2014-02-26 12:02 Real Madrid Por: Administrador

La visión positiva del fichaje de Neymar



 

Xavier Bosch, periodista de Mundo Deportivo, se felicita por la situación que vive el Barça a raíz del fichaje de Neymar. A este informador le da igual que le mientan, que le tomen el pelo, que un socio del Barça deba poner una querella, que la justicia tome cartas en el asunto y que se impongan multas... Para él lo importante es que Neymar está en el Barça y no en el Real Madrid. "Ni un paso atras", le dice a Bartomeu, al que felicita por lo bien que ha hecho las cosas.



Así respira la prensa del Barcelona, los periodistas de cámara dispuestos a entenderlo todo con tal de venerar a los que mandan. Después de inventarse la teoría de la conspiración judeomasónica contra el Barça y pedir perdón a Florentino, ahora da una nueva vuelta de tuerca en su servilismo a la directiva del FC Barcelona. Él sabrá por qué. Así se expresa el caballero:

"¿Pues qué quieren que les diga? Me enorgullece que Neymar sea jugador del Barça, me agrada que fuésemos más hábiles que el Madrid para ficharle e, incluso, me está gustando como la junta directiva, Bartomeu al frente, está lidiando las consecuencias de haber contratado al joven brasileño y del marrón que se ha montado a raíz de la querella.

Me parece que, desde el día 1 de su mandato, Bartomeu está ejerciendo la transparencia exigida por el socio y, sobre todo, está razonando -con explicaciones detalladas de Sanllehí o de Faus- el porqué se hacen las cosas, con qué criterio y con qué resultado.



A nadie escapa ya que ni la querella penal, interpuesta en Madrid, de Jordi Cases era inocente, ni que el papel de la fiscalía tiene poco de coherente, ni que las prisas del juez Ruz son nada habituales. Al contrario, el juez ha tenido un apremio insólito en el mundo judicial.

Prisa inaudita por imputar al club tan sólo 24 horas después de que lo pidiera el fiscal y prisa, sospechosa, en reclamar 9,1 millones a Hacienda, justo el día después de que el Barça -todavía sin hacerlo público- decidiera hacer la declaración complementaria, por si a caso.

Faus decía ayer en Catalunya Ràdio que “de cada mil casos que hay en España de investigación tributaria, el 99,9% se inician de otra manera. Lo empieza la Agencia Tributaria”. Me enternece que el Barça sea la excepción. Ladran, luego cabalgamos. Y se trata, precisamente, de bajarnos del caballo del éxito en el que vamos montados desde hace una década. Gozamos del elogio mundial por nuestro fútbol, ganamos más títulos que nadie en España y además las estrellas, como Neymar, prefieren venir a nuestro club.

Es lógico que demos envidia y que nos pretendan desestabilizar de cualquier forma, aprovechando, incluso, goles enpropia puerta provocados por el odio entre guerrillas internas. Aunque hubiésemos obrado bien, y conforme a la ley, escuchando a Faus entiendo que, para evitar males mayores y por prudencia, hayamos hecho la dolorosa declaración complementaria de 13,5 millones a Hacienda.

Quien lo ha padecido sabe que, en este país, la interpretación de un inspector es suficiente para que se imponga su criterio. No basta con que la razón esté de tu parte. Poco importan alegaciones y argumentos. Tienen una extraña paella por el mango.

En este caso, si el fiscal cree que los 40 millones pagados por transferencia bancaria a N&N son salario del jugador y no indemnización por liberar al crack, un año antes de extinguir su contrato con el Santos -que es lo que era-, ya te puedes dar por jodido. Así pues, mejor pagar para evitar multas mayores y esperar -los que tengan fe en la justicia- en su utópica devolución.

Mientras, de Neymar me preocupa más su fútbol que su contrato. Me quita el sueño, eso sí, que juegue los partidos al margen de sus compañeros. De la junta actual, en cambio, me preocupa que pueda haber un topo, alguien con mucha información que no sólo pueda filtrarla a la prensa, si no que avise de los movimientos que va a hacer el club, en su defensa, a las altas instituciones del Estado.

Si lo hay, habrá que encontrarle pronto y echarle cuanto antes. Eso sí, para descubrirle, estoy seguro de que Bartomeu no pondrá detectives a sus vicepresidentes, ni espiará todos los mails de los trabajadores del club, ni hará seguir al socio opositor. Ese escándalo ya pasó a la historia del Barça y, atentar contralas libertades de los nuestros, nos costó otros muchos millones. Y esos sí que no nos los devolverá nadie".


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