2017-02-09 17:02 FC Barcelona Por: Administrador

La sanción a Luis Suárez pone de los nervios a Piqué



Fede Peris

El Comité de Competición de la RFEF ha consumado la cacicada que ya se temía en el Camp Nou y ha decidido castigar con dos partidos a Luis Suárez, mientras la agresión de Filipe Luis a Messi, que indignó al Camp Nou en pleno, queda sin sanción.



El castigo, según el comité sancionador, está justificado con un partido por ser expulsado y otro por incumplir el artículo 113.2 del Código Disciplinario, que obliga a marcharse a vestuarios al jugador que vea la roja. Suárez no se fue del campo del todo y siguió el encuentro desde el túnel de vestuarios, un error que hay que colgar en el debe del delegado de campo, que debió ocuparse de que Suárez abandonara el recinto y se marchara a la ducha para evitar males mayores. El redactado del artículo dice:  "Quienes sean expulsados deberán dirigirse a los vestuarios sin posibilidad de presenciar el partido desde la grada. El incumplimiento de la citada obligación será objeto de sanción entre uno y tres partidos de suspensión, con la multa pecuniaria accesoria".

Piqué se sube por las paredes

Sergi Roberto también se perderá la final de Copa porque ha sido sancionado con un partido por ver la tarjeta roja. El Comité ha retirado, por otra parte,  la tarjeta amarilla que el árbitro le mostró a Busquets por devolver a la banda un balón arrojado desde la zona técnica, ya que ya había otro sobre el terreno de juego.

La decisión del Comité de Competición ya era esperada en el vestuario del FC Barcelona, en donde existe verdadera indignación por la saña con la que el árbitro, Gil Manzano, persiguió a los jugadores del Barça, dejando sin sanción acciones mucho más graves, como las protagonizadas por un nervioso Filipe Luis. Esta decisión ha indignado especialmente a Gerard Piqué, que no entiende la política de prudencia por la que ha optado el club y que sólo ha servido para que el árbitro se comiera en Sevilla un gol que entró medio metro dentro de la portería, privándole al Barcelona de dos puntos, y luego la sanción a Suárez que le impedirá jugar la final de Copa.  La posición de Piqué es compartida por la mayor parte del vestuario, que preferiría que el club tuviera a un encargado de denunciar las cacicadas que sufre el primer equipo blaugrana.




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