2011-04-20 13:04 FC Barcelona Por: Administrador

Lo normal sería que el Madrid acabe con 10, con 9 ó con 8



Un dato elocuente: durante toda la competición copera al Madrid le han enseñado 31 tarjetas amarillas y 2 rojas. Al Barça 7 amarillas y ninguna roja. Espeluznante.

No se trata de que los árbitros se ceben con el Madrid sino de que sus jugadores parecen aleccionados para ganarse una roja y ofrecer así en bandeja la excusa perfecta a su entrenador para culpar a agentes externos de que sus equipos acaben en inferioridad numérica ante el Barcelona. Pero la explicación hay que buscarla en su cobarde, rácana y ruin manera de plantear los partidos.



Mientras el Barcelona salta al campo a tocar el balón, a utilizar las triangulaciones, a buscar el camino del gol a través del toque, los equipos de Mourinho apuestan tradicionalmente por esperar atrás y jugar al patadón esperando encontrar misericordia en los árbitros. Sucede que cuando Sergio Ramos agrede a Messi y luego golpea en la cara a Puyol y Xavi, las excusas arbitrales no sirven. De la misma manera que cuando Motta le arrea un puñetazo a Busquets o cuando Albiol agarra por el cuello a Villa dentro del área en una manifiesta ocasión de gol.

A Mourinho le gusta jugar al escondite y culpar a las fuerzas del mal, al enemigo judeomasónico, de sus desgracias. Sin embargo, el origen del problema está en él y en el juego conservador y agresivo en exceso que utilizan sus equipos. De cualquier forma, Mourinho no dijo nada de la expulsión que Muñiz perdonó a Casillas el sábado en el Bernabéu por el penalty que cometió y que el árbitro no señaló sobre Villa. Tampoco le agradeció al árbitro que no expulsará a Pepe ya antes del descanso por su escandalosa y habitual agresividad.

De eso a Mourinho no le gusta hablar.




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