2014-06-01 20:06 FC Barcelona Por: Administrador

La portería enfrenta a Zubizarreta y Luis Enrique



Joan Tubau

Cuentan en San Sebastián que, incluyendo a Oier y a algún otro jugador como torna, el fichaje de Claudio Bravo no le costará al Barça más de 10 millones de euros, pese a que su cláusula de rescisión está fijada en 30. El portero chileno saldrá más barato que Thibaut Courtois, que era la opción preferida de la mayor parte de los directivos de Bartomeu, que estaban dispuestos a hacer frente a un desembolso que habría rondado los 50 millones de euros.



Y también saldrá más barato que Ter Stegen, la apuesta personal de Andoni Zubizarreta, que llevaba tres años detrás de su fichaje. La cuestión es que Luis Enrique no se fía ni del criterio de Andoni Zubizarreta ni tampoco de la capacidad del meta alemán para asumir la responsabilidad que supone defender la portería blaugrana. Luis Enrique conoce muy bien lo que es el Barça y la presión a la que está sometido su portero. Por eso, haciendo valer el grado de autoridad y poder que exigió cuando aceptó hacerse cargo de la plantilla barcelonista, ha impuesto el fichaje de Claudio Bravo en contra de la voluntad de Zubizarreta, que era de la opinión de que Jordi Masip ya sería un buen suplente para Ter Stegen.

La novedad es que Luis Enrique no ha fichado a Claudio Bravo para ser suplente de Ter Stegen sino para luchar en igualdad de condiciones con el meta alemán por la titularidad en los entrenamientos. El técnico asturiano no regala la titularidad a nadie y no desea que el portero viva feliz y tranquilo sabiendo, como le pasaba a Valdés, que detrás de él no hay nadie.

Lo cierto es que el tema de la portería ha puesto de manifiesto la disparidad de criterios existente entre el entrenador y el director deportivo. Y, lo que es más importante, ha servido para saber quién manda aquí. Y ese no es Zubi.




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