2015-03-16 13:03 Real Madrid Por: Administrador

La temporada impecable de Cristiano Ronaldo



Sergio Marco

Explican desde el mismo club que Cristiano Ronaldo está atravesando por un delicado momento anímico causado por la separación de Irina Shayk,  la mujer con la que ha convivido durante los cinco últimos años. Sólo así puede entenderse un estado de ansiedad que no guarda relación ni la con la situación deportiva del Real Madrid, segundo en la Liga, a un punto del líder y dependiendo de sí mismo para ser campeón, y clasificado para los cuartos de final de la Champions League, el torneo del que es vigente campeón. La situación del Real Madrid puede considerarse de cualquier manera menos crítica. Además, para nadie es un secreto que una victoria del equipo blanco en el Camp Nou daría un vuelco a la competición y dejaría tocado al Barcelona.



No conviene pues adelantarse a los acontecimientos y buscar crisis donde no las hay. No hay que echar a Ancelotti, ni hay que echar a Casillas, ni hay que echar a Bale ni hay que renovar a media plantilla. Lo que deba hacerse ya se verá a final de temporada y no ahora, cuando estamos a punto de comenzar los exámenes finales. Es cierto que el Real Madrid ha suspendido y aprobado muy justito varios exámenes parciales. Pero lo que cuenta es la nota final y todavía no está puesta porque faltan los últimos y definitivos exámenes.

Y en esos exámenes Cristiano Ronaldo sale muy bien parado. Como siempre. Por quinto año consecutivo se ha asegurado ya en el mes de marzo cerrar la temporada con dobles dígitos en el capítulo de goles y asistencias. Con las de ayer ante el Levante suma 10 asistencias y 30 goles, unos guarismos que no están al alcance de cualquiera. Cristiano Ronaldo es un ser pasional, comprometido con su club y con una vergüenza profesional admirable que le empuja a perseguir la victoria siempre. Messi anotó dos goles en Eibar y ayer saltó al césped del Bernabéu dispuesto a pararle los pies con sus propios goles. Pero no llegaron y a medida que pasaban los minutos fue acrecentándose su angustia por conseguirlos, hasta el punto de reaccionar airadamente contra el público del Bernabéu que silbaba a los jugadores. Cristiano Ronaldo no puede entender esos silbidos porque él es el primero que se deja la piel en el campo buscando los goles que proporcionen gloria al Real Madrid. Y en ese estado de excitación pudo expresar alguna exclamación fuera de lugar que queda en el ámbito de lo privado, ya que lo que de él se ha leído en sus labios ("fodanse") lo dice para sí mismo. No lo manifiesta de forma pública a nadie.

En ese contexto hay que entender el escándalo mayúsculo que algunos quieren organizar con algo que no es más que una expresión para sí mismo, porque nadie podía oír lo que dijo, salvo los lectores de labios profesionales de las televisiones. Pero Cristiano Ronaldo puede estar tranquilo. Su temporada, como todas desde que llegó al Real Madrid, está siendo impecable. Sus números son de Balón de Oro y no debe dejarse llevar por unos silbidos que en muchos casos están teledirigidos de forma interesada. A favor de unos y en contra de otros. Esa no es su guerra.



 


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