2014-04-27 14:04 FC Barcelona Por: Administrador

Lo que dijo Tito cuando le ofrecieron entrenar al Barça



"Me quiero dirigir a todos aquellos que quieren al Barça, porque forma parte de nosotros y nos hace sentir vivos. En los momentos de alegría por los éxitos, pero también, y quizás especialmente, en los momentos duros y tristes de la derrota y de las noticias que golpean y sacuden el corazón, como nos pasó en las últimas horas con la muerte de Tito Vilanova.

Os quiero hablar de Tito porque recordarlo es el mejor consuelo que podemos tener y el mejor homenaje que le podemos dar. He tenido la suerte de poder hablar de fútbol y de vida con él, de compartir momentos que siempre recordaré, y querría profundizar en un rasgo característico de su carácter y de su personalidad, que es un ejemplo para todos. Tito era un hombre querido por todos. Siempre se ha sentido orgulloso de ser 'de pueblo', de L'Empordà, como recalcaba a menudo; un hombre sencillo, discreto, que te hablaba directo y mirándote a los ojos. No tenía que esforzarse por hacerse el simpático, él era como era, y esto es lo que resultaba más atractivo para su gente.  



Quizás Tito era mucho más sensible de lo que demostraba, porque lo que transmitía era una seguridad en sí mismo que no dejaba indiferente a nadie. Esta capacidad aglutinadora, este talante que le hacía tener buena relación con todos, por encima de personalismos, nos deja una lección de vida a todos los barcelonistas.

Hemos aprendido muchas cosas gracias a Tito. Su humildad y discreción, valores poco frecuentes en el mundo de fútbol actual. Su autoexigencia y su perfeccionismo han sido estímulos para todos los que hemos trabajado con él. ¡Recuerda como exigía que la hierba del Camp Nou estuviera como una alfombra perfecta! No le importaba hacerse pesado si hacía falta porque luchaba por lo que creía con el mismo entusiasmo que ponía en su propio trabajo. Ha vivido la Masia desde siempre y creía profundamente en los valores y los principios que había escuchado tantas veces en los vestuarios y en los campos de juego a sus entrenadores. Sabía, porque lo sufrió en carne propia, que los sueños del futbolista no siempre se hacen realidad en el Barça, pero también sabía que estas decepciones te ayudan a crecer. Veía como su hijo Adrià tiene ahora la misma ilusión que él tenía a su edad, cuando entró en el Barça como un adolescente y se marchó años después hecho un hombre y una buena persona. Debe ser por eso que siempre miraba hacia abajo y era un gran valedor del fútbol de la casa. La cantera era una de sus grandes preocupaciones como entrenador del Barça.

Cuando se hizo cargo del primer equipo, Tito pronunció unas palabras que me parecieron una verdad como un templo. "Si acepto el reto es porque, a esta manera de jugar y de entender el juego, estoy igual o más preparado que cualquier entrenador que venga de fuera". Lo dijo convencido de que era perfectamente capaz de seguir llevando al equipo por el camino del éxito que habían recorrido en los últimos cuatro años. Y así lo hizo mientras la salud le acompañó. Tenía las ideas claras, sabía lo que quería, lo que se tenía que hacer en cada momento, y siempre encontraba soluciones para todo. Era un organizador nato, un líder silencioso que no dudaba, ejecutaba.



Tito no fue nunca delantero, pero siempre iba a barraca. El destino le ha hecho la peor de las jugadas. La enfermedad contra la que ha luchado con el mismo coraje y obstinación con lo que lo hacía todo ha sido el único rival que ha podido impedirle que siga disfrutando de su sueño. Pero Tito no ha dejado de preocuparse por el Barça ni por los momentos más difíciles de su lucha personal contra la enfermedad. He vivido en primera persona como, hasta el último momento, ha estado ayudando al club con sus consejos. "Tenemos que hacer esto... Quieres que te ayude a hacer aquello...", me decía hace muy pocos días.

Tito nos ha dejado, pero seguro que su recuerdo nos hará más humanos y mejores barcelonistas. Por eso, por sus méritos como entrenador, pero, sobre todo, por su ejemplo como persona, formará parte de nuestra historia y será para siempre un referente eterno. 

Quiero acabar esta carta dando también las gracias a su mujer, Montse, y a sus hijos, Carlota y Adrià, por como habéis querido y cuidado a Tito, y para deciros que vosotros estaréis también siempre en el corazón de todos los barcelonistas. Y gracias a tí, Tito, por todo lo que nos has dado. Gracias por hacernos más fuertes.

Josep Maria Bartomeu

PD Quédate tranquilo, que seguiremos cuidando la hierba como a ti te gustaba.".


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