2017-03-28 16:03 FC Barcelona Por: Administrador

Las dos únicas tarjetas rojas que Messi ha visto en su vida



Fede Peris Leo Messi ha sido tratado por la FIFA sin el respeto que merece el mejor jugador de todos los tiempos y, además ejemplo de comportamiento deportivo a lo largo de toda su trayectoria. Parece como si la FIFA tuviera un interés especial por torpedear la imagen del crack argentino con una decisión sin precedentes inventada a la medida de Leo Messi. La FIFA rearbitra los partidos. En España, afiliada a la FIFA, se enseñan tarjetas (a Casemiro) que si no aparecen redactas en el acta, no han existido. Messi no entiende de sanciones. En toda su vida sólo ha visto dos tarjetas rojas. Y las dos cuando sólo era un pipiolo. Las dos en el mismo año 2005, cuando contaba con 17 y 18 años recién cumplidos. Su trayectoria desde entonces hasta ahora, sin mancha, no ha sido contemplada por la FIFA como atenuante, lo que confirma que había deseo de meterle mano a Messi.

Las dos tarjetas rojas de Messi

La primera fue el 27 de febrero de 2005 y la segunda el 17 de agosto de 2005 también. La primera la vio en el Barça B, en Segunda División. Se la mostró el colegiado Sánchez Maroto por protestar un penalti. La segunda fue en su debut con la selección argentina, apenas 40 segundos después de entrar en el campo sustituyendo a Lisandro López. Markus Merk, que ni sabía quién era aquel chico, le enseñó la roja directa por entender que había dado un codazo al jugador de Hungría Veneczak. Y ahí se acaba el historial de antecedentes penales de Leo Messi. Desde entonces ha recibido tarascadas de todos los colores que no han merecido ni de lejos que la FIFA sancionara con contundencia lo que los árbitros no se atrevían a pitar en el campo.  Messi ha visto en sus trece temporadas como profesional 53 tarjetas amarillas (41 con el Barcelona, 6 con la selección argentina, 1 con la selección sub 20, 1 con la selección Sub 23 y 4 con el Barça B. Resulta evidente pues que se castiga más a aquel que solo quiere jugar a fútbol que a aquellos que intentan destruirlo, ya sea por lo civil o por lo criminal, como decían en la Caverna. De hecho, si analizamos algunas de las amonestaciones que ha recibido Leo Messi aún llega más lejos la frustración que debe tener el argentino. Algunas de las más injustas han sido por enseñar mensajes de cariño bajo su camiseta al anotar goles cuando, de hecho, se rearbitró de nuevo un partido para sancionarle. Era el 2011 y Leo marcó un gol y se lo dedicó a su madre levantándose la camiseta. El árbitro no lo sancionó durante el encuentro pero ahí estaba el Comité de Competición de la RFEF para demostrar quién mandaba: tarjeta a Messi y multa de 2.000 euros. Otras tarjetas surrealistas han sido por lanzar un penalti con 'paradinha' -algo que hacen muchos jugadores sin recibir sanción- en un partido de Champions ante el Milán. Todo ello contrasta con las violentas entradas y pisotones que tiene que recibir Leo partido tras partido y que se saldan con una palmadita en la espalda por parte del árbitro de turno. Que se lo digan, si no, a Pepe y su pisotón en la mano a Messi en los clásicos del año 2012. El portugués se fue de rositas, cómo no. En definitiva, parece que lejos de proteger al mejor jugador que verán nunca sus ojos, los estamentos arbitrales y los poderes fácticos del fútbol tienen a Messi entre ceja y ceja. La FIFA nos priva de ver cuatro partidos al mejor jugador de la historia por una absoluta injusticia, dejando claro lo poco que gusta ver la magia del argentino por los campos del mundo. Algún día se arrepentirán.

Deja tu Comentario