidad lo que se impone es la capacidad de autodestrucción que tiene el barcelonismo”. Cristian García cargaba sobre la “autodestrucción” del barcelonismo los pecados del “pobrecito” Laporta, como si la autodestrucción del propio presidente no tuviera nada que ver con la moción. El recuento de los votos demostraría al analista que había algo más y que el socio estaba más harto de lo que él se imaginaba de un estilo reprobable. ¿Entendería García por autodestrucción la gestión de un presidente que por primera vez en 31 años dejaba sin títulos al fútbol, baloncesto y balonmano blaugranas mientras admitía haber gestionado el club desde la complacencia? Su amigo Joan Vehils se lo explicaba con meridiana claridad en Sport: “Las teorías, todas equivocadas, de algunos miembros de la Junta, que indicaban que podría haber casi la mitad de firmas falsas, ha dejado a más de uno en evidencia. Las cuentas, o cuentos, de que era imposible que 9.000 socios pasaran por el hotel de recogida también han resultado erróneos. Sin embargo, la validación ha servido, sobre todo, para que alguno descubra la verdadera realidad de lo que ocurre. Y lo que ocurre es que el socio del Barça está cabreado. Muy, muy cabreado. De lo contrario no habría casi 10.000 culés dispuestos a acudir a las urnas”. No era un cachete, no. Era un cabreo monumental, según sostenía el director de Sport.

Rencor y odio
Joan Vehils también explicaba en Sport una historia de buenos y malos. Los malos, por cierto, malísimos. Según el director del diario, la teoría que manejaban en la directiva era que “la moción se va a perder. ¿Por qué? Pues porque ya no hay ‘laportistas’ militantes y, por contra, todavía quedan muchos ‘nuñistas’ cargados de rencor y odio. Entonces, claro. ¿Quién irá a votar, según esta teoría? Todos esos que todavía recuerdan a Núñez, que según se admite son unos 15.000, y los que se han sentido traicionados por Laporta, cuyo número se desconoce. Se temen que pocos más vayan a votar. Por lo tanto, sospechan que habrá elecciones”. ¡Qué malos eran los votantes nuñistas! Debían ser los que según Cristian García sólo buscan la autodestrucción del Barça. ¡Y qué buenos fueron los que votaron a favor de la moción de Laporta contra Núñez! Eran tan buenos que votaron sin rencor ni odio. Eso lo dejaban para los fieles nuñistas, los estandartes de la autodestrucción.

Conflicto con las fechas
Josep Maria Artells exponía con claridad el 4 de junio de 2008 en Mundo Deportivo el lío de fechas suscitado entre las dos partes del proceso de moción de censura: “Si las 14.000 firmas de los cinco candidatos que acudieron a las elecciones de 2003 se validaron en 2 días y medio, las 5.882 que precisa el socio Oriol Giralt ya deberían estar a punto de caramelo entre hoy y mañana. Después de verificarse el mínimo exigible, si se desea acabar de validar el resto hasta 9.473 porque queda muy democrático, que se haga, pero ese trámite no debería impedir que se acelerasen los plazos para designar cuanto antes el día del referéndum. Pero la cosa no va así. Hay una guerra de fechas que explica las posiciones de cada uno. Giralt quiere que se vote el 15 de junio, lo que entra en lo posible, o el 21, David Moner aboga por el 29, y la junta lo alargaría hasta el 5 de julio como mínimo. Dado que la junta ya ha anunciado que va a presentar la batalla de las alegaciones contra los puntos de la moción, y es la propia junta la que tiene la potestad de fijar la fecha del voto, no es difícil imaginar que se agotarán todos los plazos al límite. Se perciben ganas de remolonear y pleitear para enfriar los ánimos, táctica previsible para ganar tiempo. No vamos bien”.

David Moner indicó que "no se puede ir más rápido. Nadie pensaba que en tres días hubiéramos validado 9.473 papeletas. Esto nadie se lo creía. Ni ellos. Y lo hemos hecho. O sea que vamos a ritmo rapidísimo". Y concluyó: "La junta, a partir del día que yo se lo comunique, que será el miércoles, el jueves o el viernes, tiene de 10 a 20 días hábiles. Es lógico que la junta apure los últimos días para preparar su defensa. Si el grupo de la moción de censura pretendía hacerlo antes, que hubiese presentado la moción mucho antes. Estoy muy contento de todo el mundo y que no nos presionen más"

Ahora sí quiere revisar las firmas
En las elecciones de 2006 no se llegaron a autentificar la totalidad de las firmas recogidas por Joan Laporta. Dos años después las cosas eran diferentes. Laporta trataba de ganar tiempo y alargar al máximo el proceso para hacerlo coincidir con el periodo vacacional en detrimento de la participación. Josep Lluís Vilaseca y Joan Franquesa, los dos representantes de la junta en la mesa de la moción de censura, exigieron la validación del cien por cien de las firmas aunque se hubiera superado ya el mínimo exigido. En 2006 Laporta pactó con Jordi Medina eliminar el trámite de la autentificación de las firmas para así poder sentarse en el palco ya en la celebración del torneo Joan Gamper. Así era Laporta. Podía pasar del blanco al negro en una décima de segundo si obtenía a cambio algún beneficio. Y Giralt se quejaba por el procedimiento: "Voy a aceptar todas las alegaciones que existan al siguiente minuto que las presenten. Por lo tanto, este viernes al mediodía debería finalizar la labor de la mesa. Pero esto no es lo que parece que va a suceder, porque Moner aún quiere dilatar el proceso a una reunión del próximo miércoles. Esto no tiene ningún sentido, a no ser que esté actuando en connivencia con los intereses de la junta. El presidente de la mesa debe ser independiente.

No hay prisas
Vísteme despacio que tengo prisa”, decía Lluís Mascaró en la contraportada de Sport el 5 de junio de 2008. “Todo el proceso de la moción de censura contra Laporta y su junta directiva debe ser modélico y transparente. Los responsables de tutelarlo tienen que dar ejemplo y validar hasta la última de las 9.743 firmas presentadas porque los socios del Barça merecen conocer cuál es el apoyo real que ha tenido la iniciativa. Nada de hacer la vista gorda con las papeletas dudosas, como pasó en las elecciones del 2003”. De las elecciones de 2006 Mascaró no decía nada, quizá porque Laporta tuvo ahí una urgencia y quería vestirse deprisa de presidente, aunque fuera a costa de saltarse la reglamentación vigente. Cosas del amigo Jan.

La foto con un condenado por asesinato
Si a Núñez le dio por definir a los miembros del Elefant Blau como “pistoleros”, Salvador Sostres, otra de las plumas armadas del laportismo, se apresuró a censurar a Giralt por fotografiarse con un “condenado por haber matado”. Se refería a José Antonio Romero Ors, condenado a 20 años de prisión por la Audiencia de Barcelona como consecuencia del asesinato del seguidor españolista Frederic Roquier. Romero acudió a la sede de Giralt junto a Manel Omar, presidente de los Boixos Nois, para entregarle 150 firmas de apoyo. Sostres, en cambio, no perdió un minuto con la comprensión de Laporta hacia el franquismo, un régimen que llegó incluso a asesinar a un presidente del Barça.
La revista El Triangle se encargó de recordar el 16 de junio que “Laporta olvida que en el año 2003 también se retrató en compañía del mismo "criminal" y pidió, entonces, el apoyo de los Boixos Nois". Y como no lo recibió, les declaró la guerra. Importante detalle éste para comprender su cruzada de liberación contra los violentos.

Catalunya Ràdio denuncia a Castellví
La directiva presentó un recurso de amparo ante la Mesa del voto de censura tras denunciar ‘Catalunya Ràdio’ que uno de los promotores de la moción, Cristian Castellví, podría ser el autor de un blog en Internet donde atacaba con dureza a varios estamentos del club, incluidos socios, directivos, jugadores y técnicos con el apelativo de ‘Moi’. El club barcelonista pidió a David Moner, el presidente de la Mesa, que se analizara esta delicada cuestión que afectaba al proceso ya que Castellví era uno de los cinco miembros de la Mesa. En la moción que presentó Laporta contra Núñez a nadie se le ocurrió investigar a quien menospreció a los socios compromisarios definiéndoles como “miembros del Imserso”,  que no fue otro que el propio Laporta.

MAÑANA, PRÓXIMO CAPÍTULO

La moción de censura (V)

Asesinos, armas y drogas /Fichajes contra la moción / Savic se va, Txiki se queda / Eto´o le saca los colores a Txiki / “Deleznable” / La independencia de Laporta / Demasiado interés por alargar el proceso / Cambios en el redactado / Fermí Puig habla de violencia / “¡Visca Catalunya lliure!” / Se inicia la caza de brujas / La directiva se apunta al fin a la transparencia

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