2012-10-03 11:10 Real Madrid Por: Administrador

La verdad sobre Mourinho y Sergio Ramos



Del Madrid de los récords y que funcionaba como una máquina se ha pasado este año a un equipo que parece salpicado por la polémica, al que precisamente los éxitos del pasado curso y el aderezo de la Eurocopa conquistada por el sector español de la plantilla ha podido hacer daño. Puede que más de uno se haya creído lo que no es.

Cuando uno lee la prensa, ve imágenes y se empapa de la actualidad blanca le da la sensación de que ahí dentro había cosas guardadas desde hace tiempo que ahora están saliendo a relucir poco a poco. Pero a la vez hay aspectos que no quedan claros, que no contribuyen a llegar a la conclusión de que el vestuario es un polvorín.



Un equipo de fútbol, como un grupo de trabajo, es un conjunto más o menos grande de personas en el que no todo el mundo tiene por qué llevarse bien. Es muy normal que en una oficina haya grupos de personas más unidas, así como es más que normal hablar con la gente y que ésta te diga que no se lleva bien con su jefe. Esto no tiene nada que ver con el rendimiento profesional. En el Real Madrid puede pasar lo mismo. Se habla de fractura interna, de guerra entre españoles y portugueses y de boicot contra Mou, sin pararse a pensar que no es obligatorio que todos sean como hermanos y que idolatren a su jefe como a un Dios. Aquí volvemos a lo mismo de siempre, al plano práctico, y la realidad es que si el aficionado blanco tiene su fiesta en Cibeles al final de la temporada todo lo demás no tiene ninguna importancia.

Así pues, cuando resulta que hay diferencias entre Mourinho y un jugador, los azotes del entrenador portugués y los agitadores en general lo elevan a la categoría de guerra y de enfrentamiento; Cuando alguien, en este caso Ramos, quiere dedicar un gol a un compañero, se entiende que es un desafío, y cuando un español del Real Madrid no le pasa un balón a un portugués hay fractura. La exageración es la medida de todo y además falsa, puesto que el hecho de que un portugués se hable menos con un español que con un portugués además de ser normal no tiene nada que ver con el hecho de que estén enfrentados, ni tiene por qué repercutir en los resultados. Puede que esas diferencias de las que ahora habla la prensa ya existiesen el año pasado, pero como el Madrid ganó de forma aplastante a nadie le interesaban porque no había motivos para sacar trapos sucios. 

Lo que quisiera hacer Sergio Ramos dedicándole el gol a Özil el pasado domingo sólo lo sabe él. Luego podrá decir lo que quiera públicamente, y será decisión de cada uno creerle o no, pero no hay motivos para acusarle de algo que no está demostrado que quisiera hacer. Por otro lado, él mismo se ha dado cuenta de la magnitud que iba a tener su gesto y debido a eso aclaró ayer su relación con Mou. Sea buena, mala o regular, tanto el sevillano como el técnico portugués son listos y profesionales, y sabrán aparcar sus diferencias, si es que las tienen, por el bien del grupo, porque que se lleven mal sólo tendrá consecuencias malas para dos personas: Ellos mismos.



Luego se puede entrar a valorar en qué medida tiene derecho un futbolista a discrepar o plantar cara públicamente a su entrenador, por mucho peso que tenga en un vestuario. Normalmente, y esto no quiere decir que sea lo correcto, cuando un vestuario se encara con su entrenador, éste tiene todas las de perder. Es más fácil echar a una persona que no a 25, y de eso se aprovechan los futbolistas. Pasó en el pasado en el vestuario blanco, no hay que irse a buscar ejemplos muy lejos. Pero muchos aficionados lo saben y por eso una buena parte de la prensa especializada, por una vez, ha criticado a Ramos en lugar de a Mou. El asunto, sea más o menos cierto respecto a la realidad, se ha hecho grande y hasta la directiva ha mediado para que no se desmadre. Pero no se alarmen; El grupo sabrá ser profesional... como lo fue en otras épocas en las que quizá también había diferencias, y nadie notó nada. Lo que importa son los triunfos al final de la temporada.


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