2016-05-13 16:05 FC Barcelona Por: Administrador

Las miserias de La Fábrica, al descubierto



La cantera del Real Madrid, conocida futbolísticamente como La Fábrica, es un auténtico descontrol. Un ex jugador de las categorías inferiores del club blanco, Nacho Martín, ha explicado en una entrevista los horrores que vivió en su etapa de formación en las instalaciones del Real Madrid. Agobios, presión, condiciones impensables para los chavales y más de otra sorpresa ha desvelado el jugador, al que no le ha temblado el pulso y ha tirado de la manta para ver las condiciones de La Fábrica blanca. "Así de jodido puede ser llegar a la cantera del Real Madrid" se titula el artículo que recoge las vivencias de Nacho Martín: "La forma en la que estaban estructurados los horarios, la carga de entrenamientos y el cansancio constante se convertían en factores que hacían que estudiar fuese insostenible", comienza explicando el futbolista. Asegura que los entrenadores forzaban hasta el extremo a los chicos de apenas quince años:  "La competencia entre los jugadores era asfixiante. "La terapia perfecta para superar el estrés era echar el pestillo de la habitación y pelearse hasta que los espectadores pararan la pelea". Y no era lo peor. Mala alimentación que remediaban acudiendo al restaurante de la esquina:  "La alimentación estaba lejos de ser la más idónea para muchachos de nuestra edad y más siendo deportistas de élite”. La solución, un restaurante de Majadahonda en el que servían "gofres cubiertos de chocolate y bocadillos de salchichas inundados en salsa de barbacoa. No nos aportaban nada bueno, pero eran mano de santo tras las insípidas cenas del internado".

En La Fábrica, lo que importa es la imagen

Porque de entrenar poco, pero de fardar y de estar guapo y tener mucha vida social sí que enseñaban a los jugadores: "A las ocho de la mañana las planchas para el pelo ya están calientes. Tarros de cera, gomina... y lucha por encontrar un reflejo en el espejo. Bienvenidos al submundillo metrosexual de la cantera del Real Madrid". Y sueldos que superaban por mucho a los de sus padres, que explicaban estas situaciones: "un jugador se compró un Audi nuevo sin siquiera tener carnet de conducir". Para terminar, deja un consejo: "El día que me dieron la patada, me sentí liberado. Fue como quitarse un peso de encima que había llevado en mis espaldas durante mucho tiempo. Ningún quinceañero debería experimentar cómo se siente al ser despedido de un negocio, cómo lidiar con una ansiedad constante y cómo afrontar el hecho de que en el fondo tan solo eres un producto de mercado del que quieren sacar tajada. Si no cumples, eres prescindible".




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