2013-09-29 08:09 FC Barcelona Por: Administrador

Laporta se esconde detrás de un tapado: Enric Masip



 

Pedro Riaño



Enric Masip, ex jugador de balonmano y ex secretario técnico de esta sección en el FC Barcelona, es el elegido por Joan Laporta y su grupo afín para liderar una candidatura capaz de poner fin al reinado de Sandro Rosell en el FC Barcelona en 2016. Masip, que ha presentado tímidamente su candidatura a presidente anunciando que acude al plebiscito barcelonista sin compañeros de viaje, está sin embargo muy bien respaldado por Joan Laporta y lo que cuelga de él: Johan Cruyff, Pep Guardiola, Jaume Roures, Joan Oliver y Sala i Martín entre otros. Quieren volver, entienden los cerebros pensantes del grupo que la imagen de Laporta está muy quemada entre el barcelonismo y han preferido buscar el perfil de un candidato joven, inmaculado en estas lides y con pedigrí como campeón blaugrana. En Masip se une, además, su condición de íntimo amigo de Joan Laporta, de compañero en cientos de partidos de padel y de victima de Sandro Rosell, que le cesó en su cargo a principios de 2013.

La última experiencia electoral de Joan Laporta, en 2010, acabó en desastre: Sandro Rosell fue el presidente más votado de la historia del club y su candidato, el garante del continuismo laportista, Jaume Ferrer, quedó cuarto y último en las votaciones. Salvo su victoria en 2003 apoyado en Sandro Rosell, Cruyff y la mentira Beckham, Joan Laporta se ha estrellado siempre en las urnas: con Ángel Fernández, con la moción de censura contra Núñez, con Lluis Bassat y apadrinando a Jaume Ferrer contra Rosell.

Pero la incómoda posición que vive ahora con el tema de los avales Joan Laporta junto a sus ex directivos Alfons Godall, Alfons Castro, Joan Boix, Josep Cubells, Rafael Yuste, Albert Perrin y Jaume Ferrer le obliga a movilizarse antes de que los recursos presentados ante el juez concluyan con la obligación de responder con su patrimonio sobre los desajustes que presidieron su gestión al frente del club. Se trata de 27,6 millones que deben ser avalados de forma mancomunada a razón de casi tres millones de euros por cabeza.



El tiempo corre deprisa y Joan Laporta, que ha sopesado la posibilidad de volver a presentarse, ha preferido jugar la carta Masip, un amigo de toda la vida y hombre de paja al que podrá manejar a su antojo desde la sombra. De esta forma no quema aún más su imagen, de la misma manera que utiliza a otros para que minen la popularidad de Rosell ante los socios con una moción de censura.

El amiguísimo de Laporta

Una vez concluida su etapa como jugador de balonmano, Enric Masip entró en la nómina del FC Barcelona de la mano de Joan Laporta. Intentó colocarle en el tema que más le gusta, el balonmano, pero las diferencias que separan a Masip de Valero Rivera, entonces jefe absoluto de las secciones, obligaron a Laporta a trasladarlo a la Fundació en funciones confusas, pero manteniéndole la nómina prometida. Ahora llega el momento de cobrarse el favor.

La marcha de Valero permitió a Masip dejar un cargo sin sentido en la Fundació para aterrizar en 2006 en la sección de balonmano como secretario técnico, obteniendo dos ligas, tres copas y una Champions League. 6 títulos sobre 18 posibles en una sección que no ha reparado en gastos para contar con los mejores jugadores de España y del mundo.

El adiós de Joan Laporta y el aterrizaje de Sandro Rosell en el club en 2010 dio pie a pensar que los días de Masip en la sección de balonmano blaugrana estaban contados. Su amistad con Laporta le convertía en personaje "sospechoso" para el sandrismo. Pero Rosell, en lugar de cesarle, le mantuvo en su puesto en un gesto de generosidad que el beneficiario jamás llegó a valorar. Con el paso del tiempo los responsables del club decidieron reorganizar unas secciones inaceptablemente deficitarias ajustando el coste económico de los cargos que estaban al frente de ellas. A Joan Creus, responsable técnico del baloncesto, se le ofreció una renovación a la baja y la aceptó. Enric Masip, en cambio, hizo valer lo que le firmó Laporta poco antes de abandonar la presidencia -poco más o menos como el contrato que le firmó a Cruyff, que obligaba a sus sucesores a pagarle un impuesto revolucionario de 100.000 euros anuales para su fundación-. Masip tenía un contrato de 425.000 euros, aunque hay quien sostiene que con los variables se iba a los 600.000, una cantidad a la que no llegaban los grandes cracks de la sección. Por ejemplo, Lazlo Nagy, que se fue del Barça por dinero atraido por una oferta que el club blaugrana no podía igualar. El dinero de la sección se quedaba en los despachos y no llegaba al parket. Sólo Rutenka cobraba más que él. Precisamente un capricho suyo que obligó a prescindir de dos fenómenos, como Demetrio Lozano, y Hansen, hoy considerado como el mejor jugador del mundo.

Rosell le cesa

En enero de este año el club emitía un comunicado: "El FC Barcelona ha llegado a un acuerdo con Enric Masip, secretario técnico de la sección de balonmano, para resolver la relación laboral que unía a ambas partes, a efectos del próximo 31 de enero. Este acuerdo responde al objetivo del club, ya implantado en las secciones de hockey patines y fútbol sala, de integrar las funciones de secretario técnico en la figura del entrenador del primer equipo. Así pues, a partir del 1 de febrero, será Xavi Pascual quien, como técnico del primer equipo, asumirá también las funciones de secretario técnico de la sección de balonmano".

Es decir, que la directiva venía a reconocer como motivo del cese la escasa productividad de un cargo que desde el 1 de febrero desempeña el entrenador del equipo sin merma alguna en su rendimiento. El club le ofreció una renovación con una rebaja de un 30% en su ficha, como se planteó al resto de ejecutivos de similar categoría, pero Masip no aceptó. Y la directiva optó por el cese al cuestionarse que el coste de Masip no era proporcional a los resultados que cosechaba una sección creada de acuerdo a sus gustos y a golpe de talonario. El cese costó 350.000 euros que, naturalmente, Masip no perdonó por su amor al Barça.

Sus patinazos

Enric Masip no ha dejado a nadie indiferente. Muy amigo de sus amigos y muy enemigo de sus enemigos, son conocidas sus diferencias con compañeros y pesos pesados de la sección, como Xesco Espar y Valero Rivera, a quien le negó la felicitación por el brillante campeonato del mundo logrado con la selección española el pasado año. Aún se recuerda su patinazo anunciando el fichaje de Karabatic, que semanas más tarde optaría por el Montpellier antes que ponerse a sus órdenes. O su incapacidad para retener a Laszlo Nagy o su afición por el uso del talonario, como quedó demostrado en el fichaje de Rutenka, o su error de cálculo dejando marchar gratis a Hansen, el mejor jugador del mundo, o su patinazo perdiendo a Maqueda o el absurdo refichaje de Nodesbo, que siendo jugador del Barça fichó por un equipo danés y tuvo que ser recomprado o los 400.000 euros que pagó por Raúl Entreríos en junio pudiéndolo haber fichado gratis en enero o su gestión con Aguizabarrala, al que permitió que marchase gratis después de haber pagado traspaso por él, o el cese de Manolo Cadenas horas después de anunciar que contaba con él.

Rajadas contra Rosell por "resentimiento"

Masip no tuvo la valentía de asistir a la rueda de prensa en la que se anunciaba su cese. Dejó ahí solo al directivo Eduard Coll. Luego, eso sí, en solitario y con sus amigos de la prensa, aprovechó para rajar de la actual directiva. Lo que no ha dicho es por qué aceptó trabajar dos años y medio con esta directiva si era tan inepta. Seguramente existen 425.000 respuestas a esa pregunta. Sí respondió a otras cuestiones, seguramente aleccionado por los suyos y en clave electoral: "no me han extrañado las declaraciones recientes de Guardiola porque yo también he recibido un trato injusto y he sufrido mentiras filtradas intencionadamente o haciendo escribir a gente de su cuerda que lo único que hace es mentir, confundir e intentar dañar una imagen que tanto sudor nos ha costado conseguir en nuestro querido club".

Y añadía:  "Un día explicaré a todos lo de mi contrato y los dos años y medio con esta directiva y algún 'directivillo'. En fin, que no confundan a la gente y, como ya dije, esta directiva pasará pero mi camiseta seguirá en lo alto del Palau". Masip confundía su valor como jugador con su ineficacia con ejecutivo de una sección ruinosa y que, además, no daba los frutos que podían exigírsele. Y luego llegó el anuncio de su intención de presentarse a las elecciones a la presidencia y su pecado original recurriendo a la mentira afirmando que no tiene a nadie detrás. “He hablado con Laporta y Benedito, pero no soy el candidato de nadie”, ha dicho. “Es cierto que tengo buenas relaciones con Jon Boix, Albert Perrín, Jacint Borràs y Jaume Ferrer [exdirectivos de Laporta], pero también tengo amistad con Francesc Catot, que fue el directivo responsable de la sección de balonmano cuando Josep Lluís Núñez era el presidente del club”.

También ha intoxicado al personal explicando que su despido se debio a "mi afinidad a Laporta". Por ese motivo habría causado baja en el club dos años y medio antes, cuando Rosell y su equipo de trabajo entraron en el club. “Mi salida, después de 23 años con un comportamiento ejemplar, fue injusta. Siempre dije que me gustaría presidir el club y mi salida ha acelerado la decisión de aspirar a la presidencia. Sé que será una tarea difícil porque necesito apoyos. Mucha gente me ha prometido su voto, pero se necesitan muchos avales para presidir el Barça. El club no debería ser tan elitista porque es de los socios”. Su amigo Laporta tuvo la oportunidad de acabar con el "elitismo" del club y no lo hizo. “No puede ser que Rosell no se lleve bien con Guardiola y Cruyff ni con Rijkaard, que ganó la otra Champions. El Barça es un club señor, con valores. Los dirigentes también deberían confiar más en los profesionales deportivo. El problema de la actual directiva no es que se equivoca, es que actúa con mala fe y quiere eliminar todo lo que hizo Laporta”. Lo que no dice es que eliminando los espionajes, las compras sospechosas de terrenos, el reparto atípico de las entradas de las finales o las comilonas en el Drolma y similares, prácticas habituales de Laporta, Rosell le ha hecho un gran favor al club. Con Cruyff es fácil llevarse mal. Se lleva mal con todo el mundo menos con los amigos que pueden darle algo a ganar. Además, su declaración de "antibarcelonista" en el último Barça-Ajax le convierte en un personaje prescindible en el entorno barcelonista. Y Guardiola se fue del Barça, como entrenador, de la misma manera que como jugador, después de desoir al presidente -Gaspart hace 13 años y Rosell ahora- cuando le pedía de rodillas que siguiera. Más por retenerle no se podía hacer. Ya lo dijo él: se había vaciado y necesitaba un descanso para tomar las riendas del Bayern Múnich

Rosell no lo tocó mientras funcionó

Yo me he equivocado, pero siempre he defendido al Barça. Si soy elegido presidente, me comprometo a no tocar las cosas que funcionan”, ha dicho Masip,. El balonmano funcionaba y Rosell no le tocó hasta que dejó de funcionar. Así de sencillo.  Masip también le recuerda a Rosell que durante la campaña electoral de 2010 prometió  “potenciar las secciones”. “Es obvio que son deficitarias, pero su retorno es muy superior. En las peores temporadas del equipo de fútbol, las secciones jugaron un papel muy importante en la autoestima de los socios”. Quizá por eso, porque su intención era potenciar las secciones, Masip tuvo carta blanca para derrochar el dinero a espuertas con fichajes y más fichajes. Y pide "aire fresco" para que vuelvan los mismos directivos que fueron denunciados por la asamblea por su gestión con una acción de responsabilidad civil. Y añade: "Estoy herido, resentido y dolido por cómo tuve que marcharme del Barça. Tratarme así era evitable pero fue un tema personal". No es el mejor camino reclamar el voto a los socios por "resentimiento". El resentimiento y el aire fresco no casan bien.

Añade que "de los 23 años que he pasado en el club he pasado 21 disfrutando". Nadie le obligó a ponerse en la nómina de Sandro Rosell. De la misma manera que el presidente no le echó cuando llegó, él tuvo la oportunidad de irse por dignidad, pero igual que hizo Johan Cruyff, aguantando ocho años a Núñez, él resistió hasta que le echaron. Ya llegaría el momento de echar pestes y de mostrar el resentimiento. Y lamenta no haber salido por la puerta grande del club. Salió en su momento por los méritos contraidos como jugador. Como secretario técnico la puerta grande le venía muy grande. El déficit de las secciones ha pasado con Rosell de 47 a 38 millones. Era necesario utilizar la puerta estrecha para aligerar los gastos.

Un becario aspira a la presidencia

Cuando en las elecciones de 2003 Martínez Rovira presentó su candidatura con Valero Rivera como director general del club, Joan Laporta y los suyos se rieron de él por la falta de experiencia del técnico de balonmano en estos asuntos. Lo mismo ocurrió con Pep Guardiola, que acudió a las urnas como director técnico de fútbol en la candidatura de Lluis Bassat. Entonces Laporta y los suyos se mofaron del publicista por poner en una dirección general del club a un becario como Pep. Sala i Martin, en un artículo en La Vanguardia, lo explicaba con meridiana claridad: el 11 de junio de 2003: "Ya sabemos quiénes serán las figuras claves de la estructura deportiva del club. Joan Laporta cuenta con Sandro Rossell. Lluís Bassat propone a Pep Guardiola. Sandro Rossell fue un alto ejecutivo a nivel mundial para los temas de fútbol de la empresa Nike. Para desempeñar ese cargo, tuvo que mantener una red global de observadores de deportistas, pelearse con empresarios, futbolistas y representantes, tuvo que estar metido en el mismo mundo en el que deberá actuar como responsable del área deportiva del Barça. Se trata, pues, de una persona con mucha experiencia en el complicado mundo del negocio futbolístico".

Eran otros tiempos. Ahora Sala i Martín y los suyos -Laporta a la cabeza- han descubierto que Guardiola no era tan novatillo y que vale la pena confiar en los "becarios" en estas lides, como Enric Masip. Curiosa la defensa de Sala i Martín de Rosell para ponerle por encima de Guardiola. Muy curioso el cambio de chaqueta, sí.




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