2013-04-09 11:04 FC Barcelona Por: Administrador

La UEFA se pone la camiseta del Real Madrid



Zlatan Ibrahimovic agrede a un jugador del Valencia y es expulsado en Mestalla. Como es habitual en la UEFA, el Comité de Disciplina le impone un castigo de dos partidos de suspensión. El primero lo cumple en la devolución de visita del Valencia al Parque de los Príncipes. Pero el segundo se lo salta porque el Comité de Apelación, presidido por un socio del Espanyol, decide sentar un gravísimo precedente y le quita el partido por entender que las imágenes de Valencia no demuestran que Ibra tuviera intención de hacer daño. Es decir, el Comité de Apelación presidido por Pedro Tomás, desautoriza al árbitro, permite así al París Saint Germain contar con Ibrahimovic ante el Barcelona y de esta forma falsea la competición porque Ibra marcó el primer gol francés y dio el segundo en el encuentro de ida de cuartos de final que enfrentó a ambos equipos.

Este es el primer capítulo. El segundo pasa por una situación similar. Oddvar Moen, el árbitro noruego del Real Madrid-Galatasaray,  ve cómo Sergio Ramos entra en falta dentro del área a Yilmaz, le pisa el pie y le derriba. Como ahora no toca perjudicar al Real Madrid, no se le ocurrió otra cosa que señalar tarjeta amarilla a la "víctima" de la jugada por hacer teatro y tirarse en el área. Lo mismo que sucede cuando es un jugador del Barça objeto de penalti. Las imágenes de TV, las mismas que sirvieron para que Ibra pudiera jugar contra el Barça, no le han permitido al Galatasaray poder contar hoy con su jugador porque la acumulación de amonestaciones no se lo permite y la UEFA no se ha apiadado de ellos como sí hizo del PSG. Es decir, que estando el Real Madrid por medio, aunque se demuestre claramente a través de las imágenes de TV que el árbitro se ha equivocado, no se cambia nada. En este caso la UEFA castiga al jugador que recibe la falta y felicita al árbitro por dejar contento al Real Madrid, ya que el 3-0 con el que hoy empieza el partido de Estambul pudo haber sido 3-2 si el tal Moen, el Ovrebo del Real Madrid, hubiera pitado lo que pasó en el campo.



Y el tercer capítulo de este sainete. Sergio Ramos, Xabi Alonso y Jose Mourinho fueron castigados por la UEFA hace tres años por forzar una tarjeta amarilla que les permtió descansar en el siguiente e intrascendente partido quedando limpios para los encuentros verdaderamente comprometidos de la competición. Entonces la UEFA sancionó y avisó que de cara al futuro estos comportamientos tendrían unas sanciones severas. La semana pasada, ante el Galatasaray, una vez resuelta la elminatoria con el 3-0, los mismos protagonistas y el mismo "delito". Sin embargo, esta vez no ha habido sanciones ni amenazas. De hecho la UEFA ya ni se atreve a plantearse que Mourinho haya podido hacer trampas. Se trata de un caso de reincidencia claro que la UEFA ha contemplado con suma benevolencia. De hecho, ni lo ha contemplado.

Es lo que toca ahora. Florentino ha conseguido calmar a Mourinho, incluso le ha convencido para que hable en las ruedas de prensa de la Champions. Florentino ha logrado eso y algo más, porque la otrora severa UEFA parece ahora un corderito a las órdenes del Real Madrid. Con decisiones como las que se han adoptado en los útlimos días a favor del Real Madrid y en contra del Barcelona, queda claro que el Real Madrid ha conseguido marcar en los despachos los goles que no es capaz de lograr en el campo por la vía normal.


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