2014-04-10 20:04 FC Barcelona Por: Administrador

Las claves del futuro del Barça



Pablo Rojas

El fin de ciclo es un hecho. Llega el momento de hacerse las preguntas adecuadas y encontrar las respuestas idóneas. Estas son las claves para el retorno de un gran Barça.



UN ENTRENADOR CON PERSONALIDAD Y ADN BARÇA

El Barça necesita un nuevo efecto Guardiola. Se ha comprobado que Martino, aún siendo un gran entrenador, no era el adecuado. El argentino tuvo que apechugar con el trabajo sucio de vivir los últimos días de un proyecto que acabó con la marcha de Guardiola y se ha visto superado al no conseguir reactivar la idea. De hecho, el argentino ha conseguido que físicamente sus jugadores lleguen bien a final de temporada pero ha perdido por el camino todas las señas de identidad del estilo que implantó Cruyff hace más de 20 años.

Quizás alguien que sea capaz de hacer la rueda de prensa inaugural de Pep Guardiola en el Barça solo hay uno y es Pep, quizás haya más pero no se les permitiría hacer eso en el Barça, así que hay que buscar el adecuado. El cambio radical no parece la solución, por lo tanto un Simeone o Mourinho quedan descartados y un entrenador que no se haya formado en el Barça parece que tampoco tiene atisbos de ser la solución. El Barça debe encontrar un entrenador que haya mamado el barcelonismo, entienda el legado y tenga la personalidad para hacer los cambios adecuados por complicados que sean. Luis Enrique y Óscar García son dos aspirantes a ello.



NUEVOS PILARES PARA CREAR

El Barça ya ha acabado de homenajear sobre el campo a su vieja guardia. Algunos jugadores no tienen ya el hambre y quizás, aunque sea duro decirlo, el nivel de excelencia de antaño y hacen que el Barça se vuelva un equipo normal. Es algo humano. Valdés y Puyol decidieron dar el paso ellos mismos, otros como Xavi Hernández o Dani Alves quizás haya que ayudarlos, ya no ha marcharse pero el banquillo es una opción. 

El Barça debe saber cuáles son sus nuevos pilares a partir de los que construir. En la portería necesitan un nuevo coloso, ese será el paso más complejo en la reestructuración; en defensa, Piqué o quizás Bartra debe ser el hombre a partir del que construir, hay que dejar de hacer experimentos con la pareja de centrales; en medio del campo, Busquets debe ser el pilar, ni siquiera Iniesta, que ya tiene 29 años y su cuesta abajo parece inevitable, ni Cesc que tras cuatro temporadas parece no haberse adaptado todavía; y en la delantera, pese a quien pese por lo de ayer, el eje debe ser Messi, es el mejor jugador del mundo, y el que será su heredero lo tiene en el mismo equipo y es Neymar. Con eso hay que construir, buena base hay.

ESTABILIDAD INSTITUCIONAL

Es posible que esto sea pedir demasiado, esta junta ha demostrado no ser apta, pero si puede aguantar dos años sin meterse en líos cada dos semanas se podría hasta darle una nueva oportunidad. Primero de todo hay que apagar todos los fuegos que haya encendidos y a partir de ahí, ya con tierra fértil, volver a crear un Barça fuerte. Es posible que reparar viejas cuestiones personales en el barcelonismo haga más fuerte al club. Se debería hacer un esfuerzo desde la directiva por conseguir un Barça más unido y compacto. Sus acciones marcarán el camino.

LA PRINCIPAL: AUTOCRÍTICA

No es algo nuevo, el último autocrítico que hubo en este club ahora dirige al Bayern de Munich. Desde su marcha el club ha empeorado, algo lógico, los problemas estaban ahí y había que afrontarlos. El principal problema a la hora de afrontarlos ha sido no saber reconocer los errores, caló entre los jugadores la excusa, algo que desde el palco está normalizado y desde el banquillo se puede hacer comprensible de cara a fuera para no señalar y separar al equipo en situaciones convulsas, sin embargo, los propios futbolistas han caído en la complacencia, los mensajes vacuos y la excusa. El análisis debe darse, de puertas a dentro primero y, por qué no, de puertas a fuera después. 

Incluso la prensa catalana debería reaccionar y repensarse, qué están ganando buscando brujas azulgranas en Alemania, intentando demonizar a Guardiola o a una junta que hace más de tres años que no está, que han ganado tapando errores cometidos desde el club (algunos de ellos de bulto) y quizás deberían criticar al Barça, sí, criticarlo, pero para ayudarlo, no para hacerle daño. ¿Realmente se puede defender el último caso, el de los menores? ¿Por qué ha callado UNICEF? Hay muchas preguntas por hacerse.


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