2012-07-14 18:07 Real Madrid Por: Administrador

Las Peñas del Barça alientan al Club a la pataleta



Según este colectivo, "Ni el Madrid ni la Federación son dignos de enfrentarse al Barcelona en la Supercopa". Un gesto que evidencia de nuevo la creencia barcelonista de que están por encima de clubes, estamentos y leyes. Sus valores, su filosofía del fútbol, su particular "deportividad" y su forma de pensar son los únicos válidos y los demás deben someterse a sus exigencias. De locos.

Tan por encima de los demás se creen en el club culé que se toman la libertad de despreciar un título como la Supercopa de España. Se prefiere optar por la vía destructiva, la "bravucona", palabra que empezó a utilizar el presidente azulgrana Sandro Rosell y que parece que ha calado entre algunos aficionados, y la estrategia de la pataleta y la presión sobre los estamentos federativos.



Si el Barcelona decide atender a la petición de sus peñistas y acudir a la Supercopa con el equipo filial, volverá a negarse a jugar un partido oficial sin razones para hacerlo, tal y como ya sucedió en las semifinales de la Copa del Rey del año 2000. El Atlético de Madrid viajaba al Camp Nou después de haber goleado a los azulgrana en el partido de ida (3-0). Además, el encuentro de vuelta coincidió con una convocatoria de jugadores para partidos internacionales, lo que dejó al Barça con muchas bajas para intentar remontar (la mayoría de jugadores holandeses, pero el entonces técnico culé, Louis Van Gaal, decidió no presionar a la Federación de su país para que no acudieran a la cita internacional). Al ver la eliminatoria casi imposible de remontar, en el club decidieron exigir que se suspendiera el partido y se jugase en otra fecha en la que tuvieran a toda la primera plantilla disponible. La Federación se negó, y aunque el equipo disponía de los mínimos efectivos para jugar según las normas, decidió plantarse y no presentarse al choque. Un Guardiola ahora ex técnico del Barça y por aquel entonces capitán del equipo tuvo que hacer el papelón de comunicárselo al colegiado del partido aquel día, con el resto de jugadores blaugranas formando en fila en la banda. Un gesto lamentable que quedó en la historia del fútbol español.

Precisamente, la Federación, en uno de los indultos concedidos por Villar, dejó sin castigo al Barça por todo aquello, cuando la sanción estipulada en los estatutos contemplaba, entre otras medidas, impedir que el equipo disputase el torneo al año siguiente. Pero entonces al club catalán no le pareció mal la medida de gracia. ¿Y el Madrid? Calló y respetó la decisión, como ahora.

Pero de esto no se acuerdan en este colectivo de Peñas o, por lo menos, no lo elevan al mismo nivel, alegando que el indulto de ahora deja sin penalización una agresión, a su juicio, mucho más grave. ¿Y la de Tito Vilanova? Esa está bien indultada. Es decir, que uno puede agredir pero el otro no. Argumentos que se caen por su propio peso.



Ya decíamos que estos días se vive un clima de tensión en Barcelona. La Liga conquistada por el Madrid del odiado Mourinho ha hecho mucho daño en la Ciudad Condal y la marcha de Guardiola llena de incertidumbre al club, que teme perder el terreno ganado estos últimos años. Es por ello que se ha pasado de una estrategia de complacencia hacia todo aquello que hiciera o decidiera la Federación a una de ataque y acoso y derribo, justo lo que ellos mismos critican sistematicamente cuando, a su juicio, lo hace el equipo rival. Colocaron a Mourinho como llorón durante mucho tiempo y ahora se instalan en la vía de la pataleta. Pero dirán que es diferente porque sus valores son los que valen y los de los demás no. Increíble.


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