2017-01-31 08:01 FC Barcelona Por: Administrador

La prueba que confirma la campaña arbitral contra el Barça



Fede Peris A estas alturas de la película ya es imposible negar que lo de los árbitros contra el Barça y a favor del Real Madrid esta temporada es algo más que cuatro errores reunidos y que la situación se acerca más a una campaña que a un cúmulo de casualidades. En las últimas semanas hemos visto empujones de James a Modric que han significado penalti a favor del Real Madrid, a Sergio Ramos marcando con tres jugadores del Madrid en claro fuera de juego, a Neymar agarrado y derribado en el área en el campo del Betis, un balón que entra en la portería más de medio metro y el árbitro no se entera... Demasiados errores seguidos como para pensar que son errores. Y si Hernández Hernández, el árbitro del Betis-Barça, no vio que el balón entró 57 centímetros en Sevilla, no sólo se ha ganado un castigo ejemplar por ser un mal árbitro, sino que no merece seguir arbitrando en LaLiga porque es un auténtico peligro público y un inútil total como árbitro.

¿Quién castiga a los árbitros malos?

El Barça ahora, al margen de los puntos que le han birlado y que le han sumado al Real Madrid los árbitros de mentirijillas, sufre ahora las consecuencias de la operación de acoso y derribo que viene sufriendo de los árbitros esta temporada. En el partido de ida de los octavos de final de la Copa del Rey jugado en Anoeta, Neymar fue objeto de un penalti de libro que las imágenes de TV confirmaron de forma meridiana. El árbitro González González no sólo no pitó el penalti, sino que castigó a Neymar con una tarjeta amarilla por entender que se había producido una simulación.  Y todos contentos. González González no ha recibido castigo alguno por su error flagrante contra el Barcelona y ahora Neymar se arriesga a no poder jugar el partido de vuelta de la semifinal de Copa ante el Atlético o la final, si el Barça apea a los colchoneros de la competición, porque esa tarjeta de Anoeta injusta, absurda y malintencionada, le deja a un partido de la suspensión. fue un penalti mucho más claro que el señalado a favor del Real Madrid en Sevilla horas antes por un derribo del portero Sergio Rico a Carvajal cuando el meta sevillista despejó el balón y Carvajal se lanzó sobre su cuerpo. Lo del Barça es simulación. Lo del Real Madrid, penalti claro. González González no sólo no fue castigado por su nefasto y parcial arbitraje contra el Barça, sino que es posible que reciba un premio por hacer tan bien su trabajo. Y también merecerá un jamón Martínez Manuera, el árbitro del partido de vuelta de los octavos final que enfrentó a Barça y Real Sociedad en el Camp Nou. Neymar recibió una agresión de Carlos Vela, se revolvió, le pidió explicaciones al delantero mexicano y recibió de éste un manotazo en la cara. La decisión de Martínez Manera haciendo justicia, la suya, no pudo ser más útil para el fin perseguido: tarjeta amarilla para los dos. Y de esas injusticias vive y padece Neymar, que puede quedarse sin vuelta de semifinal de Copa o sin final por el capricho de dos árbitros deseosos de perjudicar al Barça.  

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