2015-06-11 18:06 FC Barcelona Por: Administrador

Las elecciones que convocó Laporta en 2006 obligado por un juez



Pedro Riaño

Maquinación, contubernio, enemigos al acecho…
Expresiones pintorescas que sostuvieron la credibilidad de sistemas poco o nada democráticos salían fluidas de la pluma de Toni Frieros en Sport para desacreditar a los adversarios de la patria blaugrana –más bien a los contrincantes de sus moradores-. Sólo le faltaba a Frieros condenar directamente al fuego eterno a quien osara poner en duda las bondades de Laporta y los amigos fieles de su junta unánime y homogénea. Escribía en Sport el 26 de julio de 2006, después de que un juez tuviera que decidir la fecha de las elecciones en el Barça: “Ahora que ya ha terminado la martingala, la burda maquinación y el descarado contubernio, harían muy bien Joan Laporta y toda su Junta Directiva en tomar buena nota de lo que ha ocurrido en estos frenéticos días. Desde el primer momento –el 16 de junio del 2003– saben que los enemigos del ‘círculo virtuoso’ están al acecho, con la hoz preparada. Se han atrevido a ir a por Laporta, a través de ‘testaferros’ jubilados, en cuanto han visto un resquicio en los estatutos. La jugada les ha salido rana. Eso sí, ruido han hecho mucho, aunque se hayan quedado sin nueces.
De todos modos, incluso de los malos momentos hay que saber sacar lecturas positivas. Si aún siendo la actual Junta Directiva la más exitosa de toda la historia del FC Barcelona, teniendo en cuenta sólo sus tres primeros años de mandato, han intentado provocar su inhabilitación, ¿qué no pasará el día que el primer equipo vaya mal y la bonanza deportiva no sea la misma? ¡Ah!, entonces irán directamente a la yugular. Le cabe a los enemigos, eso sí, la satisfacción de saber que se avecina el último mandato de Joan Laporta ya que, gracias al cambio de esos estatutos, ningún presidente puede perpetuarse en el cargo. Sólo tendrán que aguantar a Laporta cuatro años más. Un poco de paciencia que ya se irá. ¡Núñez tardó veintidós!

Durante este tiempo, mientras llega el adiós de Laporta, todos aquellos socios que deseen aspirar a la presidencia el día que toque, que trabajen para crear un proyecto más atractivo que el actual. Y que lo hagan con ecuanimidad, respeto, ilusión y sin juego sucio. Y Laporta, por su parte, que se esfuerce por ser mejor presidente, que evite polémicas innecesarias, que sea más cercano con los socios y los medios, y si puede conseguirlo, que incluso obligue a cambiar de opinión a quienes le tildan de arrogante”.
Ya lo sabían los socios que aspiraban a ser presidentes: debían comportarse de manera diametralmente opuesta a como lo hacía Laporta cuando estaba en la oposición, época en la que no se caracterizó ni por su “ecuanimidad ni por el respeto y juego limpio”. Ilusión toda. La vida de Laporta no tenía más objetivo que el sillón presidencial y para llegar a él no dudó en despreciar los resultados democráticos de unas elecciones que le pusieron en su sitio de “perdedor por abrumadora mayoría”, organizando una moción de censura apenas cuatro meses después. La democracia sólo era válida si los votos le daban la razón a él. En caso contrario, como ocurrió, había que rebelarse contra la opinión de la mayoría porque no se podía oprimir a las minorías. Y el mismo que luego, desde el poder, se quejaría de los críticos, a quienes llamaría hipócritas y embaucadores, porque “no estamos tan mal”, era capaz de cuestionar la vida democrática del club en un año de bonanza deportiva y económica. ¿Estábamos tan mal entonces?
Hacía bien Frieros pidiendo comprensión para el presidente del Barça. Sucede que Laporta, cuya arrogancia fue a más a medida que avanzó su mandato, era esclavo de un pasado que no podía hacer desaparecer, y a quien ha sido implacable con los demás se le debe juzgar con la misma severidad que él empleó. Lo demás, el folclore defensivo, sólo es eso: folclore. Y como folclore, y del barato, debe ser definida también la barriobajera estrategia de programar las elecciones para el mes de agosto de 2006. Si Núñez las organizaba en el mes de julio, era un insulto para la democracia. Cuando Laporta utilizaba todas las triquiñuelas legales a su alcance para entorpecer la salud democrática del club, simplemente se defendía de malvados  contubernios ¿judeomasónicos o marxistas, quizá? Todo ello muy casposo.



Puñalada por la espalda
Sport estaba sembrado ese día. Josep Maria Casanovas hablaba de “puñalada por la espalda a la junta de Laporta” porque el juez obligaba al Barça a convocar elecciones de inmediato exigiendo el cumplimiento de los estatutos y cortando las alas a un presidente partidario de actuar al dictado de sus propios intereses. Ahora a las sentencias se les llamaba puñaladas si no se ajustaban al capricho del repartidor de favores. Casanovas se mostraba dolido porque “aunque Laporta ha cometido errores, también es verdad que a veces ha pecado de soberbia, pero lo que nadie puede discutirle es que el balance global de sus tres años de gestión es sobresaliente, con los resultados deportivos por bandera y la economía como garantía. La bonanza deportiva, la solidez económica y el buen ambiente que se palpa entre los seguidores blaugrana es algo que hacía muchos años que no se vivía en Can Barça y no es cuestión de ir a la autodestrucción por cainismo o rencor”. Debió añadir Casanovas que para autodestructores cainistas y rencorosos ya tuvimos bastante con aquel Laporta encegado por el poder que no quiso ver jamás en los demás bonanzas deportivas ni solideces económicas. El buen ambiente ya se encargó él de destruirlo con la ayuda, naturalmente, de los mismos que ahora le defendían. Cierto que en aquella época, en 2006, vivía el Barça un periodo de bonanza, pero no era eso lo que se debatía. Estaba en juego el respeto por la ley o el triunfo de quien cree estar por encima de las normas. Lo que el presidente –abogado- no quiso admitir, se lo tuvo que explicar un juez para sonrojo del barcelonismo.

Presidente mal asesorado
Ese mismo día Miguel Rico, que un año más tarde sería “invitado” a abandonar el diario Sport,  avisaba de que “la culpa del escándalo en el que estamos envueltos no es de los señores socios denunciantes –aunque sean nuñistas– sino de los pasotas que, durante tres años, han asesorado equivocadamente a Joan Laporta... suponiendo, claro está, que el presidente, en su condición de abogado, no se haya asesorado (malamente) a sí mismo”.

Los antecedentes
17 de diciembre de 2002. El abogado Joan Laporta manifestaba en La Vanguardia que “si Gaspart quiere escuchar la voz de los socios, lo mas coherente es que dimita y convoque elecciones (…) La actitud del presidente es tragicómica y refleja ese paternalismo y presidencialismo que hace mucho daño al prestigio del Barcelona”. Laporta le exigía a Gaspart la coherencia que luego él no tuvo cuando la ley le obligaba a convocar elecciones. Eso, que un juez tuviera que intervenir para ordenar la vida del club, sí le hizo daño al prestigio del Barça, tanto como el tragicómico paternalismo y presidencialismo mostrado por Laporta a lo largo de sus dos mandatos.
El 8 de febrero de 2003, tras la dimision de Gaspart, Laporta declaraba: “Sería bueno y tendría que exigirse el cumplimiento estricto de los estatutos en el proceso electoral”. De eso se trataba, señor Laporta. De eso. Lamentablemente, el estricto cumplimiento de los estatutos sólo era exigible a los demás.
El 6 de mayo de 2003 El Periódico anunciaba que “Joan Trayter, presidente de la junta gestora, elige la fecha del 15 de junio para las elecciones”. Nadie en ese momento mostró ningún reparo a la jornada elegida por el presidente en funciones. Tampoco Laporta.



Estaba avisado
El 9 de junio de 2003, ya en plena campaña electoral, Mundo Deportivo, en información de Francesc Perearnau y M. Segura, advertía de que “el mandato del nuevo presidente sólo durará 3 años y 15 días. Según los estatutos, la junta es elegida por cuatro temporadas, y la primera, la de posesión, empezará el 16 y terminará el 30 de junio de 2003”.
El 17 de junio de 2003, con Laporta ya elegido presidente, Ketty Calatayud avisaba en La Vanguardia: “Si toma posesión en los próximos días, tendrá un escaso margen para cerrar el actual ejercicio económico y su mandato se verá recortado casi una temporada entera
En esa época, la versión oficial era que “el nuevo presidente y su junta consideran que no se pueden aplicar de forma literal los estatutos”, y mientras tanto la nueva directiva no permitía a la junta gestora cerrar el ejercicio 2002-03. Ahora, ya en el poder, ya no exigían el estricto cumplimiento de los estatutos como antes. Apenas unos días fueron suficientes para confirmar la doble moral del nuevo modelo de gestión.

 

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El “primo Zumossol”
Enric Reyna dijo en El País por esas fechas: “¿No tenían tanta prisa en echarme? Pues son tres años”. Quedaba claro que avisados estaban.
Pero no se daban por enterados: “Hay argumentos jurídicos que sustentan nuestra interpretación de los cuatro años de mandato y que estarán refrendados por las autoridades y los órganos competentes”. Aún no había tomado posesión de su cargo y Laporta sacaba a relucir su perfil “elefant”, el del “usted no sabe con quién está hablando”. Además, ya tenía preparado “el refrendo de las autoridades y órganos competentes” haciendo valer sus relaciones y amistades. Tenía apalabrado el apoyo de su “primo Zumossol” en la Generalitat para salirse con la suya. Todo ello, unido a sus sobresalientes conocimientos jurídicos, le permitía mantener la tranquilidad para convocar las elecciones cuando más le conviniera en un cuestionable ejemplo de “cumplimiento estricto de los estatutos”, como exigía él cuando era un simple aspirante.

Castells le pone en su sitio
Joan Castells, ex vicepresidente económico de Gaspart, defendía el 1 de mayo de 2005 en Sport que “esta junta cerró el último ejercicio contable de la anterior y eso les sirvió para poner las cuestiones económicas en un orden que les convenía y así afrontar de manera diferente el siguiente ejercicio (…) Cargaron de golpe al ejercicio que se cerraba muchos derechos de fichajes que se debían amortizar en los años siguientes, así como bajas de jugadores, para no tener que asumir esas fichas en el siguiente periodo. Se sacaron de encima cargas contables que no quisieron asumir (…) Aunque no gobernaban el club, sí tomaron decisiones muy importantes respecto a ese periodo (…) Por sentido común 10 días es poco tiempo para contabilizar un año. Pero por sentido común tampoco debería haber cerrado esta junta el anterior ejercicio contable ni hacerse responsable de él, porque, aplicando el sentido común, las decisiones que tomaron también indican que tienen una responsabilidad al respecto (…) La deuda es su asignatura pendiente porque buena parte de ella se ha generado durante su gestión”.

“No me aferraré a la silla”
El 20 de mayo de 2005 Laporta explicaba en las páginas de Sport su sibilina versión: “Desde la junta directiva no hay ningún inconveniente en hacer las elecciones cuando más convengan al club. Mi opinión es que los socios nos eligieron por cuatro años y las elecciones deben ser en el 2007. Aunque si esto debe crear un debate público y debe desestabilizar, lo que no haré nunca es aferrarme a la silla. Si veo que hay una mayoría generalizada que quiere elecciones, convocaremos elecciones. Aunque habrá que ver qué intereses promueven que haya elecciones la próxima primavera. Ya conocemos la historia reciente del club y qué estrategias se articulan”. Laporta volvía a confundir su conveniencia con la del club olvidando que el Barça no era suyo. Lamentablemente, sí acabó dando la imagen de pretender aferrarse a la silla cuando, curiosamente, tenía todos los pronunciamientos a favor tras la extraordinaria marcha del primer equipo, que acababa de coronarse campeón de Europa en París. Pero, claro, a él no le “convenía” perder un año de mandato cumpliendo “estrictamente” los estatutos. Tampoco se trataba de pulsar la opinión de la mayoría sino de cumplir escrupulosamente con las ordenanzas del club sin necesidad de que tuviera que recordarle un juez cuáles eran sus obligaciones a través de una sentencia que llevó al FC Barcelona, por primera vez en su historia, a convocar elecciones por mandato judicial. Y hubiera sido bueno también que ya que tanto entendía de “intereses” en la sombra, por su época de conspirador, y ya que tan bien conocía “la reciente historia del club y las estrategias que se articulan” que por una vez hubiera sido transparente y, en lugar de tirar de nuevo la piedra escondiendo la mano, hubiese explicado a los socios con pelos y señales qué macabras maniobras se escondían detrás de la petición de convocatoria de elecciones. El socio le hubiera agradecido una explicación convincente, aunque sólo fuera por aquello de la transparencia. Pero ni así.

La comisión, por encima de la ley
Paralelamente Sport tildaba por esas fechas de rumores las opiniones partidarias del 2006 como año electoral y efectuaba la siguiente reflexión: “El Barça, a través de la comisión jurídico-disciplinaria que preside Josep Cubells, puso las cosas en su sitio para evitar que las especulaciones sigan creciendo. Este organismo certificó ayer que el mandato de Laporta es de cuatro años y por tanto finaliza en el mes de junio de 2007. Es más, niega tajantemente cualquier opción que sea antes de esa fecha”. La cultura democrática de esta junta llegaba a anteponer lo que podía opinar una comisión interna del club al redactado de la propia ley. Era como un insulto a la inteligencia de los demás. Si Cubells y su comisión lo deciden así, así debe ser. ¿Pensaría Laporta que fuera de la sala de juntas el mundo estaba también repleto de mariachis dispuestos a vitorearle?

 

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Freixa se sale de la unanimidad
Seguía Sport: “Pero ahí no queda la cosa, ya que dicha comisión se muestra extrañada de que en algún medio hayan mencionado a miembros de dicha comisión como defensores de la postura del trienio (…) La comisión niega cualquier representatividad de este órgano colegial a quien haya formulado esta opinión en nombre de la comisión (…) Es decir, que en caso de que sea una opinión particular de un miembro de este organismo, no engloba a la del resto de miembros de la comisión”. Ese miembro discordante, que se atrevió a anteponer la razón a los intereses particulares del presidente, fue el abogado Toni Freixa, que tuvo que salir por piernas del club después de haber tenido un desencuentro profesional con Alejandro Echevarría. No se podía tolerar que alguien rompiera la tradicional “unanimidad” de la junta.
La Vanguardia lo explicaba así el 15 de mayo de 2005: “Antoni Freixa, asesor jurídico del Barça y miembro de la comisión disciplinaria,  decidió dimitir de sus funciones.  ¿Las razones? “Son múltiples”, explicó a este diario. Las desavenencias con el presidente y con su cuñado habían ido creciendo y la gota que colmó el vaso fue un comunicado del pasado viernes firmado por la comisión disciplinaria en el que se especificaba que el mandato de la junta terminaba en junio de 2007”. Freixa tuvo el honor de ser la primera baja-víctima del laportismo. El primer desengañado.

El presidencialismo no pregunta
Ni siquiera me preguntaron mi opinión”, se lamentaba Toni Freixa, que no tenía ninguna duda: “Con la ley en la mano ningún jurista puede decir que el mandato termina en el 2007. Acaba en el 2006. Veo una voluntad en Laporta de perpetuarse. El proyecto se ha vuelto personalista. Le pregunté al presidente de la comisión, Josep Cubells, y me dijo que era la decisión que había tomado el club”.
Desde diciembre, y sin que me dieran explicaciones, dejé de asistir a las reuniones de la junta. Fue una decisión de Laporta influido por su cuñado. Yo trabajaba en el despacho de Echevarría, que fue el que me llevó al proyecto de Laporta, pero decidí cambiarme a otro despacho. Desde entonces han mezclado lo personal y lo profesional con lo del club”. “Primer, el Barça”, ¿recuerdan?

Temas más importantes que cubrir
Volvemos a Sport explicando la versión de la directiva, que “tiene claro que todos los argumentos la avalan. Uno de ellos es que hasta el 1 de julio de 2003 no tomaron ninguna decisión ni disposición y sólo realizaron actos de gestión mecánicos para la correcta marcha del club. Lo hicieron de forma consciente para evitar que se produjera una situación de este tipo y se pudieran levantar especulaciones. El club tiene muy claro que la razón está a su favor y además tiene temas más importantes que cubrir”.
Volvía a aflorar la prepotencia. Asunto zanjado porque tenemos otros temas más importantes que tratar que el de arriesgarnos a que un juez nos eche del club antes de lo que nosotros decidamos. Respecto a lo de que “sólo realizaron actos de gestión mecánicos”, supongo que la información no se referiría a decisiones como la concesión de la carta de libertad a determinados jugadores que, al no poder continuar con su proceso de amortización y no obtener el club beneficio alguno por su venta, sirvieron para acrecentar de manera escandalosa la deuda ya de por sí elevada heredada de la anterior directiva.

Lo que digan los estatutos
En El Crack 10 podía leerse el 22 de junio de 2005 que “Marc Mas, uno de los nueve redactores de los actuales estatutos, declaró ayer que el mandato de Joan Laporta finaliza el 30 de junio de 2006 y los estatutos son taxativos en este punto. Lo decía uno de los padres de la constitución blaugrana, uno de los juristas que participó en su redactado. Pero Laporta no quería darse por enterado. El 20 de julio de 2005 declaraba a Barça TV: “El mandato es de cuatro años, por lo que creo que nos quedan dos años más”. E insistía en su convencimiento poco o nada fundamentado jurídicamente: “La junta respetará lo que se interpreta y se dice en los estatutos”. Y el 17 de agosto de 2005 Avui desvelaba que la Generalitat había enviado un informe al FC Barcelona en el que apoyaba que las elecciones a la presidencia pudieran ser en 2007 y no en la primavera de 2006, como marcaban los estatutos

“El ritmo no nos lo marcarán desde fuera”
El 6 de agosto de 2005 Sport empezaba a calentar el ambiente: “¿Cuándo serán las elecciones?”. Y utilizaba toda su artillería pesada para defender las tesis de Laporta: “El club pide sentido común y buena fe en las interpretaciones (…) Voces autorizadas, como el letrado Alonso-Cuevillas y el político Maldonado, avalan la tesis del club (…) Hay que reformar los estatutos (…) La mayoría de expertos que han leído los estatutos del club, modificados en 2001, cuando Gaspart era presidente del Barcelona, consideran llenos de contradicciones algunos artículos, especialmente el 29”. Y el experto en temas jurídicos de la junta, Josep Cubells, se apuntaba al “que n´aprenguin”: “El ritmo no nos lo marcarán desde fuera”, decía en un arrebato sobrado de soberbia y carente de fundamento legal. Ante tanta ignorancia jurídica, el ritmo lo tuvo que marcar un juez…y desde fuera, para vergüenza de los de dentro.

Vuelve a desinformar a la asamblea
El 20 de agosto de 2005 La Vanguardia publicaba que “Laporta anuncia comicios para 2007 en la asamblea (…) El Barça esgrime un dictamen de la Generalitat para no convocar elecciones antes”. De nuevo Laporta volvía a desinformar a los asambleístas ofreciendo información del todo punto inexacta. El País añadía que “Laporta ampara su decisión en un informe de la Secretaria General del Deporte de la Generalitat” y Jordi Majó sostenía en Mundo Deportivo: “Quieren confundir a los socios. La junta convoca las elecciones, pero no decide cuándo son. Ni lo decide la Secretaria General d´Esports. Lo deciden los estatutos. Y en el caso de que haya dudas, hay un Tribunal Català de l´Esport para pronunciarse”.
Pero Laporta no se rendía, el 3 de septiembre de 2005 la directiva hacía público en su web el dictamen jurídico no vinculante de la Generalitat que recomendaba las elecciones el 1 de julio de 2007 y aconsejaba modificar los estatutos, algo que Laporta no hizo hasta los últimos meses de su mandato.

 

El tema ya no les preocupa

Pasó la asamblea y el 29 de octubre de 2005 la junta adoptaba ya directamente un tono soberbio a través de su portavoz Xavier Cambra: “La fecha de las elecciones es un tema que ni nos ocupa ni nos preocupa”. Sin embargo, el 4 de noviembre La Vanguardia advertía de que “un socio amenaza con ir al Tribunal català de l´Esport por la fecha de las elecciones”. Se trataba de Oriol Giralt, “un profundo conocedor de los reglamentos del club, ya que trabajó durante varios años en el Registre d´entitats Esportives de la Generalitat y colaboró en la redacción del informe previo oficial sobre los actuales estatutos. Abogado especializado en derecho deportivo, ex letrado de la secretaria General de l¨Esport de la Generalitat, y encargado como tal de validar la modificación de los estatutos en 2001. Se ha dirigido dos veces por escrito al Barça para que le aclaren el criterio de la junta directiva respecto a la fecha de la convocatoria del próximo proceso electoral”.
Como respuesta obtuvo una carta del sindic del Soci, Carles Pi-Sunyer, en la que se le decía: “Estatutariamente no me corresponde una interpretación jurídica sobre esta cuestión”. Giralt volvió a enviar carta certificada a Laporta y al Sindic. De no recibir respuesta, “entendería que el club no piensa contestar y como existirían indicios claros de que no desean dar a conocer la fecha de las próximas elecciones, mi propósito es llevar el caso al Tribunal Català de l´Esport para que sea este órgano el que diga cuándo deben convocarse elecciones”.

Un socio demanda a la directiva
Finalmente, el 1 de diciembre Oriol Giralt, socio 39.206 entonces, anunció la presentación de una demanda contra la Junta del FC Barcelona ante el TCE por lo que consideraba “una infracción grave debido a su intención de convocar elecciones a la presidencia en 2007”.
Esos 8 días cuentan como un año entero de mandato desde el punto de vista jurídico, porque los estatutos prevén la convocatoria de unos comicios en circunstancias extraordinarias, como la dimisión del 75% de los directivos o la mitad de ellos más el presidente, y en tal caso explican con claridad en su articulo 29 que la junta resultante inicia su mandato desde la toma de posesión y su primer año se contará a partir de entonces. Jurídicamente es incontestable, las elecciones deben celebrarse en 2006”.

Laporta utiliza a la Generalitat
Giralt recordaba que cuando dimitió Gaspart todos los candidatos querían elecciones cuanto antes, pese al riesgo que suponía adelantar la toma de posesión y por tanto el primer año de mandato.
Según Giralt, la resolución, no vinculante, de la Secretaria General de l´Esport “es política y presenta defectos formales”. Giralt calificó de gravísimo el hecho de que “el Barça utilice los servicios jurídicos del gobierno catalán y que éste se deje utilizar (…) La ley no permite utilizar los servicios jurídicos de la administración por la junta directiva de una entidad privada, es un abuso”.


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Convierten en ley una recomendación
La situación empezaba a complicarse y se hacía necesaria la intervención de Lluís Mascaró, que así respiraba el 2 de diciembre de 2005 en Sport: “Piensa mal... ¿y acertarás? (…) Sólo una interpretación interesada de unos estatutos que deben modificarse justifica la denuncia presentada por el socio Oriol Giralt. Un abogado cuyos intereses todavía se desconocen. Hay rumores de todo tipo. Unos me dicen que es un ‘kamikaze’ que busca notoriedad para ser captado por alguna futura candidatura”. ¿Por ejemplo? “Otros van más allá y aseguran que un presidenciable mediático ya le ha prometido meterlo en su directiva para que se encargue de los temas jurídicos”. ¿Sería posible saber nombre y apellidos del presidenciable mediático en aras a la transparencia? A día de hoy no se tienen noticias sobre tan perversos objetivos de futuro. “Y unos pocos, muy pocos –entre ellos el propio Giralt–, creen que es un jurista con un sentido de la justicia muy arraigado y que lo único que pretende es que el Tribunal Català de l’Esport le diga que las elecciones deberían celebrarse la próxima primavera, contraviniendo de esta forma la recomendación realizada por la propia Secretaria General de l’Esport, el máximo organismo deportivo de Catalunya (…) Como dice el refrán, para acertar, hay que pensar mal. Y yo, cada día, me estoy volviendo más malpensado”. Efectivamente, eso nos pasaba a todos. También daba para mal pensar el interés de Mascaró por convertir en ley lo que no era más que una “recomendación” arrancada por un amigo en apuros que necesitaba agarrarse a algo para prolongar su estancia en el poder. De cualquier forma, el juez, la justicia de verdad –no la de los Juegos Reunidos Laporta- y el tiempo se encargarían de poner a cada uno, malpensados y bien pensantes, en su lugar.

Cerró a su aire las cuentas de Gaspart
Ese mismo día el catedrático de Derecho Joan Manel Trayter, basándose en sus conocimientos y no en suposiciones, defendía en la Cadena COPE que “las elecciones a la presidencia del Barça deben ser en el 2006, ya que las normas están para cumplirlas”. Trayter entendía que “ocho días no pueden ser como un año, pero estos días se aprovecharon para cerrar las cuentas de Gaspart y además Laporta pidió a todos los socios poder cerrar una etapa que a ningún barcelonista nos gustó”.

No parece abogado
Laporta parecía enrocarse en su posición defendiendo lo indefendible. Quizá por eso Domènec Garcia cuestionaba en e-noticies.com su preparación jurídica: “Pese a que en la presidencia hay un abogado (aunque no lo parezca), dos socios compromisarios tuvieron que reclamar ante la justicia ordinaria la Due Dilligence que la Junta encargó para conocer la situación del club de una manera fehaciente, después de la desgraciada época de Gaspart. Algo que interesa a todos los socios se ha tenido que reclamar por vía judicial y, como era de esperar, el magistrado dio la razón a los reclamantes ... Pese a que en la presidencia hay un abogado (aunque no lo parezca), deberá ser un tribunal el que interprete los Estatutos. El socio que ha presentado la reclamación sobre la fecha de las elecciones es un abogado que cuando trabajaba para la Secretaría General del Deporte dio validez jurídica a los Estatutos del Barça que elaboró la Comisión Siglo XXI. Algo sabrá. Mientras, en la presidencia del Barça, y aunque no lo parezca, hay un abogado ".

Dos expertos contra Laporta
El 13 de diciembre El Periódico señalaba con el dedo a los dos “responsables” de la situación: Oriol Giralt y Josep Maria Coronas. “El Barça se mantiene firme en su decisión de celebrar las elecciones en junio de 2007 amparado en que los estatutos determinan que los mandatos son de cuatro años. La junta considera que el TCE, en el que Coronas juega un papel importante, no tiene competencias sobre este tema”.
Se da la circunstancia de que el miembro de mayor peso de este tribunal es Coronas, ex directivo de Gaspart y uno de los integrantes de la comisión Siglo XXI que redactó los nuevos estatutos. Curiosamente la persona que validó con su firma esos estatutos fue Oriol Giralt. Hace un año Oriol se ofreció para asesorar al club en aspectos jurídicos, pero la propuesta fue rechazada por sus pretensiones económicas.”
Hasta el periódico oficial del club, ‘Barça Camp Nou’, que se repartía los días de partido en el Estadi como herramienta del aparato de propaganda de Laporta, se mantenía al margen de la razón jurídica que posteriormente dictaría el juez y defendía que el mandato de la junta directiva concluía el 30 de junio de 2007, tal y como deseaba Laporta.  Bajo el editorial “Cuando acabe el mandato” se explicaba que “la Junta directiva gobierna el club desde la legalidad” y para ello se apoyaba en que “el Tribunal Català de l’Esport no es un tribunal consultivo. Por este motivo, la consulta sobre esta cuestión, la duración del mandato, se dirigió a la Secretaria General de l’Esport de la Generalitat. Es el organismo encargado de velar por el cumplimiento de la legislación vigente. Y en su dictamen afirma que el mandato de la actual Junta directiva acaba el 30 de junio del 2007”. En su versión oficial la directiva mostraba sin tapujos el pánico que le tenía al Tribunal Català de l´Esport, y más concretamente a Josep Maria Coronas, abogado del estado de reconocido prestigio. De otra manera no podía entenderse esa obsesión por huir de su jurisdicción intentando ampararse en otros estamentos más moldeables y sin competencias en este ámbito, como la Secretaria General de l´Esport. De hecho, como ya hemos visto, Laporta tenía muy claros los resortes que debía tocar desde el mismo día de su proclamación. Pero no contaba con toparse con alguien dispuesto a exigir el cumplimiento de la legalidad por encima de los caprichos del amo del cortijo. Era evidente que la preparación jurídica de Laporta y su equipo no estaba a la altura de lo que tenían enfrente.

Elecciones cuanto antes
Oriol Giralt se mantenía en sus trece y ponía luz sobre el asunto, aunque no le quisieran escuchar: “El espíritu es que las elecciones se celebren cuando corresponde y eso es lo único que pretendo. Los Estatutos no están mal hechos, sino que prevén unos hechos excepcionales que son los que se produjeron en 2003. Si un mandato acaba de forma natural, la junta electa se hace cargo del club el 1 de julio. Eso no sucedió en 2003, sino que la directiva de Reyna dimitió. Y creo recordar que había una gran presión para que las elecciones se convocasen cuanto antes”.
El tema se iba complicando, la solidez de la reclamación iba cobrando fuerza y el aparato propagandístico de Laporta se veía en la obligación de pasar al ataque poniendo en funcionamiento el ventilador e identificando a los enemigos, las “fuerzas del mal”. El tiro al blanco mediático no había hecho más que empezar. Había que actuar contra los “malos” echando mano de la intoxicación calculada.

El ventilador, en marcha
El 13 de diciembre Avui iniciaba las hostilidades: “No se fían del TCE (...) El socio que ha denunciado la fecha electoral comparte junta en una asociación con Josep Domingo, presidente del tribunal DUOT. El club desconfía de Coronas, al que sitúa en la raíz del problema". Qué curioso. Cuando un socio del despacho de Laporta intervenía en una venta de patrimonio del club, no había que ser malpensados y había que aceptar sin más que ni era socio ni habí cobrado un euro por su intermediación. Pero en este caso sí había que pensar mal porque Giralt y Valls compartían vinculación con una ONG que nada tenía que ver con las obras solidarias de Laporta y su prima. Hasta era posible que se condenaran por ello al fuego eterno del infierno. Así es la vida.
El texto de Avui dejaba entrever los nervios que empezaban ya a instalarse en los despachos del Camp Nou. Era la pataleta de quien ya se veía perdedor en una absurda batalla entablada contra la razón: “El Barça no las tiene todas consigo respecto a la fecha de las próximas elecciones. A pesar del informe de los servicios jurídicos de la secretaría general del Deporte -no vinculante- que aconseja celebrar los comicios en la primavera del 2007, el club azulgrana desconfía y mucho del papel que puede jugar el Tribunal Catalán del Deporte. El caso lo ha llevado al TCE un socio azulgrana, Oriol Giralt, que sostiene que las elecciones deben ser la primavera de 2006. Claramente, el Barça denuncia una especie de conspiración alrededor de la máxima instancia jurídica del deporte catalán por la particular relación entre su presidente, Josep Domingo Valls, y el denunciante, y por el rol de Josep Maria Coronas, miembro del TCE, asesor del club azulgrana con Josep Lluís Núñez, ex directivo con Joan Gaspart, secretario de la comisión estatutaria y decisivo para que la junta gestora del Barça de 2003 condujera el club a la actual situación (…) La fecha electoral baila por un pésimo redactado en los estatutos del club, reformados en 2001" (y firmados por Josep Lluís Vilaseca y Magda Oranich, entre otros). "Y en una situación de gran duda, hay detalles que no aseguran la imparcialidad del TCE. Sobre todo el hecho de que, tal como comprobó ayer Avui, el denunciante -un ex trabajador del Consell Català de l’Esport- y el presidente comparten asiento en la junta de una asociación sin ánimo de lucro, con sede en Barcelona: Giralt es el presidente y Domingo Valls el secretario (…) Además, no se puede olvidar otro factor. Josep Maria Coronas, hombre del entorno de Núñez, es miembro del TCE y, por tanto, tendrá voz a la hora de juzgar el caso, cuando en realidad no deja de ser parte implicada (…) Coronas colaboró a redactar los confusos estatutos y, según han explicado fuentes cercanas a este diario, presionó con insistencia a la comisión gestora del Barça para que las elecciones del 2003, que tenían fecha ya establecida el 22 de junio, se adelantaran una semana. Con este movimiento, Coronas fue el causante de que, al celebrarse los comicios el 15 de junio, la toma de posesión -el máximo son diez días- se produjera dentro de la temporada 2002-03 y se acabara llegando al actual callejón sin salida. Coronas ya formaba parte en aquel momento del TCE. En la actual configuración del TCE participaron principalmente el presidente de la UFEC, David Moner, y el entonces secretario general del Deporte, Josep Maldonado. En este sentido, fuentes del movimiento de peñas del Barça aseguran que Maldonado ha hecho visitas recientemente a diversas peñas postulándose como integrante de una futura candidatura a dirigir el Barça alternativa a la actual junta".
También en este caso seguimos a la espera de acontecimientos y de que se confirme la noticia lanzada por el ventilador. Nunca más se supo de esa candidatura fantasma de Maldonado, pero en ese momento quedaba bien intoxicar al pueblo con las fuerzas del mal y los enemigos de la patria blaugrana.
La realidad es que Laporta empezaba a evidenciar el pánico que le producía tener a Coronas enfrente. Le sobraban motivos para estar preocupado, y se le notaba. Y es que ni el peso de los contendientes a nivel jurídico estaba compensado ni la causa admitía más interpretaciones que las que le dio el juez. El presidente ya sabía a estas alturas de la película que tenía el caso perdido. Lo sabía tan bien como cuando tonteaba con el apellido Beckham teniendo la certeza de que ya había firmado por el Real Madrid.

Sin nadie detrás
La cuestión es que la denuncia contra la directiva del Barça fue aceptada y el TCE abrió expediente disciplinario. Y Giralt explicaba a Mundo Deportivo que “yo no tengo a nadie detrás” y consideraba “muy triste todo lo que se ha dicho sobre mí. Yo sólo soy un socio que se ha expresado libremente y le ha preguntado a la junta por un tema tan trascendental como la fecha de las próximas elecciones a la presidencia”. Lo cierto es que nadie se aprovechó posteriormente de la iniciativa de Giralt. Quedó demostrado que tras él no había ninguna candidatura alternativa, tal y como filtraba la directiva buscando la manera de cargar de razones su absurda postura de negarse a aceptar el dictado de la ley. A Giralt le buscaban oscuras intenciones los mismos que bendijeron incondicionalmente a Joan Laporta cuando saltó al ruedo de la discrepancia como cachorrillo de Carabén y su grupo.

Niubò reordena el TCE
El 14 de diciembre de 2005 e-noticies.com se hacía eco del sospechoso cambio de dos miembros del TCE  efectuado por Rafael Niubò. Ferran Huidobro y Ramon Nicolazzi  abandonaban sus cargos y e-noticies.com recordaba que “antes del verano Niubò emitió un dictamen no vinculante en el que hacía constar que las próximas elecciones al club azulgrana se tenían que hacer en la primavera de 2007, atendiendo así a los deseos de Joan Laporta, que, a cambio, dejó el Camp Nou para el acto del Correllengua que tanto revuelo generó “. Poco a poco iban saliendo a la luz los trapos sucios de la trastienda.

Los políticos meten cucharada
El 6 de enero de 2006  La Vanguardia admitía que “El tribunal ha recibido en las últimas semanas presiones de todo tipo para dar a conocer cuanto antes su decisión. La directora del Consell Català de l´Esport, Mercè Curull (utilizaban todos los peones a su alcance) señaló a RAC 1 que sería presumible, por coherente, que el TCE decidiera inadmitir la denuncia porque no tiene competencias en este caso”. ¿Dónde estaba la independencia de los jueces? Todo el mundo quería presionar y meter cucharada en el asunto. De república bananera. El 11 de enero Giralt denunciaba en Sport que tanto él como el comité estaban recibiendo presiones ignominiosas y acusaba a Rafael Niubò de partidismo. “Estoy jodido, muy jodido”, relataba Giralt, “esperaba que se me investigara y que me abrieran los armarios, pero nunca que presionaran a familiares o que se presionara de este modo a ciertos miembros del TCE. Es todo una vergüenza (…) La junta del Barcelona está presionando a los miembros del TCE para que realicen una interpretación no legal de esta denuncia a base de descalificaciones. No entiendo cómo el club puede utilizar de esta manera a la Secretaria General de l’Esport y como ésta puede trabajar al servicio de un club”. Giralt también acusaba a Rafael Niubò, Secretari General de l’Esport, de favorecer las tesis de la directiva al nombrar “a tres miembros del TCE justo en el momento en el que yo presenté la demanda”.
A pesar de todos esos inconvenientes, Giralt advertía de que “no voy a retirar la denuncia, empiezo a temer que me den de hostias, pero no voy a ceder a su estrategia, que no es otra que la de derrumbarme. No lo lograrán”. También se mostró indignado por la filtración de la resolución de un caso que todavía no se había debatido. Y es que Mundo Deportivo explicaba que “según avanzó RAC-1 en el programa ‘Tu Diràs’ la noche del lunes, cuatro de los siete miembros del TCE ya han decidido que votarán por declararse incompetentes”.
Para Giralt “hay un miembro del Tribunal que está filtrando el tema. Hay mucho temor en la directiva del Barça y todo vale para que la resolución sea favorable a sus intereses y para difundir cualquier información injuriosa sobre mi persona, tenga fundamento o no”.

 

joan laporta

 

Todos ganan
El País anunciaba el 13 de enero de 2006 que “El TCE archiva la denuncia contra el Barça del socio Oriol Giralt interpuesta contra la directiva y no abre expediente disciplinario a Laporta y sus directivos (…) La entidad azulgrana celebró la resolución pues entiende que además de no sancionar a su directiva, aplaude sus teorías: que el TCE no es competente para decidir la fecha de las elecciones”. “Las pretensiones de Giralt han sido desestimadas” dijo Cubells eufórico a Radio Barcelona. Giralt, por su parte, aseguraba que “la resolución no podía ser mas favorable a mis pretensiones. El dictamen del TCE es un aviso para navegantes”. Sostenía que “si el 20 de abril la junta no convoca elecciones para este año, el TCE podría sancionarla”. Y añadía: “La resolución deja claro que el TCE es competente, que los estatutos son legales y no hay contradicción y que las elecciones se deben celebrar en 2006 porque los 8 días cuentan como un año de mandato”. Giralt se mostraba feliz porque entendía que si el TCE no abría expediente a la junta era porque aún estaba a tiempo de convocar las elecciones en 2006. Mientras, Cubells parecía no enterarse de nada y aplaudía la resolución. El tiempo confirmó el triunfo de Giralt en el contencioso. La directiva se vio obligada a convocar elecciones en 2006 en contra de su voluntad y de acuerdo con las peticiones de Giralt, que no ocultó su decepción por la intervención de Niubò en el caso: “tendría que tener consecuencias políticas (…) En Cataluña los políticos critican que haya militares que digan cómo debe ser el Estatut pero que luego influyen ante un tribunal por una resolución”.

Los argumentos de la junta ¿validados?
El Tribunal Català de l’Esport se reunía el 17 de enero y decidía por unanimidad archivar la denuncia porque “no se ha cometido ninguna infracción, ya que el plazo para convocar las elecciones comienza en el mes de abril”. Así la junta únicamente incurriría en una infracción si el anuncio de las elecciones fuese posterior al próximo abril, como fue el caso, pese que Josep Cubells, directivo responsable del área jurídica, seguía sin enterarse y se felicitaba porque “los argumentos de la junta han sido validados en su totalidad (…) Teníamos claro que las elecciones serán en el 2007 y el Tribunal nos ha dado la razón”. Cada vez que hablaba empeoraba Cubells la sensación de ridículo que transmitía con sus actos. Por supuesto, convocaron elecciones en contra de su voluntad, pero aplicando su pequeña venganza con las fechas para evitar el debate y la presentación de candidatos. Como decía Enric Bañeres, tantos años culpando a los muertos por votar y ahora no dejaban ejercer a los vivos su derecho al voto.

Cubells quiere decidir la fecha
El 18 de enero de 2006 Mundo Deportivo recogía el sentir del club a través de Cubells: “Al archivar, el TCE está diciendo que no tiene ninguna competencia para sancionar y tampoco para convocar elecciones o interpretar la fecha. Eso es competencia de la junta directiva”. La misma teoría que sostenía el diario Sport. En realidad, la convocatoria de elecciones era competencia de la junta que, por otra parte, estaba sujeta a afrontar cualquier denuncia si se negaba a convocarlas de acuerdo con el redactado de los estatutos. Era en este caso, y sólo en este, cuando el Tribunal Català de l´Esport debía intervenir para aplicar las sanciones a que hubiere lugar.
El TCE sostenía que “es indudable que de la interpretación literal del articulo 29 de los estatutos se desprende una consecuencia extrema: que ocho días de mandato equivalen a un año”. Es decir, que mientras el club consideraba favorable la sentencia, el TCE invitaba a la directiva a convocar elecciones en 2006. De nada servía el informe no vinculante de la Secretaria General de l´Esport favorable a las elecciones en 2007 ni la negativa de la directiva a reconocer la competencia en el tema al TCE, que ya advertía en su resolución que no necesitaba reconocimiento ni aceptación de esta competencia por parte de los denunciados, ya que éstos le venían otorgados directamente por la Ley del Deporte de la Generalitat.

Estatutos bendecidos
El texto de la resolución establecía que “los actuales estatutos del Barcelona son plenamente válidos y respetuosos tanto con la ley del deporte como con el decreto 145/1991 que contiene el reglamento sobre clubs y asociaciones deportivas en Catalunya y que como tales fueron ratificados por la Secretaria del Esport”.
Y añadía: “Cabe cuestionarse legítimamente que sustituir un año por siete días sea respetuoso con la voluntad de los electores que votaron”. Cabría preguntarse también si fue respetuoso con los socios y la anterior junta el comportamiento de esta directiva durante esos siete días.

La directiva intenta pactar con Giralt
José Luís Carazo desvelaba el 22 de enero en El Rondo de Sport que “El Barça buscó un pacto con Oriol Giralt (…) A pesar de que oficialmente la junta transmite una imagen de seguridad ante la iniciativa legal de Oriol Giralt, lo cierto es que antes de que el TCE aceptara a trámite su denuncia, el club le tanteó para ver si estaba dispuesto a retirar la denuncia a cambio de un compromiso para convocar las elecciones en 2006.”
Giralt se negó porque se siente muy maltratado por la junta. Sostiene que desde sectores cercanos a la directiva se ha iniciado una campaña de difamación contra él en la que se le presenta como un resentido que actúa por venganza contra una directiva que desechó un negocio que le propuso”.
“La versión de Giralt es bastante diferente. Reconoce que hace poco más de un año se dirigió al Barça con dos proyectos en los que en un principio se interesó el club. Uno hacía referencia al sistema de pago de los jugadores y otro a la gestión de las cuotas de los socios. En ambos casos el club conseguía un sustancial ahorro”.
“Como el Barcelona se mostró inicialmente interesado, Giralt juntó a varios letrados y realizó un informe que se entregó a la directora general. El problema reside en que el Barcelona se negó a pagar por dicho informe tras haberlo encargado, lo que llevó a los autores del mismo a denunciar el caso ante el Colegio de Abogados de Barcelona, medida que forzó finalmente a que el club acabara pagando esa minuta
”. Una más: la justicia contra el abogado Laporta.

Deciden en nombre del socio
El 25 de enero, en e-noticies.com, Domènec Garcia censuraba que “en nombre de una supuesta voluntad del socio la directiva del Barça parece dispuesta a saltarse los Estatutos del club. Según el Diario Camp Nou del pasado domingo, un órgano que refleja el parecer de la directiva, convocar elecciones este año iría contra la voluntad del socio. Menos mal: ¡ahora piensan en el socio! Pero, que se sepa, no hay ninguna encuesta que señale fehacientemente qué es lo que piensa el socio sobre este punto, ya que los Estatutos de 2001 no se explicaron en su momento ni se han explicado ahora. Los Estatutos dicen que el mandato de las directivas es de cuatro años excepto cuando una directiva ha dimitido en bloque antes de tiempo y se convocan elecciones a destiempo, en cuyo caso cuenta como primer año el tiempo de la toma de posesión hasta el 30 de junio. Es fácil de entender, ¿verdad? Es este el caso que nos ocupa, porque Gaspart y Reyna se fueron antes de terminar su mandato. Es así para que todos los presidentes cierren cuatro ejercicios en cada mandato y no cinco, como pretenden Laporta y los suyos. La voluntad del socio en este punto no se sabe cuál es, pero, si tanto se mira la opinión de los socios, podemos afirmar taxativamente que la voluntad del socio es tener inaugurada la Ciudad Deportiva, que no se venda patrimonio para equilibrar el balance, que el presidente no diga mentiras en la Asamblea, que no defienda a un facha y miembro de la Fundación Francisco Franco como miembro de la directiva y que el mismo presidente no haga indignidades y no se quede en calzoncillos en público en medio de un aeropuerto. Entre otras cosas, claro. Estos también son ejemplos de la voluntad del socio, que, recordemos, sí expresó su voluntad de manera inequívoca cuando votó, mediante sus representantes o compromisarios, los Estatutos por los que se rigen el club y sus elecciones. Es decir, las reglas del juego que quiere saltarse la directiva".

¿Democracia orgánica en el Barça?
El 2 de febrero Enric Bañeres se hacía una pregunta: ¿Las elecciones en el Barça pueden perturbar la buena marcha del equipo? Sólo una mente antidemocrática (lo que equivale a decir contraria al espíritu barcelonista), puede defender tal cosa. En Finlandia se vive de maravilla, gobierna el mismo partido desde hace más de veintitantos años y acaban de celebrar elecciones. En cambio, en la España de Franco no hubo elecciones en cuarenta años. ¿Con qué modelo nos quedamos en el Barça? El régimen dijo haber inventado la ‘democracia orgánica’ y se sacó de la manga las elecciones a procuradores en Cortes. ‘Padres de la Patria’ franquista por ese procedimiento fueron dos ilustres directivos del Barça, Narcís de Carreras y Joaquín Viola. Pero sólo recordar todo esto me produce urticaria. El Barça tiene dos modelos para elegir: el finlandés o el que le aconsejan los antidemócratas para quienes las elecciones son un engorro, que llevaría a la directiva actual a una peligrosa deriva hacia los usos del franquismo”.

¿Cambio de estatutos?
A Laporta le entraron de pronto las prisas por reformar los estatutos y adaptarlos a su conveniencia. El bufete de Miquel Roca (el que meses atrás, y según Laporta, iba a poner al Barça a merced de Florentino Pérez) recibió el encargo de elaborar un dictamen jurídico sobre el tema. Sport incluso avanzaba que “el FC Barcelona podría convocar una asamblea extraordinaria para aprobar los cambios”. De eso, por cierto, nada se supo hasta la ultima asamblea de Laporta en 2009. Quizá porque en ese arranque pasional el presidente no cayó en la cuenta de que cualquier cambio no podía tener carácter retroactivo. A lo mejor por eso, porque entendió que cambiar el redactado no le iba a suponer ningún provecho particular, se olvidó del tema hasta que vio su final proximo. Y el 3 de marzo de 2006 Marc Mas, integrante de la ‘Comisión Siglo XXI’ que redactó los estatutos, aclaraba que no se pueden modificar los estatutos vigentes en beneficio propio porque sería un fraude a los socios. Actuar con carácter retroactivo es imposible pues los socios votaron de acuerdo a unos estatutos que dicen que 8 días equivalen a un año”. El entramado jurídico superaba a Laporta.

Interpretan lo que quieren
Era la conclusión de Vicenç Serrat, director de infoesports.com: “La junta directiva del FC Barcelona tiene una curiosa manera de interpretar las cosas. Son capaces de enviar un requerimiento judicial a un ex directivo por cuestiones semánticas y, por contra, no saben leer correctamente lo que dicen los Estatutos del club, que son los que rigen la vida social del FC Barcelona. El presidente del Barça, que no tiene pereza de pasar una cinta una y otra para ver si alguien dice algo que no le gusta y se le puede meter mano, judicialmente hablando, es incapaz de leer el artículo 29 de los Estatutos del club e interpretarlo de la única manera posible "
Sandro Rosell también opinó sobre el tema, admitiendo que desconocía que las elecciones tuvieran que celebrarse en 2006 cuando se presentó en 2003: “Yo soy economista. En la junta hay muchos abogados. Después yo he consultado con dos o tres juristas y todos me han dicho que los Estatutos son claros al respecto y que no tienen ninguna duda de que las elecciones deben realizarse en 2006 ".

“Elecciones cuando tocan”
Decía Mascaró en Sport el 22 de abril de 2006: “Elecciones cuando tocan, en 2007 (…) ¿A quién le podría interesar celebrar elecciones ahora? A nadie. Bueno, sí, a los desestabilizadores que siempre piensan en pescar en río revuelto. Pero sólo a ellos (…) La Secretaria general de l´Esport, a petición de la junta blaugrana, hizo un dictamen en el que abogaba claramente por la finalización del mandato en 2007”. Claro, a petición, ya lo decía bien Mascaró…”La junta sabe que en el peor de los casos, toda esta polémica acabará en la justicia ordinaria y la sentencia se demorará varios meses”. Mascaró puede pasar a la historia como el gran justificador de los desmanes del régimen laportista, pero nunca como visionario. Pocos días después se iniciaba el proceso electoral.

Medias verdades
Un ejemplo de las medias verdades que tanto le gustan a Laporta lo ofrecía Juan Manuel de Foronda, abogado del socio demandante: “No consta en ningún acta la autorización de los socios compromisarios para la celebración de elecciones en 2007”. Así respondía a Jordi Calvo, abogado defensor del presidente, que había dicho: “Laporta anunció a los compromisarios la celebración de elecciones en 2007 y no hubo ni un sólo voto en contra” (este punto no se sometió jamás a votación).
Y el 11 de mayo El Periódico informaba de que “Roca ha solicitado al magistrado que se desestime la medida cautelar solicitada por el socio demandante, porque es de imposible cumplimiento, ya que el plazo para convocar elecciones durante el 2006 (hasta el 24 de abril) ha expirado”. Un claro ejemplo de la política de hechos consumados tan propia de  Laporta. Decía el bufete Roca: “No existe percepción de que se esté produciendo una alarma social por la duración del mandato de la junta”. Por tanto, si no existía alarma social… ¿que haga Laporta lo que le dé la gana? Roca sostenía que el socio demandante no representaba  a la masa  social barcelonista y vino a sugerir que ésta estaba más preocupada por otros asuntos de mayor actualidad. Entonces, como diría Armand Carabén, “Hágase la voluntad del Gran Manitú”.

El TCE le saca los colores al presidente
Finalmente, el Tribunal Català de l´Esport dictó resolución en el caso de la fecha de las elecciones estimando que el primer mandato de Laporta debería haber acabado el 30 de junio de


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