2014-11-17 12:11 FC Barcelona Por: Administrador

Laporta estudia la posiblidad de no presentarse y apoyar a Benedito



Pedro Riaño

Joan Laporta no se presentará a las elecciones a la presidencia del FC Barcelona que tendrán lugar en junio de 2016. La decisión está tomada, aunque ahora disfrute tocando lo que no suena a los actuales gestores del club. Laporta sabe que le tienen pánico y disfruta dejando abierta la posibilidad de un enfrentamiento electoral.



Sin embargo, personas próximas al ex presidente le han hecho ver que esconde demasiados muertos en el armario acumulados durante su mandato (el caso de su cuñado franquista, Uzbekistan, el suceso del aeropuerto, los terrenos de Viladecans, la novia puesta en nómina en el club, su prima en la Fundación, las entradas de París, el mercadeo de tribunas, el tema de los espionajes, el sueldo de Oliver, sus viajes en jet privado, las comilonas en el Drolma,  las fiestas en Luz de Gas, los fichajes de Keirrison y Henrique...) , todos ellos temas muy golosos que derivarían la campaña electoral en un ajuste de cuentas contra lo peor de su mandato del que difícilmente podría salir bien parado porque se trata de temas populares que están en la calle.

Laporta sabe, además, que difícilmente podrá mejorar los resultados que cosechó durante su mandato y sólo puede aspirar a empeorar el recuerdo que dejó, de ahí que los cerebros pensantes de su entorno hayan aconsejado buscar una alianza con Agustí Benedito, un candidato que dejó buen sabor de boca en las elecciones de 2010 y que se muestra próximo a las posiciones laportistas. De hecho compartió trinchera con el ex presidente en el extinto Elefant Blau y colaboró con él dentro del club, aunque sin alcanzar el rango de directivo. El programa de Benedito, muy crítico con Bartomeu, coincide en líneas generales con el de Laporta, que estaría dispuesto a apoyar, con los suyos, la campaña de Benedito haciéndola suya y dejando claro que ahí está él. 

A cambio, Benedito, a quien esta unión le interesa todavía más si puede conservar su papel de cabeza visible, tendría que pagar una serie de hipotecas cargando con personal propuesto por Laporta y los suyos y concediendo a Johan Cruyff el tratamiento de presidente de honor, que Rosell le negó, con todo lo que ello conlleva a nivel de enredos dentro del club.



Las posturas están muy próximas, aunque no parece que ninguna de las dos partes tenga interés en oficializar la situación hasta bien entrada la campaña. Laporta ya perdió las últimas elecciones siendo incapaz de vertebrar una candidatura continuista y ahora se trataría de subirse al carro de Benedito aportando el know how y la experiencia acumulada durante siete años de mandato, los mejores de la historia, como él se encarga de recordar constantemente.


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